sábado, 28 de diciembre de 2019

EXTRACTO NÚMERO SEIS:


#mi_primera_novela

Pimpinela como telón de fondo. La vida, una sucesión de hechos y acciones de mejora continua. El tiempo, siempre cambiante. El dolor, inevitable, pero el sufrimiento es opcional. La muerte, la mejor solución cuando no se puede hacer más de lo que ya se hizo. Y está bien, todo está bien en la medida que un acto no afecte a otros si se puede evitar.

Cuánto más te gusta alguien, más débil te muestras. Cuánta verdad hay en esas líneas. No hay mejor manera que vivir al límite de lo que está permitido. Hay gente tan simple que cualquier motivo lo convierte en un hecho digno de ser contado como un chisme. 'Y luego estoy yo, que a veces no sé lo que quiero, ni sé lo que debo hacer con mi vida, pero dando todo lo que puedo en la medida de mis posibilidades, porque creo que no hay mejor forma de vivir que eso, aunque luego el dolor me taladre, me estruje las piernas y no sepa a dónde ir'.

Ella a tu lado, echada en un banquito cerca de las calles Costanera y Carabaya. Tú, sentado, mirando el oriente, el lago, la vegetación, el destino cruel de los amores de primavera. Justo allí la vida es hermosa o parece serlo. El tema de conversación, algo. Después de todo, eso es lo que más te gusta: solo tener su compañía, mirarla, sonreír sin explicación y dejar que el tiempo pase; lo demás, es nada de lo que valga la pena ser contado.

Te acercas, 'te quiero', su fragancia es tan dulce como las flores de verano. La besas, su cuello es suave como la porcelana, sabe a droga y por un instante te olvidas de vivir. Pero con un giro de su cabeza, rompe esa chispa que crecía incontenible. Así siempre ha sido desde un inicio. Tu siempre tan predispuesto y ella sin desear nada de lo que tú quieres. Bueno, eso te parece.

La deseas más de lo que está permitido. Quieres tocarla. Se ha convertido en una droga. Quieres abrazarla hasta perder los estribos, el horizonte, el motivo... Perderte en su cintura, en su cuello, en sus labios... ¡Oh, París!...

Son las cuatro y once minutos de la mañana. Sudas. Llueve. Hay una sonrisa inexplicable en tu pecho. Calor en tu alma. Estás demasiado cansado como para salir a correr.  Piensas. Vuelves a dormir. 'No malogres esto que siento por ti'.

#mi_primera_novela

jueves, 26 de diciembre de 2019

TE LO DIGO EN SERIO:



**”No puedo evitar sonreír y decirme a mí mismo: Sonríe pequeño, y lo de pequeño te lo digo en serio porque lo sigues siendo. No entiendo por qué siempre andas triste”**

miércoles, 25 de diciembre de 2019

NAVIDAD 2019:


**“Otra vez navidad, la segunda navidad sin mamá”**

Tenía dos mamá's. Mi madre biológica es la que sigue con vida, la que pese a todos mis arrebatos siempre ha confiado en mí y aún cree en mí.

La que me dio su apellido es la que se fue. Nunca pregunté la razón de por qué lo hicieron así. Llevo un apellido distinto al que debería. Pero creo que no importa mucho. No soy quién para juzgar a las personas, y mucho menos las decisiones de mi familia.

domingo, 22 de diciembre de 2019

MI NOMBRE ES GORKI MAQUERA:



(Cinco años después, cuando Facebook me lo recuerde, también quisiera que esta micro-biografía se lea en otros lugares aparte de este medio).

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Antes que nada, me encanta romantizar mi vida. Mi nombre es Gorki Maquera (da igual con "y" o "i”, aunque la prefiero con la primera). Nací el día número veintisiete del quinto mes del año 9-; así que tengo veinti-largos años encima. Aunque escribo como si hubiese vivido al menos cuarenta o más. No hablo por las experiencias sino por mi abundante sentimentalismo y melancolía. Desbordo emociones desde la niñez y todavía no aprendo a controlarlas. Soy originario de la región de Puno, aunque me hubiera gustado nacer en la República Independiente de Arequipa.

Actualmente me encuentro estudiando Literatura en la Universidad Nacional del Altiplano de Puno de la cual no puedo estar más orgulloso. ¿Por qué Literatura? La respuesta a la pregunta del siglo radica en dos décadas de un entorno cuadrado. No comparto las mismas ideas de mi padre. Mi mamá es la mejor persona del mundo. Ella me apoya más, cree en mí y eso es suficiente.

Sin embargo, preocupados por la situación laboral del país, me pidieron un sustento aceptable: el título de una carrera universitaria que, si bien no me apasionaba, al menos podía darme trabajo. Me negué a estudiarla (solo diré eso aunque no es verdad). Fue entonces cuando elegí Ciencias de la Comunicación Social, aunque antes concluí con éxito y satisfacciones la..., la que estudié solo para autoafirmarme que no necesitaba a nadie y menos un psicólogo para ponerme bien, y lo conseguí... (También es otra mentira o yo qué sé).

Mi educación media superior constituyó un debate entre “el qué quiero ser y el qué debo ser para tener éxito en la vida”. Estudiar Medicina era mi fascinación y siempre partía de la pregunta ¿Cómo podría alguien que de niño soñó con ser un gran científico, director de la NASA, convertirse en un súper dotado y vivir en el Silicon Valley, London o París? Nunca obtuve respuesta. Desistí cuando cursé el tercero de media en mi último año del vocacional (otra mentira). La admiración que sentí hacia la literatura francesa, sobre todo porque creí y creo en la tesis de La Literatura Comprometida de Jean Paul Sartre y en la magia de la Literatura inglesa, fue lo real. Eso terminó por convencerme de que estudiar Comunicación era una buena idea.

Jamás pasó por mi cabeza dedicarme a las letras. Siempre pensé que haciéndolo le perdería el gusto a la escritura. Para empezar, porque me daría cuenta de lo malo que soy, y para terminar, porque no me agradan los académicos, siempre me parecieron gente creída. Pero cuando estudié Ciencias de la Comunicación Social, se fue esa magia que tanto temía a que se separara de mí, y no pude evitarlo. Cuatro años y medio en los que la Literatura no fue pan de cada día y el poco estímulo recibido (nulo), hizo que mi gusto a las letras desapareciera.

A pesar de estar satisfecho con mi carrera actual, apliqué a la Facultad de Ciencias Políticas y Jurídicas dos veces para estudiar Derecho; no me quedé. En ese momento decidí invertir todo mi empeño en la universidad sin dejar de lado la poesía y la novela, mis únicas vías de salida.

Empecé a escribir textos en el año 2007, de ahí en cuanto mi número mágico: el siete; aunque ya llevaba bastante tiempo deseando hacerlo. No conozco a jóvenes con los que quisiera compartir mis sueños, pero sé que los hay y merecen todo mi respeto. Un tiempo atrás quemé todo lo que había escrito por miedo a que alguien lo leyera, tampoco me arrepiento, sé que estaban mal escritas esas antologías.

Tengo tanto en mente y en papel que, cuando llegue el momento, será mi primera novela. Ojalá. Lo que comenzó como una salida de emergencia para un adolescente de catorce años golpeado por el desamor, ha desembocado en varias catarsis que he hecho y me ha regalado, en privado, los mejores momentos de mi vida.

El que siempre lo da todo, termina perdiendo todo. Que muchas veces la vida no es justa con algunos. Que el para siempre no dura más que un suspiro. Que un te quiero, por más sincero que sea, no es creíble para quien lo escucha. Que hagas lo que hagas siempre va a ser un error para los demás. Que el hablar de más puede ser usado en tu contra. Que el dinero no lo es todo en la vida, pero es importante (otra mentira). Que el verbo amar no se conjuga en el pretérito pluscuamperfecto, sino en el presente simple del modo indicativo de la primera persona del plural. Que todo es relativo en la vida. Que nada dura para siempre aunque a veces así pareciera.

A lo largo de este tiempo he aprendido que nunca es tarde para lo que uno quiere hacer. Nunca es tarde para cambiar. Nunca es tarde para empezar de nuevo. Nunca es tarde para rendirse y dejarlo todo sin que nadie te exija explicaciones. Nunca es tarde insistir en lo que te apasiona. Nunca. El miedo siempre está.


*******

(Gracias por leerlo, y si puedes escríbeme en privado para escribirte algo bonito, de eso se trata la Literatura, de dejar huella en personas que aún no conozco. No quiero morir sin dejar algo aquí, y no moriré sin conocerte a ti).

martes, 17 de diciembre de 2019

EXTRACTO NÚMERO CINCO:


#mi_primera_novela

Ese día que hablaron sobre las orcas parece que fue hace mucho, pero no lo es. Solo han pasado unas semanas y fue en el parque Mariátegui, al frente de la escuela de arte.

No recuerda muy bien cómo empezó la conversación sobre esos cetáceos, solo sabe que por alguna razón empezaron a hablar sobre las ballenas y sobre el tamaño de su corazón.

Ese tipo de conversaciones es la que recuerda más. Las que no parecen llevar a nada, pero en su simpleza guardan todo lo que uno desea: estar cerca de ella y escucharla; después de todo había un sentimiento expresamente claro para él, pero para ella no lo era. A veces el tiempo se detiene en lugares y espacios que no se pueden evitar. 'La relatividad de la que Einstein hablaba'. A veces todo era inevitable.

Internet fue quien dio las respuestas a varias interrogantes. La ballena tiene un corazón del tamaño de una de esas 'motitos torito'. Más de un metro desde todos los lados. Ese tamaño parece pequeño para controlar un cetáceo de grandes dimensiones. ¿Cómo algo tan chiquito puede hacer funcionar a un enorme mamífero? A veces tampoco hay respuestas a varias interrogantes. Eso también lo sabe.

Él la mira y sonríe. Ella pregunta por qué lo hace. Tampoco hay respuesta para eso. ¿Qué podría decir? 'Me gustas y no sé por qué'. Ya, pero la sonrisa es más por nerviosismo que por otra cosa. 'Hay pocas personas que pueden hacer que uno se comporte como un estúpido. Ella, era una de esas. Como alguna vez él lo dijo: ella era su pequeña debilidad. A ella le daba igual. A veces no es bueno decir nada a nadie para que no tenga poder sobre uno. Eso él también lo sabe, pero igual lo hace. 'Idealizas mucho a las personas; esperas mucho de las personas'. Eso también era verdad.

Pero era feliz, ahí, ahora, aquí, en este momento, en este instante. 'Era feliz después de mucho'. Siempre se había preguntado si alguna vez en algún futuro iba a volver a sonreír: este, tal vez lo era. 'Por favor, no malogres esto que siento por ti', se decía para sí mismo. Tenía tanto miedo de perder a la persona que estaba a su lado, justo ahora. Pero eso también parecía inevitable...

#mi_primera_novela

miércoles, 11 de diciembre de 2019

EXTRACTO NÚMERO CUATRO:


#miprimeranovela

Pero ya ha olvidado ese día que hablaron por primera vez. Esa noche en el que le dijo a ella lo mucho que le gustaba. Ya no lo recuerda como si hubiera sido hace poco, ni siquiera tiene en la mente los detalles ni el día ni la hora ni lo que dijo ni lo que se dijeron.

Ella estaba saliendo de la universidad, y él le escribió para que lo esperara. Se encontraron en la puerta principal a eso de las 5 de la tarde. Hablaron. 'Hola, hola'. Caminaron en dirección hacia donde sale el sol, como quien se va a la puerta de postgrado. Ambos parecían estar nerviosos, él lo estaba más, seguro que sí. Ella era especial para él, tanto o más importante que sus libros, y ella lo sabía.

'¿Cómo pasó esto? ¿Por qué te gusto? Dime'. Como exigiendo la verdad, pero la verdad era esa si es que la había. 'Me gustas, me encantas, eres hermosa, divertida, amable. ¿Qué más?'. A veces las emociones son difíciles de exteriorizar y más cuando no sabes bien cómo sucedió, porque al final solo parecen ser palabras vacías que no se muestran creíbles.

Esa vez que caminaron quería saberlo todo, absolutamente todo. '¿Por qué? ¿Cuándo pasó? ¿Estás seguro?'. Cuando las luces parecían ya no iluminar, desandaron el camino. Era un ir y venir que era hermoso. Nada se interponía entre los dos, solo las circunstancias trágicas que luego se dieron, pero ese momento, como lo dije, ya no lo recuerda mucho.

Él solo la miraba, buscando respuestas a las preguntas que ella le hacía, no sabía qué decirle: tal vez no estaba seguro. 'No, si lo estaba: le gustaba porque...'

No sabía el por qué y si lo sabía era muy tonto como para darse cuenta. Su voz, tan áspera, tan fría. Sus ojos, tan brillantes y resplandecientes, detrás de esos cristales. Su sonrisa, sus pecas, sus cabellos. Y esos lunares que la hacían ver sexy, 'sí'. Físicamente atractiva y emocionalmente hermosa.

Se supone que cuando alguien te gusta, no solo te atrae emocionalmente, que quieres compartir un momento con esa persona, o se siente lo que se conoce sobre las mariposas en el estómago. Tambien te atrae físicamente, es decir siempre existirá ese deseo carnal o, en palabras simples, quieres acostarte con la persona porque al final, se quiera o no aceptar, todo se reduce a eso último. Lo otro, el momento, la diversión, el pasar momentos juntos, todo lleva al mismo fin. No hay que tapar el sol con un dedo, aquí nadie ha inventada la pólvora. '¿Cómo decirle que también le atraía sexualmente sin esperar recibir una cachetada de ella?'

Sonríe, en algún lugar alguien piensa en ti. 'Ojalá nos sentáramos, estrecharía sus manos, tocaría su rostro, me perdería en sus ojos... Sentémonos allí'. En esos asientos de cemento cerca a la puya, ese monumento de tamaño real en honor a esa planta que existe en el norte. Ella al costado izquierdo de él. Se miraron y el tiempo se detuvo y su corazón pareció explotar. 'Nunca antes había escrito tanto a alguien como a ti'.

También ha olvidado los bonitos mensajes que le escribió tiempo atrás cuando aún tenía el corazón alborotado por ella. Su imagen siempre viva y el hecho de verla todavía hasta en sus sueños. Ha olvidado todo y tampoco quiere recordarlo, si es que aún lo recuerda.

Agarró las manos de ella. Frías, suaves, pequeñas. No sabía qué decir. 'Era más fácil escribir que decirlo en voz alta, fuerte y clara: te quiero'. Era verdad para él, pero ella lo dudaba: no podía sentir tanto en poco tiempo, pero olvidaba lo relativo que a veces podía ser el tiempo. 'No quiero darte falsas esperanzas porque me agradas. Seamos amigos'. Su voz, tan sincera, mostraba tanta verdad. 'Déjame intentarlo'. Silencio.

De lo poco que recuerda es que había frío en ese espacio vacío donde se encontraban. Nunca supo si el frío era por la respuesta de ella o porque en verdad el clima estaba hacienda mella a su cuerpo. Lo único que parecía notar era que nunca debió haberle dicho nada, ni una palabra porque lo único que estaba logrando era que ella se suba en un pedestal tan alto y no había forma de bajarla de allí. En ese tiempo se daba cuenta, pero no era muy consciente de ello. Eso también lo ha olvidado.

#miprimeranovela

miércoles, 4 de diciembre de 2019

EXTRACTO NÚMERO TRES:


#miprimeranovela

Así sucede, a veces. Todo es cambiante. Tal vez pasa porque el tiempo no se detiene, avanza cual si fuera un avión a su destino, recto, contra corriente, fuerte, pero nunca se detiene. Enemigo mortal que aplasta cualquier sueño o lo vuelve realidad.

Cuando creces, por lo general suceden dos cosas, o vas perdiendo los recuerdos de tu infancia con bastante facilidad o vas recordando cada momento como si fuera ayer. Cada persona tiene sus maneras para recordar y depende sobre todo de la forma como guardaron esos momentos, pero nada se hace con intención, sucede y ya.

Ella recordaba cada momento vivido como si fuera ayer. A sus 17 años recién cumplidos el pasado mes de octubre, ya era una chica capaz de tomar sus propias decisiones. Era responsable con lo que hacía. Y ahora, a dos meses de terminar el colegio, lo único que pensaba era en seguir estudiando. Postularía a la universidad el año próximo en el examen general; Sin embargo, ahora, nuevamente sucumbía a sus recuerdos, para ella hacer catarsis siempre era importante. Era su palabra favorita.

'Mi madre siempre me golpeaba con una regla que teníamos en casa. Yo creo que los golpes son buenos en la medida que sirven para corregir y no abusar'. Tenía 9 años, cuando se quedó viendo en el televisor unos animes que desde que aparecieron no había dejado de verlos. Su madre le había ordenado que hiciera las tareas que le habían dejado en la escuela para luego tener tiempo libre y poder hacer todo lo demás, pero no lo hizo. 'A veces los niños no obedecen a sus mayores y eso está mal. Pienso que tenía bien merecido ese golpe, solo ahora me doy cuenta'. A medida que vamos creciendo le damos más valor a las cosas que suceden tiempo atrás. Siempre ha sido así, eso nunca cambia.

Y así, sin darnos cuenta, crecemos. Inteligente, vivaz, risueña. Su primer ejercicio de álgebra lo había resuelto antes de cumplir los 10, era un ejercicio sobre inecuaciones de tercer grado. Todas las fórmulas algebraicas estaban en su cabeza. No sólo memorizadas, sino que las sabía utilizar sin problemas. Su amor a las matemáticas era tan igual como su amor al estudio, pero el tiempo siempre cambia las cosas, los lugares, los momentos. 'No sé qué pasó, pero de un momento a otro me dejó de gustar los números y me incliné por las letras'. En realidad, lo recuerda muy bien, pero esos recuerdos fueron obligados a no recordarse.

Cuando ingresó a tercero de media tuvo uno de los peores docentes de matemática desde la primaria, aburrido, parco, sin ánimo, enfermo, viejo, pesado, soso. A partir de esa fecha, la niña que aspiraba a dedicarse a la ingeniería, se perdió, desapareció. 'Yo tenía 13 años y llegó. "Madame Bovary" fue la novela que me hicieron leer en el curso de lengua y literatura, traen un resumen, nos dijo nuestra profesora. Sin previo aviso y sin darme cuenta, me encantaba leer y parecía que desde siempre'.

Ese momento es vivo en su memoria como otros tantos recuerdos. Cada momento bueno para ella debe ser recordado y lo recuerda y lo guarda en su memoria como algo valioso. Así se va formando su memoria, poco a poco.

#miprimeranovela

domingo, 1 de diciembre de 2019

EXTRACTO NÚMERO DOS:


#miprimeranovela

Nunca va a olvidar ese último día que hablaron porque hay personas que se conservan hasta la eternidad y hay momentos que también lo son. Él supone que así será hasta el infinito, cabe decir hasta siempre. Para ella, también es algo similar, solo que recuerda ese día de distinta manera, no con nostalgia, sino con gratitud. Él creía que nadie puede llevarse mal con la persona que quiere, nadie. Siempre ha sido de esa manera.

Esa vez, Jhosbenia lo esperó luego de salir de clases en esa avenida larga que se encuentra de este a oeste, al norte del centro de la ciudad. Hablaron, como dije, charlaron si a eso se puede decir hablar. 'Hola', 'Que tal', '¿Cómo estás?'. 'Ese abrazo que corta cualquier sin sabor del tiempo. Y ese beso en la frente que no quiere olvidar'. Él le parecía un chico agradable para conversar, le gustaba leer así como a ella, y sobre todo le gustaba como escribía. 'Me gusta cómo escribes', solía decirle. 'Ya nada es igual'.

Siempre había conversado con él por el WhatsApp y era un momento único, pero él era muy obsesivo. Eso era fatal. Solo dos veces habían hablado en persona antes de aquella noche. Solo dos, una cuando se declaró en persona y la otra no lo recuerda bien, pero parecía que hubiesen conversado toda una eternidad, toda una vida, como si fuera mil años, como nunca antes lo fue para él.

Él era alto, cabello alborotado como si nunca se hubiera pasado un peine, esponjoso y 'supongo que negro'. No era físicamente atractivo. 'Sí, inteligente, medio tonto' porque parecía creerse el centro de atención de su entorno, 'como si fuera la gran cosa'. Eso también era fatal. Nadie debería creerse nada en esta vida, ni siquiera en la otra. Era orgulloso, insoportable, pero de alguna manera era agradable, 'tal vez muy en el fondo'.

Se le había declarado un sábado a medianoche vía WhatsApp. A ella le pareció algo tonto, pero lo había hecho de una manera bonita, con palabras bonitas. Ella se sorprendió, y lo que le dijo fue que tenían que hablar, pero tiempo después se dio cuenta que era imposible. 'Cuando dices a alguien que te gusta, de alguna manera dependes emocionalmente de la otra persona'. Eso no debería ser así, pero a veces lo es. No hay nada que se pueda hacer cuando un corazón está enamorado.

Hasta ese entonces, por medio del WhatsApp, habían tenido conversaciones interesantes, largas y sin final. Conversaban de libros, de lo que les gustaba, de sus sueños, de sus miedos. 'Tengo miedo a morir', 'quiero escribir'. Las palabras surgían como cuando es inevitable que la lluvia caiga sin cesar mojando todo a su alrededor. 'El tiempo y el sueño' eran los únicos que agotaban las conversaciones que siempre culminaban pasadas la medianoche. Fluía como nunca antes había ocurrido en él y no podía evitarlo. Lo que ella sentía era imposible de saber, menos conocer. Era cambiante, 'tal vez todos lo somos'.

A veces, las conversaciones eran preguntas vagas, que no llevaban a nada, pero que los hacía conocerse como personas, sobre todo cómo pensaban, qué querían, qué soñaban. '¿Cuál es tu animal favorito?', '¿Tu color favorito?', '¿Y qué harás luego de terminar la universidad?', y el siempre '¿Cómo estás?'. Y todo fluía como una catarata cae hacia el abismo, si tener algo que lo pueda detener. Simplemente se daba.

Luego de su declaración, las conversaciones ya no surgían de manera natural. Parecía forzarse debido a las inseguridades que tenía él. Ella parecía cansarse de leer todos sus mensajes a tempranas horas donde él le decía todo lo que sentía de todas las formas posibles. Ese 'te quiero' a ratos ya sonaba falso de tanto repetirlo. A veces inventaba, creaba versos bonitos; otras veces copiaba y los adaptaba para el momento. Todo era así. Dicen que el que da todo de sí también pierde todo sin darse cuenta, nadie es dueño de la verdad.

Al principio, para ella, cuando despertaba, el leer los primeros mensajes fueron bonitos, pero a medida que aumentaban en intensidad le llegó a cansar y solo los leía por compromiso más que por interés. 'El interés se nota, siempre se nota'.

Y ahora, habían concertado en hablar. Ella tenía una decisión o parecía tenerlo. Él solo pensaba en ella como cuando uno piensa en el helado: 'lo quiero y ya'. A veces sucede así. Nadie debería juzgar nada.

Esa noche fue la primera vez que él la besó en la frente. La abrazó con fuerza pese a la resistencia notoria que ella imponía. Ese sentimiento no era correspondido de la misma manera ni con la misma intensidad. Tal vez nunca debió de ser así, pero él se dio cuenta de la manera tan extraña como ella le afectaba a todos sus sentidos. Temblaba, no respiraba bien, no podía hablar, se comportaba torpe, sin tino. Era raro y el amor no era así, al menos no para ella, pero él no se daba cuenta. Se estaba convirtiendo en obsesivo y eso no llevaba a nada, a ningún lugar. No se daba cuenta. Otra vez el rechazo. Era lo que más detestaba y sufría por dentro, pero por fuera siempre mantenía una sonrisa. Socialmente estaba bien.

#miprimeranovela

domingo, 24 de noviembre de 2019

jueves, 14 de noviembre de 2019

EXTRACTO NÚMERO UNO:


#MiPrimeraNovela

La acompaño. Vamos a la feria del libro. Recorro cada stand, cada centímetro con un placer excitante. Miro, reviso. Mira, pregunta. Pienso. 'Demasiado cerca y tan lejos a la vez'. Suspiro. 'Un bonito regalo sería un libro, siempre que lo abra pensará en mí, pero... ¿cuál? "Las Mil y Una Noches", "Los Hermanos Karamazov", "El Amor en los Tiempos del Cólera", "Madame Bovary", o ese clásico de Jane Austen: "Orgullo y Prejuicio", 'costo: 70 soles, tapa dura'.

Los lunares en su mejilla derecha, rosada, blanca y suave, forman una constelación de cuatro estrellas a la que los astrónomos la llaman con el nombre de Cruz del Sur. ‘Es pecosa y se ve bien’. Su nariz respingada y pequeña parecía olfatear los buenos libros que nos gustaban, la buena literatura, como la llamábamos ese entonces. ‘Su voz’, suave, delicada, me hacía imaginar el destino cruel de los amoríos en luna llena, de las noches de placer desmedido, de los faroles que se prenden y apagan cuando te olvidas que aún estás vivo.

–Quisiera leer esta de Balzac, "Papá Goriot", sí. –Dijo con una hermosa sonrisa seductora, que formaban dos hoyuelos en sus mejillas, mirándome, a la vez que alzaba un librito en tapa dura y formato de bolsillo. '¿Cómo decirle que no?' –¿Qué opinas? ¿Qué te parece? El gran Balzac, retrato de toda la sociedad francesa de su época. La que nos gusta.

‘Sí, nos gustaba’. Me gustaba París desde que empecé a leer a Sartre. Creo que la vez que abrí "La Náusea" me sentí más... vivo y menos vivo a la vez. La cultura francesa que siempre imaginamos y que nunca conocimos más que solo en los libros que devorábamos. Ella hablaba. Parecía perfecta, ‘lo es’. Le gustaban las novelas, pero más que ellas, amaba leer. Sus gustos no eran cerrados a los grandes escritores de todos los tiempos. Leía toda la literatura existente, obviamente de la buena. 'Me acercaría, la abrazaría y quién sabe, iría un poco más'. No lo aparentaba, pero era muy sensual, al menos así la veía. Creo que cada uno ve lo que quiere ver. No era tan alta, medía 1:72 centímetros, solo le llevaba por media cabeza. Le gustaba usar taco alto porque se sentía orgullosa de ser como era y tenía porqué.

Sus ojos, tras esos cristales circulares y transparentes, se veían pardos, blancos y resplandecientes, eran grandes y redondos, con sus pestañas dobladas hacia el cielo de forma natural; me hacían preguntar sobre cuán perfecto podían ser algunas personas, pero todo cae en una imperfección: nadie es perfecto.

Sus cabellos, siempre sueltos, un poco más por debajo de los hombros, la hacían notar más bella que de costumbre. Era color negro. 'Sí', aunque una vez me preguntó sobre qué pasaría si se lo pintara de otro color y yo le dije que estaba bien, pero tal cual también le quedaba estupendo. Creo que una mala respuesta, 'sí'. Siempre he sido inseguro y se notaba tan clarito como lo es el agua cuando cae del cielo.

Yo siempre caminaba detrás de ella por dos razones. Una, era para no molestar a las demás personas que circulaban cuando íbamos a algún evento o ese en el que estábamos ahora, la feria de libros del parque Manuel Pino. 'Excusas, simplemente excusas'. Lo real, era que me gustaba verla por detrás, apreciar su silueta delgada no en un sentido sexual o 'tal vez sí', sino más bien porque era una forma de hacerla sentir que había alguien importante detrás de ella, cuidándola. Quería sentirme importante. En ese tiempo, tal vez lo era.

#MiPrimeraNovela

lunes, 11 de noviembre de 2019

RECUERDOS:


Quedan entre tanto y tanto, solo estos recuerdos de soledad porque nunca pensamos vivir una vida sin ella. Ayer es como si fuera anteayer, pero todo es hace un año atrás. Ese fatídico 11 de noviembre quedará en nuestras memorias en la que aunque no quisimos supimos darle una bonita despedida.

El cáncer no mata, nunca lo ha hecho, aunque solo cuando te toca nos damos cuenta que sí se puede hacer algo o mucho (en realidad quieres hacerlo y no hay la manera de lograrlo), y que muchas veces el silencio vale más que decir a tus seres queridos que mamá padece de cáncer terminal. Las mentiras nunca duelen como las verdades.

Ya es un año y sin darnos cuenta aún mantenemos a la familia unida, algo que ella siempre quería. Y las cuatro 'luces' de mi vida, mis hermanas, aunque no lo saben, son lo más importante para mí. Y luego están las que no y junto a mí, tenemos algo de luz en nuestras vidas.

jueves, 7 de noviembre de 2019

PRÓLOGO:


(Y así comienza mi primera novela... Escrita en papel carbón, con lápiz B2 y con la primera chica de mi imaginación... Haber en qué puerto termina. Con firma y sello de MG).


PRÓLOGO

–Eres muy... Insoportable.
Le miró con una expresión fría. Sus ojos fijos hacia un punto lejano, como si su mirada atravesará tras de mí. No supe qué decir.

–No me gustas –Esa voz, fría y desoladora, atravesó mi pecho como un clavo traspasa la madera. Continuó –Pero, al menos dime algo...

Jhosbenia se había convertido en esa persona que él tanto temía: fría. La que antes con un abrazo le hacía sentirse bien. Ante esa situación, él no supo cómo reaccionar. Si hubiera podido irme lo habría hecho, pero ella me tenía, me tenía bajo su 'dominio'. Nunca supe en qué momento habían cambiado los papeles. Ni nunca lo supo. Ella, tampoco.

lunes, 4 de noviembre de 2019

DÍA 65 - ASÍ ES COMO LA RECUERDO:


Desde que empecé a leer, también me gusta escribir. Siempre lo hacía en cuadernos y aún lo hago. Escribir es un camino para estar bien conmigo mismo. Leer fue la casualidad más bonita que ha sucedido en mi vida.

Para mí, leer es como tomar un avión para viajar a París, Londres, Madrid, Moscú... El país de esos grandes escritores que admiro.

Solo hay una verdad y es tal y como la recuerdo. Leo por desamor, cuando tenía 15 años dejaron mi corazón hecho pedazos y como consecuencia de ello encontré en la literatura la compañía perfecta para mis días de soledad.

Aquí, solo intento escribir lo que a mí me gustaría leer. Sé que aún no escribo bien, pero voy aprendiendo y estoy mejorando, lo sé porque me conozco.

Aquí dentro están mis recuerdos, mis sueños y todo lo que quiero llegar a ser ahora... (Para ti, que leíste esto primero).

miércoles, 30 de octubre de 2019

jueves, 17 de octubre de 2019

DÍA 47:


**"Y de repente...
todo fluye, todo se da, todo coincide, todo encaja, y es ahí cuando te das cuenta y supones...
que esto es amor"**

Gorki Maquera.

martes, 17 de septiembre de 2019

Y ESTE SOY AHORA:


... y este soy yo, luego del 30 de agosto, ¿ha cambiado algo en mí? No.

Creo que cuando uno sabe lo que quiere no cambia sus maneras para adaptarse a su contexto. Lo único que cambia es el entorno que le rodea a uno.

Sigo pensando lo mismo y teniendo las mismas ideas. Sigo siendo el mismo chico que mide 1:85 cm. (87 con zapato elevado) y 82 kilogramos (a veces 84). Sigo usando lentes como para no perder la costumbre.

Sigo sin poder controlar mis emociones, sin saber cómo debo amar; sigo huraño, molestoso, orgulloso, sensible, llorón.

Sigo siendo inteligente, dudando de mis capacidades, pero confiando en mi y de lo lejos que puedo llegar a 'caminar'. Sigo soñando las mismas cosas, los mismos lugares, los mismos sueños.

Sigo siendo el mismo que le gustaba la literatura, que sigue comprando libros, que ni tiempo le alcanza para leerlos. Sigo siendo el mismo a quien cuando alguien habla de libros se le llenan los ojos de luz. Sigo siendo el mismo, con la mirada perdida, el semblante sin expresión y la sonrisa a punto de explotar.

Sigo siendo yo, al que toda su familia llama 'chato'. Sigo siendo aquel que corrige su nombre cada vez que lo escriben o pronuncian mal.

Sigo siendo el mismo, pero diferente porque mi vida siempre es del color que elijo cada día...

sábado, 14 de septiembre de 2019

ESTE ERA YO:



Detrás de mis blogs y mis redes sociales, este era yo hace 8 meses, dos semanas, tres días y algunas horas. Me veo y me pregunto: ¿en qué estaba pensando en ese momento? no lo sé.

Yo solía pensar que las personas solo somos un instante en este lugar y supongo que tenía razón, pero ese momento debemos hacer que valga la pena.

¿Qué puedo decir de mí? Autodescribirme sería un engaño porque no podría ser objetivo, pero lo intentaré.

Ese entonces medía 1:85 cm, pesaba 82 kilos, me gustaba viajar, jugar al fútbol, al voleibol, me defendía en el ajedrez y el básquetbol. Físicamente soy tal cual, aunque claro, con más arrugas porque con la ayuda del photoshop eliminé algunas. Uso lentes desde la primaria producto de un accidente inevitable.

Me gustaba leer, escribir. Era huraño, molestoso, orgulloso, sensible, llorón. Un hervidero de emociones que podía controlar muy bien.

No me consideraba inteligente, pero quién sabe, quizás lo soy. Esa afirmación, indicaba que no soy muy seguro de mí, que dudo mucho de mis capacidades, y que soy consciente de ello.

Uhmm, nuevamente, me gustaba leer, escribir, pensar, amar sin medida, autoculparme sobre actos irresponsables que nunca cometí.

Por lo mencionado anteriormente, esperaba todo de mí y también solía pensar que iba en el camino correcto.

viernes, 13 de septiembre de 2019

APRENDIZAJES:


**"Una vez me dijeron que la vida es un eterno aprendizaje, y tienen mucha razón...

Ayer, aprendí de Leandra, una niña de 14 años, estudiante de Luz Andina Reina de las Américas, que *cada uno forja su camino*, que en todo ese recorrido, pese a todo lo que suceda, uno no debe ni puede parar y si es posible darle una sonrisa a la vida porque siempre te da revanchas. Que ser humilde no es algo que los demás deben utilizar para pisotearte. Que la sencillez parte de los que más quieres. Que siempre es importante agradecer a esas dos personas que te dieron la vida porque se lo merecen: papá y mamá"**

lunes, 2 de septiembre de 2019

ESTUDIANTE DE LITERATURA:


**"Unos años más tarde, quisiera poder decir, y tal vez Facebook me lo recuerde, que esto lo hago sola y exclusivamente porque no estaba escribiendo bien"**

lunes, 12 de agosto de 2019

TAMBIÉN SE VALE VOLVER:


Me fui, desaparecí, por unos cuantos meses para estar bien emocionalmente, pero me doy cuenta que estoy peor de lo que estaba.

Siempre, por encima de todo, está mi bienestar psicológico, llevo una lucha interna cada día y no es que a nadie le importe, me doy cuenta que sí hay personas que se preocupan por mí y eso me hace sentir bien.

Que me pregunten ¿qué pasó? ¿por dónde andabas? ¿hace tiempo que no te veo? y sobre todo esas mágicas palabras ¿estás bien?
Estoy uniendo todos mis pedacitos, juntando trozos que nunca debieron romperse, pero estoy bien de boca para afuera, y creo que socialmente eso está bien.

A veces no quisiera volver, estoy raro, me siento raro, como confundido, como si hubiera perdido algo, como si me hubiera perdido, y cada día busco encontrarme, porque de algo estoy seguro y la vida siempre, siempre me lo ha demostrado:

“NADA DURA PARA SIEMPRE, TODO PASA”.

domingo, 28 de julio de 2019

TE IMAGINO:


Te imagino alta,
con ojos grandes,
con cerquillo,
cabellos largos y siempre sueltos.

Te imagino con una sonrisa
en esos gélidos labios,
de un rojo intenso,
o púrpura, o azul.

Te imagino mirándome,
como preguntándote
¿por qué no llegaste antes?

Te imagino escribiéndome,
escribiéndote,
uno de esos poemas que
están hechos justo como para tí,
o para mí,
-Me gusta sentirme importante, ¿sabes?-

Te imagino así y más,
mucho más,
perfecta a mis ojos.
Y sí,
desde los trece años,
busco conocerte,
el tiempo no me ha dado esa oportunidad,
tal vez la vida, yo que sé.

Te imagino mirándome así
desde que quise que fueras tú,
a veces pienso: ¿algún día la conoceré?
Otras, me pregunto:
¿Algún día te volverás realidad?

Solo quiero que sepas,
que tengo la canción y el poema,
ambas para ese gran día,
pero ahora no lo diré.

jueves, 4 de julio de 2019

ENTRE TU IRIS:


Te miro a los ojos y me pregunto:

¿Cómo puedes volverme loco si recién acabo de conocerte?

miércoles, 12 de junio de 2019

SIN TENERLO, CORAZÓN DE POEMA:



Escribo aquí, desde un lugar sin nombre,
eso que todavía no es noviembre.

Desde mi soledad en inmenso frío,
desde una calle con alumbrado sombrío.

Mi corazón, alma de poema, me incita con ímpetu, a coger un lápiz,
mejor sin punta fina, y escribir con mucha esperanza:

“No encontrarás respuestas en lugares
donde no hayan luces que te alumbren”.

Gorki Maquera

EN LA ETERNIDAD:



Hace 7 meses mi madre falleció víctima de cáncer,
una enfermedad que en su estado más avanzado sigue
cobrando la vida de miles de personas en todo el mundo,
como si fuera suya.

Supongo que las personas que se van hacia el más allá,
nunca se van del todo de aquí, siempre están,
siempre se quedan,
tal vez no de la manera que uno esperaría.

Están aquí sus sonrisas, sus llantos, sus miradas,
sus caminares cansinos, sus enseñanzas...
Están aquí todos sus recuerdos,
los que subsisten en la eternidad, en la memoria.
(G.M.)

domingo, 9 de junio de 2019

DÍA NÚMERO 14, SEMANA 2, JUNIO: la pena.




“No negar la emoción, expresarla y tomar contacto con la fragilidad para que desde ahí salga la fuerza para soportarlo” Pilar Sordo.


La otra vez, caí en la cuenta de que la extrañaba;
para qué decírselo si no le importo.

La otra vez, cuando viajaba,
vi un bonito reflejo en la ventana del auto, su rostro.

La otra vez, cuando caminaba,
escuché una canción en Spotify, me recordaba a ella.

La otra vez, me senté mirando el lago, el agua,
dejando pasar el tiempo para regresar a clases.

La otra vez, intenté no pensar en ella;
cada que lo intento empiezo a pensar(la).

La otra vez, la soñé, supongo que la extraño;
para qué decírselo, para qué,
está feliz cuando no la molesto.

La otra vez... sí, la otra vez.

sábado, 8 de junio de 2019

LA SEGUNDA VEZ:


¿Alguna vez mendigaste amor? Es la segunda vez que me pasa. Cuando te das cuenta no sabes si llorar o reír, una sensación extraña, pero duele, duele de verdad.

En un inicio parecía ir bien, bonitos mensajes, frases dedicadas, cosas sencillas. Ya es tarde cuando sabes que lo único que hacías era incrementar el ego de la otra persona.

Llega un punto en que sabes que estás hostigando, molestando, al punto de romper esa delgada línea entre el amor y el acoso, enviando mensajes todo el día. Quieres parar y no lo haces porque es tarde cuando te das cuenta que estás enamorado. Tratas de mostrar interés, te ilusionas sin motivo, pese a que de la otra parte no hay nada más que un no sé qué que tiende a ser un no, pero que para uno parece un sí, y termina siendo un no. Insistes.

Los halagos solo aumentan el ego de la otra persona, no es recíproco. Todo eso produce un desgaste emocional intenso, a tal punto que ya no vives, sino sobrevives. Te vuelves dependiente de esa persona.

Luego, todo empieza a volverse tóxico. Quieres hablar y no quiere, y sigues insistiendo, perdiendo el orgullo, la dignidad, el amor propio, la autoestima; en resumen, te pierdes en alguien porque parecía bonito.

Ya no escuchas consejos, te olvidas, quieres dejarlo atrás y ya no puedes, y luego ya te conviertes en un juguetito para la otra persona, y todo va y viene. Tiende a convertirse en obsesión porque no aceptas el rechazo.

¿Alguna vez te pasó?
Luego te preguntas si algo hiciste mal, te vas culpando sobre el hecho, como si tuvieras culpa, pero no ocurre nada de eso, tal vez hiciste bien. Quizás no con esa persona, sin embargo a alguien le vas a caer bien así, no tienes por qué cambiar tu manera de ser. Siempre hay alguien que te mueve, siempre aparece un arcoíris después de una torrencial lluvia.