Vas a estar bien chiquito, no es la primera vez que te ocurre
esto, y lo sabes. No hay nada que aprender, no te exijas tanto, luego volverás
a sonreír. Demuéstrame que aún estás de pie y no bajes la cabeza ante nadie.
Pilar Sordo, en su libro "Bienvenido Dolor" dice que
cualquier etapa de duelo, pérdida, o “algo parecido”, debería durar tres meses;
y ahí vas. Es un ir y venir del carajo. Solo está en tu mente. Aparece,
desaparece. Surge de improviso, en los momentos menos pensados, parece que no
quiere irse y te obligas a que desaparezca. Solo tres meses.
Pasado ese tiempo todo debería ser normal, como si nunca hubiera
sucedido, y todo vuelve a ser como antes. No está bien reprimirlo, está bien
vivirlo, sufrirlo, que transite en agonía lenta, que muera suave, sin prisas,
sin apuros, el tiempo es indispensable para que no regrese.
Nunca ha sido fácil comenzar de nuevo, y lo sabes, pero tú ya
aprendiste a los 17 y a los 22 que nada dura para siempre, que en un inicio
pareciera que tu mundo se derrumbara, al menos así siempre ha sucedido. Luego,
la lluvia cesa y aparece el arcoíris, del invierno llega la primavera, la
oscuridad no es más que un breve camino para el día. Sin darte cuenta el tiempo
pasa, día 1, día 2, día 3, semana 4, semana 5, junio, julio, agosto. Y así...
Y así, el desfile vuelve a comenzar.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario