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viernes, 13 de noviembre de 2020

EXTRACTO NÚMERO DIECISEIS:


#miprimeranovela


-Quiero ser escritor. -Su voz, su mirada, fue la más sincera que tenía. -Esa es la meta para mi vida.


Ella lo miró y no supo qué decir.


-Todo el mundo sabe, indirectamente, que quiero escribir, pero eres la primera a la que le cuento esto. La razón de escribir es porque quiero ganarme el respeto de las personas, pero ante todo no quiero morir y desaparecer así sin más. He visto morir a muchas personas, he llorado muchas veces, pero quedó en eso, al cabo de unos días ya nadie se acuerda de ellos, como si no hubieran existido. Esa es la razón. Dejar un buen libro, solo uno donde se plasme todo lo que pienso. Solo uno.


-¿Crees que lo conseguirás?


-No lo sé. Por eso tengo miedo, miedo a que todo lo que hago no sea suficiente. No quiero volar y caer desde tan alto porque sé como duele, sé lo que se siente. Sin embargo, ¿sabes?, el dolor crea arte, no recuerdo donde lo leí, pero es verdad. Lo mejor que he escrito ha sido porque el dolor ha llegado a mi vida y por eso, como si fuera inspiración, todo fluye más rápido. Por eso muchas veces me autoflagelo, psicológicamente, claro.


En el parque Manuel Pino de la ciudad capital hay unos banquitos de madera. La mayoría de las personas, especialmente los adultos, son quienes disfrutan sentarse, hay como un aire de melancolía en sus rostros con mil arrugas. Hablan, sonríen, discuten; algunos leen sus periódicos, accidente en el sur mata a familia entera, y chisporrotean sobre el actual gobierno de nuestro país, o sin ir más lejos, sobre las autoridades locales. Los jóvenes van y vienen, la calle está repleta, vacía, solitaria; una mujer pasa vendiendo gelatina, sobre su espalda carga a su hijo, llora. Para los abuelos, los gobernantes de esa transición militar en los años sesenta fueron los mejores porque nunca se olvidaron de las zonas rurales ni de los pueblos alejados, eso dicen. El más desastroso fue el gobierno de la estrella solitaria. El mejor, nunca hubo mejores, aunque esos gobernantes de facto son los preferidos.


-¿Puedo? -Él agarró la mano izquierda de ella. Estaba fría. -Sé que no me vas a creer, pero la primera vez que toqué tus manos mi cuerpo se estremeció. Tan suaves, tan frías, tan tersas, tan lindas, como porcelana.


-Bueno...


-... ¿Crees que porque leo debo tener buena labia? Ni siquiera tengo un poema preparado, lo único que me sé es "A Cocachos Aprendí" de Nicómedes Santa Cruz. Para ti sería "Corazón Coraza" de Benedetti, pero no me la sé de memoria. O si prefieres, "si este fuera el último día de mi vida, sabría a ciencia cierta que conocí a felicidad, felicidad eres tú", acabo de inventarlo. Para qué decirte un verso si todos ya te habrán dedicado poemas. En realidad soy tímido, y es bueno que no se me note porque esas debilidades no deben conocer los demás. Todo se puede fingir...


-Eres tan... O sea, no haces nada solo porque te da miedo. A veces es bueno arriesgarse, y si pierdes pues bien, solo perdiste. La vida es así, injusta, eres feliz, triste, pierdes, ganas, no todo brilla, no siempre pueden pasarte cosas positivas.


-No solo pierdes, es algo que no entiendes. Pierdes todo, incluso tus sueños. Imagina que lo... 


A veces, en esos banquitos, se sientan los jóvenes, quienes ni siquiera saben dónde están parados. Viven por vivir, toman, fuman, van de discoteca en discoteca, de cantina en cantina, de hotel en hotel, ya todo el mundo los conocen. Quizás los abuelos tienen razón. Nuestros padres recibieron la mejor educación, y tal vez no en un sentido intelectual, sino mas bien se educaron bajo regímenes que parecían dictatoriales, donde el respeto hacia los mayores era una norma general, era ley. Ahora ya nadie respeta a nadie, no hay un control, nos estamos perdiendo.


Y así...


#miprimeranovela


miércoles, 4 de noviembre de 2020

SI TE CONTARA:


¿Sabes? Hace días atrás cuando estaba en Puno te vi después de mucho. Llevabas el pelo suelto como la canción de Gloria Trevi, un body color verde parecido al azul, tenías un collar, vestías con un jean ajustado y unas zapatillas que no solías ponerte. Tu rostro estaba cubierto con una mascarilla negra, no pude ver tus labios de fresa.


La misma presión en la boca del estómago no ha cambiado nada. Estoy completamente seguro que no me viste porque cuando lo hacías te ponías nerviosa, a quién engañas, caminabas un poco torpe y sin saber a dónde mirar; si tú tienes un poder sobre mí, yo también lo tengo sobre tí. 'Me pones nerviosa y eso no es agradable, no me gusta', 'lo sé, a mi también me pasa lo mismo', 'siento mucha tensión'.


¿Sabes? Fue la primera vez que no volteé atrás para verte ir, seguí mi camino, tengo mucho en que pensar, si te contara todo lo que me pasa de seguro me abrazarías, 'te daré un abrazo', pese a todo lo que pasó, porque, aunque siempre me lo negaste, sentías algo por mí solo que como decías 'ojalá nos habríamos conocidos antes y yo no te habría dicho todo de golpe, sino poco a poco, porque no se puede sentir tanto en tan poco'.


'Me haces vivir como en una novela', 'a ratos siento que puedes aparecer en la puerta de mi casa y escribir una carta para mí', 'escribe algo bonito para mí', 'no lo hagas'. No puedo creer que te extraño tanto. Primera vez sentí que el estómago se me encogía cada vez que estabas cerca.


Si te contara lo que me pasa de seguro me dirías que me cuide mucho, 'no llegues tarde a casa', 'abrígate', 'esto te servirá como un aprendizaje para tu vida', 'si vives tendrás algo que contarme', 'si mueres siempre estarás en mí'. Y a pesar de todo ello me dirías 'no te acostumbres a mí, no siempre voy a estar'. No debí acostumbrarme a ti. Te extraño mucho. A todos le hablo de ti, de tu sonrisa, de tus ojos; ella es alta, y le gusta leer. No hay nadie como tú.


Si te contara... he dejado de creer en el hilo rojo del destino, 'si estamos para ser algún día nos volveremos a encontrar'. Recuerdo cada palabra como si fuera ayer, pero ya lo estoy olvidando.


sábado, 8 de agosto de 2020

EXTRACTO NÚMERO QUINCE:

#miprimeranovela


-Gracias.


-¿Por qué?


-Por existir.


La brisa proveniente del lago la hizo estremecer. Era un día caluroso. El mediodía siempre era una hora difícil, el sol golpea fuerte de manera vertical y mucho más en verano. Alguna que otra nube se dispersaba por el cielo azul añil.


El amor no dura para siempre y no creo que sea eterno, debe tener un tiempo de caducidad, una fecha de vencimiento. En los libros, bueno, en el cine siempre nos han mostrado que el amor tiene 'un final feliz' o un 'es para toda la vida'. Podría ser cierto, pero químicamente, este sentimiento que uno siente, desaparece al cabo de dos o tres años, no depende de la intensidad con que se vive, simplemente se acaba, se termina.


-No sé qué decirte. Es difícil para mí. Lo que siempre te he dicho, no estoy preparada para tenerte, nunca he cambiado eso, desde un inicio te lo dije, cuando hablamos por primera vez en la riel. Me caes bien, pero de seguro encontrarás a alguien que te quiera como tú quieres, o quizás en algún momento... Eres un chico bueno a quien le han pasado cosas malas.


-¿Sabes? En tan poco tiempo me conociste mejor que nadie. Eres increíble. -Arrastró las últimas palabras.


-No voy a cerrar nada, si quieres alejarte no te detendré. Tal vez algún día pase algo, pero ahora no. Estoy bien así. Tener pareja es mucha responsabilidad, te llena de muchos problemas. Yo no puedo con eso, soy muy celosa, y así sola estoy mejor, más tranquila.


El amor es un subidón efímero de dopamina, noradrenalina, prolactina, luluberina y oxitocina. Existe una pequeña molécula, la feniletilamina, la que provoca sensaciones de alegría, euforia, exaltación; lo que se ha probado es que al cabo de unos mil días estas hormonas dejan de estar activas, como si se dejara de producir. Ahí termina todo.


-Siempre me hablabas de elecciones, quererte fue mi elección.


-No quise hacerte daño, nunca fue mi intención. Por todo eso lo siento.


-No puedo odiarte ni mucho menos vengarme, no lo haría, simplemente no sé qué hacer. Siempre he sabido cómo reaccionar, pero esta vez no puedo. Es como si se habría creado un vacío aquí dentro y no sé por qué. -Ambos miraban el horizonte. A lo lejos una lanchita se acercaba.


No recuerdo el año, pero un equipo de investigadores de la Universidad de Pisa en Italia aseguraba que todas las parejas que completen dos años de relación donde haya manifestación de felicidad, dolor y tristeza, verán, porque es inevitable, que su pasión sexual comienza a enfriarse, apagarse, sin ninguna explicación ni solución, como si de repente el palito de fósforo ya se habría terminado de consumir por el fuego.


-¿Te puedo abrazar? -La miró a los ojos.


-Tú puedes hacer todo lo que tú quieras. -Respondió.


Hay abrazos que nunca se olvidan, promesas que nunca se cumplen, sueños que nunca se realizan, palabras que se las lleva el viento.


-Me siento bien cuando estoy contigo.


Su olor. En algún lugar del mundo, otros mencionan que el proceso de enamoramiento inicia cuando conoces a una persona que te gusta físicamente, todo ingresa por afuera.


-Creer que podía gustarte cuando sabía muy bien que físicamente no soy atractivo. Eso es autoegañarse y decirse que todo está bien y que a las personas no les importa el físico cuando en realidad no es así, nunca lo es. Todo el mundo mira lo exterior porque la belleza radica allí. Mírame a mí.


-¡Cállate! Lo único que generas diciendo eso es autocompasión y lástima. Existen personas a quienes no les importa eso. Tal vez son pocas, pero sí las hay. Siempre miras muy cerca de tu nariz cuando el mundo es inmenso.


Me gustaría mencionar a la antropóloga Helen Fisher porque ella explica que las parejas repiten un ciclo: enamoramiento, cariño, crianza de hijos y/o separación. Todo es cíclico en nuestras vidas: nacemos, crecemos y morimos, los meses tienen un inicio y un final, las estaciones, los años, todo. Cuando pasa cierto tiempo, como máximo tres años, las personas comienzan a buscar esa sensación de placer, a veces carnal, que se genera cuando inicia una relación. Esto sucede con personas que no saben lo que quieren, los que terminan cayendo en ese famoso círculo vicioso.


Cuando era adolescente leí que Cindy Hazan, de la Universidad de Cornell en Nueva York en los Estados Unidos de norteamérica, entrevistó y estudió las reacciones químicas sexuales de unas 5 mil personas de unas 37 culturas distintas. El estudio reveló que el amor sí tiene un tiempo de vida tan duradero como para que dos personas se conozcan, se enamoren, copulen y tengan un hijo.


-A mí también me gusta estar contigo.


-Es bonito cuando sucede esa coincidencia. -Pensó, aunque ella lo escuchó.


Los seres humanos están biológicamente programados para sentir pasión mutua intensa entre los 18 y 30 meses luego de haber iniciado una relación. Sin embargo, para muchos, el amor va mucho más allá de una simple reacción química. En los dos años la pasión crece día a día. Y eso con el paso de los años va en aumento.


-No quiero perderte.


-Yo tampoco.


-Solo te tengo a tí.


#miprimeranovela


lunes, 13 de julio de 2020

EXTRACTO NÚMERO CATORCE:


#Mi_Primera_Novela


-Siempre...


Siempre. Siempre proviene de una palabra latina 'semper', que bien podría ser eterno, pero no es un adjetivo, sino más bien es un adverbio de tiempo de la categoría invariable que significa siempre, en español podría querer decir 'de una vez por todas, siempre, cada vez'.


-No creo que puedas cumplirlo. -Dijo ella.


-Solo el tiempo lo dirá. -Repuso él.


Para muchos un siempre dura menos que un suspiro, para otros dura más, por lo que no representa una totalidad, sino es relativo y depende sobre todo de cuánta voluntad tiene el que lo dice o afirma y de su capacidad para llevarlo a cabo.


Uno puede querer 'que algo se dé siempre por y para otro', pero puede que no haya los medios o algo se lo impida. Puede que 'siempre se haga algo', hasta que no sea irrelevante o sea desfavorable en un momento cuando se afirmó algo.


-Intentaré de todo. Es poco probable que consiga algo, pero al menos lo intentaré. -Repuso él.


-Haz lo que quieras. -Sonrió ella, desafiante.


-Si, pero no lo que tu quieres. -Agregó él.


'Semper' está compuesto por la raíz 'sem-' que expresa unidad (total) y por una partícula enclítica '-per' que es un formador de adverbios latinos como parumper, paulisper. Sin embargo, el '-per' de 'semper' no es el prefijo 'per-' ni la preposición 'per'.


-Siempre, lo prometo. Siempre estaré allí. A veces siento que alguna vez alguien te lo dijo y no lo cumplió. ¿Sabes?, las personas somos diferentes. No te digo que confíes en mí, solo que lo intentes. No me crees, ¿cierto?


-No te creo nada.


Nacemos, crecemos, morimos; es como una ley. Todo es cíclico, todo regresa al lugar donde debe estar, tarde o temprano, todo lo que va hacia arriba tiende a bajar, sí. La vida no es eterna, nada dura para siempre, excepto todo aquello por lo que luchamos. Una y otra vez. A esto se puede añadir, 'siempre' no es eterno, nosotros no duramos toda una vida (¿tal vez si?), por lo que 'siempre' puede ser todo el tiempo que lo queramos conservar, puede ser eterno, o no pasar más que de un suspiro.


-Solo dependerá de ti, no de mí.


-No lo entiendes, nunca es nunca.


-Lo sé, eso está bien.


Luego tenemos el 'siempre' condicional, 'siempre que hagas algo', 'lo haré siempre pero dame algo a cambio', ya hay una duración, un tiempo. Dentro de esto también se tiene el 'siempre' incondicional, y un bonito ejemplo se puede encontrar en "Harry Potter and The Deathly Hallows", capítulo 33: El Cuento del Príncipe; ese diálogo lo resume todo: '¿Después de todo este tiempo? Siempre'.


-Es que eso no es amor. Mira lo azul del lago, cómo el agua refleja la luz del sol. El amor es así, debe reflejarse. Das 'algo' de un valor para recibir 'algo', no tiene que ser del mismo valor, solo tiene que reflejarse...


Se puede agregar, si algo es relativo, también podría ser algo constante. Sin embargo, si nada dura para siempre, 'siempre' no existiría como tal porque no sería una constante y no ser una totalidad, sino algo fugaz.


-Y ¿por qué no te alejas? Sabes que no correspondo a lo que sientes, pero sigues aquí, conmigo. ¿Acaso no te lo he explicado de todas las maneras?


-No sé. No es fácil...


Hay muchos que parecieran hacerlo fácil, desde fuera parece fácil, pero quizás no, nunca lo es, lo bueno cuesta y lo que merece la pena más. Se trata de fluir, de ser una constante, antes que una estrella fugaz.


-Te hago daño. No te das cuenta, ¿verdad? -susurró Jhos.


-Tal vez eso es lo que busco. Duele, lo sė, pero me hace feliz. ¿Qué es el amor? No sé cómo explicarte. Pienso mucho en ti. Tenerte cerca es bonito, sentirte, desearte, mirarte. A veces solo pido esto: que estés a mi lado y no te alejes nunca... A veces no estás, qué más da... Yo siempre estaré...


'Siempre' puede durar lo que uno quiere que dure. Uno no debe hacer más de lo que no merece la pena porque aunque no se crea, el tiempo y la energía es algo muy valioso que nunca se puede recuperar. No rendirse ni echarse para atrás solo porque se complique, está bien, hasta no perder la dignidad. A lo mejor no sale bien, pero mejor intentarlo que quedarse con la duda. Resiste, ciegamente, si no se da, nunca regresarás a un lugar donde no te valoran. Siempre.


-Siempre.


#Mi_Primera_Novela


jueves, 25 de junio de 2020

EXTRACTO NÚMERO TRECE:


#mi_primera_novela


Recuerdo esa vez, cómo olvidarlo. Yo estaba saliendo de la universidad y enviaste un mensaje diciéndome que me quedara. Te deseo. Justo donde salen los carros hacia el centro me encontraste. Estaba nerviosa, pero al parecer tú no lo estabas, luego me di cuenta que no era así. Controlas muy bien tus emociones, pero cuando se te desborda, eres muy evidente.


-Hola. -me dirás.


-Hola. ¿Cómo estás? -te sonreiré.


Ese entonces no era muy segura de mi misma. Tú me volviste fuerte. Aunque no me creas, cambiaste mucho en mí, eso te lo debo. Te debo tanto y no sé cómo pagarte ahora.


Al otro lado de la calle, hay un monumento en honor a las puyas de raimondi, son unas plantas enormes que crecen en forma recta. Se dice que tienen un centenar de flores. La que está allí es de cemento y fierro, mide como 10 metros de altura, es curioso que ningún estudiante sepa su historia, ya te lo contaré después, alrededor hay una especie de pileta, donde anteriormente circulaba el agua a chorros, era bonito, pero con el tiempo se fue malogrando.


No quisiste que nos sentáramos allí, yo tampoco lo quise, no quería que nos vieran, tenía miedo, asumo que era normal. Eran las 5 con 15 de la tarde. Hacía frío, el sol ya no iluminaba la calle, las bocinas de los autos, los estudiantes saliendo e ingresando atropelladamente hacia la universidad. El cielo estaba azul. Hay un momento en un mes cuando el sol y la luna se encuentran, por increíble que parezca, ese día sucedió eso. La luna aparecía, mientras el sol se despedía, el encuentro dura menos de un minuto, pero cuando lo presencias, nunca lo olvidas.


Te dije que caminemos en dirección oeste, siguiendo las rieles. Quería saberlo todo, quería saber si todo lo que me decías era verdad y no solo un sueño, quería sentir tu voz, quería tener la certeza que todo lo que me hacías vivir como en una novela fuera realidad. Eres lindo, inteligente, pero muy orgulloso.


Te preguntaré muchas cosas atropelladamente, cómo empezó, desde cuándo fue, qué era lo que viste en mí, quería saber qué es lo que un chico inteligente tenía que decirme, aparte de lo que ya me dijiste muchas veces. Esperaré atenta. Lo primero que confirmé es que no tenías mucha experiencia en esto.


Recuerdo que caminabas intentando no respirar mucho. ¿Sabes? Vale, no sabes controlar tu respiración cuando hablas, haces que te falte el aire, eso también sucedía cuando hablabas delante de las personas, yo también te observaba, aunque no me creas.


-¿Por qué? -continuaré. Yo mantendré el control de la situación. Tenía mucha curiosidad, nunca pensé que alguien como tú se fijara en mí, eso te lo dije muchas veces. Espero lo recuerdes siempre. Sé que lo recuerdas porque lo nuestro es eterno, estamos hechos el uno al otro, sé que no lo harás, aunque en tu vida encuentres a alguien más, como si pudieras hacerlo realmente. Estoy segura.


-Eres muy linda Jhos. -Concluirás con un suspiro. Ese momento eras mío. Cómo olvidarlo.


Me di cuenta que no habías preparado nada lindo, que solo improvisabas, y todo lo que me habías dicho ya, lo decías a tu manera. Estabas temblando. Tú, estabas temblando, ¿cómo era posible? Nunca me ha gustado este tipo de ceremonias, pero ese momento siempre lo guardaré en mi corazón. Pasó de todo, por eso.


Caminabas. Me decías que te mire, pero no podía hacerlo, si te miraba me delataría y no quería.


-Me gustas. Me gusta cuando bajas la cabeza y no sabes qué decir. -me dirás.


Es que era verdad, no sabía qué decirte. En mi mente pensaba en ti, pero tenía miedo, miedo a no sé qué. No era posible que alguien sintiera tanto por mí.


Luego me hablaste sobre lo que te gustaba hacer, mientras desandábamos todo lo que caminamos. Ya era de noche. Me preguntaste por qué es que miraba constantemente mi celular, y te dije que esperaba un mensaje. También me preguntaste sobre por qué miraba a todos lados. Te dije que no quería que nos vieran. Te expliqué la razón, ya habrá tiempo para contarte sobre ello.


Luego nos sentamos en los banquitos de cemento. La noche era larga. Me gustaba estar contigo, oírte, tenías miedo de acercarte a mí, y me preguntaba por qué si te había dado mucha confianza ya.


-Tengo las manos frías. -Suspiré.


-Guau... Están heladas.


Me cogiste las manos, las apachurraste. Pensé que querías comerme. Las tuyas, eran grandes y calientes e imaginé algo, y sonreí. No te diste cuenta, nunca te das cuenta de nada.


-No creo que pueda corresponder a lo que sientes. Al menos no ahora. No quisiera darte esperanzas. Me agradas, pero no sé, no estoy preparada para tenerte. No puedes querer a una persona de la noche a la mañana, así sin más, sin conocerla.


Te diré. Hubo un largo silencio hasta que me dijiste que no importaba, que lo intentarías, que si salía mal tu te hacías responsable de todo. Quise decirte cobarde, pero me contuve.


Recuerdo que hablamos de otras cosas. Cómo vas en tus cursos, terminarías la universidad y estudiarías una maestría, bien, qué harás después, no sé, a dónde irás, no sé. Me sentía especial porque me decías cosas que nunca le dijiste a nadie. Lo sé porque no eras mucho de hablar cosas personales con los demás. Te abriste a mí como nunca con nadie.


Te diré que ya tenía que irme. Sin notarlo habían pasado más de tres horas, eran las 8 y 30 de la noche. Incluso me olvidé de lo que tenía que hacer.


-Dame un abrazo. Solo te permitiré eso. -Te diré. En realidad hubiera querido que me besaras para saber si lo que tenía en mente era verdad. Nunca lo hiciste. Pasó mucho más que eso, luego, claro. No debías ser tan tímido conmigo, pero para qué decírtelo porque tampoco quería que avanzaras mucho. Lo que sucedió te lo recordaré después porque estoy convencida que no lo has olvidado, que lo recuerdas y que lo recordarás siempre.


Recuerdo ese abrazo, nunca lo olvidaré, sí. Nunca sucede con nadie más que con una sola persona. Sentí escalofríos, como si la corriente eléctrica recorriera todo mi cuerpo. Si no hubiera tenido control sobre mi, me habría derrumbado sobre tu cuerpo, dejado caer quiero decir.


Recuerdo. Tienes la espalda ancha, eres alto, me llevas unos 15 centímetros o menos, yo también soy alta, pa' que veas. Dejaré apoyar mi cabeza sobre tu hombro, fue la primera vez que sentí los pelos de tu barba sobre mi rostro, en verdad espinan mucho. Me dijiste que nunca te habías afeitado. Tenías olor a bebé. No podía perder el control, al menos no ahora. De mi parte, tus manos recorrieron mi espalda, me abrazaste fuerte, como si quisieras pegarte a mí. ¿Sabes qué piensan los hombres de las mujeres? Que nosotras no podemos desear. Ahí abajo sentí algo. Desgraciadamente, no directamente sobre mi cuerpo ya que mi cartera impedía un contacto cercano. No quería separarme de ti, no podía decírtelo. Mi mano descendió sin mi permiso.


Recuerdo tu voz muy cerca a mi oído, te amo, cada letra ingresó a mi cuerpo como si alguien me taladrara, bésame, recorrió todo mi interior, hazlo de una vez, y si hubiera podido gemir lo habría hecho, también me gustas, pero no estoy preparada para ti, lo siento.


Me gusta el francés desde que leí una frase de Sartre, me dirás. Me gusta su estructura, su forma y sobre todo su gramática, continuarás. Oh, sí, el idioma del amor. Siempre que puedes, también me hablabas de literatura: tu pasión. También me hablarás de tu música favorita en inglés y de que te gusta escribir. Me hablaste de París y de lo mucho que te gustaría ir allá. Pero aparte de la ciudad, también te referías a París en otro sentido que en ese entonces nunca entendí. París, para ti también era ese lugar al que te gustaría ir conmigo, no me lo dijiste explícitamente. Esa noche te seguí a París o hasta el más allá. No lo recuerdo bien, más bien, no quiero contártelo porque eso no se cuenta.


Que te gustaba mis labios de fresa, sí, ay, que te gustaba mi cabello, no, que te gustaría viajar a París, al país de Verne, ahhh. Que te gustaba decirme lo mucho que me querías, au, que yo era tu musa, ay, tu niña bonita, ay, a la que nunca diste un ramo de flores, ya-ya-ya, así-así-así, fuerte, no, para, pero diste mucho más que eso. Esa vez, lo recuerdo bien, yo también viajé a París, yaaa, sí, contigo.


#mi_primera_novela


lunes, 8 de junio de 2020

EXTRACTO NÚMERO DOCE:


#mi_primera_novela


-Te deseo. -Lo dijo mirándola a los ojos; su voz no era muy consistente. Temblaba-. Quisiera recorrer con mi boca cada centímetro de tu cuerpo, sentir el aroma de tu piel, escuchar tus gemidos, volverme loco con los pliegues de tus curvas.


Calló. Las últimas palabras solo fueron un susurro. Reinó el silencio. Era la cuarta vez que hablaban cara a cara. Solo la bocina de un taxi rompió el momento. La luna, en el oeste, brillaba en soledad. Los faroles de los postes no iluminaban toda esa avenida.


-Disculpa. -Continuó Levessy, con deseo, sus labios todavía estaban temblorosos-. Estoy excitado. Quizás tu sola presencia provoca todo. Pero en serio pienso en ese momento, los dos juntos, a solas, con una música de fondo. Lo siento.


Tanta sinceridad es abrumadora, todo el mundo lo sabe. Lo sabías tú, ¿cierto? Incluso aun cuando tú y yo no nos conocíamos tan bien. Pero, créeme, sinceridad no había. Siempre decías, tengo miedo. ¿Miedo a qué? ¿Miedo a sentir? ¿A enamorarte? Ahí no había sinceridad o ¿si?. Este mundo no nos pertenece. Lo sé. Pero podemos hacer que sea nuestro. Lo sé. Eres tan...


-Atrevido. -Jhosbenia también hablaba quedito. -Me siento acosada, no en un sentido malo. Que te sientas así por mí es agradable.


-Si te dijera que me tocaras, ¿lo harías? -Cortó Lev-. En realidad ya lo dije, ¿cierto?


-Sí, pero si lo haría, querrías avanzar más. -Repuso Jhos, con un tono provocador-. Yo también quiero... digo, imagino, bueno, no te voy a negar que a veces pienso en, no sé si en un momento juntos, pero más que todo en ti.


Ese momento será cuando nos demos un beso. No sentiremos nada porque habrá miedo en ambos, más en ti que en mí. Además, un beso no significa mucho, bueno tal vez sí. Vale, para ti si valdrá mucho, pero para mi solo será un beso o al menos eso creeré. Ay, Jhos, me dirás, porque luego, cuando nos besemos otra vez, te pondrás algo caliente, uhmm, sensible. Y lo sabré porque yo sentiré algo duro allí abajo cuando te apegues a mí. No te diré nada. Mas bien ese momento lo disfrutaré mucho, y tú no lo sabrás porque yo no te lo contaré. Generalmente no te das cuenta de nada. Ya te conozco más, para que sepas. Te conozco muy bien...


Tus labios estarán muy resecos, ni siquiera usaremos la lengua. Será un beso torpe, sin pasión porque te diré que no me gusta. Tanta sinceridad abruma. Nos parecemos demasiado, no sé quién primero lo dirá, pero será una verdad innegable. Me encantará esa semejanza. Es bonito, pensaré.


-Tócame. -Dijo Levessy-. Hazlo de una vez. Quiero sentir tu mano en todo mi cuerpo.


-No, no lo haré. -Lo detuvo provocadoramente Jhos-. Si lo hago, no podré detenerme. Además, este espacio no es un buen lugar.


Pero te tocaré. Iré lento, suave, porque tiempo siempre hay para todo. ¿Por qué apurarse si se puede disfrutar todo con más calma? Me acercaré a tu cuello, y me daré cuenta que mi respiración te pondrá mucho más sensible. El cuello es fuente de debilidad, pensaré, como si no lo supiera.


-¿Por qué no me besas? -Levessy había perdido el control.


-Porque no estoy apurada. -Jhos sonreía.


-Me vas a matar.


-No lo haré hoy.


Así será. Tendré todo el control de la situación. Estarás bajo mi dominio. Me encanta tenerte así, pensaré. Eso es todo lo que quiero ahora, me diré a mí misma. Lo que no sabrás en ese momento es que yo también te deseaba. Te lo diré mucho tiempo después, cuando ya tú y yo tengamos mucha más confianza, bueno, desde que nos conocimos ya la teníamos, eres adorable. Pasaremos muchas cosas, pero ya habrá tiempo para contártelo luego. Ahora solo pienso en ese día. Y ese día lo disfruté mucho, tengo que decirte.


-Si tu mano sigue descendiendo no sabré cómo voy a reaccionar. -Afirmó Levessy. Estaba sudoroso y ya demasiado excitado para negar que no lo estaba.


-Solo disfruta el momento. -Contestó Jhos.


-¿Qué crees que hago?


Sonreiré y justo en ese momento mi mano tocará ahí abajo. Te escucharé gemir y solo me dirás que siga. Intentarás que la meta al interior de tu ropa, pero la verdad es que no necesitaré un guía. Yo sabré lo que tendré que hacer. Quería hacerlo, pero sin recibir órdenes.


Y lentamente lo haré. La tendrás muy dura y mojada. No será tan grande como la imaginaba, pero será consistente. Cuando escribiré estas líneas me dará un ataque de risa, y te haré una llamada desde mi celular, ya que querré escucharte para serenarme. Y lo conseguiré, eres muy tierno, pero nunca lo escucharás de mi boca hasta que haya pasado tu cumpleaños, que será hasta dentro de cuatro meses.


#mi_primera_novela


sábado, 6 de junio de 2020

LOS QUIERO MUCHO, ME QUIERO MUCHO:


"A veces das todo por algunas personas y esperas demasiado;

sin embargo, si todo esto ha sido un error

¿Qué le vas a dar al amor de tu vida?

¿Qué guardaste para esa persona?

¿No se te hace nudo la garganta?".

Gorki Maquera.


*******


Estoy en cama mirando el techo. Pienso. Este post lo escribí antes de mis cumpleaños. Mi vida siempre la he marcado como punto final y punto de inicio esa fecha: 27 de mayo. Siempre hay un antes y un después de mi cumple'. Siempre ha sido así.


Quisiera dormir y olvidar todo lo que hice hasta ahora, en parte este post es para ello. Quiero empezar de nuevo, alejándome de todo lo que me hace daño, personas, conocidos, lugares, borrando recuerdos que no valen la pena. Extrañamente soy feliz, eso es raro, es bueno, pero raro.


Pensé que nunca me alejaría de algunas personas y lo hice. Todo ese largo año lo hice y eso es bueno. Eso admiro de mí. Como lo escribí una vez, aunque tarde, sé alejarme de las personas porque conmigo es todo o nada. Yo pierdo personas, pero también me pierden, es así de simple. Ahora, otra vez, quiero empezar de nuevo.


La idea del blog fue hacerlo como un diario personal, contando el día a día, haciendo una catarsis profunda porque conservar mucha información en la cabeza no era muy conveniente. Una vez se me escapó a dos personas (no digo amigos porque no creo en la amistad) sobre que tenía un blog. Luego le conté a otras personas muy cercanas a mí. No son muchos los que lo leen, y mi saludo de corazón a ustedes. Los que están.


Por eso, antes de empezar de nuevo, quisiera dedicarte este post a ti porque lo lees, a los que leen cada trocito de este espacio oculto y personal, no son muchos, pero son. Es como desnudarse a ustedes; ser, en teoría, simplemente yo, sin hipocresías, sin apariencias. Soy todo lo que pienso.


Cuento hechos como los recuerdo, a veces con bastante alegría, a ratos con  bastante tristeza, rabia, pena, dolor, soledad, pasión; otras veces con mucho remordimiento. Tengo miedo a equivocarme, tengo miedo a sentir, por eso no quiero en mi vida a las personas que no saben sentir, que no saben lo que quieren. Tengo miedo, pero siento mucho, y me perdono por sentir tanto. No me gusta que las personas no sean claros conmigo ni con los demás. Es fácil serlo, nadie debería interpretar lo que los demás piensan o sienten, nadie se lo merece.


La otra vez leí un comentario en el que decía: "entre tantas desviaciones, sabes bien lo que quieres: escribir". No dejo de pensar en ello desde los 14 años. No tengo la fórmula, ni una varita mágica, no sé cómo ni cuando, simplemente creo en ello.


A lo largo del tiempo he ido creando muchos otros espacios como mi página de facebook que también pueden revisarlo, aún no hay mucho contenido. Por cierto, lleva mi propio nombre, a diferencia de mi cuenta de Instagram, que quise hacer una historia con fotos y frases mías, extendiendo el blog, pero el tiempo no se me daba. La premisa para todo esto es: quiero trascender.


Y otra vez, como tantas otras, ojalá fuera diferente, el mundo no gira en torno a mí: "quiero, algún día, ser escritor". Gracias a todos por leerlo. Los quiero mucho.


Una duda surge. A veces doy todo por algunas personas y espero demasiado; sin embargo, si todo esto ha sido un error ¿qué le voy a dar al amor de mi vida? ¿Qué tengo para esa persona? Se me hace nudo la garganta. Estoy en falta con eso. Eso es triste. Duermo.


jueves, 30 de abril de 2020

NUNCA PENSÉ QUE ME GUSTARÍAS TANTO VI:


#DÍA_TRES:

Existen muchos tipos de detalles así como muchas formas de amar a una persona. De todas esas maneras posibles de amar, tal vez te quiero un poco más de la mitad. A veces no soy muy consciente de ello, pero sabes no interesa si es más o menos porque lo que en verdad importa es que lo siento en mi corazón: es real como tú; me gustaría que lo toques para que sepas lo que se siente. Solo late por ti.

No soy del tipo que regalan peluches o rosas para demostrártelo, aunque puedo hacerlo sin dudar. A mí me gusta regalar poesía, palabras, sentimientos que siempre nacen del corazón.

Esto también es parte y una forma de regalar detalles, bueno, eso creo. No solo son palabras y no terminan siendo solo palabras, sino sentimientos, como alguna vez ya te lo he mencionado.

Espero que te encuentres bien. Sé que estás bien. Ojalá y tus sonrisas fueran por mí. Ojalá todo. Pero ¿sabes?, la misma distancia que hoy me separa de ti, es la misma que me hace amarte. Tan lejos, pero tan cerca a la vez...

Quizás no debí decir nada.

Quizás hubiera sido mejor estar callado.

Quizás hubiera esperado un poco más de tiempo.

Quizás no hubiera tenido la valentía de haber escrito nada desde un inicio.

Quizás... quizás.

Pero te estoy escribiendo porque me estás moviendo el piso como no imaginé que sucedería así.

Y solo quiero que sepas que siento que mi corazón te pertenece o tal vez te pertenecía desde hace mucho.

Quizás,
solo sé que te quiero.

...

A veces me pregunto qué sentido tiene hacer todo esto. ¿Por qué? Porque en vez de acercarte más a mí lo único que he conseguido en todo este tiempo es que quieras alejarte más. A veces, yo no sé qué sentido tiene todo. Pero como te “dije”: lo hago, muchas veces, sin esperar nada a cambio; o bueno sin pensar en los resultados que quiero. Puedo llamarlo amor incondicional, tal vez no exista ese tipo de amor porque a veces siempre espero una respuesta, indirectamente, claro está. Bueno, siempre espero un “sí” de tu parte, o sea no es tan incondicional.

Te quiero, lo sabes ¿verdad? Eres toda dulzura. Oh, '...'.

Recuerda. Si llegaste a este punto, sonríe: No te miento cuando te digo que siempre estoy pensando en ti. Me gustas mucho...

#MiPrimeraNovela

domingo, 19 de abril de 2020

EXTRACTO NÚMERO DIEZ:


#mi_primera_novela

-Me abrumas, y luego no sé qué hacer. Ya te dije, me gusta estar así, libre, sin rendirle cuentas a nadie, pensamos lo mismo, y ¿sabes? hasta eso es bonito. -Jhos lo miró con mucha dulzura, era la tercera vez que hablaban cara a cara.

Sí. Ese entonces nos conocíamos muy bien porque tu eras genial. Sí. Me encantabas. Sí. Tu voz, tu sonrisa, tus ojos, tu mirada, tu cuerpo. Sí.

-Te escribo porque es lo único que tengo para demostrarte lo que siento. -Levessy sonrió-. No soy bueno para declararme, para seducir, ni siquiera hablo mucho, solo me gusta mirarte y verte sonreír.

-Me encanta que me escribas, no tengo por qué negarlo. Yo sé lo que sientes por mí, si no lo supiera sabría lo que tendría que hacer. -Cortó Jhos-. ¿Recuerdas esa vez?

Sí, cómo olvidarlo, su voz, su sonrisa, su nerviosismo, sí, fuego en los ojos, en las venas, así, la ternura en su mirada.

-Te quiero.

-¿Ves? Eso es lo único que sabes decir. -Con su voz rasposa-. Discúlpame, no quise decir eso.

-Está bien, no deja de ser cierto.

Sí, el malecón, sí, justo ese lugar, ese banquito, ya, era el mejor sitio que conocían los dos, sigue, el aire fresco del atardecer, sí, la brisa del lago sobre sus rostros, más, no era un domingo cualquiera, así.

Ay, París, Levessy la miró fijamente, la tomó de sus manos, las tenía muy suaves, y fuertes. Sí.

-¿Te gustaría ser mi pareja?

Sí, el cantar de las gaviotas, así, el ruido silencioso de los periquitos, más, la vida desgraciada de los perros callejeros, no, el motor de las lanchas sobre el agua, ya, la mujer besando a ese hombre, para, en la esquina donde nada es como parece, sí.

-No quiero hacerte daño, soy muy celosa. No soy buena como pareja, sería una molestia para ti, por eso prefiero estar así, sola. -Su voz, siempre sincera, era muy característica en Jhos-. La verdad es que no estoy preparada para tener pareja.

-Escribamos un diario juntos, construyamos algo juntos, puedo esperarte todo el tiempo que me pidas, solo quiero saber si valdrá la pena hacerlo.

-No sé, pero es bonito lo que dices.

-Solo sé que no puedo renunciar a la persona que más quiero en esta vida. -Sentenció Levessy, estaba convencido que ella era la chica que estaba buscando desde hacía bastante tiempo.

La luz del sol daba paso a la oscuridad, sí, la luna alzaba su imponente luz blanca, así, las estrellas aparecían en el firmamento, ¿ya? los faroles de los postes encendían sus primeros rayos, sí, el crepúsculo daba cuenta que una vez más un día había terminado, si, ya.

#mi_primera_novela