Ayer soñé que recibía el premio Nobel de Literatura por la
utilización del lenguaje circular y la exageración en la elaboración de
onomatopeyas (eso decían en el sueño y vaya uno a saber qué es), por hacer esa innovación en la saga “...”
que aún no la escribo. Pensaba que recibirlo era traicionar a Jean Paul Sartre.
Soñar es
así.
Soñar es viajar a París en autobús,
cruzando el Atlántico sobre
cuatro ruedas.
Soñar es estar sobre los Himalayas,
solo,
desnudo,
desnudo,
comiendo
helado.
Soñar es caminar descalzo sobre lava ardiente,
salir ileso.
Soñar es viajar a la Luna,
sin un traje especial,
regresar "vivito y coleando",
como
si nada.
Soñar es creer que toda mi vida es un sueño
y el sueño es real.
Soñar es convertir lo imposible,
en posible.
Soñar no es una locura,
locura es irte a dormir creyendo que no puedes hacerlo.
Soñar,
también es leer y escribir.

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