#miprimeranovela
-Gracias.
-¿Por qué?
-Por existir.
La brisa proveniente del lago la hizo estremecer. Era un día caluroso. El mediodía siempre era una hora difícil, el sol golpea fuerte de manera vertical y mucho más en verano. Alguna que otra nube se dispersaba por el cielo azul añil.
El amor no dura para siempre y no creo que sea eterno, debe tener un tiempo de caducidad, una fecha de vencimiento. En los libros, bueno, en el cine siempre nos han mostrado que el amor tiene 'un final feliz' o un 'es para toda la vida'. Podría ser cierto, pero químicamente, este sentimiento que uno siente, desaparece al cabo de dos o tres años, no depende de la intensidad con que se vive, simplemente se acaba, se termina.
-No sé qué decirte. Es difícil para mí. Lo que siempre te he dicho, no estoy preparada para tenerte, nunca he cambiado eso, desde un inicio te lo dije, cuando hablamos por primera vez en la riel. Me caes bien, pero de seguro encontrarás a alguien que te quiera como tú quieres, o quizás en algún momento... Eres un chico bueno a quien le han pasado cosas malas.
-¿Sabes? En tan poco tiempo me conociste mejor que nadie. Eres increíble. -Arrastró las últimas palabras.
-No voy a cerrar nada, si quieres alejarte no te detendré. Tal vez algún día pase algo, pero ahora no. Estoy bien así. Tener pareja es mucha responsabilidad, te llena de muchos problemas. Yo no puedo con eso, soy muy celosa, y así sola estoy mejor, más tranquila.
El amor es un subidón efímero de dopamina, noradrenalina, prolactina, luluberina y oxitocina. Existe una pequeña molécula, la feniletilamina, la que provoca sensaciones de alegría, euforia, exaltación; lo que se ha probado es que al cabo de unos mil días estas hormonas dejan de estar activas, como si se dejara de producir. Ahí termina todo.
-Siempre me hablabas de elecciones, quererte fue mi elección.
-No quise hacerte daño, nunca fue mi intención. Por todo eso lo siento.
-No puedo odiarte ni mucho menos vengarme, no lo haría, simplemente no sé qué hacer. Siempre he sabido cómo reaccionar, pero esta vez no puedo. Es como si se habría creado un vacío aquí dentro y no sé por qué. -Ambos miraban el horizonte. A lo lejos una lanchita se acercaba.
No recuerdo el año, pero un equipo de investigadores de la Universidad de Pisa en Italia aseguraba que todas las parejas que completen dos años de relación donde haya manifestación de felicidad, dolor y tristeza, verán, porque es inevitable, que su pasión sexual comienza a enfriarse, apagarse, sin ninguna explicación ni solución, como si de repente el palito de fósforo ya se habría terminado de consumir por el fuego.
-¿Te puedo abrazar? -La miró a los ojos.
-Tú puedes hacer todo lo que tú quieras. -Respondió.
Hay abrazos que nunca se olvidan, promesas que nunca se cumplen, sueños que nunca se realizan, palabras que se las lleva el viento.
-Me siento bien cuando estoy contigo.
Su olor. En algún lugar del mundo, otros mencionan que el proceso de enamoramiento inicia cuando conoces a una persona que te gusta físicamente, todo ingresa por afuera.
-Creer que podía gustarte cuando sabía muy bien que físicamente no soy atractivo. Eso es autoegañarse y decirse que todo está bien y que a las personas no les importa el físico cuando en realidad no es así, nunca lo es. Todo el mundo mira lo exterior porque la belleza radica allí. Mírame a mí.
-¡Cállate! Lo único que generas diciendo eso es autocompasión y lástima. Existen personas a quienes no les importa eso. Tal vez son pocas, pero sí las hay. Siempre miras muy cerca de tu nariz cuando el mundo es inmenso.
Me gustaría mencionar a la antropóloga Helen Fisher porque ella explica que las parejas repiten un ciclo: enamoramiento, cariño, crianza de hijos y/o separación. Todo es cíclico en nuestras vidas: nacemos, crecemos y morimos, los meses tienen un inicio y un final, las estaciones, los años, todo. Cuando pasa cierto tiempo, como máximo tres años, las personas comienzan a buscar esa sensación de placer, a veces carnal, que se genera cuando inicia una relación. Esto sucede con personas que no saben lo que quieren, los que terminan cayendo en ese famoso círculo vicioso.
Cuando era adolescente leí que Cindy Hazan, de la Universidad de Cornell en Nueva York en los Estados Unidos de norteamérica, entrevistó y estudió las reacciones químicas sexuales de unas 5 mil personas de unas 37 culturas distintas. El estudio reveló que el amor sí tiene un tiempo de vida tan duradero como para que dos personas se conozcan, se enamoren, copulen y tengan un hijo.
-A mí también me gusta estar contigo.
-Es bonito cuando sucede esa coincidencia. -Pensó, aunque ella lo escuchó.
Los seres humanos están biológicamente programados para sentir pasión mutua intensa entre los 18 y 30 meses luego de haber iniciado una relación. Sin embargo, para muchos, el amor va mucho más allá de una simple reacción química. En los dos años la pasión crece día a día. Y eso con el paso de los años va en aumento.
-No quiero perderte.
-Yo tampoco.
-Solo te tengo a tí.
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