“Él era todo en el mundo para ella, y ella lo único que él conocía en el mundo”.
"Cumbres Borrascosas",
Emily Brönte, 1847.
Así como digo que me parezco a míster Darcy, por el orgullo; siempre me he sentido como Heathcliff, lleno de rencor con personas del pasado, en especial de mi adolescencia, pero eso no significa que quiera ser como ellos. Por otro lado, tengo que decirlo antes que se me olvide: pese a la historia cruel la novela es muy hermosa, y cada cierto tiempo ojeo sus diálogos llenos de intensidad y son voces que están muy vivos en mi memoria.
Siempre pensé que los mejores escritores eran varones, no lo llamaré machismo, sino estupidez venida a menos, pero cuanto más intenso se hacía esa idea llegó Emily Brontë para darme una cachetada en el orgullo. Y fue así -que en la inocencia de mis 16 años (porque sí era joven)- tenía en mente que si alguna vez yo tendría una hija se llamaría Emily, en honor a la gran escritora inglesa.
Hay un antes y un después de Emily en mi vida. Si no fuera por ella no tendría un respeto y una gran admiración hacia todas las mujeres y en especial a las escritoras. Luego de ella vinieron a mi vida todas como una torrencial lluvia. Jane Austen, Isabel Allende, Virginia Woolf, Simone de Beauvoir, y muchas de quienes ahora olvido sus nombres. Mujeres que desde el silencio se abrieron paso en un mundo que parecía estar hecho solo para los varones.
"Verdaderamente, Catherine era la niña más caprichosa y traviesa que yo había visto jamás, y nos hacía perder la paciencia mil veces al día (…) De todos modos, creo que no tenía malos sentimientos, porque cuando hacía sufrir a alguien mucho, se apresuraba a acudir a su lado para consolarle. Pero tenía hacia Heathcliff un excesivo afecto. No podía aplicársele mayor castigo que separarla de él”.
"Cumbres Borrascosas",
Emily Brönte, 1847.
Es verdad, leí por primera vez a una escritora inglesa, su nombre J.K. Rowling, pero tras leer algunos libros del 'realismo mágico', -Gabo y Cortázar-, Harry Potter me pareció muy pobre en todo, y quizás lo sea, solo son libros para pasar el tiempo, pero les tengo mucha estima.
Las hermanas Brontë cambiaron todo porque hay un antes y un después en mi concepción de escribir. Yo pensaba que uno tenía que vivir experiencias, tener sexo desenfrenado, amar con locura, resaltar entre todos, y plasmar todas esas vivencias al momento de escribir, pero estaba equivocado; desde la sombra, sin brillar, sin ser nadie se puede conseguir todo lo que uno quiere, aunque con mucho más esfuerzo que los que más tienen.
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La leí en un ejemplar de un sol y letras muy pequeñitas, pero la disfruté muchísimo, luego con el tiempo y cuando tenía dinero pude comprarla en un formato decente y tapa dura. Ambas lecturas fueron inolvidables.
“—No me vengaré de ti —dijo Heathcliff con menos violencia—. No es ese mi plan. El tirano oprime a sus esclavos, y éstos, en lugar de volverse contra él, se vengan en los que están debajo. Atorméntame cuanto quieras, si ello te divierte, pero déjame a mí divertirme del mismo modo, y guárdate muy bien de burlarte de mí. Ya que has destruido mi palacio, no te empeñes en edificar en sus ruinas y una choza y hacerme habitar en ella por caridad".
"Cumbres Borrascosas",
Emily Brönte, 1847.
Fue publicada bajo el seudónimo masculino de Ellis Bell para sortear los problemas que las mujeres tenían al no reconocerles su trabajo literario durante el siglo XIX, esto mismo sucedió con Rowling en la década de los noventa porque pensaron que "Harry Potter" no sería aceptado si su autor era mujer, y nos damos cuenta que pese al tiempo transcurrido no han cambiado muchas cosas.
"Cumbres Borrascosas", publicada en 1847, y de la que se hicieron varias adaptaciones al cine, llegó a mi vida a mediados del año 2007, cuando mi visión del amor radicaba más hacia un estado puro y lleno de valores morales. ¡Oh sí!, el amor, ¡qué bonito es el amor! Qué manera de pensar la mía.
“Bésame y llora todo lo que quieras, arráncame besos y lágrimas, que ellas te abrasarán y serán tu condenación. Tú misma te has matado. Si me querías, ¿Con qué derecho me abandonaste? ¡Y por un mezquino capricho te sentiste hacia Linton! Ni la miseria, ni la bajeza, ni aun la muerte nos hubiera separado, y tú, sin embargo, nos separaste por tu propia voluntad. No soy yo quien ha desgarrado tu corazón. Te lo has desgarrado tú, y al desgarrártelo has desgarrado el mío... y si soy más fuerte, ¡Peor para mí! ¿Para qué quiero vivir cuando tú...? ¡Oh, Dios, ¡quisiera estar contigo en la tumba!”.
"Cumbres Borrascosas",
Emily Brönte, 1847.
EL AMOR:
No es una historia de amor. Odié a cada uno de los personajes porque me parecían seres violentos, venidos a menos, llenos de rencor y venganza, y al mismo tiempo que destruyen se van destruyendo ellos mismos. El amor convierte a Heathcliff y Catherine hacia una vida intensa y sobre humana, pero al mismo tiempo los hace desgraciados y todo su alrededor se contagia de infelicidad y catástrofe.
No es que la historia que hay en el libro sea lo peor del mundo, sino que es de una fuerza estremecedora, convirtiendo la novela en aterradora, cruel, sobre todo con personajes a quienes la vida los vuelve en seres violentos, incapaces de actuar con racionalidad, dejándose llevar por sus pasiones.
RECHAZO:
Cuando la novela apareció se la criticó ferozmente, sobre todo, por presentarnos dentro de ella una visión muy sesgada, violenta, aterradora, del amor. La estructura innovadora de la novela, que muchos la comparan con un conjunto de muñecas de Matryoshka, desconcertó a los críticos.
Esas mismas críticas fueron revisadas, y coincidieron en que la originalidad de "Cumbres Borrascosas" superó enormemente a los trabajos de sus hermanas Charlotte y Anne. A ellas las leí tiempo después.
Hubo quienes la defendieron porque dijeron que el libro nos muestra lo peor de los seres humanos para no cometerlo otra vez, lo que la hace como si fuera hecha con un propósito edificante; es decir, nos muestra el mal para poder evitarlo.
Solo con el tiempo el libro fue considerado como una de las más grandes novelas de la época victoriana y un clásico de la literatura inglesa. Sin duda, lo es. Es un libro imprescindible para todo amante de la buena literatura.
ENSEÑANZAS:
La novela no tiene principios morales, ni quiere presentar una historia dulce. Emily Brontë presenta a sus personajes sin dulcificarlos, sino tal cual los siente venir dentro de sus circunstancias: imperfectos, dolientes, pasionales, vengativos. No quiere héroes, sino seres que sienten con mucha intensidad, lo que los hunde hacia un abismo del que les es imposible de salir.
“Casarme con Heathcliff sería rebajarnos. Pero él nunca llegará a saber cuánto le quiere, y no porque sea guapo, sino porque hay más de mí en él que en mí misma. No sé qué composición tendrán nuestras almas, pero sea de lo que sea, la suya es igual a la mía, y en cambio la de Edgar es tan diferente como el rayo lo es de la luz de la luna, o la nieve de la llama".
"Cumbres Borrascosas",
Emily Brönte, 1847.
La pasión que existe entre Catherine y Heathcliff es libremente elegida por dos seres que se entregan a esa pasión como si fuera un compromiso total, pese a que una y otra vez las circunstancias, el destino, o lo que sea que fuere, conspiran en contra de ellos, y ese mismo amor que dicen tener sea su perdición.
EMILY BRÖNTE:
Más allá de la historia en sí misma, la novela también nos muestra la vida que hay en los páramos de Yorkshire, donde Emily vivió. Fue extremadamente reservada, vivió aislada y dedicada a la lectura, algo que yo quise imitar, pero resultó mal o se me fue de las manos.
Lo que sorprende no es lo que Emily quiso enseñar en su novela, sino cómo una joven tímida, retraída, confinada en su hogar como en una cárcel, que solo iba a la iglesia, pudo expresar con detalles todo lo que ocurre en un ambiente social, en un entorno donde ni siquiera fue parte ella.
MÚSICA:
Siempre he conocido personas que escuchan canciones sin sentido y de distintos géneros, pero en el mundo también hay buena música. Kate Bush es una muestra de que a veces hay que hacerle honor a los grandes.
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En un inicio, sentí que el libro no me enseñó nada, todo parecía malo. Sin embargo, posteriormente me di cuenta que ya sea en la vida real o en los libros el amor no es color de rosa, y puede conceder a las personas una fuerza capaz de destruir o engrandecerlos.
Y nuevamente, me enseñó a no confiar en nadie y que si lo hacía debía ser consciente que era muy probable que me llevaría una gran decepción o iba a ser afortunado.
Junto a "Madame Bovary", me dieron una visión muy distinta del amor, donde los clichés, los tópicos del amor romántico quedaban fuera, y aparecía una muy real, muy pesimista, pero real.