martes, 7 de abril de 2020

IDEAS III:


Y justo un día llegó. Cuando caminaba por la Costanera, que por esos años no era como ahora, surgió la idea: el muelle. Mi transición a ese mundo de fantasía iba a ser el muelle de mi ciudad. A partir de allí se convirtió en mi lugar mágico.

Pero ¿cómo hacerlo? Mi cabeza empezó a ir y venir, buscando respuestas, sin encontrarlas, y sucedió. Ese lugar, justo donde empieza y termina todo, iba a funcionar como un puente entre mi realidad y la fantasía.

Hubo un momento en que mi heroína de 13 años tenía que morir, pero era muy descabellado, así que lo que hice fue otorgarle un motivo para tomar esa decisión. A toda acción hay una reacción. ¿Qué hicieron los padres para que eso sucediera?

En ese punto es donde tendría que hablar sobre las violaciones a menores de edad, lo que manifiesta mi repudio total sobre actos que se cometen y se siguen cometiendo contra mujeres, sobre todo a menores, donde nadie dice ni hace nada. Literatura comprometida, de la que Sartre siempre habló: mi tesis, tenía sentido.

A partir de allí, todo caminaría solo, pero nunca sucedió porque al intentar plasmar una idea en papel, este parecía morir en la hoja. ¿Quién me ayudaría? Supuse que solo leyendo a los mejores escritores de todos los tiempos lo conseguiría, pero no fue así, se necesitaba paciencia para madurar una idea. Tiempo después aprendí que no todo puede suceder rápido, toma su tiempo.

La idea quedó allí, pero quizás llegue un momento en que pueda darle forma a esa historia, mi primera historia. Por ahora, en realidad hace mucho, la dejé en un estado de reposo. Debo decir que con esa niña me encariñé, pero por el momento la dejaré descansando en paz, entre mis recuerdos.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario