Solo le pido al cielo, a las estrellas, -a algo-,
que no se cruce en mi
camino –por ahora-;
todavía tiene poder sobre mí, para destruirme.
No se trata de cobardía, ni de huir,
ni poder dar la cara;
es bienestar, paz, tranquilidad, amor propio,
dejar de mendigar amor -si así lo fue-.
¿En qué momento algo bonito se convierte en desgaste emocional, intenso,
cruel,
nada?

No hay comentarios.:
Publicar un comentario