viernes, 20 de marzo de 2020

LA HISTORIA INTERMINABLE:



... Quien no haya pasado nunca tardes enteras delante de un libro, con las orejas ardiéndole y el pelo caído por la cara, leyendo y leyendo, olvidado del mundo y sin darse cuenta de que tenía hambre o se estaba quedando helado...
Quien nunca haya leído en secreto a la luz de una linterna, bajo la manta, porque papá o mamá o alguna otra persona solícita le ha apagado la luz con el argumento bien intencionado de que tiene que dormir, porque mañana hay que levantarse tempranito...
Quien nunca haya llorado abierta o disimuladamente lágrimas amargas, porque una historia maravillosa acababa y había que decir adiós a personajes con los que había corrido tantas aventuras, a los que quería y admiraba, por los que había temido y rezado, y sin cuya compañía la vida le parecería vacía y sin sentido...
Quien no conozca todo eso por propia experiencia, no podrá comprender probablemente lo que Bastian hizo entonces.
(Pág. 10 - La Historia Interminable).

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A diferencia de muchos que vieron la película emocionados y llenos de imaginación, yo tuve la suerte de leer el libro antes de ver la película y pude imaginar un mundo diferente gracias a un ejemplar que uno de mis compañeros de colegio tuvo la gentileza de prestármela. El libro, es EL LIBRO.

Tal cual a los libros de Harry Potter, este también lo leí a escondidas porque crecí en una familia que miraba con recelo la magia y seres que eran salidos de horripilantes pesadillas. La única, que de alguna manera, notaba algo bueno, era mi madre, aunque siempre tendía a lo primero. No estoy muy seguro, pero la habré leído por el año 2006 o 2007, en vacaciones de verano, echado en cama, disfrutando cada letra, hasta más no poder. Una semana, viajando junto a Atreyu en busca de la Emperatriz Infantil. 500 páginas se pasaron rápido.

"La Historia Interminable" de Michael Ende, es justamente eso, una historia que no tiene fin, porque todo el límite que podemos darle está en nuestra imaginación. En líneas bien generales, el libro es una historia dentro de otra. Y hasta cierto punto, una historia común y abundante en tópicos. Bastian, es un niño que adora la lectura porque le transporta a otros mundos que son mejores que la realidad que le rodea, una realidad en la que muchos niños lo maltratan y de la que trata de escapar. Cuando encuentra un libro fantástico y le atrapa desde las primeras páginas: La historia interminable; su vida, su mundo, todo cambia para él.

Algo así me pasó a mi con Harry Potter. Cuando las películas y el libro llegaron a mi vida, todo cambió. Dejé todo por lo que en ese momento parecía ser lo mejor del mundo: las letras. El chico que soñaba con graduarse en ingeniería civil o médico, había dejado de existir. Solo estaba el adolescente que de repente decía: yo quiero escribir una historia como esa. Desde entonces, el sueño siempre está.

La novela está plagada de mensajes y reflexiones, sobre la valentía, la amistad, el reencuentro con uno mismo. Además es de una originalidad extraordinaria ya que, en un momento, el protagonista del libro que estamos leyendo pasa a introducirse en el libro que él mismo está leyendo y se convierta en un héroe. Eso también nos sucede a nosotros o al menos a mí cuando leo un libro.

Todo es ilógico, por lo que la idea es que la historia nunca termine, porque continuamente la escribimos nosotros, construyendo ese mundo de Fantasía, dándole existencia, vida. Y cuya amenaza principal es su oposición: la Nada. Debemos entender y tener presente que en Fantasia todo es posible, y el límite solo es nuestra propia imaginación.

El libro también es original por su presentación: dos colores de letras para diferenciar ambos mundos; el rojo, donde el autor cuenta la historia de Bastian, y el azul o verde (según la edición), donde está el contenido del libro que lee el niño.

Cuando leí el libro, llegó un punto en que tenía las ganas de abrir la ventana y gritar el nombre que quería para la Emperatriz Infantil, Suprema Autoridad de Fantasía, que se encuentra muy grave de salud. Es que, sin exagerar, el libro te ayuda a fantasear, a imaginar con locura las mil y unas posibilidades que puedes darle a una historia que se ha convertido en tu propia historia. Quieras o no, ya eres parte del libro.

Imaginar al pequeño Bastian leyendo mientras afuera, en la noche, hay tormenta, me recuerda a mí cuando leí por primera vez "Harry Potter y el Prisionero de Azkaban" y luego los demás libros que llegaron a mi vida. Abres uno y te olvidas de la realidad. Magia como no la he conocido nunca.

El libro de Michael Ende me mostró cómo la realidad se puede alimentar de la ficción y cómo la ficción hace lo propio de la realidad de una manera brutal; y es que la imaginación funciona como un elemento importante para el crecimiento y transformación del ser humano y su entorno. Y aprendí a cómo un libro puede cambiarte la vida para bien y hacerte crecer si nos llega en el momento justo. La pregunta adquiere mucho significado solo cuando de verdad nos hemos enganchado de un libro: —¿Tiene que ser así? ¿Tengo que perderlo todo? —Nada se pierde. Todo se transforma... Y para seguir sorprendiéndonos, el inicio de cada capítulo en el libro sigue el orden de las letras del alfabeto, desde la A hasta la Z. Magnífico ¿verdad?

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