lunes, 29 de junio de 2020

NO SÉ QUÉ TÍTULO PONERLE:


No creo que se lo haya contado a nadie porque no me gusta hablar de esto con ninguna otra persona más que solo yo. En realidad, es como un secreto para mí. Lo escribo aquí porque este lugar es mucho más privado que una red social, como las otras dos actividades que más me gustan hacer: escuchar música y leer. La tercera, es escribir.


Me gustaría tener una hija y que sea una nena linda. Obviamente no ahora, no estoy loco, un día lejano, en un momento, principalmente porque no estoy ni física ni emocionalmente preparado, ni mucho menos tengo una vida económicamente estable. Y por supuesto, tampoco tengo a alguien a quien contarle sobre esto, alguien con quien materializar ese deseo, alguien que comparta ese anhelo.


A eso también le llamo ser romántico. El romanticismo, como siempre lo he expresado, no solo tiene que ver con el amor, como muchos suelen pensar, es una parte, sí, pero es como el granito de arena de una montaña, nada. Mi sentido de romanticismo va un poco más lejos.


Hay muchas razones por las que tengo ese sueño, de que sea nena. Para empezar, diré que una mujer siempre le llena con un aura positiva a un determinado lugar. Le da vida a un espacio geográfico finito. Le da cierta esperanza, cierto matiz, le pone color a un ambiente.


Sin embargo, el que yo anhele que sea nena es porque me siento mucho más cercano a las mujeres. El mismo hecho de haber crecido rodeado de varias mujeres en mi vida, familia, es un indicador del porqué tengo ese sueño.


Detesto a los varones, quizás no debería generalizar, principalmente, porque tengo una buena relación con ellos, pero el llevarse bien no significa que comparta las ideas que tienen en referencia a las mujeres, o lo que piensen de ellas, o lo que hagan con ellas, es más, ese llevarse bien es más por cortesía, por caer bien, por estar bien con un entorno definido y socialmente caer bien y no ser grosero, por cortesía, hipocresía, como dije.


No quiero caer bien a todos, ese no es mi objetivo, siempre diré lo que pienso y eso está bien. Hay momentos en que no puedo ser hipócrita y tener cortesía, y me comporto como lo que soy: mostrar asco y repudio a gente que se cree que por tener un pene pueden hacer lo que quieran, y usen ese aparato para hacer daño a niñas que no tienen nada que ver en sus asuntos, a niñas inocentes. Hay mujeres y mujeres, algunas también me dan... uhmm... cierta repulsión, pero a las niñas no se les toca.


Por otro lado, me gustaría criar a una nena que sepa muy bien quién es y qué es lo que quiere para su vida, dándole todo, sin dar demasiado, lo que tengo como conocimientos adquiridos y haciéndole entender que ella es la mejor, y que no se sienta menos ante nadie, sobre todo este punto. Criarla no como fui criado, bajo estándares del pasado, sino evitar la violencia desde todo punto de vista (no es que en mi casa haya violencia, sino que ésta no conduce a nada bueno), pero que crezca bajo una estricta disciplina, temple, bondad, amor, y sobre todo respeto y constancia, algo que a mí me hace falta.


Hace tiempo, siempre pensaba solo en mí, era, algo así como 'todo yo', 'todo para mí', y por ende todo lo quería para mí. Una vez, el año 2013, cambié ese paradigma en el que me encontraba y desde ese entonces ya nada es para mí. Todo lo que hago, mis estudios, mis ganas de superación, mis metas, mis sueños, mi esfuerzo, mi vida, lo que aprendo, todo, es para esa personita que sé que algún día va a llegar, y también me estoy preparando para ese momento. Todo lo que hago es para lo que va a venir después. Veo el tiempo no en una perspectiva lineal, sino como un todo, de manera cíclica, como si el presente, pasado y futuro solo fueran uno, lo comprendo así, de esa manera.


En un post pasado mencioné que cometí y sigo cometiendo muchos errores, siempre esperando mucho de los demás, como si los demás pensaran lo mismo que yo pienso, eso es estúpido, y siempre preguntándome qué es lo que guardaba para el amor de mi vida; sin embargo, lo tengo muy en claro desde aquellos años. No es una fecha especial el 2013, es como otras tantas, sin importancia, sino que ahí fue que cambié mi manera de hacer las cosas, renuncié a aquello que quería para mí para que esa personita lo tuviera, reinicié mi vida. Es una locura, lo sé. No sé lo que vaya a pasar en el futuro, pero puedo decir que sé muy bien que tengo algo guardado dentro mío y quiero que solo esa personita lo tenga. Todo es para ella, todo hago por ella, absolutamente todo, aunque no exista y ni siquiera sea una realidad, ya nada es para mí...


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