jueves, 30 de abril de 2020

NUNCA PENSÉ QUE ME GUSTARÍAS TANTO VI:


#DÍA_TRES:

Existen muchos tipos de detalles así como muchas formas de amar a una persona. De todas esas maneras posibles de amar, tal vez te quiero un poco más de la mitad. A veces no soy muy consciente de ello, pero sabes no interesa si es más o menos porque lo que en verdad importa es que lo siento en mi corazón: es real como tú; me gustaría que lo toques para que sepas lo que se siente. Solo late por ti.

No soy del tipo que regalan peluches o rosas para demostrártelo, aunque puedo hacerlo sin dudar. A mí me gusta regalar poesía, palabras, sentimientos que siempre nacen del corazón.

Esto también es parte y una forma de regalar detalles, bueno, eso creo. No solo son palabras y no terminan siendo solo palabras, sino sentimientos, como alguna vez ya te lo he mencionado.

Espero que te encuentres bien. Sé que estás bien. Ojalá y tus sonrisas fueran por mí. Ojalá todo. Pero ¿sabes?, la misma distancia que hoy me separa de ti, es la misma que me hace amarte. Tan lejos, pero tan cerca a la vez...

Quizás no debí decir nada.

Quizás hubiera sido mejor estar callado.

Quizás hubiera esperado un poco más de tiempo.

Quizás no hubiera tenido la valentía de haber escrito nada desde un inicio.

Quizás... quizás.

Pero te estoy escribiendo porque me estás moviendo el piso como no imaginé que sucedería así.

Y solo quiero que sepas que siento que mi corazón te pertenece o tal vez te pertenecía desde hace mucho.

Quizás,
solo sé que te quiero.

...

A veces me pregunto qué sentido tiene hacer todo esto. ¿Por qué? Porque en vez de acercarte más a mí lo único que he conseguido en todo este tiempo es que quieras alejarte más. A veces, yo no sé qué sentido tiene todo. Pero como te “dije”: lo hago, muchas veces, sin esperar nada a cambio; o bueno sin pensar en los resultados que quiero. Puedo llamarlo amor incondicional, tal vez no exista ese tipo de amor porque a veces siempre espero una respuesta, indirectamente, claro está. Bueno, siempre espero un “sí” de tu parte, o sea no es tan incondicional.

Te quiero, lo sabes ¿verdad? Eres toda dulzura. Oh, '...'.

Recuerda. Si llegaste a este punto, sonríe: No te miento cuando te digo que siempre estoy pensando en ti. Me gustas mucho...

#MiPrimeraNovela

lunes, 27 de abril de 2020

27 DE ABRIL:


Un mes. Antes solía hacer una regresión; es decir, contar los días durante todo este mes, pero me di cuenta que hacerlo era ridículo. No seré pesimista hoy, solo hablaré de números.

Tengo una manía sana con los números, sobre todo con el 7. Digamos que todo dígito, momento, persona, situación (muchas cosas más) que contenga implícita o explícitamente el siete es muy importante para mí. El siete es mi número perfecto, mi número cabalístico, mi número mágico.

Una fecha de cumpleaños, de nacimiento, una suma, una resta, una hora, todo, absolutamente todo, con ese número es lo mejor para mí, me hace bien. La verdad no sé por qué.

domingo, 26 de abril de 2020

IDEAS V:


¿Por qué una historia de amor? Creo en el amor y en todo lo que proviene de él. Básicamente, para mí el amor es una fuerza que me mueve, como un motor que me impulsa a seguir, de la misma manera que sucede con el dolor. Ambos suman a mi vida mucho más de lo que pueden hacer otras emociones.

Pero, radicalmente, el amor en su forma más pura, el amor romántico como tal, llevado a tal intensidad que provoca un cambio radical en todos los que lo viven de esa manera. He ahí la razón por la que se le considera la fuerza que mueve a las personas. Al menos a mí me mueve desde los cimientos.

Siempre creí que amar con intensidad, aún sabiendo que puede provocar mucho daño, es la única manera de vivir, todo lo demás es producto de este.

Pienso que sin hacer todo ello, es como vivir por vivir y no tiene sentido seguir respirando; esto, también, implica perder o ganar, pero creo que al final quien lo da todo, pese a perder, siempre gana (un pésimo cliché, tengo que decirlo, pero pega). Ahí va mi sustento y razón sobre que para tener 'algo' hay que sacrificar 'algo' del mismo valor porque todo tiene un precio, nos guste o no. Soy creyente de eso, mal que bien.

Ese mensaje es lo que intento plasmar en la novela, al menos la primera. Levessy es muy emocional, débil y todo le afecta, a tal punto que cualquier acción negativa en contra lo debilita, y su contraria, lo suma, pero sin dejar de ser sincero. Jhosbenia, es más dueña de sí, de su cuerpo, usa más la razón, pero no saber tomar una decisión, sus cambios constantes, sus desvaríos y el no saber lo que quiere, no solo la dañan a ella sino a los que lo rodean, por lo que tiende a caer en lo mismo que Levessy. Se parecen en esencia, pero son muy diferentes.

Ambos sacrifican 'algo' para tener ese 'algo' que quieren, y al final se darán cuenta que el precio lo vale, pese a que tiempo después entenderán que pudo haber sido de otra manera en caso hubieran optado por la segunda elección, ya que esos recuerdos construidos entre ambos son la conexión más fuerte que los une aún más (ahí un poco de cliché, aunque, estoy, seriamente, pensando en cambiarlo), así como un factor determinante que los puede unir o separar.

A veces, hay días y noches que voy pensando cómo darle sentido a la historia, a ratos mis personajes como que ya quieren caminar solos, por lo que tengo que mantenerlos a raya para que no se me escapen de mi control.

sábado, 25 de abril de 2020

NUNCA PENSÉ QUE ME GUSTARÍAS TANTO V:


#DÍA_DOS:

Hoy, desperté cansado porque me desperté como a eso de las tres de la mañana. ¿Sabes qué hice? Borré el WhatsApp de mi celular, no es que no converse con nadie, sino que no tiene sentido ver tu número ahí y que no aparezca “tu hora de última vez” o tu foto de perfil en esa aplicación. Es verdad, con la que más “hablo” es contigo y lo sabes. Con los demás no me siento a gusto. Siempre ha sido así desde un inicio. Te lo “dije” hace mucho, si no mal recuerdo.

A partir de esa hora no dormí, me dejé llevar por mis pensamientos. Siempre apareces tú. Me gusta. No me haces daño, al contrario es muy bonito. Aunque dicen que todos tienen una forma para “matarse” y quizás tú eres la mía; también lo veo de esa manera, y me parece hermoso.

Hoy, también, me iba a llegar mi recarga de saldo porque no tenía. Y aparte de hacer mis cosas, estuve pensando en enviarte un mensaje desde la mañana. Esto es lo que te escribí por la mañana, pero solo en la tarde te lo envié, tal vez hice mal o no, aunque sabes que no puedo evitarlo, pese a que me ignores:

¿Sabes?, lo único que sé es que no puedo renunciar a alguien en quien estoy pensando todos los días y noches: TÚ... ojalá me entendieras. Ya que me regalaste un beso, pues yo te mando de regalo mi corazón... Sonríe, la magia siempre estará presente. Te amo mucho mi bella '...'; ¿sabes?, me gustaría que sepas cuánto.

Estoy frente a mi laptop y estoy escribiendo esto para ti. Hoy te puedo enviar muchas cosas, palabras bellas y hermosas como tú, pero solo quisiera que lo leas con tu corazón, aunque no sientas nada por mí. No son solamente palabras, sino sentimientos, como sabrás.

También quiero decirte que eres lo que nunca pensé conocer, pero que siempre quise tener, quizás por eso te insisto tanto, aunque no llegaste de la manera en que me lo imaginé. Hubiera querido que fuera más hermoso de lo que ya es, pero así es a veces. Uno no puede decidir lo que vaya a pasar, pero sí lo que cree que sería. Yo creo que tú eres la indicada, tal vez por eso hago lo que hago. Eres mi presente, eso nunca lo dudé. Lo sé. No te estoy presionando, solo quiero que lo sepas. También siento que eres mi futuro, pese a tu rechazo.

También te cuento que me dan ganas de lanzarme de un puente. No lo hago porque no encuentro uno cerca. Siento un vacío terrible. Verás que hasta para eso puedo ser cobarde. Lo siento por pensar así o ese tipo de cosas, creo que no está bien, no creo: está mal lo que estoy pensando. Sé que no debo pensar de esa manera. Perdón. Pero tal vez algún día lo haga: dejaré una bonita carta para ti.

Hoy, también, va mi pregunta al aire: ¿Estás abrigada? Espero que sí. A veces es lo único que realmente me importa saber.

Te puedo escribir esto vía WhatsApp, pero no se puede. Lo haría por Messenger, pero tampoco se puede, además no me siento cómodo con esa aplicación. Esta vez mi corazón es quien me dicta esto, a veces acostumbra ser mi mente. Solo léelo mi bella '...':

A veces, se me acaban las sonrisas, pero pienso en ti y se me pasa.

A veces, se me acaban las ganas de escribirte, pero te imagino, sonrío, cierro los ojos, y luego te escribo.

A veces, quisiera darte un beso, lo sé es una locura (lo siento), pero no sabes cuánto imagino ese beso. En serio no lo sabes.

A veces, copio algunos escritos y te los envío porque pienso que lo que sale de mi corazón es poco para expresar lo que siento.

A veces, solo me imagino que estoy contigo para olvidarme de todo aquello que me hace mal.

A veces, nunca te echo de menos, pero sí de más, siempre de más.

A veces, solo miro al cielo.

A veces, solo te... I love You so much...

A veces pienso que eres mi sueño hecho realidad. Me gustas mucho. A veces pienso que tienes sabor a café, claro lo imagino. Aunque creo que el café no te gusta.

#MiPrimeraNovela

domingo, 19 de abril de 2020

EXTRACTO NÚMERO DIEZ:


#mi_primera_novela

-Me abrumas, y luego no sé qué hacer. Ya te dije, me gusta estar así, libre, sin rendirle cuentas a nadie, pensamos lo mismo, y ¿sabes? hasta eso es bonito. -Jhos lo miró con mucha dulzura, era la tercera vez que hablaban cara a cara.

Sí. Ese entonces nos conocíamos muy bien porque tu eras genial. Sí. Me encantabas. Sí. Tu voz, tu sonrisa, tus ojos, tu mirada, tu cuerpo. Sí.

-Te escribo porque es lo único que tengo para demostrarte lo que siento. -Levessy sonrió-. No soy bueno para declararme, para seducir, ni siquiera hablo mucho, solo me gusta mirarte y verte sonreír.

-Me encanta que me escribas, no tengo por qué negarlo. Yo sé lo que sientes por mí, si no lo supiera sabría lo que tendría que hacer. -Cortó Jhos-. ¿Recuerdas esa vez?

Sí, cómo olvidarlo, su voz, su sonrisa, su nerviosismo, sí, fuego en los ojos, en las venas, así, la ternura en su mirada.

-Te quiero.

-¿Ves? Eso es lo único que sabes decir. -Con su voz rasposa-. Discúlpame, no quise decir eso.

-Está bien, no deja de ser cierto.

Sí, el malecón, sí, justo ese lugar, ese banquito, ya, era el mejor sitio que conocían los dos, sigue, el aire fresco del atardecer, sí, la brisa del lago sobre sus rostros, más, no era un domingo cualquiera, así.

Ay, París, Levessy la miró fijamente, la tomó de sus manos, las tenía muy suaves, y fuertes. Sí.

-¿Te gustaría ser mi pareja?

Sí, el cantar de las gaviotas, así, el ruido silencioso de los periquitos, más, la vida desgraciada de los perros callejeros, no, el motor de las lanchas sobre el agua, ya, la mujer besando a ese hombre, para, en la esquina donde nada es como parece, sí.

-No quiero hacerte daño, soy muy celosa. No soy buena como pareja, sería una molestia para ti, por eso prefiero estar así, sola. -Su voz, siempre sincera, era muy característica en Jhos-. La verdad es que no estoy preparada para tener pareja.

-Escribamos un diario juntos, construyamos algo juntos, puedo esperarte todo el tiempo que me pidas, solo quiero saber si valdrá la pena hacerlo.

-No sé, pero es bonito lo que dices.

-Solo sé que no puedo renunciar a la persona que más quiero en esta vida. -Sentenció Levessy, estaba convencido que ella era la chica que estaba buscando desde hacía bastante tiempo.

La luz del sol daba paso a la oscuridad, sí, la luna alzaba su imponente luz blanca, así, las estrellas aparecían en el firmamento, ¿ya? los faroles de los postes encendían sus primeros rayos, sí, el crepúsculo daba cuenta que una vez más un día había terminado, si, ya.

#mi_primera_novela

viernes, 17 de abril de 2020

NUNCA PENSÉ QUE ME GUSTARÍAS TANTO IV:


#DÍA_UNO:

Hoy, no fui a ningún lado. Me quedé leyendo un librito: me encanta leer. Ojalá estés bien. Ojalá estés sonriendo. Ojalá estuvieras conmigo. Ojalá todo. Desde que siento esto nunca he dejado de pensar en ti. Hay días que te pienso más que otros. A ratos, quiero saber por dónde estás, con quién estás, qué estás haciendo. Tengo celos, muchos celos. Solo el imaginarlo me vuelve loco. Tengo miedo de perderte. Me haces falta, sobre todo extraño leer tus “jajajaja” que me he dado cuenta que han cambiado últimamente. Te siento tan real en mi corazón: solo te siento a ti.

Pienso que estoy caminando como un zombie. ¿Sabes? ya es de tarde, cuento los días para que pase esa semana que me “dijiste”. Espero con mucha ansiedad que creo que ya me está consumiendo. Pienso en todo. También pienso en mí. 

Siempre cuando ha pasado las seis de la tarde solía preguntarte: ¿Estás abrigada, verdad? Ojalá que lo estés, sé que lo estás. Ahora lo hago mirando al cielo. Lo hago pensando en ti. No niego que me sale una lagrimita. Un suspiro. Siempre pienso en ti. No puedo renunciar a alguien en quien estoy pensando todos los días. Te lo escribí una vez. Así es exactamente.

¿Sabes qué miro ahora? Un programa que creo que a veces miras. Me gustaría darte un beso, quizás ahí me entenderías lo mucho que te quiero. Pero sé que no va a pasar.

Hoy te escribiría esto por el WhatsApp. Lo he pensado desde la mañana:

Mi querida '...'

Te he escrito tantas veces bajo el cielo inmenso lleno de estrellas que a veces me pregunto:
¿Por qué el cielo no conspira a mi favor?
¿Por qué?

Siempre tengo esas ganas de escribirte porque me nace del corazón. Pero a  veces, se me terminan las palabras. No sé qué escribir. Pero te imagino y surgen ideas maravillosas. Quiero ser tuyo como nunca lo he sido de nadie. Quiero amarte así como lo que estoy sintiendo por ti: tan fuerte, tan yo, tan inocente como orgulloso puedo llegar a ser. Siempre te digo que solo soy yo, y en serio siento que lo soy.

Quiero que sepas que te extraño.

Quiero que sepas que deseo leerte.

Quiero que sepas que eres la única a la que le dedico este tipo de mensajes.

Quiero que sepas que te amo tanto que hasta ahora no soy muy consciente de lo que estoy sintiendo.

Quiero que sepas que a la única a la que quiero es a ti.

Quiero que sepas que puedo estar a punto de morirme, pero que vivo para amarte.

Sonríe siempre...

*******

Me gustas mucho; del verbo te quiero demasiado. Y también del verbo me encantas. Que a su vez viene del verbo: estoy enamorado de ti.

#MiPrimeraNovela

martes, 14 de abril de 2020

NUNCA PENSÉ QUE ME GUSTARÍAS TANTO III:


#DÍA_CERO:

Abrí los ojos como a las 4:41 a.m. de este día: martes. Tenía la esperanza que todo había sido un mal sueño: no lo fue. Agarré el celular, abrí el Whatsapp algo (creo que demasiado) ansioso: no había nada. Entré al Facebook y luego a tu “muro” como solía hacerlo (nada) y solamente se leía: el contenido no está disponible. Habías cumplido lo que me dijiste. En serio que no pensé que lo harías. Lloré.

Soy muy sensible. Eso no me gusta de mí. De repente mis lágrimas salen y no hay forma de pararlas. Por eso trato de ser duro conmigo para no ser así, aunque igual no lo consigo. Hay un conflicto en mí con esa parte. Odio ser sensible.

¿Sabes qué es lo que también me gusta de ti? Que eres muy decidida con lo que dices o haces. Al menos conmigo eres así (quizás eres así porque no te importo o porque yo te volví un tanto cruel conmigo). Y todo lo que yo te diga no te importa porque cuando ya lo decidiste, lo haces, lo cumples...

Pienso que eres fría por fuera, pero por dentro eres muy tierna. Recuerdo esa noche que fue la primera y la única vez que hablamos en persona sobre lo que siento yo por ti. No lo llamo declaración de amor porque no fue tanto así (no soy bueno para ese tipo de “ceremonias”), pero fue bonito mientras duró: una noche mágica que nunca se repitió. Una vez me pediste que te olvidara o que reprimiera esto que siento. No puedo olvidarte porque eres una “niña” que es toda dulzura, porque eres una en un millón. Debes saber que intenté olvidarte, pero no lo conseguí, por eso estoy aquí. Eres música para mí. Así lo serás siempre. Solo quería que me brindaras una oportunidad, ojalá algún día suceda, aunque bueno. Me hubiera gustado que me des la oportunidad de amarte, sólo eso podría pedirte ahora...

Hoy es martes, no es un día cualquiera. Es el primer día que no podré escribirte. No te escribo no porque no quiera sino porque quiero guardar todo esto hasta que finalice esta semana porque me “dijiste” que lo que te “dije” lo harías solo por una semana (si estás leyendo esto es porque lo cumpliste) y de seguro que lo cumpliste. Al final de esa semana leerás lo que he escrito para ti, y sino te lo envío será porque no era un buen momento para enviártelo, pero algún día lo vas a leer porque siempre cumplo las promesas que me hago. Tarde o temprano siempre las cumplo.

#MiPrimeraNovela

lunes, 13 de abril de 2020

PÁGINA 159:



Nuevamente, una vieja amiga se apodera de mi. Me abraza fuerte como queriendo aplastar mis entrañas. Aprieta mi estómago cual si fuera una prensa demoledora. El silencio se apodera. Otra vez, como en los viejos tiempos, la depresión regresa con un ruido estremecedor.

No me gusta estacionarme mucho tiempo en un solo lugar porque no me siento bien. Tengo que moverme, caminar, conversar, viajar a otros lugares para que mis fantasmas no aparezcan, no regresen. Pero ahora, en este momento, en una cuarentena obligada, es muy complicado.

Felizmente, la única compañía que sé que nunca me va a faltar es la literatura, fiel como siempre, está cuando la necesito, no me reclama nada, me dice hola, conversemos un rato, y las letras me sumergen hacia otros mundos.

Aunque me di cuenta que es difícil leer cuando el tiempo te sobra. Ahora estoy en la página 159 de la novela "Retrato en Sepia" de Isabel Allende, la chilena que me hizo llorar con "Paula" cuando todavía era un mocoso de pantalón corto.

"Nuestra llegada coincidió con la presentación en el teatro de la incomparable Sarah Bernhart en su papel más célebre, La Dama de las Camelias", pág. 159, Retrato en Sepia, 2000.

El párrafo anterior, también me trae al recuerdo la historia de amor entre la hermosa y desgraciada Marguerite Gautier y Armand Duval, un clásico de Alexandre Dumas hijo, que si no fuera por esa historia nadie lo conocería. Hablaré de ello en su momento.

Escribir, leer, soñar, vivir, amar, reír, ..., he aprendido a controlar mis problemas psicológicos, podría decir que aprendí a vivir con ellos porque sé que nunca se van a alejar, sino solo reprimiéndolos. Es raro, soy feliz así, y me quiero demasiado cada día.

EL RUIDO Y LA FURIA:


Recuerdo lo emocionado que estaba cuando terminé "Cien Años de Soledad", fue la mejor sensación de mi vida, hasta que me enteré que la forma de escribir del autor colombiano había sido copiada de la literatura experimental de James Joyce y de William Faulkner (sobre todo de él). Al primero nunca lo busqué, al segundo lo leí maravillado.

Sublime, tal vez es esa palabra la que mejor define a esta novela: "El Ruido y La Furia". Un verdadero desafío en mi lectura, un viaje complicado, un viaje durante el cual muchas veces tenía que retornar varias páginas para confirmar algunos pasajes.

La leí en el verano de 2007, poco antes de cumplir 16 años, con un cuaderno y un lápiz en mano para hacer apuntes y así entenderla mejor y no dejar pasar ningún detalle. No solo requería concentración, sino paciencia.

La historia, los conflictos, pecados y perdiciones de la familia Compson no es muy importante. Lo magnífico en esta novela (y en otras de Faulkner) es la manera en el que la historia se nos presenta, donde con bastante destreza, William Faulkner utiliza diversas técnicas narrativas y estilísticas que se adaptan a la voz de los personajes, los que nos cuentan la historia.

Al inicio, todo es confuso, y en la segunda parte mucho más. Solo en el tercer capítulo, todo se vuelve claro. Yo comencé a leer con inocencia, y al poco tiempo me di cuenta que no comprendía nada de lo que leía. Durante buena parte del libro todo es un caos porque la narración no es convencional. Como lector, tenía que ir uniendo cada trozo para formar un argumento comprensible.

La libertad y maestría con la que se emplea el monólogo interior (stream of consciousness), el rompimiento del tiempo cronológico, el juego de perspectivas donde un mismo hecho puede ser contado varias veces desde distintos puntos de vista lo que hace difícil la comprensión de la historia.

No es una novela fácil ni para todos los gustos; no es una novela para leer mientras viajas al trabajo o a tu centro de estudios. Hay que tomarla con calma, con ganas y con tiempo, y sobre todo, si les gusta la innovadora técnica narrativa experimental en estado puro, es uno de los mayores placeres que como lectores pueden llevarse a los ojos.

El libro me enseñó, que no importa mucho la anécdota ni la historia, sino que, antes que nada, los buenos libros deben romper esquemas a los que el común de las personas siempre sigue al pie de la letra. Era verdad, la buena literatura te abre los ojos. Solamente ahora me doy cuenta que la buena literatura, la que siempre he admirado, al igual que la vida, es así. Sino, yo sólo leería novela rosa y no estoy para perder el tiempo.

IDEAS IV:


Fue "Madame Bovary" que me enseñó a querer ser el escritor que siempre quise ser, pero Faulkner me ayudó a romper el tiempo cronológico al momento de escribir. Hay muchos autores detrás, los que fueron moldeando y continúan formando a este pequeño lector que sueña con ser escritor.

Jhosbenia y Levessy surgieron en momentos y espacios distintos. No como hubiera querido, pero de una manera hermosa para mí. Aún les falta personalidad, temperamento y carácter, pero están formándose, creciendo poco a poco conmigo y espero que maduren mucho más cuando los necesite.

Jhosbenia es un nombre que yo lo inventé, aunque buscando por la red, hay muchas personas que se llaman así; no tenía idea, pero el nombre me gusta porque es raro. Levessy, en cambio, lleva ese nombre porque nació de la palabra levedad, un ser inconsistente, carente, frágil. Personalmente, me encantan los nombres.

Jhosbenia surgió en abril del 2004, de un sueño que tuve a los 13 años, incluso antes que llegara la literatura a mi vida. Ese sueño fue muy complejo. Cuando desperté solo recordé dos cosas: a la chica y el título del libro. Por más que intento recordar, los sucesos no los tengo claro. Es difícil volver atrás en el tiempo y espacio.

Ella, sigue siendo la misma, aunque va mutando a medida que crece. Los años han ido otorgándole más inteligencia, me encanta. No es la misma que conocí. Crecí en un mundo de mujeres y siempre quise crear un universo donde las mujeres sean dueñas de su propio destino. Esto proviene por mis autoras favoritas: Austen, las hermanas Brontë, Mary Shelley, Virginia Woolf, Dickinson, entre muchas escritoras inglesas. Los hombres, solamente algo externo que no significan nada dentro de ese mundo. Jhos, es esa bella dama.

En cuanto al título que fue parte del sueño, todavía me parece muy complejo. No comprendo bien su significado, pero cada palabra tiene lo que yo creía y creo. Además consta de siete palabras. El siete mi número mágico. No es una simple coincidencia. No creo en el destino, pero existe, lo sé.

Levessy, llegó tiempo después, allá por diciembre de 2010, cuando la ansiedad, depresión y el TOC, asolaron mi vida. En síntesis él es mi álter ego que lo creé con fines de ayuda psicológica. Existe en mi imaginación, pero también está presente en mi realidad. Es como un juego que espero que no se me pase la mano. Al final, me hace bien tenerlo conmigo.

Tanto Jhos y Levessy son mi ego y mi álter ego. Ambos construidos a manera de catarsis, y como tratamiento psicológico. Sino fuera por ellos no estaría aquí. Ambos son parte de mi vida porque son los personajes de mi trilogía, una historia de amor, a través del tiempo, donde los recuerdos y la expiación, junto a la catarsis, son los temas principales, al menos del primer libro de mi saga...

domingo, 12 de abril de 2020

NUNCA PENSÉ QUE ME GUSTARÍAS TANTO II:


#DEDICATORIA:

PARA TÍ

Como dice una vieja canción: “Amar es una cosa especial, no es un viene y va...”; y supongo que es así como me pasa. Te pienso a cada instante como si tú así pensaras en mí, y así siempre pensaré (creeré que es así).

Y verás que todo esto te lo voy a enviar en un archivo Word con contraseña, en tipo de letra Courier New, en tamaño 12 para que lo leas (si estás leyendo sabrás que ya te lo envié). Para que sepas que así se siente una semana sin ti. Para que sepas que esto que siento por ti, no es algo casual, de un momento de locura, que no es “amor a primera vista”; sino que es amor a segunda vista y a tercera vista, y a todas las vistas posibles. Es amor como yo lo conozco.

Todo lo que te voy a escribir está dedicado a ti y espero que lo guardes en tu corazón porque quiero que esté ahí, porque yo quiero estar en ese corazón, tal vez “frío”, pero me encanta, como sabrás. Voy a escribirte todo lo que en esta semana no pude hacerlo y espero con todo mi corazón que te guste, así como tú me gustas a mí.

*******

Antes que sigas leyendo, recuerda siempre esto: Nació para ti en un lugar donde no estuvimos solos, pero estuvimos y eso es lo que cuenta:

Cuando leas esto,
¡Sonríe!
En algún lugar,
hay alguien que siempre está pensando en ti.

(Se llama...).

Así es como lo imaginé, pero obvié el paréntesis porque me dio miedo. Siempre me da miedo y luego me arrepiento, no sé qué tan cobarde puedo llegar a ser. Pero fue así como imaginé esa frase que desde entonces siempre ha sido para ti. Eres mi inspiración, te lo he mencionado varias veces que quizás ya ni me creas...

*******

Aquí empieza.

#MiPrimeraNovela

viernes, 10 de abril de 2020

NUNCA PENSÉ QUE ME GUSTARÍAS TANTO I:


#PRÓLOGO:

Sonríe... esto es solo para ti.

Todo esto escribí para ti... Una semana sin saber de ti. Una semana sin poder escribirte. Una semana sin poder preguntarte ¿Estás abrigada? ¿Cómo estás? En realidad no ha sido tan bonito. Una semana en vacío inexplicable.

Debes saber que no sé exactamente cuando empecé a sentir esto por ti, tampoco me lo he preguntado porque no importa cuándo sucedió ni cómo, solamente lo siento en mi corazón; pero a pesar que muchas veces sí me haces daño (no lo niego, no tengo por qué), o sea cuando me ignoras, la mayor parte siempre me haces feliz. Como copié una frase de algún lugar: ningún “Escribiendo” me pone tan feliz, si no es el tuyo.

Lo sé, no somos nada, quizás nunca lo seamos porque siempre me has demostrado que no soy nada para ti. Ni el cero uno por ciento que alguna vez escribí. A veces no necesito que seamos nada, aunque siempre quiero todo.

Alguna vez se me pasó por la cabeza que tal vez sentías algo por mí, aunque solo fue una imaginación. Tal vez te preguntes si estoy confundiendo algunas cosas y quizás tengas razón, pero solo quiero decirte que así como te escribo también te pienso. Que así como me pongo nervioso a tu lado, también me he sentido tranquilo, como si me olvidara de todo. Tal vez lo entiendas, aunque no quiero que me entiendas. Todo eso es lo que me pasa contigo. 

Quizás piensas que te idealizo mucho, tal vez es así, aunque sinceramente no creo que eso me pase contigo. No creo que puedas entenderme porque, bueno, no sé cómo explicarlo (ridículo, ¿verdad?). No me gustaría que pienses así. Y no puedo explicarlo porque simplemente no sé cómo. No siempre hay respuestas para todo.

Esto nunca lo he hecho por alguna otra persona. Nunca había escrito tanto como lo estoy haciendo ahora. En este momento que te escribo ni siquiera soy muy consciente de lo que estoy haciendo, pero lo hago solo y exclusivamente para ti. ¿Por qué? Porque sí, porque eres tú. ¿Habría otro motivo en especial? Eres una buena persona, muy especial para mí. Eres tú, por eso lo hago...

Y así empieza esta semana...

*******

#Recuerdos:

¿Recuerdas que ayer te escribí y te pedí 'algo'? ¿Recuerdas que luego lo borré? ¿Recuerdas lo bonito que conversábamos hasta entonces? ¿Recuerdas que siempre me enojaba por tus constantes rechazos? No creo que lo recuerdes, pero yo sí. Aunque no soy bueno para memorizar fechas.

Pienso hacer algo bonito esta semana. Todo lo que escribiré lo hago para ti. No te lo enviaré cuando pase esta semana. No tengo pensado cuando enviártelo, pero si lo lees sabrás que te lo envié. Espero que lo leas. Pensaré muy en el fondo que lo leíste.

*******

#Obsesivo:

Todo está escrito con mucho amor. Quizás leerás lo que hice, lo que estuve a punto de hacer. Sabrás que eres poesía para mí. Sabrás que te amo con mi corazón y con mi cabeza. Sabrás que muchas cosas lo estoy haciendo por ti. Sabrás que si vivo, también está siendo por ti. Sabrás que tengo miedo, que tengo miedo de perderte y no tengo miedo de amarte. Solo imaginar que alguien está contigo, me dan ganas de...

martes, 7 de abril de 2020

IDEAS III:


Y justo un día llegó. Cuando caminaba por la Costanera, que por esos años no era como ahora, surgió la idea: el muelle. Mi transición a ese mundo de fantasía iba a ser el muelle de mi ciudad. A partir de allí se convirtió en mi lugar mágico.

Pero ¿cómo hacerlo? Mi cabeza empezó a ir y venir, buscando respuestas, sin encontrarlas, y sucedió. Ese lugar, justo donde empieza y termina todo, iba a funcionar como un puente entre mi realidad y la fantasía.

Hubo un momento en que mi heroína de 13 años tenía que morir, pero era muy descabellado, así que lo que hice fue otorgarle un motivo para tomar esa decisión. A toda acción hay una reacción. ¿Qué hicieron los padres para que eso sucediera?

En ese punto es donde tendría que hablar sobre las violaciones a menores de edad, lo que manifiesta mi repudio total sobre actos que se cometen y se siguen cometiendo contra mujeres, sobre todo a menores, donde nadie dice ni hace nada. Literatura comprometida, de la que Sartre siempre habló: mi tesis, tenía sentido.

A partir de allí, todo caminaría solo, pero nunca sucedió porque al intentar plasmar una idea en papel, este parecía morir en la hoja. ¿Quién me ayudaría? Supuse que solo leyendo a los mejores escritores de todos los tiempos lo conseguiría, pero no fue así, se necesitaba paciencia para madurar una idea. Tiempo después aprendí que no todo puede suceder rápido, toma su tiempo.

La idea quedó allí, pero quizás llegue un momento en que pueda darle forma a esa historia, mi primera historia. Por ahora, en realidad hace mucho, la dejé en un estado de reposo. Debo decir que con esa niña me encariñé, pero por el momento la dejaré descansando en paz, entre mis recuerdos.

domingo, 5 de abril de 2020

IDEAS II:


Pero, ¿qué escribir? Lo primero que pensé fue escribir sobre una niña de 13 años (la edad tiene mucho significado para mí). Sí, una niña porque como lo expresé en un post anterior (sorry si no lo hice) las mujeres me inspiran por el mismo hecho que crecí rodeado de muchas damas y quería expresar mi defensa hacia la mujer, ahí surgió mi enfoque hacia la literatura comprometida de uno de mis escritores franceses favoritos: Jean Paul Sartre. Lo otro, porque mi aventura con los libros inició con una escritora británica. Hay cosas inexplicables, yo que sé.

La niña de 13 años iba a ser curiosa, iba adorar las historias y leyendas del Altiplano. Las leyendas iban a ser una excusa para hablar sobre los misterios del lago titicaca porque de niño me contaron muchas historias sobre ese lugar y las iba a adaptar para mí. Siempre creí que en algún momento los puntos se unirían, y sigo creyendo que esos puntos están por unirse, o ya se unieron. Soy fiel a mis puntos, sé que existen.

La niña de ese entonces era de pelo corto y flequillo, (siempre he tenido debilidad por ese tipo de muchachas, siempre lucen hermosas). Usaría gafas, como yo. Le gustaría leer, como yo. Sensible, como yo. Soñadora, como yo. Su piel sería blanca y fina como la porcelana (no una chica de campo). Tal vez, en parte, esa niña era mi álter ego, pero nunca fue eso porque no le pude dar vida. 

Ahora que la imagino, me era imposible describirla en ese entonces. Yo tenía 15 años y a esa edad no hay madurez, no hay nada. Ni siquiera ahora mismo soy tan maduro porque sigo soñando como niño, creyendo como niño, siempre en mi burbuja, creyéndome superior a todos los que me rodean, aunque no lo soy, pero quiero serlo. 

Darle forma no era fácil y mucho menos crearle un mundo. La idea era hacerla vivir en un colegio (lo sé, cliché), y a través de allí hacerla caminar por la ciudad hasta llegar a esa transición entre la realidad y la fantasía (lo sé, cliché). ¿Cómo encontrar ese trance entre uno y otro mundo? (lo sé, cliché). El medio para cruzar ese límite siempre lo tuve claro. El lugar, también, pero cada vez que me sentaba a escribir no podía hacerlo.

Dicen que cuando uno ve una hoja en blanco se bloquea, lo llaman el síndrome del bloqueo (bueno, algo así). Siempre decía "esto no va a salir como yo quiero" y nunca salía. Hasta ahora la idea sigue rondando por mi cabeza. Cada vez está siendo más clara. Por el momento esa historia puede esperar. Le falta ese "algo" que no sé qué es.

En "Las Crónicas de Narnia", por ejemplo, lo niños viajan en dirección a ese lugar por distintos objetos (un ropero), y el tiempo es lento o no transcurre nada, a comparación de la realidad. En "Harry Potter", la transición era un andén de la estación de ferrocarril. En "La Historia Interminable", era un libro. ¿Cómo inventar una transición hacia mi mundo de fantasía?

miércoles, 1 de abril de 2020

IDEAS I:


Cuando salí del cole', incluso antes, ya tenía pensado en escribir una novela porque quería ser famoso. Parecía fácil en ese instante. Hubo tantas ideas que nunca pudieron plasmarse, principalmente porque al momento de sentarme a escribir, todo se volvía en blanco. No se podía. El motivo para escribir era porque yo deseaba respeto, y quería que supieran quién era yo. El niñito bien, con sus complejos y prejuicios, estaba creciendo.

Mi primera idea para escribir fue una historia meramente fantástica como Harry Potter. Ese libro, la forma, estaba en todos lados de mi vida, literalmente, yo respiraba a esos personajes. Sin embargo, fueron llegando novelas del boom latinoamericano, me sorprendieron gratamente.

Su escritura tan densa y difícil llamó mi atención. La manera en cómo escribían me atrapó. El tiempo fue lo primero. La línea argumental de Harry Potter es muy básica, plana, empieza y termina. No hay nada más que eso, y lo que importa es la anécdota antes que la escritura.

En cambio, cuando inicié con "Cien Años de Soledad" todo fue distinto. Los giros en el tiempo me parecieron increíbles. Los capítulos se van enredando a tal punto que no sabes muy bien por dónde andas y para no perderte tienes que concentrarte mucho para salir airoso del libro. Ellos no lo inventaron, aprendieron esa manera de narrar de los escritores norteamericanos, y tenía que leerlos, pero eso pasó después.

Así fue que por primera vez me dije que para escribir tenía que hurgar el pasado y partir desde los recuerdos. Es decir, que desde un futuro mis personajes viajen al pasado a través de recuerdos, enlazando historias, a la manera de un viaje en el tiempo, generando catarsis y expiación, otra idea tomada de una novela que me pareció genial por la manera en que está concebida. Sí se podía cambiar el pasado, sí había una manera y la encontré, otro descubrimiento que me llenó de felicidad.

El ritmo iba a ser lento, pero tendría que haber giros para no sonar seco. No es fácil escribir, eso fue lo primero que me di cuenta. Tenía que leer a los mejores escritores y a los que con su pluma innovaron la literatura y la manera de contar. Aprender de ellos. Por eso dejé Harry Potter un buen tiempo y comencé con los novelistas que no sólo escribieron, sino que al hacerlo, su prosa era exquisita.

"Madame Bovary", "Orgullo y Prejuicio", "Cumbres Borrascosas", "Narraciones Extraordinarias", "La Ciudad y los Perros", "El Sonido y la Furia", "Conversación en la Catedral", "Otra Vuelta de Tuerca", "Rojo y Negro", "La Casa de los Espíritus", "Veinte Poemas de Amor y Una Canción Desesperada", "La Náusea", entre muchos otros libros formaron ese mi gusto a la buena literatura. Me recomendaban autores peruanos (y no estoy en contra de ellos), pero me parecían un asco, lo mismo me pasaba con escritores que solo escribían bestseller; ese mi gusto a la literatura fina, clásica, me convirtió en un ser insoportable, solitario, aburrido. Pero me volvía más inteligente, pensaba, soñaba, vivía, era feliz así.

A medida que los leía fueron un golpe a mi vida. Y los leí, y los aprendí, descubriendo sus hermosas letras, que a veces me dejaban pensando horas, días, semanas, meses. Por lo menos, hasta ahora, mis ideas se fueron aclarando, y eso está bien.