martes, 17 de marzo de 2020

YO TAMBIÉN LO SÉ:


Yo también sé lo que es tenerlo todo un día y perderlo todo al otro. A partir de allí, tal vez, empezó los inicios de mi depresión y ansiedad que fueron acumulándose poco a poco hasta llegar a un clímax máximo durante finales del año 2009 hasta abril de 2013, cuando solo era una sombra que vivía por vivir, sin ninguna razón ni motivo más que solo morir, pero mi historia con la depresión ya tendrá su lugar aquí.

*******

Cuando recién salí del colegio, nos robaron la computadora que con tanto esfuerzo la habíamos comprado. Ese entonces ese objeto costaba unas cuatro veces más de lo que ahora es su precio real. Pero más allá del valor físico, estaba el valor emocional, si cabe el término. Había tanto allí que con tanto cariño lo guardé. No quiero pensar lo que tenían guardado mis hermanas.

En la computadora estaban mis poemas, unos 15, que los había escrito en uno de los mejores momentos de mi vida, cuando la literatura había llegado a mi vida, cuando el amor era lo más puro que conocí en ese entonces, cuando todo era color de rosas y de margaritas, cuando logré un cambio en mi vida. Como sucede con el amor a primera vista: inspiración sin límites. También perdí unos dos cuentos y algunos escritos que los guardaba como si fueran mi vida. Todo. Ese entonces supe que no volvería a ser feliz durante mucho tiempo. Tuve razón.

Hubo una persona que siempre me apoyó, estuvo en los peores momentos de mi vida, pero sin ninguna explicación se fue, dejando muchos recuerdos atrás. Esa persona sin pedírselo me daba amor propio y ganas de escribir sin ningún límite, me hacía soñar aun sabiendo que los sueños que tenía eran imposibles de cumplir. Pero ahora no está. Son solo recuerdos, y de los que pude levantarme con mucho esfuerzo y ahora solo es algo fugaz. Ya no existe y si existe ya no es nada.

Es cruel cuando la persona que quieres que se quede toda tu vida, se va, se aleja, sin decir nada, sin siquiera poder pedir explicaciones. Nada. Duele, pero felizmente ese dolor pude canalizarlo muy bien, y esa ausencia no es nada más que solo eso: nada. Esos fueron los peores años de mi vida. Solo quería ser feliz y nunca lo pude.

*******

El gran soporte ante esto solo era la literatura, como una vía de escape ante tanta decepción. Sigue siendo una vía de escape porque no me gusta leer, leo para no encontrarme solo, porque desde que llegó, la literatura lo es todo en mi vida; lo que sucede es que la literatura se convirtió en algo que hasta ahora no logro entenderlo y explicarlo. Los libros me ayudaron a encontrar en mi soledad el mejor refugio.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario