Creo que cuando uno sabe lo que
quiere no cambia sus maneras para adaptarse a su contexto. Lo único que cambia
es el entorno que le rodea a uno.
Sigo pensando lo mismo y teniendo
las mismas ideas. Sigo siendo el mismo chico que mide 1:85 cm. (87 con zapato
elevado) y 82 kilogramos (a veces 84). Sigo usando lentes como para no perder
la costumbre.
Sigo sin poder controlar mis
emociones, sin saber cómo debo amar; sigo huraño, molestoso, orgulloso,
sensible, llorón.
Sigo siendo inteligente, dudando de
mis capacidades, pero confiando en mi y de lo lejos que puedo llegar a
'caminar'. Sigo soñando las mismas cosas, los mismos lugares, los mismos
sueños.
Sigo siendo el mismo que le gustaba
la literatura, que sigue comprando libros, que ni tiempo le alcanza para
leerlos. Sigo siendo el mismo a quien cuando alguien habla de libros se le
llenan los ojos de luz. Sigo siendo el mismo, con la mirada perdida, el
semblante sin expresión y la sonrisa a punto de explotar.
Sigo siendo yo, al que toda su
familia llama 'chato'. Sigo siendo aquel que corrige su nombre cada vez que lo
escriben o pronuncian mal.
Sigo siendo el mismo, pero
diferente porque mi vida siempre es del color que elijo cada día...

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