Hace 7 meses mi madre falleció víctima de cáncer,
una enfermedad
que en su estado más avanzado sigue
cobrando la vida de miles de personas en
todo el mundo,
como si fuera suya.
Supongo que las personas que se van hacia el más allá,
nunca se
van del todo de aquí, siempre están,
siempre se quedan,
tal vez no de la manera
que uno esperaría.
Están aquí sus sonrisas, sus llantos, sus miradas,
sus caminares
cansinos, sus enseñanzas...
Están aquí todos sus recuerdos,
los que subsisten en
la eternidad, en la memoria.
(G.M.)

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