#mi_primera_novela
-Te deseo. -Lo dijo mirándola a los ojos; su voz no era muy consistente. Temblaba-. Quisiera recorrer con mi boca cada centímetro de tu cuerpo, sentir el aroma de tu piel, escuchar tus gemidos, volverme loco con los pliegues de tus curvas.
Calló. Las últimas palabras solo fueron un susurro. Reinó el silencio. Era la cuarta vez que hablaban cara a cara. Solo la bocina de un taxi rompió el momento. La luna, en el oeste, brillaba en soledad. Los faroles de los postes no iluminaban toda esa avenida.
-Disculpa. -Continuó Levessy, con deseo, sus labios todavía estaban temblorosos-. Estoy excitado. Quizás tu sola presencia provoca todo. Pero en serio pienso en ese momento, los dos juntos, a solas, con una música de fondo. Lo siento.
Tanta sinceridad es abrumadora, todo el mundo lo sabe. Lo sabías tú, ¿cierto? Incluso aun cuando tú y yo no nos conocíamos tan bien. Pero, créeme, sinceridad no había. Siempre decías, tengo miedo. ¿Miedo a qué? ¿Miedo a sentir? ¿A enamorarte? Ahí no había sinceridad o ¿si?. Este mundo no nos pertenece. Lo sé. Pero podemos hacer que sea nuestro. Lo sé. Eres tan...
-Atrevido. -Jhosbenia también hablaba quedito. -Me siento acosada, no en un sentido malo. Que te sientas así por mí es agradable.
-Si te dijera que me tocaras, ¿lo harías? -Cortó Lev-. En realidad ya lo dije, ¿cierto?
-Sí, pero si lo haría, querrías avanzar más. -Repuso Jhos, con un tono provocador-. Yo también quiero... digo, imagino, bueno, no te voy a negar que a veces pienso en, no sé si en un momento juntos, pero más que todo en ti.
Ese momento será cuando nos demos un beso. No sentiremos nada porque habrá miedo en ambos, más en ti que en mí. Además, un beso no significa mucho, bueno tal vez sí. Vale, para ti si valdrá mucho, pero para mi solo será un beso o al menos eso creeré. Ay, Jhos, me dirás, porque luego, cuando nos besemos otra vez, te pondrás algo caliente, uhmm, sensible. Y lo sabré porque yo sentiré algo duro allí abajo cuando te apegues a mí. No te diré nada. Mas bien ese momento lo disfrutaré mucho, y tú no lo sabrás porque yo no te lo contaré. Generalmente no te das cuenta de nada. Ya te conozco más, para que sepas. Te conozco muy bien...
Tus labios estarán muy resecos, ni siquiera usaremos la lengua. Será un beso torpe, sin pasión porque te diré que no me gusta. Tanta sinceridad abruma. Nos parecemos demasiado, no sé quién primero lo dirá, pero será una verdad innegable. Me encantará esa semejanza. Es bonito, pensaré.
-Tócame. -Dijo Levessy-. Hazlo de una vez. Quiero sentir tu mano en todo mi cuerpo.
-No, no lo haré. -Lo detuvo provocadoramente Jhos-. Si lo hago, no podré detenerme. Además, este espacio no es un buen lugar.
Pero te tocaré. Iré lento, suave, porque tiempo siempre hay para todo. ¿Por qué apurarse si se puede disfrutar todo con más calma? Me acercaré a tu cuello, y me daré cuenta que mi respiración te pondrá mucho más sensible. El cuello es fuente de debilidad, pensaré, como si no lo supiera.
-¿Por qué no me besas? -Levessy había perdido el control.
-Porque no estoy apurada. -Jhos sonreía.
-Me vas a matar.
-No lo haré hoy.
Así será. Tendré todo el control de la situación. Estarás bajo mi dominio. Me encanta tenerte así, pensaré. Eso es todo lo que quiero ahora, me diré a mí misma. Lo que no sabrás en ese momento es que yo también te deseaba. Te lo diré mucho tiempo después, cuando ya tú y yo tengamos mucha más confianza, bueno, desde que nos conocimos ya la teníamos, eres adorable. Pasaremos muchas cosas, pero ya habrá tiempo para contártelo luego. Ahora solo pienso en ese día. Y ese día lo disfruté mucho, tengo que decirte.
-Si tu mano sigue descendiendo no sabré cómo voy a reaccionar. -Afirmó Levessy. Estaba sudoroso y ya demasiado excitado para negar que no lo estaba.
-Solo disfruta el momento. -Contestó Jhos.
-¿Qué crees que hago?
Sonreiré y justo en ese momento mi mano tocará ahí abajo. Te escucharé gemir y solo me dirás que siga. Intentarás que la meta al interior de tu ropa, pero la verdad es que no necesitaré un guía. Yo sabré lo que tendré que hacer. Quería hacerlo, pero sin recibir órdenes.
Y lentamente lo haré. La tendrás muy dura y mojada. No será tan grande como la imaginaba, pero será consistente. Cuando escribiré estas líneas me dará un ataque de risa, y te haré una llamada desde mi celular, ya que querré escucharte para serenarme. Y lo conseguiré, eres muy tierno, pero nunca lo escucharás de mi boca hasta que haya pasado tu cumpleaños, que será hasta dentro de cuatro meses.
#mi_primera_novela
No hay comentarios.:
Publicar un comentario