jueves, 6 de junio de 2019

NO HAY NADA QUE NO SEA CIERTO PORQUE NO TENGO IMAGINACIÓN:



Cuando camino por el malecón, ese tipo de banquitos me recuerdan la vez que leí una novela (es más que una simple novela) estupenda que influyó mucho en mi manera de pensar y ver las cosas: “La Náusea” de Sartre. No leí el libro en ese lugar, me recuerda al vacío que hay en él, y que siempre surgen dudas existenciales.

Tuve la suerte de leer el libro en el año 2009, cuando aún era muy jovencito -Wow, cómo ha pasado el tiempo, ya van diez años-. El libro no me ayudó en ese momento porque llegó cuando padecía de una depresión al borde del suicidio por las malas decisiones. A veces hay personas que llegan a la vida de uno para salvarlos cuando no se puede hacerlo solo, hay libros que también llegan y ambos llegaron cuando más necesitaba ayuda; no de la manera como me lo imaginaba.

No culpo al libro, pero el ser pesimista, mi sentido de libertad, la no creencia en Dios, el mirar con desdén a quienes me rodean, se hicieron mucho más intensos a partir de allí.

El jovencito creció viendo el mundo con asco, viendo el enorme universo que estaba en frente sintiéndose pequeño y el abismo en el que se encontraba parecía enorme; sin embargo, un lugar que ansiaba conquistar, que todavía piensa que existe esa posibilidad.

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