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jueves, 20 de agosto de 2020

"CUMBRES BORRASCOSAS":


“Él era todo en el mundo para ella, y ella lo único que él conocía en el mundo”.

"Cumbres Borrascosas",

Emily Brönte, 1847.


Así como digo que me parezco a míster Darcy, por el orgullo; siempre me he sentido como Heathcliff, lleno de rencor con personas del pasado, en especial de mi adolescencia, pero eso no significa que quiera ser como ellos. Por otro lado, tengo que decirlo antes que se me olvide: pese a la historia cruel la novela es muy hermosa, y cada cierto tiempo ojeo sus diálogos llenos de intensidad y son voces que están muy vivos en mi memoria.


Siempre pensé que los mejores escritores eran varones, no lo llamaré machismo, sino estupidez venida a menos, pero cuanto más intenso se hacía esa idea llegó Emily Brontë para darme una cachetada en el orgullo. Y fue así -que en la inocencia de mis 16 años (porque sí era joven)- tenía en mente que si alguna vez yo tendría una hija se llamaría Emily, en honor a la gran escritora inglesa.


Hay un antes y un después de Emily en mi vida. Si no fuera por ella no tendría un respeto y una gran admiración hacia todas las mujeres y en especial a las escritoras. Luego de ella vinieron a mi vida todas como una torrencial lluvia. Jane Austen, Isabel Allende, Virginia Woolf, Simone de Beauvoir, y muchas de quienes ahora olvido sus nombres. Mujeres que desde el silencio se abrieron paso en un mundo que parecía estar hecho solo para los varones.


"Verdaderamente, Catherine era la niña más caprichosa y traviesa que yo había visto jamás, y nos hacía perder la paciencia mil veces al día (…) De todos modos, creo que no tenía malos sentimientos, porque cuando hacía sufrir a alguien mucho, se apresuraba a acudir a su lado para consolarle. Pero tenía hacia Heathcliff un excesivo afecto. No podía aplicársele mayor castigo que separarla de él”.

"Cumbres Borrascosas",

Emily Brönte, 1847.


Es verdad, leí por primera vez a una escritora inglesa, su nombre J.K. Rowling, pero tras leer algunos libros del 'realismo mágico', -Gabo y Cortázar-, Harry Potter me pareció muy pobre en todo, y quizás lo sea, solo son libros para pasar el tiempo, pero les tengo mucha estima.


Las hermanas Brontë cambiaron todo porque hay un antes y un después en mi concepción de escribir. Yo pensaba que uno tenía que vivir experiencias, tener sexo desenfrenado, amar con locura, resaltar entre todos, y plasmar todas esas vivencias al momento de escribir, pero estaba equivocado; desde la sombra, sin brillar, sin ser nadie se puede conseguir todo lo que uno quiere, aunque con mucho más esfuerzo que los que más tienen.


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La leí en un ejemplar de un sol y letras muy pequeñitas, pero la disfruté muchísimo, luego con el tiempo y cuando tenía dinero pude comprarla en un formato decente y tapa dura. Ambas lecturas fueron inolvidables.


“—No me vengaré de ti —dijo Heathcliff con menos violencia—. No es ese mi plan. El tirano oprime a sus esclavos, y éstos, en lugar de volverse contra él, se vengan en los que están debajo. Atorméntame cuanto quieras, si ello te divierte, pero déjame a mí divertirme del mismo modo, y guárdate muy bien de burlarte de mí. Ya que has destruido mi palacio, no te empeñes en edificar en sus ruinas y una choza y hacerme habitar en ella por caridad".

"Cumbres Borrascosas",

Emily Brönte, 1847.


Fue publicada bajo el seudónimo masculino de Ellis Bell para sortear los problemas que las mujeres tenían al no reconocerles su trabajo literario durante el siglo XIX, esto mismo sucedió con Rowling en la década de los noventa porque pensaron que "Harry Potter" no sería aceptado si su autor era mujer, y nos damos cuenta que pese al tiempo transcurrido no han cambiado muchas cosas.


"Cumbres Borrascosas", publicada en 1847, y de la que se hicieron varias adaptaciones al cine, llegó a mi vida a mediados del año 2007, cuando mi visión del amor radicaba más hacia un estado puro y lleno de valores morales. ¡Oh sí!, el amor, ¡qué bonito es el amor! Qué manera de pensar la mía.


“Bésame y llora todo lo que quieras, arráncame besos y lágrimas, que ellas te abrasarán y serán tu condenación. Tú misma te has matado. Si me querías, ¿Con qué derecho me abandonaste? ¡Y por un mezquino capricho te sentiste hacia Linton! Ni la miseria, ni la bajeza, ni aun la muerte nos hubiera separado, y tú, sin embargo, nos separaste por tu propia voluntad. No soy yo quien ha desgarrado tu corazón. Te lo has desgarrado tú, y al desgarrártelo has desgarrado el mío... y si soy más fuerte, ¡Peor para mí! ¿Para qué quiero vivir cuando tú...? ¡Oh, Dios, ¡quisiera estar contigo en la tumba!”.

"Cumbres Borrascosas",

Emily Brönte, 1847.


EL AMOR:


No es una historia de amor. Odié a cada uno de los personajes porque me parecían seres violentos, venidos a menos, llenos de rencor y venganza, y al mismo tiempo que destruyen se van destruyendo ellos mismos. El amor convierte a Heathcliff y Catherine hacia una vida intensa y sobre humana, pero al mismo tiempo los hace desgraciados y todo su alrededor se contagia de infelicidad y catástrofe.


No es que la historia que hay en el libro sea lo peor del mundo, sino que es de una fuerza estremecedora, convirtiendo la novela en aterradora, cruel, sobre todo con personajes a quienes la vida los vuelve en seres violentos, incapaces de actuar con racionalidad, dejándose llevar por sus pasiones.


RECHAZO:


Cuando la novela apareció se la criticó ferozmente, sobre todo, por presentarnos dentro de ella una visión muy sesgada, violenta, aterradora, del amor. La estructura innovadora de la novela, que muchos la comparan con un conjunto de muñecas de Matryoshka, desconcertó a los críticos.


Esas mismas críticas fueron revisadas, y coincidieron en que la originalidad de "Cumbres Borrascosas" superó enormemente a los trabajos de sus hermanas Charlotte y Anne. A ellas las leí tiempo después.


Hubo quienes la defendieron porque dijeron que el libro nos muestra lo peor de los seres humanos para no cometerlo otra vez, lo que la hace como si fuera hecha con un propósito edificante; es decir, nos muestra el mal para poder evitarlo.


Solo con el tiempo el libro fue considerado como una de las más grandes novelas de la época victoriana y un clásico de la literatura inglesa. Sin duda, lo es. Es un libro imprescindible para todo amante de la buena literatura.


ENSEÑANZAS:


La novela no tiene principios morales, ni quiere presentar una historia dulce. Emily Brontë presenta a sus personajes sin dulcificarlos, sino tal cual los siente venir dentro de sus circunstancias: imperfectos, dolientes, pasionales, vengativos. No quiere héroes, sino seres que sienten con mucha intensidad, lo que los hunde hacia un abismo del que les es imposible de salir.


“Casarme con Heathcliff sería rebajarnos. Pero él nunca llegará a saber cuánto le quiere, y no porque sea guapo, sino porque hay más de mí en él que en mí misma. No sé qué composición tendrán nuestras almas, pero sea de lo que sea, la suya es igual a la mía, y en cambio la de Edgar es tan diferente como el rayo lo es de la luz de la luna, o la nieve de la llama".

"Cumbres Borrascosas",

Emily Brönte, 1847.


La pasión que existe entre Catherine y Heathcliff es libremente elegida por dos seres que se entregan a esa pasión como si fuera un compromiso total, pese a que una y otra vez las circunstancias, el destino, o lo que sea que fuere, conspiran en contra de ellos, y ese mismo amor que dicen tener sea su perdición.


EMILY BRÖNTE:


Más allá de la historia en sí misma, la novela también nos muestra la vida que hay en los páramos de Yorkshire, donde Emily vivió. Fue extremadamente reservada, vivió aislada y dedicada a la lectura, algo que yo quise imitar, pero resultó mal o se me fue de las manos.


Lo que sorprende no es lo que Emily quiso enseñar en su novela, sino cómo una joven tímida, retraída, confinada en su hogar como en una cárcel, que solo iba a la iglesia, pudo expresar con detalles todo lo que ocurre en un ambiente social, en un entorno donde ni siquiera fue parte ella.


MÚSICA:


Siempre he conocido personas que escuchan canciones sin sentido y de distintos géneros, pero en el mundo también hay buena música. Kate Bush es una muestra de que a veces hay que hacerle honor a los grandes.


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En un inicio, sentí que el libro no me enseñó nada, todo parecía malo. Sin embargo, posteriormente me di cuenta que ya sea en la vida real o en los libros el amor no es color de rosa, y puede conceder a las personas una fuerza capaz de destruir o engrandecerlos.


Y nuevamente, me enseñó a no confiar en nadie y que si lo hacía debía ser consciente que era muy probable que me llevaría una gran decepción o iba a ser afortunado.


Junto a "Madame Bovary", me dieron una visión muy distinta del amor, donde los clichés, los tópicos del amor romántico quedaban fuera, y aparecía una muy real, muy pesimista, pero real.


domingo, 16 de agosto de 2020

NOVELAS SUBLIMES II - "El Coronel no Tiene Quien le Escriba":


Antes de empezar, quisiera citar a Gabo: "Yo lo he dicho alguna vez y lo sigo pensando: yo escribo para que me quieran más. Esa es una de las razones fundamentales por las que un escritor escribe".


Bajo esta premisa es por la que me gusta y quiero escribir porque en verdad me gustaría ser admirado por todos. Habrá quienes me odien o me amen por querer escribir, y eso está bien en la medida que suceda.


Sin embargo, cuando me topo con la realidad me doy cuenta de cuán solo me encuentro, que todo el mundo está solo y todo el mundo tiene miedo, algo que también me enseñó Gabriel García Márquez.


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En ese viaje del 2007 también leí una bonita novela del colombiano y la que según él y contra todo pronóstico es su mejor novela, ya que sin esta no habría escrito su más grande libro: "Cien Años de Soledad".


"-La ilusión no se come -dijo ella.

-No se come, pero alimenta -replicó el coronel.

"El Coronel no Tiene Quien le Escriba",

Gabriel García Márquez,1961.



Muchas veces en mi vida me siento como el coronel, sin tener quien me escriba, lleno de soledad, esperando algo sabiendo que no va a llegar, pero con mucha esperanza. Tanto la soledad y la esperanza son temas muy abordados en la literatura de Gabriel García Márquez, y en esta novela lo hace magistralmente.


"El Coronel no Tiene Quien le Escriba" es un libro con una estructura simple, lineal, fácil de leer, pero ya se aprecia algunos rasgos de lo que Gabo sería después como el gran escritor que es. Pese a esa simpleza, el libro tiene una intensidad sobrecogedora.


El relato está plagado de simbolismos y usando esto hace una dura crítica social, política y cultural, tanto a la desidia del gobierno y la pobreza. Toca temas muy vigentes hoy en día como la injusticia y la corrupción política.


"-Nada para el coronel -dijo.

El coronel se sintió avergonzado.

-No esperaba nada -mintió. Volvió hacia el médico una mirada enteramente infantil.

-Yo no tengo quien me escriba."

"El Coronel no Tiene Quien le Escriba",

Gabriel García Márquez,1961.


EL PUEBLO:


El lugar donde ocurre la historia es un pueblo sin nombre como todo lo que hay en el libro. Un pueblo en el que hay una gallera, un consultorio médico, una plaza, un puerto, una sastrería, un cementerio, una iglesia católica y una escuela. Un pueblo con calles de arena, sucio, alejado, con gente humilde, fanáticos a las peleas de gallos, donde los pueblerinos guardan el dinero bajo el colchón y tienen prohibido ver ciertas películas y leer la prensa.


MACONDO:


Entre idas y venidas del coronel, también encontramos ese ambiente imaginario y ficticio que creó Gabriel García Márquez para su obra cumbre, como cuando el coronel sueña que está en la batalla de Macondo y dice ver al Duque de Marlborough, o cuando recuerda la reunión con Aureliano Buendía, un personaje muy recordado. Estos sucesos son en cierta medida parte de su gran novela: "Cien Años de Soledad".


"-¿Con quién hablas?

-Con nadie -dijo el coronel-. Estaba pensando que en la reunión de Macondo tuvimos razón cuando le dijimos al coronel Aureliano Buendía que no se rindiera. Eso fue lo que echó a perder el mundo."

"El Coronel no Tiene Quien le Escriba",

Gabriel García Márquez,1961.


¿CÓMO NACIÓ LA HISTORIA DEL CORONEL?:


Dejemos que Gabriel García Márquez sea quien nos cuente cómo fue su proceso creativo al construir a este personaje: el Coronel.


“Yo me senté a escribir, "El Coronel no Tiene Quién le Escriba" (porque esta es una historia que se muerde la cola). Yo conocía la historia de mi abuelo que estuvo toda la vida esperando que le mandaran su pensión de veterano de la guerra civil. Cuando mi abuelo se murió, mi abuela me dijo, "tu abuelo se murió esperando su pensión de veterano, pero yo no me preocupo porque a ustedes les llegará. Y si no te llega a ti les llegará a tus hijos"... Este era un séptimo piso sin ascensor, y yo bajaba, veía que no había carta y entonces subía y agregaba una página más de la historia que estaba escribiendo. Pero lo que es increíble es que a medida que iba escribiendo la historia me iba dando cuenta que nunca me llegaría la carta y que nunca me contestarían los amigos a los cuales había acudido. Entonces había un momento en que lo que estaba escribiendo correspondía exactamente con la realidad."


En esa entrevista realizada por Germán Castro Caicedo por RTI TV en el año 1976, Gabo considera a su libro "El Coronel no Tiene Quien le Escriba" como su obra maestra. A la vez que habla de todo, también menciona sobre cómo surgió su obra cumbre: "Cien Años de Soledad".


"Y por eso yo creo, contra el criterio de todos los críticos, que el mejor libro que he escrito yo: es decir, que si yo he escrito una obra maestra, esa obra maestra es "El Coronel no Tiene Quién le Escriba", porque yo duré escribiendo la realidad de cada día a medida que iba sucediendo...".


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El libro me enseñó que pese a que nos digan miles de veces que es bonito vivir, muchas veces la vida no tiene finales felices. A no esperar nada de nadie y cuando lo hagamos también sepamos que es probable que choquemos contra un muro difícil de tumbar, pero desde donde estemos seamos conscientes que muchas veces con intentarlo ya es suficiente.


viernes, 14 de agosto de 2020

RELATOS MEMORABLES I - "El Perseguidor".


"Estoy solo como ese gato, y mucho más solo porque lo sé y él no”.

"El Perseguidor", Julio Cortázar, 1959.


La manera en cómo veo el tiempo fue cuando conocí al escritor argentino Julio Cortázar. El tiempo puede desdoblarse a tal punto que uno tiene una noción distinta del tiempo como lo conocemos y de su tiempo interno. Bueno, de allí que yo aprendí que el pasado, el presente y el futuro pueden vivirse al mismo instante, aunque siempre me dicen que eso es imposible.


Lo que más me gusta de escuchar algún vídeo suyo es ese dejo tan francés-argentino que me excita tanto, tan lindo, tan Cortázar. Y lo otro, porque a Cortázar le gusta hablar de literatura. Mucho de mí es admiración pura hacia los más grandes escritores de todos los tiempos porque quiero ser como ellos.


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Junto con Borges, Cortázar es otro de los escritores argentinos a quien admiro. Llegó a mi vida de pura casualidad, en los libros de literatura siempre aparece su nombre. Dice que fue un lector voraz, que leía a la vez que escribía poemas y relatos, que dio clases de literatura en colegios de provincias, que aprendió el inglés y el francés (la razón por la quiero aprender a hablar esos idiomas), que vivió en París (¡genial!), que amaba el jazz, que todo ello eran sus grandes pasiones.


"Rayuela" es mi gran deuda personal, la habré intentado leer tres veces: una cuando salí del colegio y no la pude terminar, la segunda entre el 2009 o 2010, y la tercera hace un par de meses. Espero mucho de este libro que para muchos es una antinovela ya que tuvo enorme repercusión en el mundo entero, además que se puede leer de dos maneras, hay poesía y hasta un lenguaje inventado; sin embargo, fue en el cuento que Cortázar alcanzó grandes logros. Escribió cuentos realistas y fantásticos, y en todos demostró toda su destreza narrativa.


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La leí en el 2007, en vacaciones de medio año, en un viaje que realicé a Arequipa. Esas seis horas se llenaron de vida, y parecieron una eternidad. Justamente de eso es lo que habla el libro, sobre la subjetividad y relatividad del tiempo.


"El Perseguidor" es quizás su mejor relato. Está inspirado en la vida del célebre saxofonista norteamericano Charlie Parker, creador del Be-bop, haciéndole un homenaje. En ella cuenta dos lados de la vida de este en el personaje de Johnny Carter, un saxofonista de jazz dotado de un talento y sensibilidad sin comparación y un hombre que vive una vida de excesos y adicciones en la París bohemia de la posguerra. Sí, en París, en el país de Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir (dos intelectuales que me dieron mucho y de quienes hablaré en su momento) y otros grandes escritores.


"-(...) Dijo así, cuando uno se abstrae. Pero yo no me abstraigo cuando toco. Solamente cambio de lugar. Es como un ascensor, tú estás en el ascensor hablando con la gente, y no sientes nada rara, y entretanto pasa el primer piso, el décimo, el veintiuno, y la ciudad queda ahí abajo, y tú estás terminando la frase que habías empezado al entrar, y entre la primera frase y la última hay cincuenta y dos pisos. Yo me di cuenta cuando empecé a tocar que entraba en un ascensor, pero en un ascensor de tiempo”.

"El Perseguidor", Julio Cortázar, 1959.


SUBJETIVIDAD DEL TIEMPO:


Solía escuchar que el tiempo es un convencionalismo social, donde marcan los relojes, que está en todos lados y por medio del cual vivimos. Nos levantamos a una hora, miramos el reloj, salimos y miramos el reloj, llegamos a casa y miramos el reloj, es como si estuviéramos viviendo en función de un aparato que marca el tiempo y nos dice lo que debemos hacer. Siempre miramos el reloj, muchas veces a cada rato, cómo si nuestra vida dependiera de ese objeto. Por eso en algún momento dejé de mirar y usar mi reloj porque parecía su esclavo, solo lo miraba cuando en verdad era necesario hacerlo.


Siempre he cuestionado ese tiempo que marca cada instante de nuestras vidas, no es parte de nosotros, es de un contexto; sin embargo, existe un tiempo que experimentamos individualmente, ese tiempo interno que marca algo que no se puede explicar.


Justo de ello se habla en el cuento "El Perseguidor". La distorsión del tiempo en Johnny cuando toca el saxo es brutal, como si el mundo se detuviera, se ralentizara, se plegara o se comprimiera, como si al dedicarle tanta pasión al tocar Johnny se abstrayera de su entorno. Esa abstracción de la que se menciona es mental y no física, por lo que en un segundo bien puede caber una hora, un día o un mes.


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El libro me enseñó que no todo lo que brilla es oro, sino depende de cómo lo mires. Y justo allí nace aquella mi célebre frase: "uno tiene que pagar 'algo' de un valor para conseguir 'otro algo' del mismo valor".


lunes, 10 de agosto de 2020

NOVELAS SUBLIMES I - "Crónica de una Muerte Anunciada":


La leí tres veces, la primera luego de culminar "El Amor en los Tiempos del Cólera" (una historia de amor basada en la vida de sus padres) en quinto de media; la segunda en marzo de 2010 (donde la literatura fue mi único refugio); y la tercera cuando una profesora nos dijo que la leamos, mientras iniciaba mis estudios en Ciencias de la Comunicación Social en 2014, año de su deceso.

Lloré a mares cuando me enteré de la muerte de Gabo, lloré como un niño, porque me hubiera gustado conocerlo, hablar con él, preguntarle sobre cómo se inspiraba tanto, qué lo motivaba a escribir o por lo menos que me firmara uno de sus libros que más amo: "Cien Años de Soledad", porque el amor nunca es más que cien años de soledad.


Estos momentos fueron muy distintos, pero la primera siempre será la mejor. Me quedé sorprendido luego de leerla, y desde ese momento quise ser periodista, un periodista que no solo buscara información y la exteriorice, sino que la creara con un fin social: periodismo educativo, porque si hay algo que admiro de Gabo es su amor por el periodismo de investigación. Pero la universidad, y en especial esa carrera no fue como lo esperaba.


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-A prevenir a mi comadre Plácida -contestó ella-. No es justo que todo el mundo sepa que le van a matar el hijo, y que ella sea la única que no lo sabe.

-Tenemos tantos vínculos con ella como con los Vicario -dijo mi padre.

-Hay que estar siempre del lado del muerto -dijo ella.

"Crónica de una Muerte Anunciada" - 1981.


Cuando nos referimos a García Márquez, y en especial a los autores del boom, no podemos hablar de spoilers, o el 'no me cuentes que todavía no lo leo', ya que en la mayoría de sus escritos la importancia radica, principalmente, en la belleza y destreza narrativa antes que la anécdota.


Así ocurre en "Crónica de una Muerte Anunciada", novela corta publicada en 1981, de la que posteriormente hicieron una película, solo para los que les sobra el dinero y no tienen imaginación, aunque es bonito verla.


"El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana..."

"Crónica de una Muerte Anunciada" - 1981.


Como siempre, para Gabo el inicio es lo más importante, todo lo demás es producto de este. Desde la primera línea lo sabemos todo, aunque no nos gustaría saberlo: un hombre será asesinado; pero Gabo expone magistralmente el por qué, el cómo, el cuándo, y en la razón final por la que nada ni nadie pudo evitar que se cometiese tal asesinato. La vida es un cúmulo de casualidades de las que muchas veces no podemos evitar ser parte o no podemos escapar.


Todos sabían que el asesinato se llevaría a cabo; incluso los mismos asesinos, los hermanos Vicario, lo mencionan a diestra y siniestra porque ninguno quiere hacerlo, pero nadie ni nada se los impidió.


LA HISTORIA:


Veintisiete años después, una persona rememora los hechos que fueron parte en esta tragedia a través de la boca de todo el pueblo. Casi como una narración periodística, cual si fuera un reportaje, la novela cuenta con lujos de detalles sobre los personajes que presenciaron y fueron parte de las horas previas a la muerte de Santiago.


Por todos lados se proclama su muerte, pero una infinidad de eventos fatales hacen que no haya manera de evitar el descenlace. Como si todo estuviera escrito o fuera parte del destino trágico.


Todas las personas del pueblo, de una u otra forma, tuvieron culpa de ese asesinato, lo sabían, pero no hicieron nada o si quisieron la casualidad se los impidió, por lo que, de alguna forma, son cómplices de la muerte.


MACHISMO:


El libro también hace una profunda critica social, ya que el machismo fue que mató a Santiago. Muestra una clara protesta contra el machismo y cómo este no solo victimiza a las mujeres, sino a los mismos varones, dotándoles de ideales de venganza ante algo que les hayan ocasionado.


PASADO:


Hay quienes olvidan su pasado, pero el libro muestra cómo nosotros somos producto de este. Lo que nos pasa ahora puede tener relación con un pasado en el que ni siquiera estábamos presentes.


Sin embargo, queda otro hecho importante y Gabo lo muestra diciendo que el pasado es imposible de reconstruir, ya que un evento tiene muchos puntos de vista, convirtiendo una historia en un hecho subjetivo, por lo que Santiago Nasar es solo un recuerdo que todos tienen de él, y no algo objetivo.


Un ejemplo es que para su madre él es 'el hombre de su vida', y para la sirvienta él era 'un mierda'. Y a todo esto ¿realmente fue él quién deshonró a Ángela o ella fue quién lo culpó injustamente? Nos queda como lectores darle sentido a todo lo narrado.  


NARRADOR:


Está claro que quien cuenta la historia es el propio Gabo. Y en algún momento es él quien lo afirma: "Muchos sabían que en la inconsciencia de la parranda le propuse a Mercedes Barcha que se casara conmigo, cuando apenas había terminado la escuela primaria, tal como ella misma me lo recordó cuando nos casamos catorce años después". Mercedes es la esposa de Gabo.


DESTREZA NARRATIVA:


Los distintos puntos de vista, el rompimiento del tiempo cronológico, muy característico en los escritores del boom, hacen de la novela de una belleza única, a la que Gabo, valiéndose de más recursos narrativos como la regresión y el uso de la hipérbole, lo lleva a un sentido mucho más sublime.


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El libro me enseñó que todo lo bueno siempre viene en frasco chiquito. Que para contar no importa la cantidad de páginas que uno escriba, sino la calidad que haya dentro de ella.


miércoles, 8 de julio de 2020

"EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL CÓLERA":


"Él era consciente de que no la amaba. Se había casado porque le gustaba su altivez, su seriedad, su fuerza, y también por una pizca de vanidad suya, pero mientras ella lo besaba por primera vez estaba seguro de que no habría ningún obstáculo para inventar un buen amor. No lo hablaron esa primera noche en que hablaron de todo hasta el amanecer, ni habían de hablarlo nunca. Pero a la larga, ninguno de los dos se equivocó". ("El Amor en los Tiempos del Cólera", 1985).


Recuerdo cuando la leí. Sentado en un ladrillo, en la azotea del segundo piso de la casa de mi madre. Hacía sol, corría viento, había ruido horrible en el ambiente, pero mi mente concentrada en las más de 500 páginas de esta novela que sin lugar a dudas me hizo amar mucho más la literatura. Me refiero a "El Amor en los Tiempos del Cólera", de uno de mis autores favoritos del boom latinoamericano: Gabriel García Márquez.


Se supone que debía leerlo en cuarto de media, en el curso de lengua y literatura, pero no fue así, recién lo leí el 2007, desde el 13 de marzo hasta el 27 de ese mes, 14 días en los que la aventura de esos tres personajes maravillosos me encandilaron enormemente, donde se muestra al amor en su máxima expresión.


A mis 16 años fue la primera vez que leí una escena erótica en un libro, de las muchas que hay en la novela, películas hay muchas, pero esta fue memorable, y lo recuerdo como si fuera ayer. Cuando, en su primera noche de bodas Fermina y el doctor, duermen. La descripción, las palabras, me excitaron como si yo estuviera viviendo ese pequeño momento, además que no puedo negar que la escena es muy graciosa, me da mucha risa ahora que la vuelvo a releer:



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No es un libro imprescindible ni muy importante, pero uno puede pensar que después de haber obtenido el máximo galardón de las letras, Gabo no sorprendería más, pero vaya que sí lo hizo. No está a la altura de "Cien Años de Soledad", pero lo vale, por la manera en cómo está contada la historia, en base a recuerdos del pasado tras un breve paso por el presente.


"Era inevitable: el olor de las almendras amargas le recordaba siempre el destino de los amores contrariados". En todos sus libros, García Márquez, comienza con una frase memorable que te insita a leerlo.


¿Cuánto esperarías por el amor de tu vida? ¿Qué es el amor? A lo largo de sus líneas vamos descubriendo el sentido y significado a esas preguntas. Una historia poco convencional, una historia de amor contrariado entre Florentino Ariza y Fermina Daza. Una bonita descripción del amor en las distintas etapas de la vida, donde lo romántico no llega a ser cursi.


Los personajes son construidos y concebidos con enorme maestría. Florentino es un muchacho escuálido y retraído, y Fermina Daza, una colegiala de andares altivos, o como dice el libro, de caminar de una gacela/venada. Él recita toda la poesía muy a lo romántico; ella lo escucha por las noches y roba tiempo a sus tareas para enviarle cartas de amor. El padre de Fermina será quien termine con esa alucinación de los enamorados y los separa durante casi toda la vida.


García Márquez logra lo impensado, usa todos los tópicos del amor romántico, pero la historia en sí misma no es nada cursi. Es una hermosa historia de amor y muy bien contada, de la categoría de un verdadero ganador del premio Nobel de Literatura.


El estilo de Gabo, al describir detalladamente todo lo que hay dentro de una escena no te aburre, pero el mismo texto te exige como lector a entregarle mucha concentración para no perderte en los laberintos de las descripciones y los distintos escenarios a los que te lleva.


El libro está dividido en seis partes, pero son como un todo ya que la prosa fluye como una catarata y sin darnos cuenta dentro de la historia transcurren 53 años, 7 meses y 11 días.


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El libro me enseñó a no ser conformista, a siempre querer más, que el amor existe y en cada momento es muy distinto, se vive de diferente manera. Pero sobre todo me enseñó a amar muchísimo más la literatura, la lectura y la escritura, porque usando bien las palabras se podía hacer magia.