#mi_primera_novela
Levessy la agarró de la cintura y la atrajo a su cuerpo. Ella se dejó, aunque había resistencia; era algo así como, no te será nada fácil. Pensé que lo harías, tenía miedo, quería que lo hicieras, lo deseaba tanto como tú, ese momento estaba temblando.
A lo lejos, la bulla de los autos, personas riendo, conversaciones que van y vienen. Levessy y Jhosbenia sin ver lo que sucedía a su alrededor.
La luna, en el oriente, dando sus primeros rayos de la noche. La brisa del lago se sentía suave. Un ligero viento estremecía a cualquiera, incluso cuando no debería darse, incluso en personas tan seguras, el amor hacía temblar hasta las piernas más duras.
Entre ellos solo había 30 centímetros de distancia. Levessy respiraba tranquilo, con la mirada fija en el rostro de Jhos, aunque su nerviosismo era cubierto por su orgullo. Jhosbenia no podía mirarlo a los ojos. Me gustaba verte así, se te veía tan pequeña, tan niña, tan linda que cada vez que recuerdo ese momento, aún me tiemblan las piernas. Solo quería que fueras tú.
Eso no era amor, no pudo serlo porque no puedes sentir todo eso en tan poco tiempo. Eso estaba mal. En el amor debemos conocernos muy bien para luego sentirlo, para que todo sea mutuo, pero... Con voz temblorosa, Levessy habló, tanto que nadie podía decir lo contrario.
—Te amo.
—Lo sé. Solo que yo no siento algo así. Me agradas, eres muy inteligente, siempre te he admirado. —Su mano recorrió la mejilla de Levessy, 'era suavecita'. —No quisiera darte esperanzas, pero en serio me agradas, conversar contigo es muy bonito. Hablamos de todo, a veces hasta me olvido de mis problemas, pero no sé, no sé, no sé. Ya no me hables de eso. Solo disfruta el momento. Estamos aquí, solos, y podemos conversar el tiempo que podamos, nadie impide nada.
—Me confundes. No quiero vivir confundido. A veces pienso que un día sí y un día no. Solo quiero estar seguro para arriesgarme y darlo todo por ti, o dejarlo solo aquí, sin que nada pase.
—Tal vez algún día pase, pero ahora no. Me gusta estar sola. A ti, también, me lo dijiste una vez por el WhatsApp.
Todo lo que te decía o contaba, siempre lo usabas en mi contra. Te quiero Jhos; puedo esperarte todo el tiempo que me lo pidas. Solo eso.
—Déjame intentarlo. Si sale mal ya veré cómo hago para estar bien. Dicen que si no te arriesgas nunca sabrás cuánto vale una persona para ti.
Hubo silencio y donde debió haber ruido, solo se oía respiración agitada. Las bocinas de los autos, la noche, la bulla de algunos universitarios saliendo de clases. Las 10 de la noche.
*******
—¿Cómo pasó? ¿Desde cuándo fue?
—Desde hace año y medio, solo que no lo tenía claro. Te miraba sí, me gustaba como te veías, incluso busqué la manera para coincidir y hablar contigo. Nunca sucedió hasta ese día en que por fin tuve suerte.
—¿Qué es el amor para ti?
—No podría definirlo. Ni siquiera lo sé. Tal vez es esto y ya.
*******
La besó en la frente. Ella se dejó. Me gustaba que sientas todo eso por mí. Es bonito saber que un chico se vuelve loco por ti. Que te mire nervioso y sentía que te ponías nervioso, tu voz empezaba a temblar. Esa vez que me lo dijiste pasó lo mismo. Tú, Levessy, a quien consideraba alguien cruel, egoísta, estaba cerca de mí, amándome. No podía creer que por enamorarte te volverías así. Tan ganas de quererte en ese momento. Tu mirada solo concentrada en mí. Tenerte solo para mí. ¡Qué puedo decirte! Era egoísta de mi parte y lo quería todo para mí. Que no miraras a otras muchachas así como lo hacías conmigo. Eras mío. No quería que miraras a nadie más que yo. En parte eras mío y lo tenía...
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