El amor es solo una palabra hasta que le damos un significado, leí
una vez. Siempre lo he dicho, leo por (des)amor. Cuando tenía 14(15) años
conocí a la muchacha que marcó mi vida de una manera brutal. En palabras
simples y bastante comunes, me destrozó el corazón, pero si no la habría
conocido, si no hubiera ocurrido lo que pasó, mis gustos literarios no hubieran
existido, serían lejanos, es que a veces sucede así. Su recuerdo siempre está
porque mi hermana tiene el mismo nombre, las coincidencias a veces no ayudan
mucho, tal vez el destino tampoco.
Desde entonces creo en el amor, en el poder que surge de él, en
su fuerza. Es que sí, a partir de ese momento, siempre que puedo me doy tiempo
para leer, aunque sea una página, media hora, es que me he acostumbrado tanto a
leer que no puedo dejarlo (tampoco lo haría), es un vicio sano, lo tomo así;
siento que también te hace solitario (yo justificando mis actitudes); pagaría
por leer (las deudas que tengo).
Leo de todo y lo poco que leo me hace bien, es que me transporta
a lugares que nunca hubiera imaginado conocer, a algunos lugares tuve la suerte
de llegar. Leo por culpa de ella, por desamor, por amor, y desde esa fecha también
me gusta escribir.
El placer de leer es como hacer el amor, con amor; el orgasmo,
llega cuando sin querer te ríes o lloras y te olvidas del mundo que te rodea,
se siente tan rico (me refiero a leer). Al leer viajas gratis, sueñas, mueres,
lloras, ríes, te enamoras, uff, todas las palabras del diccionario.
Junto a escribir, leer ha sido mi única vía de salida, de
escape, y lo sigue siendo, como las vías del tren lo fueron para Anna Karenina.

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