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domingo, 7 de noviembre de 2021

VUELVO OTRA VEZ:


¡Hola! Bonjour!


Ha pasado tanto tiempo desde aquella vez. Ha pasado mucho tiempo desde ese último post, y hoy comienzo otra vez. Un día simplemente dejé de subir los posts. A lo largo de este tiempo miraba el último post y tenía mucho miedo de volver a publicar algo. No me sentía seguro, dudaba de mí. Tal vez porque me daba miedo, yo qué sé. Ahora que comienzo a escribir esto lo único que pienso es: no está tan mal volver a hacerlo.


Miro una ciudad que me da
todo lo que nunca pedí.


No recuerdo la última vez que escribí. Mucho de lo que hay aquí fue programado para que apareciese en una fecha, en cualquier fecha, indistintamente. Por eso, no recuerdo la última vez que escribí algo concreto. La memoria es frágil, débil.


Qué más da. Ahora vuelvo a escribir en este lugar que para ser sincero aguanta todo, como un hermoso bar donde con un buen vaso de una bebida alcoholizada se va perdiendo todo. Esta es mi habitación, mi cubículo, este es un diario donde los sueños nunca mueren y siguen vivos sin importar lo que me pase. Este es mi pequeño cuaderno de preguntas y respuestas. Este es mi Slam.


Este es mi pequeño Slam de sueños y promesas que todavía tengo por cumplir...


miércoles, 21 de octubre de 2020

YOU'RE MY WONDERWALL:


No tengo palabras, solo sé que me encanta...

...

There are many things

that I would like to say to you

but I don’t know how

I say maybe

...

you’re gonna be the one that saves me?

and after all

you’re my wonderwall

...



sábado, 17 de octubre de 2020

EL ACNÉ:


No soy guapo, lo sé, me conozco muy bien como para creer que no es así. Sin embargo, el lunes, cuando subí a un auto, una mujer me dijo: sube guapo. Me sentí feliz y recordé muchas cosas de cuando era pequeño, también lloré durante todo el viaje. Pero... ¿por qué?


Las cicatrices en mi rostro son todo lo que el acné ha dejado en mí, cada agujero, cada punto, cada arruga. A partir de los 13 comenzaron a salir granos en mi cara, esos bultos rosados y enormes, y no había cómo pararlos. Lo peor era cuando reventaban y salían como pus. Ese entonces perdí mi autoestima, mi seguridad y mis ganas, creo que lo perdí todo ahí.


Antes de mis 13 años me veía bien. Mi rostro era suave, terso, no brillaba, y mi piel mantenía la juventud acorde a mi edad. Luego todo fue una pesadilla de la que poco a poco me voy recuperando.


Mis compa's se burlaban llamándome granuja, granos, chinchón. Yo no sabía qué decir, y lo que hacía era pasar más tiempo en casa. Las salidas siempre eran una tortura. ¿Por qué no sales? ¿Qué pasó? Y de mí solo salía silencio. ¿Cómo decirle a mamá que el acné estaba malogrando la mejor etapa de mi vida? Sí, yo creo que la adolescencia es la mejor si se lleva bonito, no sé por qué dicen lo contrario.


Una vez le dije a mi madre que necesitaba tratamiento y me dijo que no se podía, eso ocultaba algo más en el fondo: no teníamos dinero suficiente; en las familias el problema principal siempre es la economía, allí lo aprendí todo porque es más fácil cuando tienes monedas en el bolso. Así nació esa frase: mi religión es el dinero; en fin, ese es para otro post. La verdad es que aguanté todo en silencio, tal vez eso es lo que más me gusta de mí, porque por fuera siempre tengo una sonrisa sin importar si por dentro estoy muriendo.


Luego de la primera oleada del acné mi rostro quedó hecho pedazos, había envejecido más y tenía muchos agujeros, arrugas, pústulas. Me hubiera gustado tener dinero para seguir un tratamiento con un dermatólogo, pero no hubo nada, eso me duele porque si lo hubiera solucionado, todo sería diferente ahora, todo.


En la segunda oleada, a mis 15, llegó a mi vida la literatura, lo que me ayudó a sobrevivir y a conformarme con mi soledad y con mis sueños y fantasías. Soporté en silencio el miedo a hablar con personas de mi misma edad hasta el quinto de media, cuando conocí personas que no les importaba mi aspecto (unos compañeros que valían oro, pero me decepcionaron tiempo después), culminando mi etapa de colegial satisfactoriamente. 


De la tercera oleada no hablaré ahora porque fue la más dura de todas. Fue allí cuando estaba más solo que nunca, teniendo solo en los libros una única razón para querer seguir viviendo, diciéndome que algún día todo iba a ser diferente. Esa actitud me llevó años después a lo que mencioné en algunos posts: el problema de mi ansiedad, el TOC, mi falta de seguridad, el no querer hablar con personas y todos mis miedos.


Ahora, es muy curioso que lo que más amo de esta pandemia sea el uso del barbijo porque me cubre buena parte del rostro y eso me hace muy feliz, me da mucha seguridad, incluso, con la mascarilla encima, no tengo miedo a tomarme fotos, me agrada mucho. Usaría toda mi vida esa 'tela' y me sentiría más vivo. "Nunca dejes de perder tu luz por las cosas que te pasan, tarde o temprano sabrás por qué suceden", siempre me digo eso, pero siempre lo olvido.


miércoles, 14 de octubre de 2020

POR ESO VUELVO A ESCRIBIR:


Cuando dejé de escribir en este mi diario-blog no pensé que lo haría por bastante tiempo. Es verdad, solo ha pasado un mes, pero para mí es como si fuera una eternidad ya que lo hacía con dedicación, intensidad, y otros tantos bonitos adjetivos, y ahora siento que no hay nada de eso. Estaba entre el 'quiero escribir' y el 'ya no lo hagas más porque te hace mal', pero creo que escribir me hace bien, siempre me hace bien. 


Los Recuerdos de Solitude es un lugar que me escucha, no me critica, no me adula, no me hiere, no me juzga, solo está allí aguantando todo sin decir ni una palabra, es como los 'amigos', y yo que no creo en esas cosas... ¿Por qué ya no escribes? ¿qué pasó? ¿estás bien?, esas preguntas de quienes no esperaba nada y de los que sí, ni siquiera un suspiro. Cuando alguien te dice palabras bonitas te sientes feliz, eso es lindo, siempre lo es. Me lo habrán dicho unas cuantas veces a lo largo de mi vida y me sentí en las nubes, como si me provocaran un orgasmo.


Ahora, bueno, hace un mes, dije que volvería a escribir solo cuando yo sería feliz, pero la felicidad parece algo subjetiva, tal vez no existe. Quizás ahora estoy feliz y no me doy cuenta, y por eso estoy escribiendo desde mi celular. Quizás soy muy feliz, pero estoy lo suficientemente triste como para no darme cuenta. Por eso vuelvo a escribir, porque si voy a morir al menos que sea haciendo lo que más me gusta, aunque todavía no quiero morir, pero eso ya no depende de mí.


Ahora estoy aquí, otra vez, un mes después, todo ha pasado rápido. Sigo con mi soledad, y creo que más solo que nunca, cometo errores como todos, intento leer, escucho música, la otra vez tomé vino tinto y muy fuerte y hablaba sandeces; como frutas sin ganas, amanezco mojado (no es producto de la excitación, sino el calor de estar lejos de casa), me duele la cabeza, me duele el alma, tengo más problemas psicológicos, depresión, ansiedad, estrés, ¡ah!, y el TOC ha regresado otra vez, estoy al borde del suicidio (lo intenté dos veces en este tiempo) y se han dado cuenta (siempre están cuidándome), y quiero que el mundo deje de girar por un instante, necesito que se detenga un momento porque estoy muy cansado y no sé cómo empezar otra vez.


¡Ah!, sigo midiendo 1.85 cm. de estatura, ya peso 90 kilos, como de todo menos lo que quisiera comer, jajajaja, ah caray, me desconozco. No estoy triste, pero no sé cómo me siento.


lunes, 7 de septiembre de 2020

DÍA 373:


**"Solo quiero a alguien que me ame

y que todo sea recíproco.

Alguien que me enseñe que el amor no es complicado.

Alguien que se arriesgue por mí,

así como yo lo haría por ella,

incluso sabiendo que no podría funcionar,

pero haciendo que funcione.

Alguien a quien amar,

alguien por quien luchar,

alguien que me demuestre que me quiere en su vida.

No quiero a nadie más"**

Por favor :)


Gorky Maquera.


NADA MÁS CIERTO:


**"Arruiné tantas cosas que podrían haber sido increíbles sólo porque estaba triste"**

Billie Eilish.


:(


lunes, 17 de agosto de 2020

AGAIN:

 

Escribo desde un lugar sin nombre, al sur de la región Puno, al sur de Perú, y por ende al sur del continente americano. Mi nombre es igual al seudónimo de un gran escritor ruso y no puedo ser menos que él, siempre he creído eso.


Ahora, desde donde salen estas letras, solo tengo memoria hasta los doce años. Todo lo que vino después son solo recuerdos y nada más. Justamente por eso el nombre de este blog: "Los Recuerdos de Solitude", como un diario en línea. Es verdad, hay muchas razones, pero todas se juntan con mi soledad.


El blog también estaba en Facebook e Instagram, pero cuando eliminé mi cuenta en la red social más grande se eliminó mi cuenta de Instagram porque estaba enlazado. Ni siquiera pude guardar el contenido que había allí, pero está bien, me da cierta paz, y eso es lo que he buscado últimamente.


Cuando estaba en el colegio solía decir: prefiero estar solo que mal acompañado. Ese aire de superioridad para con otros me aislaba y era feliz así. El niñito bien que con un libro en mano era feliz.


A veces me extraño y lloro porque quisiera seguir siendo aquel que no le importaba nada más que solo cumplir sus sueños, no me hubiera gustado crecer. Dicen que es bueno soñar y volar tan lejos como se pueda, pero nunca me dijeron que caer de muy alto dolía mucho más. Solo mido 1.85 cm. y aún así le tengo miedo a las alturas.


Catarsis, dejar huella, amar, ser feliz. Ese es el sentido de Solitude y lo que he venido haciendo durante los últimos 7 años: corregir mi vida, y no solo vida, corregir errores, malas decisiones, mi sentido erróneo de libertad, mi feminismo porque sigo esa línea, mi machismo porque lo he sido mucho; no debería estar donde estoy, no era mi plan, pero qué más da, he intentado retroceder y no se puede; sin embargo, como siempre me digo cada vez que puedo: siempre hay una manera para redimirse y yo encontré la mía.


¿Por qué Solitude? Solitude porque es una palabra que mejor me describe, además que su uso se hace extensivo en mis idiomas favoritos: el francés, italiano, inglés, y de alguna forma, el latín.


domingo, 16 de agosto de 2020

NOVELAS SUBLIMES II - "El Coronel no Tiene Quien le Escriba":


Antes de empezar, quisiera citar a Gabo: "Yo lo he dicho alguna vez y lo sigo pensando: yo escribo para que me quieran más. Esa es una de las razones fundamentales por las que un escritor escribe".


Bajo esta premisa es por la que me gusta y quiero escribir porque en verdad me gustaría ser admirado por todos. Habrá quienes me odien o me amen por querer escribir, y eso está bien en la medida que suceda.


Sin embargo, cuando me topo con la realidad me doy cuenta de cuán solo me encuentro, que todo el mundo está solo y todo el mundo tiene miedo, algo que también me enseñó Gabriel García Márquez.


*******


En ese viaje del 2007 también leí una bonita novela del colombiano y la que según él y contra todo pronóstico es su mejor novela, ya que sin esta no habría escrito su más grande libro: "Cien Años de Soledad".


"-La ilusión no se come -dijo ella.

-No se come, pero alimenta -replicó el coronel.

"El Coronel no Tiene Quien le Escriba",

Gabriel García Márquez,1961.



Muchas veces en mi vida me siento como el coronel, sin tener quien me escriba, lleno de soledad, esperando algo sabiendo que no va a llegar, pero con mucha esperanza. Tanto la soledad y la esperanza son temas muy abordados en la literatura de Gabriel García Márquez, y en esta novela lo hace magistralmente.


"El Coronel no Tiene Quien le Escriba" es un libro con una estructura simple, lineal, fácil de leer, pero ya se aprecia algunos rasgos de lo que Gabo sería después como el gran escritor que es. Pese a esa simpleza, el libro tiene una intensidad sobrecogedora.


El relato está plagado de simbolismos y usando esto hace una dura crítica social, política y cultural, tanto a la desidia del gobierno y la pobreza. Toca temas muy vigentes hoy en día como la injusticia y la corrupción política.


"-Nada para el coronel -dijo.

El coronel se sintió avergonzado.

-No esperaba nada -mintió. Volvió hacia el médico una mirada enteramente infantil.

-Yo no tengo quien me escriba."

"El Coronel no Tiene Quien le Escriba",

Gabriel García Márquez,1961.


EL PUEBLO:


El lugar donde ocurre la historia es un pueblo sin nombre como todo lo que hay en el libro. Un pueblo en el que hay una gallera, un consultorio médico, una plaza, un puerto, una sastrería, un cementerio, una iglesia católica y una escuela. Un pueblo con calles de arena, sucio, alejado, con gente humilde, fanáticos a las peleas de gallos, donde los pueblerinos guardan el dinero bajo el colchón y tienen prohibido ver ciertas películas y leer la prensa.


MACONDO:


Entre idas y venidas del coronel, también encontramos ese ambiente imaginario y ficticio que creó Gabriel García Márquez para su obra cumbre, como cuando el coronel sueña que está en la batalla de Macondo y dice ver al Duque de Marlborough, o cuando recuerda la reunión con Aureliano Buendía, un personaje muy recordado. Estos sucesos son en cierta medida parte de su gran novela: "Cien Años de Soledad".


"-¿Con quién hablas?

-Con nadie -dijo el coronel-. Estaba pensando que en la reunión de Macondo tuvimos razón cuando le dijimos al coronel Aureliano Buendía que no se rindiera. Eso fue lo que echó a perder el mundo."

"El Coronel no Tiene Quien le Escriba",

Gabriel García Márquez,1961.


¿CÓMO NACIÓ LA HISTORIA DEL CORONEL?:


Dejemos que Gabriel García Márquez sea quien nos cuente cómo fue su proceso creativo al construir a este personaje: el Coronel.


“Yo me senté a escribir, "El Coronel no Tiene Quién le Escriba" (porque esta es una historia que se muerde la cola). Yo conocía la historia de mi abuelo que estuvo toda la vida esperando que le mandaran su pensión de veterano de la guerra civil. Cuando mi abuelo se murió, mi abuela me dijo, "tu abuelo se murió esperando su pensión de veterano, pero yo no me preocupo porque a ustedes les llegará. Y si no te llega a ti les llegará a tus hijos"... Este era un séptimo piso sin ascensor, y yo bajaba, veía que no había carta y entonces subía y agregaba una página más de la historia que estaba escribiendo. Pero lo que es increíble es que a medida que iba escribiendo la historia me iba dando cuenta que nunca me llegaría la carta y que nunca me contestarían los amigos a los cuales había acudido. Entonces había un momento en que lo que estaba escribiendo correspondía exactamente con la realidad."


En esa entrevista realizada por Germán Castro Caicedo por RTI TV en el año 1976, Gabo considera a su libro "El Coronel no Tiene Quien le Escriba" como su obra maestra. A la vez que habla de todo, también menciona sobre cómo surgió su obra cumbre: "Cien Años de Soledad".


"Y por eso yo creo, contra el criterio de todos los críticos, que el mejor libro que he escrito yo: es decir, que si yo he escrito una obra maestra, esa obra maestra es "El Coronel no Tiene Quién le Escriba", porque yo duré escribiendo la realidad de cada día a medida que iba sucediendo...".


*******


El libro me enseñó que pese a que nos digan miles de veces que es bonito vivir, muchas veces la vida no tiene finales felices. A no esperar nada de nadie y cuando lo hagamos también sepamos que es probable que choquemos contra un muro difícil de tumbar, pero desde donde estemos seamos conscientes que muchas veces con intentarlo ya es suficiente.


lunes, 10 de agosto de 2020

NOVELAS SUBLIMES I - "Crónica de una Muerte Anunciada":


La leí tres veces, la primera luego de culminar "El Amor en los Tiempos del Cólera" (una historia de amor basada en la vida de sus padres) en quinto de media; la segunda en marzo de 2010 (donde la literatura fue mi único refugio); y la tercera cuando una profesora nos dijo que la leamos, mientras iniciaba mis estudios en Ciencias de la Comunicación Social en 2014, año de su deceso.

Lloré a mares cuando me enteré de la muerte de Gabo, lloré como un niño, porque me hubiera gustado conocerlo, hablar con él, preguntarle sobre cómo se inspiraba tanto, qué lo motivaba a escribir o por lo menos que me firmara uno de sus libros que más amo: "Cien Años de Soledad", porque el amor nunca es más que cien años de soledad.


Estos momentos fueron muy distintos, pero la primera siempre será la mejor. Me quedé sorprendido luego de leerla, y desde ese momento quise ser periodista, un periodista que no solo buscara información y la exteriorice, sino que la creara con un fin social: periodismo educativo, porque si hay algo que admiro de Gabo es su amor por el periodismo de investigación. Pero la universidad, y en especial esa carrera no fue como lo esperaba.


*******


-A prevenir a mi comadre Plácida -contestó ella-. No es justo que todo el mundo sepa que le van a matar el hijo, y que ella sea la única que no lo sabe.

-Tenemos tantos vínculos con ella como con los Vicario -dijo mi padre.

-Hay que estar siempre del lado del muerto -dijo ella.

"Crónica de una Muerte Anunciada" - 1981.


Cuando nos referimos a García Márquez, y en especial a los autores del boom, no podemos hablar de spoilers, o el 'no me cuentes que todavía no lo leo', ya que en la mayoría de sus escritos la importancia radica, principalmente, en la belleza y destreza narrativa antes que la anécdota.


Así ocurre en "Crónica de una Muerte Anunciada", novela corta publicada en 1981, de la que posteriormente hicieron una película, solo para los que les sobra el dinero y no tienen imaginación, aunque es bonito verla.


"El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana..."

"Crónica de una Muerte Anunciada" - 1981.


Como siempre, para Gabo el inicio es lo más importante, todo lo demás es producto de este. Desde la primera línea lo sabemos todo, aunque no nos gustaría saberlo: un hombre será asesinado; pero Gabo expone magistralmente el por qué, el cómo, el cuándo, y en la razón final por la que nada ni nadie pudo evitar que se cometiese tal asesinato. La vida es un cúmulo de casualidades de las que muchas veces no podemos evitar ser parte o no podemos escapar.


Todos sabían que el asesinato se llevaría a cabo; incluso los mismos asesinos, los hermanos Vicario, lo mencionan a diestra y siniestra porque ninguno quiere hacerlo, pero nadie ni nada se los impidió.


LA HISTORIA:


Veintisiete años después, una persona rememora los hechos que fueron parte en esta tragedia a través de la boca de todo el pueblo. Casi como una narración periodística, cual si fuera un reportaje, la novela cuenta con lujos de detalles sobre los personajes que presenciaron y fueron parte de las horas previas a la muerte de Santiago.


Por todos lados se proclama su muerte, pero una infinidad de eventos fatales hacen que no haya manera de evitar el descenlace. Como si todo estuviera escrito o fuera parte del destino trágico.


Todas las personas del pueblo, de una u otra forma, tuvieron culpa de ese asesinato, lo sabían, pero no hicieron nada o si quisieron la casualidad se los impidió, por lo que, de alguna forma, son cómplices de la muerte.


MACHISMO:


El libro también hace una profunda critica social, ya que el machismo fue que mató a Santiago. Muestra una clara protesta contra el machismo y cómo este no solo victimiza a las mujeres, sino a los mismos varones, dotándoles de ideales de venganza ante algo que les hayan ocasionado.


PASADO:


Hay quienes olvidan su pasado, pero el libro muestra cómo nosotros somos producto de este. Lo que nos pasa ahora puede tener relación con un pasado en el que ni siquiera estábamos presentes.


Sin embargo, queda otro hecho importante y Gabo lo muestra diciendo que el pasado es imposible de reconstruir, ya que un evento tiene muchos puntos de vista, convirtiendo una historia en un hecho subjetivo, por lo que Santiago Nasar es solo un recuerdo que todos tienen de él, y no algo objetivo.


Un ejemplo es que para su madre él es 'el hombre de su vida', y para la sirvienta él era 'un mierda'. Y a todo esto ¿realmente fue él quién deshonró a Ángela o ella fue quién lo culpó injustamente? Nos queda como lectores darle sentido a todo lo narrado.  


NARRADOR:


Está claro que quien cuenta la historia es el propio Gabo. Y en algún momento es él quien lo afirma: "Muchos sabían que en la inconsciencia de la parranda le propuse a Mercedes Barcha que se casara conmigo, cuando apenas había terminado la escuela primaria, tal como ella misma me lo recordó cuando nos casamos catorce años después". Mercedes es la esposa de Gabo.


DESTREZA NARRATIVA:


Los distintos puntos de vista, el rompimiento del tiempo cronológico, muy característico en los escritores del boom, hacen de la novela de una belleza única, a la que Gabo, valiéndose de más recursos narrativos como la regresión y el uso de la hipérbole, lo lleva a un sentido mucho más sublime.


*******


El libro me enseñó que todo lo bueno siempre viene en frasco chiquito. Que para contar no importa la cantidad de páginas que uno escriba, sino la calidad que haya dentro de ella.


sábado, 8 de agosto de 2020

EXTRACTO NÚMERO QUINCE:

#miprimeranovela


-Gracias.


-¿Por qué?


-Por existir.


La brisa proveniente del lago la hizo estremecer. Era un día caluroso. El mediodía siempre era una hora difícil, el sol golpea fuerte de manera vertical y mucho más en verano. Alguna que otra nube se dispersaba por el cielo azul añil.


El amor no dura para siempre y no creo que sea eterno, debe tener un tiempo de caducidad, una fecha de vencimiento. En los libros, bueno, en el cine siempre nos han mostrado que el amor tiene 'un final feliz' o un 'es para toda la vida'. Podría ser cierto, pero químicamente, este sentimiento que uno siente, desaparece al cabo de dos o tres años, no depende de la intensidad con que se vive, simplemente se acaba, se termina.


-No sé qué decirte. Es difícil para mí. Lo que siempre te he dicho, no estoy preparada para tenerte, nunca he cambiado eso, desde un inicio te lo dije, cuando hablamos por primera vez en la riel. Me caes bien, pero de seguro encontrarás a alguien que te quiera como tú quieres, o quizás en algún momento... Eres un chico bueno a quien le han pasado cosas malas.


-¿Sabes? En tan poco tiempo me conociste mejor que nadie. Eres increíble. -Arrastró las últimas palabras.


-No voy a cerrar nada, si quieres alejarte no te detendré. Tal vez algún día pase algo, pero ahora no. Estoy bien así. Tener pareja es mucha responsabilidad, te llena de muchos problemas. Yo no puedo con eso, soy muy celosa, y así sola estoy mejor, más tranquila.


El amor es un subidón efímero de dopamina, noradrenalina, prolactina, luluberina y oxitocina. Existe una pequeña molécula, la feniletilamina, la que provoca sensaciones de alegría, euforia, exaltación; lo que se ha probado es que al cabo de unos mil días estas hormonas dejan de estar activas, como si se dejara de producir. Ahí termina todo.


-Siempre me hablabas de elecciones, quererte fue mi elección.


-No quise hacerte daño, nunca fue mi intención. Por todo eso lo siento.


-No puedo odiarte ni mucho menos vengarme, no lo haría, simplemente no sé qué hacer. Siempre he sabido cómo reaccionar, pero esta vez no puedo. Es como si se habría creado un vacío aquí dentro y no sé por qué. -Ambos miraban el horizonte. A lo lejos una lanchita se acercaba.


No recuerdo el año, pero un equipo de investigadores de la Universidad de Pisa en Italia aseguraba que todas las parejas que completen dos años de relación donde haya manifestación de felicidad, dolor y tristeza, verán, porque es inevitable, que su pasión sexual comienza a enfriarse, apagarse, sin ninguna explicación ni solución, como si de repente el palito de fósforo ya se habría terminado de consumir por el fuego.


-¿Te puedo abrazar? -La miró a los ojos.


-Tú puedes hacer todo lo que tú quieras. -Respondió.


Hay abrazos que nunca se olvidan, promesas que nunca se cumplen, sueños que nunca se realizan, palabras que se las lleva el viento.


-Me siento bien cuando estoy contigo.


Su olor. En algún lugar del mundo, otros mencionan que el proceso de enamoramiento inicia cuando conoces a una persona que te gusta físicamente, todo ingresa por afuera.


-Creer que podía gustarte cuando sabía muy bien que físicamente no soy atractivo. Eso es autoegañarse y decirse que todo está bien y que a las personas no les importa el físico cuando en realidad no es así, nunca lo es. Todo el mundo mira lo exterior porque la belleza radica allí. Mírame a mí.


-¡Cállate! Lo único que generas diciendo eso es autocompasión y lástima. Existen personas a quienes no les importa eso. Tal vez son pocas, pero sí las hay. Siempre miras muy cerca de tu nariz cuando el mundo es inmenso.


Me gustaría mencionar a la antropóloga Helen Fisher porque ella explica que las parejas repiten un ciclo: enamoramiento, cariño, crianza de hijos y/o separación. Todo es cíclico en nuestras vidas: nacemos, crecemos y morimos, los meses tienen un inicio y un final, las estaciones, los años, todo. Cuando pasa cierto tiempo, como máximo tres años, las personas comienzan a buscar esa sensación de placer, a veces carnal, que se genera cuando inicia una relación. Esto sucede con personas que no saben lo que quieren, los que terminan cayendo en ese famoso círculo vicioso.


Cuando era adolescente leí que Cindy Hazan, de la Universidad de Cornell en Nueva York en los Estados Unidos de norteamérica, entrevistó y estudió las reacciones químicas sexuales de unas 5 mil personas de unas 37 culturas distintas. El estudio reveló que el amor sí tiene un tiempo de vida tan duradero como para que dos personas se conozcan, se enamoren, copulen y tengan un hijo.


-A mí también me gusta estar contigo.


-Es bonito cuando sucede esa coincidencia. -Pensó, aunque ella lo escuchó.


Los seres humanos están biológicamente programados para sentir pasión mutua intensa entre los 18 y 30 meses luego de haber iniciado una relación. Sin embargo, para muchos, el amor va mucho más allá de una simple reacción química. En los dos años la pasión crece día a día. Y eso con el paso de los años va en aumento.


-No quiero perderte.


-Yo tampoco.


-Solo te tengo a tí.


#miprimeranovela


jueves, 30 de julio de 2020

SIEMPRE HAY UNA MANERA PARA REDIMIRSE:


Regresas a Puno ciudad después de mucho tiempo. El malecón, las calles, la ciudad, todo sigue igual, menos tú...


Hace meses atrás te fuiste por dos motivos edificantes; lo primero por salud, lo segundo te lo guardas para ti, y tal vez haya una tercera, pero esa queda para otro post.


Ha cambiado todo por aquí, pero no ha cambiado nada. No te gustan los cambios porque no te hacen bien, ¿por qué?, de eso hablarás en el siguiente post.


Ya nada es lo mismo. Viajar es una especie de vía crucis, más que todo por el miedo, pero sigue siendo divertido. El paisaje te da calma, quietud, soledad. La vida no es nada sin un poco de riesgo, eso lo dicen todos, eso también lo dices tú.


El pasaje cuesta el doble. Subir a un carro, llevar mascarilla que cubre la boca y nariz, y para los ojos un protector de plástico que parece de película de ciencia ficción. Nunca imaginé vestir así, pero me deja un bonito recuerdo. Alguien te dijo una vez en estos meses, podrías escribir algo sobre la pandemia. Le respondiste que no querías porque todos lo iban a hacer, que ese no era tu estilo, quieres algo diferente, original, y sobre todo, que merezca un premio Nobel, tú y tus locuras.


Ya nadie habla, todo es silencio, hay bulla, pero no es como la de antes. Llegas y no sabes a dónde ir, todo es inseguro, no saludas a nadie y vas de frente a casa. Te desnudas, te duchas, te pones otra ropa, y escribes estas líneas. Al menos algo no cambió, sigues siendo el mismo, el mismo soñador de siempre. El malecón, las calles, la ciudad, todo sigue igual, también tú... Duermes.


jueves, 23 de julio de 2020

SOLEDAD:


Recuerdo una línea medio trillada: te das cuenta solo cuando te pasa a ti. Vaya que sí, es una verdad. No creía en eso de la pandemia hasta que me pasó.


Suena mi celular un 29 de abril de 2020. "Bro, la hermana dio positivo a Covid, ¿vamos a Arequipa?". Eso de tener contactos es muy bueno. Fue así como el sábado 2 de mayo salí raudo y perezoso rumbo a Arequipa, y vi a mi hermana, tranquila, serena, felizmente era un caso asintomático de la enfermedad. No quise acercarme, todos tenemos miedo, yo le tengo más. Dejamos algunas cosas y nos regresamos a Puno un día después.


No lo niego, hacer todo ello fue muy peligroso, ¿qué no haría por las personas que quiero?, pero fue muy bueno para mí. Recién ahora soy muy consciente que la enfermedad existe, y por la que escogí primero mi salud antes que cualquier otra cosa.


Me gustaría morir, no le tengo miedo a la muerte, pero no ahora, es más, cada día le pido a no sé quién para que no me suceda nada malo porque no quiero morir sin antes haber dejado huella, sido feliz y trascender, nada me importa más que todo ello.


martes, 30 de junio de 2020

jueves, 25 de junio de 2020

EXTRACTO NÚMERO TRECE:


#mi_primera_novela


Recuerdo esa vez, cómo olvidarlo. Yo estaba saliendo de la universidad y enviaste un mensaje diciéndome que me quedara. Te deseo. Justo donde salen los carros hacia el centro me encontraste. Estaba nerviosa, pero al parecer tú no lo estabas, luego me di cuenta que no era así. Controlas muy bien tus emociones, pero cuando se te desborda, eres muy evidente.


-Hola. -me dirás.


-Hola. ¿Cómo estás? -te sonreiré.


Ese entonces no era muy segura de mi misma. Tú me volviste fuerte. Aunque no me creas, cambiaste mucho en mí, eso te lo debo. Te debo tanto y no sé cómo pagarte ahora.


Al otro lado de la calle, hay un monumento en honor a las puyas de raimondi, son unas plantas enormes que crecen en forma recta. Se dice que tienen un centenar de flores. La que está allí es de cemento y fierro, mide como 10 metros de altura, es curioso que ningún estudiante sepa su historia, ya te lo contaré después, alrededor hay una especie de pileta, donde anteriormente circulaba el agua a chorros, era bonito, pero con el tiempo se fue malogrando.


No quisiste que nos sentáramos allí, yo tampoco lo quise, no quería que nos vieran, tenía miedo, asumo que era normal. Eran las 5 con 15 de la tarde. Hacía frío, el sol ya no iluminaba la calle, las bocinas de los autos, los estudiantes saliendo e ingresando atropelladamente hacia la universidad. El cielo estaba azul. Hay un momento en un mes cuando el sol y la luna se encuentran, por increíble que parezca, ese día sucedió eso. La luna aparecía, mientras el sol se despedía, el encuentro dura menos de un minuto, pero cuando lo presencias, nunca lo olvidas.


Te dije que caminemos en dirección oeste, siguiendo las rieles. Quería saberlo todo, quería saber si todo lo que me decías era verdad y no solo un sueño, quería sentir tu voz, quería tener la certeza que todo lo que me hacías vivir como en una novela fuera realidad. Eres lindo, inteligente, pero muy orgulloso.


Te preguntaré muchas cosas atropelladamente, cómo empezó, desde cuándo fue, qué era lo que viste en mí, quería saber qué es lo que un chico inteligente tenía que decirme, aparte de lo que ya me dijiste muchas veces. Esperaré atenta. Lo primero que confirmé es que no tenías mucha experiencia en esto.


Recuerdo que caminabas intentando no respirar mucho. ¿Sabes? Vale, no sabes controlar tu respiración cuando hablas, haces que te falte el aire, eso también sucedía cuando hablabas delante de las personas, yo también te observaba, aunque no me creas.


-¿Por qué? -continuaré. Yo mantendré el control de la situación. Tenía mucha curiosidad, nunca pensé que alguien como tú se fijara en mí, eso te lo dije muchas veces. Espero lo recuerdes siempre. Sé que lo recuerdas porque lo nuestro es eterno, estamos hechos el uno al otro, sé que no lo harás, aunque en tu vida encuentres a alguien más, como si pudieras hacerlo realmente. Estoy segura.


-Eres muy linda Jhos. -Concluirás con un suspiro. Ese momento eras mío. Cómo olvidarlo.


Me di cuenta que no habías preparado nada lindo, que solo improvisabas, y todo lo que me habías dicho ya, lo decías a tu manera. Estabas temblando. Tú, estabas temblando, ¿cómo era posible? Nunca me ha gustado este tipo de ceremonias, pero ese momento siempre lo guardaré en mi corazón. Pasó de todo, por eso.


Caminabas. Me decías que te mire, pero no podía hacerlo, si te miraba me delataría y no quería.


-Me gustas. Me gusta cuando bajas la cabeza y no sabes qué decir. -me dirás.


Es que era verdad, no sabía qué decirte. En mi mente pensaba en ti, pero tenía miedo, miedo a no sé qué. No era posible que alguien sintiera tanto por mí.


Luego me hablaste sobre lo que te gustaba hacer, mientras desandábamos todo lo que caminamos. Ya era de noche. Me preguntaste por qué es que miraba constantemente mi celular, y te dije que esperaba un mensaje. También me preguntaste sobre por qué miraba a todos lados. Te dije que no quería que nos vieran. Te expliqué la razón, ya habrá tiempo para contarte sobre ello.


Luego nos sentamos en los banquitos de cemento. La noche era larga. Me gustaba estar contigo, oírte, tenías miedo de acercarte a mí, y me preguntaba por qué si te había dado mucha confianza ya.


-Tengo las manos frías. -Suspiré.


-Guau... Están heladas.


Me cogiste las manos, las apachurraste. Pensé que querías comerme. Las tuyas, eran grandes y calientes e imaginé algo, y sonreí. No te diste cuenta, nunca te das cuenta de nada.


-No creo que pueda corresponder a lo que sientes. Al menos no ahora. No quisiera darte esperanzas. Me agradas, pero no sé, no estoy preparada para tenerte. No puedes querer a una persona de la noche a la mañana, así sin más, sin conocerla.


Te diré. Hubo un largo silencio hasta que me dijiste que no importaba, que lo intentarías, que si salía mal tu te hacías responsable de todo. Quise decirte cobarde, pero me contuve.


Recuerdo que hablamos de otras cosas. Cómo vas en tus cursos, terminarías la universidad y estudiarías una maestría, bien, qué harás después, no sé, a dónde irás, no sé. Me sentía especial porque me decías cosas que nunca le dijiste a nadie. Lo sé porque no eras mucho de hablar cosas personales con los demás. Te abriste a mí como nunca con nadie.


Te diré que ya tenía que irme. Sin notarlo habían pasado más de tres horas, eran las 8 y 30 de la noche. Incluso me olvidé de lo que tenía que hacer.


-Dame un abrazo. Solo te permitiré eso. -Te diré. En realidad hubiera querido que me besaras para saber si lo que tenía en mente era verdad. Nunca lo hiciste. Pasó mucho más que eso, luego, claro. No debías ser tan tímido conmigo, pero para qué decírtelo porque tampoco quería que avanzaras mucho. Lo que sucedió te lo recordaré después porque estoy convencida que no lo has olvidado, que lo recuerdas y que lo recordarás siempre.


Recuerdo ese abrazo, nunca lo olvidaré, sí. Nunca sucede con nadie más que con una sola persona. Sentí escalofríos, como si la corriente eléctrica recorriera todo mi cuerpo. Si no hubiera tenido control sobre mi, me habría derrumbado sobre tu cuerpo, dejado caer quiero decir.


Recuerdo. Tienes la espalda ancha, eres alto, me llevas unos 15 centímetros o menos, yo también soy alta, pa' que veas. Dejaré apoyar mi cabeza sobre tu hombro, fue la primera vez que sentí los pelos de tu barba sobre mi rostro, en verdad espinan mucho. Me dijiste que nunca te habías afeitado. Tenías olor a bebé. No podía perder el control, al menos no ahora. De mi parte, tus manos recorrieron mi espalda, me abrazaste fuerte, como si quisieras pegarte a mí. ¿Sabes qué piensan los hombres de las mujeres? Que nosotras no podemos desear. Ahí abajo sentí algo. Desgraciadamente, no directamente sobre mi cuerpo ya que mi cartera impedía un contacto cercano. No quería separarme de ti, no podía decírtelo. Mi mano descendió sin mi permiso.


Recuerdo tu voz muy cerca a mi oído, te amo, cada letra ingresó a mi cuerpo como si alguien me taladrara, bésame, recorrió todo mi interior, hazlo de una vez, y si hubiera podido gemir lo habría hecho, también me gustas, pero no estoy preparada para ti, lo siento.


Me gusta el francés desde que leí una frase de Sartre, me dirás. Me gusta su estructura, su forma y sobre todo su gramática, continuarás. Oh, sí, el idioma del amor. Siempre que puedes, también me hablabas de literatura: tu pasión. También me hablarás de tu música favorita en inglés y de que te gusta escribir. Me hablaste de París y de lo mucho que te gustaría ir allá. Pero aparte de la ciudad, también te referías a París en otro sentido que en ese entonces nunca entendí. París, para ti también era ese lugar al que te gustaría ir conmigo, no me lo dijiste explícitamente. Esa noche te seguí a París o hasta el más allá. No lo recuerdo bien, más bien, no quiero contártelo porque eso no se cuenta.


Que te gustaba mis labios de fresa, sí, ay, que te gustaba mi cabello, no, que te gustaría viajar a París, al país de Verne, ahhh. Que te gustaba decirme lo mucho que me querías, au, que yo era tu musa, ay, tu niña bonita, ay, a la que nunca diste un ramo de flores, ya-ya-ya, así-así-así, fuerte, no, para, pero diste mucho más que eso. Esa vez, lo recuerdo bien, yo también viajé a París, yaaa, sí, contigo.


#mi_primera_novela