Recuerdo una línea medio trillada: te das cuenta solo cuando te pasa a ti. Vaya que sí, es una verdad. No creía en eso de la pandemia hasta que me pasó.
Suena mi celular un 29 de abril de 2020. "Bro, la hermana dio positivo a Covid, ¿vamos a Arequipa?". Eso de tener contactos es muy bueno. Fue así como el sábado 2 de mayo salí raudo y perezoso rumbo a Arequipa, y vi a mi hermana, tranquila, serena, felizmente era un caso asintomático de la enfermedad. No quise acercarme, todos tenemos miedo, yo le tengo más. Dejamos algunas cosas y nos regresamos a Puno un día después.
No lo niego, hacer todo ello fue muy peligroso, ¿qué no haría por las personas que quiero?, pero fue muy bueno para mí. Recién ahora soy muy consciente que la enfermedad existe, y por la que escogí primero mi salud antes que cualquier otra cosa.
Me gustaría morir, no le tengo miedo a la muerte, pero no ahora, es más, cada día le pido a no sé quién para que no me suceda nada malo porque no quiero morir sin antes haber dejado huella, sido feliz y trascender, nada me importa más que todo ello.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario