sábado, 8 de junio de 2019

LA SEGUNDA VEZ:


¿Alguna vez mendigaste amor? Es la segunda vez que me pasa. Cuando te das cuenta no sabes si llorar o reír, una sensación extraña, pero duele, duele de verdad.

En un inicio parecía ir bien, bonitos mensajes, frases dedicadas, cosas sencillas. Ya es tarde cuando sabes que lo único que hacías era incrementar el ego de la otra persona.

Llega un punto en que sabes que estás hostigando, molestando, al punto de romper esa delgada línea entre el amor y el acoso, enviando mensajes todo el día. Quieres parar y no lo haces porque es tarde cuando te das cuenta que estás enamorado. Tratas de mostrar interés, te ilusionas sin motivo, pese a que de la otra parte no hay nada más que un no sé qué que tiende a ser un no, pero que para uno parece un sí, y termina siendo un no. Insistes.

Los halagos solo aumentan el ego de la otra persona, no es recíproco. Todo eso produce un desgaste emocional intenso, a tal punto que ya no vives, sino sobrevives. Te vuelves dependiente de esa persona.

Luego, todo empieza a volverse tóxico. Quieres hablar y no quiere, y sigues insistiendo, perdiendo el orgullo, la dignidad, el amor propio, la autoestima; en resumen, te pierdes en alguien porque parecía bonito.

Ya no escuchas consejos, te olvidas, quieres dejarlo atrás y ya no puedes, y luego ya te conviertes en un juguetito para la otra persona, y todo va y viene. Tiende a convertirse en obsesión porque no aceptas el rechazo.

¿Alguna vez te pasó?
Luego te preguntas si algo hiciste mal, te vas culpando sobre el hecho, como si tuvieras culpa, pero no ocurre nada de eso, tal vez hiciste bien. Quizás no con esa persona, sin embargo a alguien le vas a caer bien así, no tienes por qué cambiar tu manera de ser. Siempre hay alguien que te mueve, siempre aparece un arcoíris después de una torrencial lluvia.

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