Faltan dos meses para mi cumpleaños y en medio de esta crisis de cuarentena por ese bicho raro que arrasa con los seres humanos, me pregunto si llegaré a ese 27 de mayo próximo: mi cumpleaños. Todo me parece raro.
Y así voy creciendo. Qué no hice, qué hice, qué me falta por hacer, qué quiero para mi vida, hacia dónde voy, quién soy, en qué me he convertido, dónde estoy, por qué, por qué no, por qué sí, tantas preguntas rondan por mi cabeza, tantas respuestas surgen, y todo se resume en: otra vez me estoy fallando.
Me fallé porque no cumplí con mis promesas elegidas durante el 2019. Me fallé porque hasta ahora no puedo canalizar bien mis emociones. Me fallé porque sigo esperando mucho de las personas y siempre me decepcionan. Me fallé porque hasta ahora no sé cómo hacer lo que deseo tanto en mi vida. Me fallé y me sigo fallando. Me perdono por todo porque me lo merezco.
Pero no todo han sido fallos. Logré aumentar mi creatividad y con eso escribir mucho más en este blog, y por primera vez, líneas de algo que espero sea mi primera novela, el inicio de mi trilogía. Logré crear dos personajes a los que finalmente pude ponerles nombres: Jhosbenia y Levessy, cada uno tiene un significado dentro mío.
Logré ser feliz y también llorar. Logré caminar ya no como una sombra sin saber qué era lo mejor. Logré nuevamente amar, aunque otra vez... en fin. Logré levantarme de las cenizas. Logré caer y subir. Logré muchas experiencias, más de las que habría imaginado, y todas como siempre para mis novelas. ¿Por qué? Porque quiero ser escritor, ahora más que nunca. Quiero demostrarle al mundo que yo si pude y tenerlo a mis pies. Quiero demostrarme a mí que no estaba equivocado.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario