domingo, 29 de marzo de 2020

MI RAZÓN DE LEER:


A diferencia de muchos, yo no leo porque me gusta leer, pero, al final, supongo que me gusta y por eso lo hago. Al inicio me sentía muy solo y la literatura apareció como para decirme "aquí estoy yo". Y siempre estuvo. Desde mis 14 años en adelante, la mitad de mi vida; desde el desamor, como suelo decir, hay un antes y un después.

Leía porque quería aprender a escribir para publicar y ser famoso, y callar la boca de muchas personas que se burlaban de mí. Esa es la única y verdadera razón. Lo demás se fue añadiendo a medida que crecía. Hay muchas cosas que duelen y que nunca perdonaré. Nunca lo haré porque ese rencor con personas del pasado, de mi adolescencia, me impulsa a seguir creyendo que aún se puede. Sé que se puede y lo haré.

En la literatura encontré una manera de superar mi soledad, una compañía que siempre está para ayudarme, y cuando más la necesitaba ha estado conmigo, acompañándome en mis días de soledad (ese era el nombre de mi blog), como un apoyo incondicional, sin reclamarme nada, solo escuchándome.

Leo porque por un momento, aunque breve, me olvido de todo lo que me rodea, y en ese pequeño espacio me siento feliz, muy feliz. Me sucede algo muy parecido a lo que les pasó a los niños de "Las Crónicas de Narnia", o a Bastian de "La Historia Interminable". La aventura tras ese armario siempre es la más bonita.

Leo a autores que nadie leería. No lo hago por diversión, quiero aprender a escribir. Esos escritores que con su pluma densa parecen aburridos, difíciles, complicados. En realidad, lo son, demasiado aburridos diría yo, pero de ellos sé que voy aprender y la verdad que lo hice. Nuevamente, los leo porque yo quiero aprender a escribir y para hacerlo ellos son los que están, no los autores fáciles. Lo difícil siempre cuesta, pero valen la pena.

Leo a escritores que revolucionaron la literatura, que hicieron experimentos en sus líneas, que no respetaron el tiempo, que fueron innovadores, que no les importó ser tachados de homosexuales, críticos, que no caían bien a nadie, pero que dejaron una huella imborrable en muchos lectores que como yo aprendieron de sus letras. Que transformaron la manera de contar.

Yo no quiero ser como ellos, quiero ser el mejor.

sábado, 28 de marzo de 2020

PERDÓN POR TANTO MIEDO:


Faltan dos meses para mi cumpleaños y en medio de esta crisis de cuarentena por ese bicho raro que arrasa con los seres humanos, me pregunto si llegaré a ese 27 de mayo próximo: mi cumpleaños. Todo me parece raro.

Y así voy creciendo. Qué no hice, qué hice, qué me falta por hacer, qué quiero para mi vida, hacia dónde voy, quién soy, en qué me he convertido, dónde estoy, por qué, por qué no, por qué sí, tantas preguntas rondan por mi cabeza, tantas respuestas surgen, y todo se resume en: otra vez me estoy fallando.

Me fallé porque no cumplí con mis promesas elegidas durante el 2019. Me fallé porque hasta ahora no puedo canalizar bien mis emociones. Me fallé porque sigo esperando mucho de las personas y siempre me decepcionan. Me fallé porque hasta ahora no sé cómo hacer lo que deseo tanto en mi vida. Me fallé y me sigo fallando. Me perdono por todo porque me lo merezco.

Pero no todo han sido fallos. Logré aumentar mi creatividad y con eso escribir mucho más en este blog, y por primera vez, líneas de algo que espero sea mi primera novela, el inicio de mi trilogía. Logré crear dos personajes a los que finalmente pude ponerles nombres: Jhosbenia y Levessy, cada uno tiene un significado dentro mío.

Logré ser feliz y también llorar. Logré caminar ya no como una sombra sin saber qué era lo mejor. Logré nuevamente amar, aunque otra vez... en fin. Logré levantarme de las cenizas. Logré caer y subir. Logré muchas experiencias, más de las que habría imaginado, y todas como siempre para mis novelas. ¿Por qué? Porque quiero ser escritor, ahora más que nunca. Quiero demostrarle al mundo que yo si pude y tenerlo a mis pies. Quiero demostrarme a mí que no estaba equivocado.

miércoles, 25 de marzo de 2020

INSTANTES:


Hace más de un mes, me atropelló un auto. Bueno, me empujó. Yo estaba caminando, escribiendo en mi celular uno de muchos post que hay aquí y de repente sucedió. Pum, un golpe y ya estaba en el suelo. Todo pasó rápido. Antes que la gente se juntara, me levanté y salí huyendo. Me dolía todo el cuerpo. Me asusté. A lo lejos, escuché gritos de las personas sobre el por qué no tenía más cuidado y otras tantas cosas que no recuerdo muy bien.

La muerte siempre ha rondado en mi vida. Otra vez me salvé y diré: por algo será. No creo en el destino, pero sé que existe, así como el amor a primera vista.

Ese momento del accidente, ese instante, mi vida transcurrió como una película, cuadro por cuadro. Tuve miedo, ese miedo que te comprime las tripas, esa sensación de vacío, de soledad.

La razón: hasta ahora, no cumplía mis sueños de adolescente. Dejar huella, ayudar, que todos conozcan mi nombre, tantas cosas que quiero, lo quiero todo, todo para mí. Sin embargo, hasta ahora, nada.

La verdad, y tengo que decirlo, no sé cómo conseguir lo que tanto deseo en mi vida. Tan difícil, pero supongo que lo difícil sí vale la pena. Esa fe ciega, esa pasión, esos sueños, no me dejan dormir tranquilo...

lunes, 23 de marzo de 2020

YO TAMBIÉN LO SÉ II:


Sé bien lo que es perderlo todo, lo sé, me pasó, lo viví. Recordarlo es como escarbar heridas profundas intentando retroceder el tiempo y no poder hacerlo. Duele, pero va sanando. Durante mi corta vida he perdido muchas cosas. Mi cámara fotográfica, también la perdí.

Cuando estudiaba Ciencias de la Comunicación Social, en el curso de Taller de Fotografía (o una cosa así se llamaba), compramos una cámara marca Canon T5i. Fuimos a Tacna para traer la cámara a un precio menor y la conseguimos. También era aprovechar el viaje. Me encanta viajar. Adoro los viajes largos, mirar por la ventana, hermoso espectáculo.

Nunca podemos saber lo que puede ocurrir en el futuro, es imposible ver lo que va a pasar, quizás por eso muchas veces tenemos miedo a elegir, porque no sabemos si esa elección será buena o mala. Arriesgarse, es también como una tela de araña, nunca se sabe. Pero si fuera fácil elegir, no habría chiste vivir.

Yo creo que al final es que la elección sí se realice, porque eso define quiénes somos, y eso nos hace grandes. Nosotros elegimos comprar la cámara porque sabíamos que era lo mejor. Sería conveniente para un aprendizaje profundo de la fotografía. El tiempo que la tuve, sin duda, lo fue.

Al año siguiente, llevé el curso de Producción Audiovisual; si recuerdo bien era en sexto semestre. Allí pasó todo. Por más que intento, es imposible retroceder al pasado y cambiarlo, no se puede. Nada se puede cambiar desde el pasado, nada, aunque luego encontré una manera para volver en el tiempo, pero eso será en otro post.

Perdí mi cámara, me la robaron. No sé realmente qué sucedió. Cuando salimos a rodar (filmar, grabar), dejé mi mochila en un banquito de un parque muy concurrido de mi ciudad. Dejé a alguien para que me la cuidara y nunca lo hizo, o si lo hizo, lo hizo mal. No es bueno confiar en las personas, ahora lo sé. Supongo que lección aprendida, puf, qué más da.

En pocos segundos la mochila y con todo lo que había dentro desapareció. Mi cámara, mi librito de Arguedas ("Todas las Sangres"), mi módem, mi tablet (7"), entre otras pequeñeces. No había mochila, no saber a dónde ir, a quién preguntar. Como si la tierra se la hubiera tragado. Nada.

Mi reacción no la voy a describir porque no me gusta recordar momentos que duelen, que aún no han sanado. Solo diré que no sabía qué hacer. Te quedas helado. Una sensación fría en el estómago, parecida al amor, pero su opuesto. Duele. Sé lo mucho que duele. Lo sé, yo también lo sé.

Dicen que ese tipo de sucesos son los que te hacen fuerte, ellos te definen y eso, en la medida que lo veamos con positivismo, nos hace ser mejores personas. Quién quiere ser fuerte, quién quiere ser mejor persona, ¿quién? Al diablo con eso. Autoayuda barata. En fin.

Lo que me duele es que nunca le pude decir a mi madre. Ni siquiera ahora lo sabe. Supongo que hay verdades que no se pueden ni deben decir. Es mejor una mentira a una verdad. Está mal, claro que lo está, pero qué más da, es mejor así, bueno, tal vez no. Lo que ella sabe es que con la "cámara" estoy haciendo fotos, fotos que supongo algún día va a querer que le muestre. Varias veces me preguntó sobre la cámara. Pienso que sospecha, pero trato de evitar en lo posible hacer referencia a ese objeto. Es complicado.

No soy bueno mintiendo, cualquiera se daría cuenta cuando lo hago, pero tengo que intentarlo porque si ella supiera la verdad se decepcionaría de mi. No quiero dar más decepciones, suficiente con lo que hice. Creo que nadie querría eso. Pero, justo para eso trabajo, para comprar una cámara y poder dormir tranquilo después de mucho tiempo. Lo haré, tengo que hacerlo. No tengo más opciones...

domingo, 22 de marzo de 2020

CURIOSIDADES:


Hoy quisiera hablar de ella, siempre la menciono en todos lados, pero creo que esta vez se merece todo: MI MADRE.

Ahora, ella está en Nueva Delhi, India. Su plan de vuelo fue así: viajó rumbo a Sao Paulo, Brazil, luego hizo escala en Dubái, Emiratos Árabes, y arribó a Nueva Delhi, India. Ni ella misma se imaginó llegar tan lejos.

Estará por cinco meses, desde marzo hasta agosto, en el Barefoot College India, una organización sin fines de lucro, gracias a la Universidad del Pacífico de Lima y el aporte de personas de buen corazón.

Hace como 8 años también viajó a España durante un mes, a compartir experiencias en ese país europeo. Y hace poco, también fue a Colombia y Ecuador, una visita guiada, durante 15 días.

Gracias a mi madre soy lo que soy, además cree en mí y eso es suficiente. Pero sus sueños para conmigo, cuando todavía era pequeño, eran brutales. Quería que lo tuviera todo.

Las mamás siempre quieren mucho para sus hijos. Quería que fuera piloto de avión, pero sus sueños fueron frustrados por el dinero y mi baja visión. "Me gustaría que viajaras por todo el mundo", solía decirme.

También quería que fuera futbolista, pero este niño no quería, sabía jugar, pero también hubo problemas con el talón y todo se vino abajo. "Quisiera verte en la televisión", una vez me dijo.

Quería que estudiara derecho, medicina o ingeniería, pero justo allí llegaron a mi los libros y me hicieron pensar diferente, me volví rebelde, muchas veces un rebelde sin causa, pero creyendo en nada y no sabiendo cómo hacerlo.

Hasta ahí todo bien. Pudo haber ido bien con sus sueños, pero lo que ella no esperaba era que a mí llegaran mis problemas personales. La depresión, la ansiedad y el Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC), me golpearon de tal manera que durante cinco años solo pensaba en morirme, no querer hacer nada, querer permanecer en casa, dormir mucho más tiempo. Pero aún así, caminando, creyendo en mis sueños, leyendo, estudiando, estar a punto del suicidio, pero la cobardía no me lo permitía. Pudo ser mejor, pudo ser peor, nunca lo sabré.

Mi madre también dice que yo solo viviré hasta los 33 años, vaya uno a saber por qué. Nunca me lo dice, pero la escuché, lo que sucede es que siempre estoy en lugares que no debo de estar. En realidad, creo que ella es muy consciente que cualquier cosa me puede suceder porque a mí me gusta viajar, y hacerlo es como andar sobre una telaraña. Siempre he creído que la vida es una fina y delgada telaraña, un pequeño movimiento en falso puede arruinarlo todo.

Todo pasa por algo, dicen. Yo creo que pasan porque uno decide lo que tiene que pasar. Mis malas decisiones me llevaron a cometer muchos errores, pero por algo estoy aquí. Soy creyente que los errores se pueden corregir. Eso es bueno. A lo largo de estos años lo único que he estado haciendo es corregir mi vida, no para mí, sino para lo que vendrá después.

viernes, 20 de marzo de 2020

LA HISTORIA INTERMINABLE:



... Quien no haya pasado nunca tardes enteras delante de un libro, con las orejas ardiéndole y el pelo caído por la cara, leyendo y leyendo, olvidado del mundo y sin darse cuenta de que tenía hambre o se estaba quedando helado...
Quien nunca haya leído en secreto a la luz de una linterna, bajo la manta, porque papá o mamá o alguna otra persona solícita le ha apagado la luz con el argumento bien intencionado de que tiene que dormir, porque mañana hay que levantarse tempranito...
Quien nunca haya llorado abierta o disimuladamente lágrimas amargas, porque una historia maravillosa acababa y había que decir adiós a personajes con los que había corrido tantas aventuras, a los que quería y admiraba, por los que había temido y rezado, y sin cuya compañía la vida le parecería vacía y sin sentido...
Quien no conozca todo eso por propia experiencia, no podrá comprender probablemente lo que Bastian hizo entonces.
(Pág. 10 - La Historia Interminable).

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A diferencia de muchos que vieron la película emocionados y llenos de imaginación, yo tuve la suerte de leer el libro antes de ver la película y pude imaginar un mundo diferente gracias a un ejemplar que uno de mis compañeros de colegio tuvo la gentileza de prestármela. El libro, es EL LIBRO.

Tal cual a los libros de Harry Potter, este también lo leí a escondidas porque crecí en una familia que miraba con recelo la magia y seres que eran salidos de horripilantes pesadillas. La única, que de alguna manera, notaba algo bueno, era mi madre, aunque siempre tendía a lo primero. No estoy muy seguro, pero la habré leído por el año 2006 o 2007, en vacaciones de verano, echado en cama, disfrutando cada letra, hasta más no poder. Una semana, viajando junto a Atreyu en busca de la Emperatriz Infantil. 500 páginas se pasaron rápido.

"La Historia Interminable" de Michael Ende, es justamente eso, una historia que no tiene fin, porque todo el límite que podemos darle está en nuestra imaginación. En líneas bien generales, el libro es una historia dentro de otra. Y hasta cierto punto, una historia común y abundante en tópicos. Bastian, es un niño que adora la lectura porque le transporta a otros mundos que son mejores que la realidad que le rodea, una realidad en la que muchos niños lo maltratan y de la que trata de escapar. Cuando encuentra un libro fantástico y le atrapa desde las primeras páginas: La historia interminable; su vida, su mundo, todo cambia para él.

Algo así me pasó a mi con Harry Potter. Cuando las películas y el libro llegaron a mi vida, todo cambió. Dejé todo por lo que en ese momento parecía ser lo mejor del mundo: las letras. El chico que soñaba con graduarse en ingeniería civil o médico, había dejado de existir. Solo estaba el adolescente que de repente decía: yo quiero escribir una historia como esa. Desde entonces, el sueño siempre está.

La novela está plagada de mensajes y reflexiones, sobre la valentía, la amistad, el reencuentro con uno mismo. Además es de una originalidad extraordinaria ya que, en un momento, el protagonista del libro que estamos leyendo pasa a introducirse en el libro que él mismo está leyendo y se convierta en un héroe. Eso también nos sucede a nosotros o al menos a mí cuando leo un libro.

Todo es ilógico, por lo que la idea es que la historia nunca termine, porque continuamente la escribimos nosotros, construyendo ese mundo de Fantasía, dándole existencia, vida. Y cuya amenaza principal es su oposición: la Nada. Debemos entender y tener presente que en Fantasia todo es posible, y el límite solo es nuestra propia imaginación.

El libro también es original por su presentación: dos colores de letras para diferenciar ambos mundos; el rojo, donde el autor cuenta la historia de Bastian, y el azul o verde (según la edición), donde está el contenido del libro que lee el niño.

Cuando leí el libro, llegó un punto en que tenía las ganas de abrir la ventana y gritar el nombre que quería para la Emperatriz Infantil, Suprema Autoridad de Fantasía, que se encuentra muy grave de salud. Es que, sin exagerar, el libro te ayuda a fantasear, a imaginar con locura las mil y unas posibilidades que puedes darle a una historia que se ha convertido en tu propia historia. Quieras o no, ya eres parte del libro.

Imaginar al pequeño Bastian leyendo mientras afuera, en la noche, hay tormenta, me recuerda a mí cuando leí por primera vez "Harry Potter y el Prisionero de Azkaban" y luego los demás libros que llegaron a mi vida. Abres uno y te olvidas de la realidad. Magia como no la he conocido nunca.

El libro de Michael Ende me mostró cómo la realidad se puede alimentar de la ficción y cómo la ficción hace lo propio de la realidad de una manera brutal; y es que la imaginación funciona como un elemento importante para el crecimiento y transformación del ser humano y su entorno. Y aprendí a cómo un libro puede cambiarte la vida para bien y hacerte crecer si nos llega en el momento justo. La pregunta adquiere mucho significado solo cuando de verdad nos hemos enganchado de un libro: —¿Tiene que ser así? ¿Tengo que perderlo todo? —Nada se pierde. Todo se transforma... Y para seguir sorprendiéndonos, el inicio de cada capítulo en el libro sigue el orden de las letras del alfabeto, desde la A hasta la Z. Magnífico ¿verdad?

martes, 17 de marzo de 2020

DÍA 198:


YO TAMBIÉN LO SÉ:


Yo también sé lo que es tenerlo todo un día y perderlo todo al otro. A partir de allí, tal vez, empezó los inicios de mi depresión y ansiedad que fueron acumulándose poco a poco hasta llegar a un clímax máximo durante finales del año 2009 hasta abril de 2013, cuando solo era una sombra que vivía por vivir, sin ninguna razón ni motivo más que solo morir, pero mi historia con la depresión ya tendrá su lugar aquí.

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Cuando recién salí del colegio, nos robaron la computadora que con tanto esfuerzo la habíamos comprado. Ese entonces ese objeto costaba unas cuatro veces más de lo que ahora es su precio real. Pero más allá del valor físico, estaba el valor emocional, si cabe el término. Había tanto allí que con tanto cariño lo guardé. No quiero pensar lo que tenían guardado mis hermanas.

En la computadora estaban mis poemas, unos 15, que los había escrito en uno de los mejores momentos de mi vida, cuando la literatura había llegado a mi vida, cuando el amor era lo más puro que conocí en ese entonces, cuando todo era color de rosas y de margaritas, cuando logré un cambio en mi vida. Como sucede con el amor a primera vista: inspiración sin límites. También perdí unos dos cuentos y algunos escritos que los guardaba como si fueran mi vida. Todo. Ese entonces supe que no volvería a ser feliz durante mucho tiempo. Tuve razón.

Hubo una persona que siempre me apoyó, estuvo en los peores momentos de mi vida, pero sin ninguna explicación se fue, dejando muchos recuerdos atrás. Esa persona sin pedírselo me daba amor propio y ganas de escribir sin ningún límite, me hacía soñar aun sabiendo que los sueños que tenía eran imposibles de cumplir. Pero ahora no está. Son solo recuerdos, y de los que pude levantarme con mucho esfuerzo y ahora solo es algo fugaz. Ya no existe y si existe ya no es nada.

Es cruel cuando la persona que quieres que se quede toda tu vida, se va, se aleja, sin decir nada, sin siquiera poder pedir explicaciones. Nada. Duele, pero felizmente ese dolor pude canalizarlo muy bien, y esa ausencia no es nada más que solo eso: nada. Esos fueron los peores años de mi vida. Solo quería ser feliz y nunca lo pude.

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El gran soporte ante esto solo era la literatura, como una vía de escape ante tanta decepción. Sigue siendo una vía de escape porque no me gusta leer, leo para no encontrarme solo, porque desde que llegó, la literatura lo es todo en mi vida; lo que sucede es que la literatura se convirtió en algo que hasta ahora no logro entenderlo y explicarlo. Los libros me ayudaron a encontrar en mi soledad el mejor refugio.

domingo, 15 de marzo de 2020

LOS RECUERDOS DE SOLITUDE:


Hola... Bienvenido a mi pequeño mundo de Los Recuerdos de Solitude. Todo parte de una catarsis que hago y debo hacer. Anteriormente lo creé con un nombre que me gustaba demasiado, pero que no parecía cumplir con mis exigencias: Mis Días en Soledad.

¿Sabes? Este mundo lo hice a finales de marzo e inicios de abril del año 2015, pero nunca me sentí capaz de escribir, más por miedo que por otra cosa. Dos años después se convirtió en esto: hay mucho escrito aquí, ya que si lo lees todo, podrías conocerme mejor porque no solo soy alguien que escribe desde su computador, escribo desde mi corazón. Ahora no me importa mucho porque sé que lo que hago también es por salud.

Mi nombre es Gorki Maquera. Adoro leer y escribir; siempre lo hago con el corazón. Por eso quiero compartir esta mi pasión contigo... Los escritos que leerás son míos y estas son mis ideas, mis días, mi vida, mis sueños, mi todo y en algún momento espero que sean mi primera novela. Sí, quiero ser escritor desde los 15 años, por eso esta obsesión de escribir y aprender a escribir, no porque me guste leer.

Me leerás a mi como si me conocieras (esa también es la idea) y todo lo escrito es la realidad, tal cual como la observo y vivo. A veces no sé lo que quiero, pero sé amar, sé soñar, sé reír con mi sonrisa imperfecta: me falta un diente, pero de lo que falta hay mucho que me sobra.

Me gustan las frases, por eso una vez formé una frase: "Yo siempre escribo solamente lo que a mí me gustaría leer"; pero, ojalá te guste a ti también.

También escribí una frase que me gusta bastante, ya que define lo que quiero ser para la persona que amo: "Cuando leas esto, sonríe, en algún lugar del mundo hay alguien que siempre está pensando en tí... Gorki". Me encanta porque no fue inspirada en alguien especial y la historia la puedes encontrar en mi Instagram, tiene el mismo nombre que el Blog.

Se llama Los Recuerdos de Solitude porque me gusta la soledad, aunque no me siento bien así, tengo razones y motivos para no querer estar solo porque es ahí cuando aparecen mis fantasmas los que me producen mucho dolor, adoro la calle, pero no es fácil salir. A veces todo ocurre en mi mente y hasta ahora no puedo controlarlo, por lo que los libros también se convirtieron en un lugar a donde puedo ir cuando me siento solo. No porque me guste leer.

Una vez llegué a la conclusión que no puedo ser feliz porque el dolor crea arte, tal vez se convirtió en mi filosofía de vida. Pero el dolor visto como una forma de canalizar las emociones. Ese es un descubrimiento mío.

Soy como un niño que trata de llamar la atención, que quiere algo, pero que no sabe cómo conseguirlo. Me gusta expresarme por medio de palabras, no hablo mucho, pero cuando hablo puedo contarte bonitas historias. Quizás no escribo muy bien, pero trato de esforzarme muchísimo, lo intento, aunque sé que aún falta mejorar mi redacción.

Sonríe, entristécete, llora, cae, levántate; pero nunca dejes de leer, cualquier libro, cualquier historia, que eso es lo más importante. Aunque no te guste, lee; a veces a mí tampoco me gusta leer. Sí, no me gusta leer, pero ya habrá otro momento para contártelo.

Siempre espero un comentario tuyo, porque mi idea es que puedas ayudarme a centrar mi escritura y a canalizar mis emociones. Querido desconocido o desconocida que lees esto, espero que algún día lo hagas. También puedes compartir mi Blog porque es tan tuyo como lo es mío.

Te escribe Gorki, desde algún lugar del mundo, tal vez más cerca de lo que te imaginas, eso es la magia de la literatura, de la buena literatura, porque si no tienes a alguien siempre puedes tenerme y contar conmigo...

Gorki Maquera.

¡¡Gracias!!


Sábado, 30 de diciembre de 2017.

miércoles, 11 de marzo de 2020

AMO (ODIO) MI ANSIEDAD:


Sufro de ansiedad. Antes tomaba pastillas, pero me daba cuenta que me aislaba y me generaba impotencia sexual y emocional. Era complicado. Para dejar las pastillas tuve que convencerme que podía superarlo sin ningún otro remedio mas que solo controlar mis pensamientos. No lo escribí yo, pero esto es lo que pasa dentro de mi mente:

Siempre me inclino a asumir que todos se van a ir. Tanto es así, que a veces arruino todo. La verdad es que lucho contra algo que no puedo controlar y hay una sensación de inseguridad dentro de mí mismo cuando se trata de relaciones interpersonales.

Sé que es difícil y no quiero cargarle la vida a alguien con mis pensamientos y preocupaciones irracionales. Así que, en vez de eso, me alejo antes de que tengan la oportunidad de dejarme. Duele sentir esto.

A veces puedo ser difícil. Puedo generar peleas estúpidas con escenarios que han creado mi propia cabeza. Y me alejo. Otros se quedan, otros se alejan. Lo malo es que yo siempre vuelvo diez veces más.

La frase “ESTÁ BIEN”, nunca se puede usar lo suficiente. Son dos palabras, dos palabras que detienen cada pensamiento que pasa por mi cabeza. Y honestamente, siempre habrá espacio para un “está bien”.

A veces sólo quiero que me escuchen. Suelo saltar de situaciones en mi mente. Salto del punto A al punto B y a veces ni siquiera vamos a saber cómo llegamos allí. Lo mejor que han hecho es dejarlo allí e ir por la tangente. Incluso si no hay una solución o un miedo que me preocupe en el futuro, el acto de escucharme me ayuda, y mucho.

Siempre me dicen que “estoy exagerando”. Para alguien normal, podría parecer irracional. Pero para mi, sea lo que sea lo que digo, es algo que en realidad me mantiene despierto por la noche. Pienso.

Probablemente no duermo toda la noche. Ya sea que me lleve un tiempo quedarme dormido o permanecer dormido, a veces puedo llamarte a las 3 de la madrugada mientras sigo despierto. Sólo quisiera que estén cerca y la comodidad de la presencia de otros puede ser suficiente para que me vuelva a dormir. Pido mucho, sin pedir nada.

No es que no confíe. Estoy asustado. Dicen que se trata de un ex y en mi mente, salta la idea de pensar que me engañan. Dicen que es un amigo y en mi mente, es alguien que trata de separarnos. No eres tú y la relación los que no son de confianza, el escenario se desarrolla automáticamente en mi cabeza y me odio a mí mismo por ello. Es raro, lo sé.

Responderme a los mensajes del móvil a tiempo ayuda más de lo que creen. Probablemente ya hayan notado que respondo vergonzosamente rápido y sé que no todo el mundo es como yo, pero ayuda cuando la gente me entiende. Ayuda cuando me dicen: “No puedo hablar ahora, por eso te enviaré un mensaje más tarde”. El silencio me mata por la ansiedad. Creo problemas en mi mente que ni siquiera existen. Termino en disculpas que ni siquiera son necesarias, y añado una capa de estrés a mi vida que desearía poder controlar, y no puedo.

A veces se enfadan porque envío muchos mensajes. Podrían encender sus teléfonos, y ver cuatro mensajes de míos. No es que estoy tratando de ser molesto. No sé porqué, pero me importa. Me preocupo demasiado y sé que está mal o me hace quedar mal.

Me disculpo y quisiera que lo acepten, aunque no lo entiendan. Ya sea que se trate de una noche que salió mal, muchos mensajes, decir o hacer algo incorrecto, soy muy observador. Me daré cuenta del más mínimo cambio en alguien y antes de que se den cuenta de que puedas estar molesto me disculparé por ello.

Ayúdame cuando puedas, pero tienes que saber que puedo no pedirla. Nunca admitiré que no puedo controlar algo. Siempre diré que sí. Nunca rechazaré a nadie. Y en esos momentos en los que parece que se van a desmoronar y romper, sólo quiero que me sujetes. Ayúdame si puedes, pero tienes que saber que estoy dispuesto a no pedir ayuda. Estoy acostumbrado a lidiar con las cosas por mi cuenta.

Una vez que te ganes mi confianza, te amaré increíblemente fuerte. Cuando no se completan las listas de tareas, los planes se lían, los mensajes de texto se contestan, pueden abrumarme, pero si hay algo en lo que soy bueno es en el amor. Si hay algo en lo que soy fuerte, es en mi capacidad de mostrarte cuánto te adoro y aprecio.

lunes, 9 de marzo de 2020

EXTRACTO NÚMERO NUEVE:


#mi_primera_novela

Levessy la agarró de la cintura y la atrajo a su cuerpo. Ella se dejó, aunque había resistencia; era algo así como, no te será nada fácil. Pensé que lo harías, tenía miedo, quería que lo hicieras, lo deseaba tanto como tú, ese momento estaba temblando.

A lo lejos, la bulla de los autos, personas riendo, conversaciones que van y vienen. Levessy y Jhosbenia sin ver lo que sucedía a su alrededor.

La luna, en el oriente, dando sus primeros rayos de la noche. La brisa del lago se sentía suave. Un ligero viento estremecía a cualquiera, incluso cuando no debería darse, incluso en personas tan seguras, el amor hacía temblar hasta las piernas más duras.

Entre ellos solo había 30 centímetros de distancia. Levessy respiraba tranquilo, con la mirada fija en el rostro de Jhos, aunque su nerviosismo era cubierto por su orgullo. Jhosbenia no podía mirarlo a los ojos. Me gustaba verte así, se te veía tan pequeña, tan niña, tan linda que cada vez que recuerdo ese momento, aún me tiemblan las piernas. Solo quería que fueras tú.

Eso no era amor, no pudo serlo porque no puedes sentir todo eso en tan poco tiempo. Eso estaba mal. En el amor debemos conocernos muy bien para luego sentirlo, para que todo sea mutuo, pero... Con voz temblorosa, Levessy habló, tanto que nadie podía decir lo contrario.

—Te amo.

—Lo sé. Solo que yo no siento algo así. Me agradas, eres muy inteligente, siempre te he admirado. —Su mano recorrió la mejilla de Levessy, 'era suavecita'. —No quisiera darte esperanzas, pero en serio me agradas, conversar contigo es muy bonito. Hablamos de todo, a veces hasta me olvido de mis problemas, pero no sé, no sé, no sé. Ya no me hables de eso. Solo disfruta el momento. Estamos aquí, solos, y podemos conversar el tiempo que podamos, nadie impide nada.

—Me confundes. No quiero vivir confundido. A veces pienso que un día sí y un día no. Solo quiero estar seguro para arriesgarme y darlo todo por ti, o dejarlo solo aquí, sin que nada pase.

—Tal vez algún día pase, pero ahora no. Me gusta estar sola. A ti, también, me lo dijiste una vez por el WhatsApp.

Todo lo que te decía o contaba, siempre lo usabas en mi contra. Te quiero Jhos; puedo esperarte todo el tiempo que me lo pidas. Solo eso.

—Déjame intentarlo. Si sale mal ya veré cómo hago para estar bien. Dicen que si no te arriesgas nunca sabrás cuánto vale una persona para ti.

Hubo silencio y donde debió haber ruido, solo se oía respiración agitada. Las bocinas de los autos, la noche, la bulla de algunos universitarios saliendo de clases. Las 10 de la noche.

*******

—¿Cómo pasó? ¿Desde cuándo fue?

—Desde hace año y medio, solo que no lo tenía claro. Te miraba sí, me gustaba como te veías, incluso busqué la manera para coincidir y hablar contigo. Nunca sucedió hasta ese día en que por fin tuve suerte.

—¿Qué es el amor para ti?

—No podría definirlo. Ni siquiera lo sé. Tal vez es esto y ya.

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La besó en la frente. Ella se dejó. Me gustaba que sientas todo eso por mí. Es bonito saber que un chico se vuelve loco por ti. Que te mire nervioso y sentía que te ponías nervioso, tu voz empezaba a temblar. Esa vez que me lo dijiste pasó lo mismo. Tú, Levessy, a quien consideraba alguien cruel, egoísta, estaba cerca de mí, amándome. No podía creer que por enamorarte te volverías así. Tan ganas de quererte en ese momento. Tu mirada solo concentrada en mí. Tenerte solo para mí. ¡Qué puedo decirte! Era egoísta de mi parte y lo quería todo para mí. Que no miraras a otras muchachas así como lo hacías conmigo. Eras mío. No quería que miraras a nadie más que yo. En parte eras mío y lo tenía...

#mi_primera_novela

lunes, 2 de marzo de 2020

CIEN AÑOS DE SOLEDAD:


En la secundaria, cuando todavía estaba en tercer grado, mi profesora de lenguaje nos pidió que escogiéramos una novela para leer durante todo el año, para luego realizar una exposición sobre el texto. Mi primera elección fue “Madame Bovary” de Gustave Flaubert, pero desistí. Luego escogí “Cien Años de Soledad”, no logré terminar el texto, porque era muy complejo para un adolescente que todo lo quería rápido. Creo que quería que todo pasara rápido.

Junto a Mario Vargas Llosa, Gabriel García Márquez es uno de mis autores favoritos de la generación conocida como el “boom” latinoamericano, escritores que lograron abrirse paso por el mundo y lo consiguieron. Escritores que tomaron como ejemplo a los grandes novelistas norteamericanos, los que en esas épocas realizaban una literatura experimental y algunos de ellos son parte de lo que se conoce como la “generación perdida”. Pero al que copiaron el estilo, sin lugar a dudas fue a William Faulkner, uno de los mejores de esos años.

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“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo”.

Estoy seguro que nadie que haya leído la novela ha olvidado estas líneas que es considerado como uno de los mejores inicios de la literatura universal. Lo recuerdo tan bien porque las veces que lo intenté leer nunca pasé del primer capítulo de la novela ya que al ser un libro cuyos párrafos son inmensos de solo verlos ya me daba flojera continuar leyendo.

Desde que inicié mi aventura con la literatura, busqué los libros que tenía para seguir leyendo y llenar mi soledad porque era lo único que tenía: leer; por esta razón, buscando entre mis cosas encontré mi ejemplar de “Gabo” y lo leí.

Creo que era primavera y estaba en Puno, poco antes de terminar el cuarto de secundaria. Cuando uno es adolescente existe el tiempo suficiente para todo lo que uno quiere hacer, pero no nos damos cuenta. También recuerdo el viaje de cuarto año, fue bonito mientras duró, pero esa es otra historia.

Fue el primer libro grande que me compraron en la secundaria, pero eso sí, si mucho antes de intentar leer ese libro me habrían dicho que terminara de leer el primer episodio de la obra y continuara la segunda, tal vez hubiera leído desde los 12 años, no hubo nadie.

La segunda vez que lo leí, fue dos años después de mi fallido intento. Empecé con ganas de conquistar el mundo, con placer y miedo, luego de terminar el primer capítulo seguí sin importarme nada porque no había una secuencia entre lo narrado anteriormente y lo que seguía en el segundo capítulo. Quedé atrapado: realmente ahí es donde para mí comienza la novela, pero no por ello habría que dejar de leer el primer capítulo porque luego todo se enlaza, como un ciclo, algo que luego me dejó pensando durante mucho tiempo. Es que la vida siempre es como un círculo, como un ciclo, como un ir y venir.

Esos giros en el tiempo que tiene la estructura narrativa de los escritores del “boom” y la complejidad de su elaboración, fueron uno de los mejores descubrimientos que me han pasado en la vida porque luego del Harry Potter pensaba que los libros tenían esa estructura lineal, simple, recta, fácil de digerir, pero no siempre es así, hay obras maestras en la literatura, y no todo es como uno tiende a imaginar. Siempre mirando cerca de mi nariz, nunca más allá.

Lo que más recuerdo del libro son las escenas eróticas descritas detalladamente (de ahí tal vez mi perversión), así como la sublevación de los Aureliano Buendía o la huelga que se realiza contra una compañía bananera. Siempre hay una pisca de humor en medio, siempre hay algo que te hace perder la noción del tiempo.

La novela narra las muchas generaciones de la familia Buendía desde la fundación de Macondo, personaje central de la novela de Gabriel García Márquez, un pueblito inventado a la que lo explota al máximo, haciéndolo suyo.

Macondo va creciendo junto a nosotros, lo vemos surgir desde nada y de a pocos se va convirtiendo en moderno. Solía decir que yo tenía una mente abierta para todo, pero me sorprendió el libro ya que hay incesto, relaciones con niñas y son contadas sin ningún inconveniente.

Se espera que por esas razones habrá un castigo contra quienes lo hacen y ese castigo que generación tras generación es esperado, se veía venir, tal vez lo esperábamos y llega, sin darnos cuenta. La novela ronda en ciclos que se repiten continuamente desde los nombres de los personajes que a veces nos confunden, de la misma forma, el tiempo no es lineal, sino que se va enredando entre los párrafos y capítulos.

Los nombres se repiten por generaciones por lo que hay que tener un árbol genealógico para no perderse entre tantos nombre iguales y luego no entender bien el contenido del texto.

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Si algo me dejó esta novela y luego se acrecentó con otras más, fue que en ese entonces quise hacer lo que hasta ahora intento hacer: escribir. A partir de esta novela se hizo mucho más fuerte ese sueño que hasta ahora lo tengo: algún día, en el futuro, llegar a ser un escritor... Lo seré sin duda porque confío en mi.