lunes, 13 de julio de 2020

EXTRACTO NÚMERO CATORCE:


#Mi_Primera_Novela


-Siempre...


Siempre. Siempre proviene de una palabra latina 'semper', que bien podría ser eterno, pero no es un adjetivo, sino más bien es un adverbio de tiempo de la categoría invariable que significa siempre, en español podría querer decir 'de una vez por todas, siempre, cada vez'.


-No creo que puedas cumplirlo. -Dijo ella.


-Solo el tiempo lo dirá. -Repuso él.


Para muchos un siempre dura menos que un suspiro, para otros dura más, por lo que no representa una totalidad, sino es relativo y depende sobre todo de cuánta voluntad tiene el que lo dice o afirma y de su capacidad para llevarlo a cabo.


Uno puede querer 'que algo se dé siempre por y para otro', pero puede que no haya los medios o algo se lo impida. Puede que 'siempre se haga algo', hasta que no sea irrelevante o sea desfavorable en un momento cuando se afirmó algo.


-Intentaré de todo. Es poco probable que consiga algo, pero al menos lo intentaré. -Repuso él.


-Haz lo que quieras. -Sonrió ella, desafiante.


-Si, pero no lo que tu quieres. -Agregó él.


'Semper' está compuesto por la raíz 'sem-' que expresa unidad (total) y por una partícula enclítica '-per' que es un formador de adverbios latinos como parumper, paulisper. Sin embargo, el '-per' de 'semper' no es el prefijo 'per-' ni la preposición 'per'.


-Siempre, lo prometo. Siempre estaré allí. A veces siento que alguna vez alguien te lo dijo y no lo cumplió. ¿Sabes?, las personas somos diferentes. No te digo que confíes en mí, solo que lo intentes. No me crees, ¿cierto?


-No te creo nada.


Nacemos, crecemos, morimos; es como una ley. Todo es cíclico, todo regresa al lugar donde debe estar, tarde o temprano, todo lo que va hacia arriba tiende a bajar, sí. La vida no es eterna, nada dura para siempre, excepto todo aquello por lo que luchamos. Una y otra vez. A esto se puede añadir, 'siempre' no es eterno, nosotros no duramos toda una vida (¿tal vez si?), por lo que 'siempre' puede ser todo el tiempo que lo queramos conservar, puede ser eterno, o no pasar más que de un suspiro.


-Solo dependerá de ti, no de mí.


-No lo entiendes, nunca es nunca.


-Lo sé, eso está bien.


Luego tenemos el 'siempre' condicional, 'siempre que hagas algo', 'lo haré siempre pero dame algo a cambio', ya hay una duración, un tiempo. Dentro de esto también se tiene el 'siempre' incondicional, y un bonito ejemplo se puede encontrar en "Harry Potter and The Deathly Hallows", capítulo 33: El Cuento del Príncipe; ese diálogo lo resume todo: '¿Después de todo este tiempo? Siempre'.


-Es que eso no es amor. Mira lo azul del lago, cómo el agua refleja la luz del sol. El amor es así, debe reflejarse. Das 'algo' de un valor para recibir 'algo', no tiene que ser del mismo valor, solo tiene que reflejarse...


Se puede agregar, si algo es relativo, también podría ser algo constante. Sin embargo, si nada dura para siempre, 'siempre' no existiría como tal porque no sería una constante y no ser una totalidad, sino algo fugaz.


-Y ¿por qué no te alejas? Sabes que no correspondo a lo que sientes, pero sigues aquí, conmigo. ¿Acaso no te lo he explicado de todas las maneras?


-No sé. No es fácil...


Hay muchos que parecieran hacerlo fácil, desde fuera parece fácil, pero quizás no, nunca lo es, lo bueno cuesta y lo que merece la pena más. Se trata de fluir, de ser una constante, antes que una estrella fugaz.


-Te hago daño. No te das cuenta, ¿verdad? -susurró Jhos.


-Tal vez eso es lo que busco. Duele, lo sė, pero me hace feliz. ¿Qué es el amor? No sé cómo explicarte. Pienso mucho en ti. Tenerte cerca es bonito, sentirte, desearte, mirarte. A veces solo pido esto: que estés a mi lado y no te alejes nunca... A veces no estás, qué más da... Yo siempre estaré...


'Siempre' puede durar lo que uno quiere que dure. Uno no debe hacer más de lo que no merece la pena porque aunque no se crea, el tiempo y la energía es algo muy valioso que nunca se puede recuperar. No rendirse ni echarse para atrás solo porque se complique, está bien, hasta no perder la dignidad. A lo mejor no sale bien, pero mejor intentarlo que quedarse con la duda. Resiste, ciegamente, si no se da, nunca regresarás a un lugar donde no te valoran. Siempre.


-Siempre.


#Mi_Primera_Novela


miércoles, 8 de julio de 2020

"EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL CÓLERA":


"Él era consciente de que no la amaba. Se había casado porque le gustaba su altivez, su seriedad, su fuerza, y también por una pizca de vanidad suya, pero mientras ella lo besaba por primera vez estaba seguro de que no habría ningún obstáculo para inventar un buen amor. No lo hablaron esa primera noche en que hablaron de todo hasta el amanecer, ni habían de hablarlo nunca. Pero a la larga, ninguno de los dos se equivocó". ("El Amor en los Tiempos del Cólera", 1985).


Recuerdo cuando la leí. Sentado en un ladrillo, en la azotea del segundo piso de la casa de mi madre. Hacía sol, corría viento, había ruido horrible en el ambiente, pero mi mente concentrada en las más de 500 páginas de esta novela que sin lugar a dudas me hizo amar mucho más la literatura. Me refiero a "El Amor en los Tiempos del Cólera", de uno de mis autores favoritos del boom latinoamericano: Gabriel García Márquez.


Se supone que debía leerlo en cuarto de media, en el curso de lengua y literatura, pero no fue así, recién lo leí el 2007, desde el 13 de marzo hasta el 27 de ese mes, 14 días en los que la aventura de esos tres personajes maravillosos me encandilaron enormemente, donde se muestra al amor en su máxima expresión.


A mis 16 años fue la primera vez que leí una escena erótica en un libro, de las muchas que hay en la novela, películas hay muchas, pero esta fue memorable, y lo recuerdo como si fuera ayer. Cuando, en su primera noche de bodas Fermina y el doctor, duermen. La descripción, las palabras, me excitaron como si yo estuviera viviendo ese pequeño momento, además que no puedo negar que la escena es muy graciosa, me da mucha risa ahora que la vuelvo a releer:



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No es un libro imprescindible ni muy importante, pero uno puede pensar que después de haber obtenido el máximo galardón de las letras, Gabo no sorprendería más, pero vaya que sí lo hizo. No está a la altura de "Cien Años de Soledad", pero lo vale, por la manera en cómo está contada la historia, en base a recuerdos del pasado tras un breve paso por el presente.


"Era inevitable: el olor de las almendras amargas le recordaba siempre el destino de los amores contrariados". En todos sus libros, García Márquez, comienza con una frase memorable que te insita a leerlo.


¿Cuánto esperarías por el amor de tu vida? ¿Qué es el amor? A lo largo de sus líneas vamos descubriendo el sentido y significado a esas preguntas. Una historia poco convencional, una historia de amor contrariado entre Florentino Ariza y Fermina Daza. Una bonita descripción del amor en las distintas etapas de la vida, donde lo romántico no llega a ser cursi.


Los personajes son construidos y concebidos con enorme maestría. Florentino es un muchacho escuálido y retraído, y Fermina Daza, una colegiala de andares altivos, o como dice el libro, de caminar de una gacela/venada. Él recita toda la poesía muy a lo romántico; ella lo escucha por las noches y roba tiempo a sus tareas para enviarle cartas de amor. El padre de Fermina será quien termine con esa alucinación de los enamorados y los separa durante casi toda la vida.


García Márquez logra lo impensado, usa todos los tópicos del amor romántico, pero la historia en sí misma no es nada cursi. Es una hermosa historia de amor y muy bien contada, de la categoría de un verdadero ganador del premio Nobel de Literatura.


El estilo de Gabo, al describir detalladamente todo lo que hay dentro de una escena no te aburre, pero el mismo texto te exige como lector a entregarle mucha concentración para no perderte en los laberintos de las descripciones y los distintos escenarios a los que te lleva.


El libro está dividido en seis partes, pero son como un todo ya que la prosa fluye como una catarata y sin darnos cuenta dentro de la historia transcurren 53 años, 7 meses y 11 días.


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El libro me enseñó a no ser conformista, a siempre querer más, que el amor existe y en cada momento es muy distinto, se vive de diferente manera. Pero sobre todo me enseñó a amar muchísimo más la literatura, la lectura y la escritura, porque usando bien las palabras se podía hacer magia.


martes, 30 de junio de 2020

lunes, 29 de junio de 2020

NO SÉ QUÉ TÍTULO PONERLE:


No creo que se lo haya contado a nadie porque no me gusta hablar de esto con ninguna otra persona más que solo yo. En realidad, es como un secreto para mí. Lo escribo aquí porque este lugar es mucho más privado que una red social, como las otras dos actividades que más me gustan hacer: escuchar música y leer. La tercera, es escribir.


Me gustaría tener una hija y que sea una nena linda. Obviamente no ahora, no estoy loco, un día lejano, en un momento, principalmente porque no estoy ni física ni emocionalmente preparado, ni mucho menos tengo una vida económicamente estable. Y por supuesto, tampoco tengo a alguien a quien contarle sobre esto, alguien con quien materializar ese deseo, alguien que comparta ese anhelo.


A eso también le llamo ser romántico. El romanticismo, como siempre lo he expresado, no solo tiene que ver con el amor, como muchos suelen pensar, es una parte, sí, pero es como el granito de arena de una montaña, nada. Mi sentido de romanticismo va un poco más lejos.


Hay muchas razones por las que tengo ese sueño, de que sea nena. Para empezar, diré que una mujer siempre le llena con un aura positiva a un determinado lugar. Le da vida a un espacio geográfico finito. Le da cierta esperanza, cierto matiz, le pone color a un ambiente.


Sin embargo, el que yo anhele que sea nena es porque me siento mucho más cercano a las mujeres. El mismo hecho de haber crecido rodeado de varias mujeres en mi vida, familia, es un indicador del porqué tengo ese sueño.


Detesto a los varones, quizás no debería generalizar, principalmente, porque tengo una buena relación con ellos, pero el llevarse bien no significa que comparta las ideas que tienen en referencia a las mujeres, o lo que piensen de ellas, o lo que hagan con ellas, es más, ese llevarse bien es más por cortesía, por caer bien, por estar bien con un entorno definido y socialmente caer bien y no ser grosero, por cortesía, hipocresía, como dije.


No quiero caer bien a todos, ese no es mi objetivo, siempre diré lo que pienso y eso está bien. Hay momentos en que no puedo ser hipócrita y tener cortesía, y me comporto como lo que soy: mostrar asco y repudio a gente que se cree que por tener un pene pueden hacer lo que quieran, y usen ese aparato para hacer daño a niñas que no tienen nada que ver en sus asuntos, a niñas inocentes. Hay mujeres y mujeres, algunas también me dan... uhmm... cierta repulsión, pero a las niñas no se les toca.


Por otro lado, me gustaría criar a una nena que sepa muy bien quién es y qué es lo que quiere para su vida, dándole todo, sin dar demasiado, lo que tengo como conocimientos adquiridos y haciéndole entender que ella es la mejor, y que no se sienta menos ante nadie, sobre todo este punto. Criarla no como fui criado, bajo estándares del pasado, sino evitar la violencia desde todo punto de vista (no es que en mi casa haya violencia, sino que ésta no conduce a nada bueno), pero que crezca bajo una estricta disciplina, temple, bondad, amor, y sobre todo respeto y constancia, algo que a mí me hace falta.


Hace tiempo, siempre pensaba solo en mí, era, algo así como 'todo yo', 'todo para mí', y por ende todo lo quería para mí. Una vez, el año 2013, cambié ese paradigma en el que me encontraba y desde ese entonces ya nada es para mí. Todo lo que hago, mis estudios, mis ganas de superación, mis metas, mis sueños, mi esfuerzo, mi vida, lo que aprendo, todo, es para esa personita que sé que algún día va a llegar, y también me estoy preparando para ese momento. Todo lo que hago es para lo que va a venir después. Veo el tiempo no en una perspectiva lineal, sino como un todo, de manera cíclica, como si el presente, pasado y futuro solo fueran uno, lo comprendo así, de esa manera.


En un post pasado mencioné que cometí y sigo cometiendo muchos errores, siempre esperando mucho de los demás, como si los demás pensaran lo mismo que yo pienso, eso es estúpido, y siempre preguntándome qué es lo que guardaba para el amor de mi vida; sin embargo, lo tengo muy en claro desde aquellos años. No es una fecha especial el 2013, es como otras tantas, sin importancia, sino que ahí fue que cambié mi manera de hacer las cosas, renuncié a aquello que quería para mí para que esa personita lo tuviera, reinicié mi vida. Es una locura, lo sé. No sé lo que vaya a pasar en el futuro, pero puedo decir que sé muy bien que tengo algo guardado dentro mío y quiero que solo esa personita lo tenga. Todo es para ella, todo hago por ella, absolutamente todo, aunque no exista y ni siquiera sea una realidad, ya nada es para mí...


jueves, 25 de junio de 2020

EXTRACTO NÚMERO TRECE:


#mi_primera_novela


Recuerdo esa vez, cómo olvidarlo. Yo estaba saliendo de la universidad y enviaste un mensaje diciéndome que me quedara. Te deseo. Justo donde salen los carros hacia el centro me encontraste. Estaba nerviosa, pero al parecer tú no lo estabas, luego me di cuenta que no era así. Controlas muy bien tus emociones, pero cuando se te desborda, eres muy evidente.


-Hola. -me dirás.


-Hola. ¿Cómo estás? -te sonreiré.


Ese entonces no era muy segura de mi misma. Tú me volviste fuerte. Aunque no me creas, cambiaste mucho en mí, eso te lo debo. Te debo tanto y no sé cómo pagarte ahora.


Al otro lado de la calle, hay un monumento en honor a las puyas de raimondi, son unas plantas enormes que crecen en forma recta. Se dice que tienen un centenar de flores. La que está allí es de cemento y fierro, mide como 10 metros de altura, es curioso que ningún estudiante sepa su historia, ya te lo contaré después, alrededor hay una especie de pileta, donde anteriormente circulaba el agua a chorros, era bonito, pero con el tiempo se fue malogrando.


No quisiste que nos sentáramos allí, yo tampoco lo quise, no quería que nos vieran, tenía miedo, asumo que era normal. Eran las 5 con 15 de la tarde. Hacía frío, el sol ya no iluminaba la calle, las bocinas de los autos, los estudiantes saliendo e ingresando atropelladamente hacia la universidad. El cielo estaba azul. Hay un momento en un mes cuando el sol y la luna se encuentran, por increíble que parezca, ese día sucedió eso. La luna aparecía, mientras el sol se despedía, el encuentro dura menos de un minuto, pero cuando lo presencias, nunca lo olvidas.


Te dije que caminemos en dirección oeste, siguiendo las rieles. Quería saberlo todo, quería saber si todo lo que me decías era verdad y no solo un sueño, quería sentir tu voz, quería tener la certeza que todo lo que me hacías vivir como en una novela fuera realidad. Eres lindo, inteligente, pero muy orgulloso.


Te preguntaré muchas cosas atropelladamente, cómo empezó, desde cuándo fue, qué era lo que viste en mí, quería saber qué es lo que un chico inteligente tenía que decirme, aparte de lo que ya me dijiste muchas veces. Esperaré atenta. Lo primero que confirmé es que no tenías mucha experiencia en esto.


Recuerdo que caminabas intentando no respirar mucho. ¿Sabes? Vale, no sabes controlar tu respiración cuando hablas, haces que te falte el aire, eso también sucedía cuando hablabas delante de las personas, yo también te observaba, aunque no me creas.


-¿Por qué? -continuaré. Yo mantendré el control de la situación. Tenía mucha curiosidad, nunca pensé que alguien como tú se fijara en mí, eso te lo dije muchas veces. Espero lo recuerdes siempre. Sé que lo recuerdas porque lo nuestro es eterno, estamos hechos el uno al otro, sé que no lo harás, aunque en tu vida encuentres a alguien más, como si pudieras hacerlo realmente. Estoy segura.


-Eres muy linda Jhos. -Concluirás con un suspiro. Ese momento eras mío. Cómo olvidarlo.


Me di cuenta que no habías preparado nada lindo, que solo improvisabas, y todo lo que me habías dicho ya, lo decías a tu manera. Estabas temblando. Tú, estabas temblando, ¿cómo era posible? Nunca me ha gustado este tipo de ceremonias, pero ese momento siempre lo guardaré en mi corazón. Pasó de todo, por eso.


Caminabas. Me decías que te mire, pero no podía hacerlo, si te miraba me delataría y no quería.


-Me gustas. Me gusta cuando bajas la cabeza y no sabes qué decir. -me dirás.


Es que era verdad, no sabía qué decirte. En mi mente pensaba en ti, pero tenía miedo, miedo a no sé qué. No era posible que alguien sintiera tanto por mí.


Luego me hablaste sobre lo que te gustaba hacer, mientras desandábamos todo lo que caminamos. Ya era de noche. Me preguntaste por qué es que miraba constantemente mi celular, y te dije que esperaba un mensaje. También me preguntaste sobre por qué miraba a todos lados. Te dije que no quería que nos vieran. Te expliqué la razón, ya habrá tiempo para contarte sobre ello.


Luego nos sentamos en los banquitos de cemento. La noche era larga. Me gustaba estar contigo, oírte, tenías miedo de acercarte a mí, y me preguntaba por qué si te había dado mucha confianza ya.


-Tengo las manos frías. -Suspiré.


-Guau... Están heladas.


Me cogiste las manos, las apachurraste. Pensé que querías comerme. Las tuyas, eran grandes y calientes e imaginé algo, y sonreí. No te diste cuenta, nunca te das cuenta de nada.


-No creo que pueda corresponder a lo que sientes. Al menos no ahora. No quisiera darte esperanzas. Me agradas, pero no sé, no estoy preparada para tenerte. No puedes querer a una persona de la noche a la mañana, así sin más, sin conocerla.


Te diré. Hubo un largo silencio hasta que me dijiste que no importaba, que lo intentarías, que si salía mal tu te hacías responsable de todo. Quise decirte cobarde, pero me contuve.


Recuerdo que hablamos de otras cosas. Cómo vas en tus cursos, terminarías la universidad y estudiarías una maestría, bien, qué harás después, no sé, a dónde irás, no sé. Me sentía especial porque me decías cosas que nunca le dijiste a nadie. Lo sé porque no eras mucho de hablar cosas personales con los demás. Te abriste a mí como nunca con nadie.


Te diré que ya tenía que irme. Sin notarlo habían pasado más de tres horas, eran las 8 y 30 de la noche. Incluso me olvidé de lo que tenía que hacer.


-Dame un abrazo. Solo te permitiré eso. -Te diré. En realidad hubiera querido que me besaras para saber si lo que tenía en mente era verdad. Nunca lo hiciste. Pasó mucho más que eso, luego, claro. No debías ser tan tímido conmigo, pero para qué decírtelo porque tampoco quería que avanzaras mucho. Lo que sucedió te lo recordaré después porque estoy convencida que no lo has olvidado, que lo recuerdas y que lo recordarás siempre.


Recuerdo ese abrazo, nunca lo olvidaré, sí. Nunca sucede con nadie más que con una sola persona. Sentí escalofríos, como si la corriente eléctrica recorriera todo mi cuerpo. Si no hubiera tenido control sobre mi, me habría derrumbado sobre tu cuerpo, dejado caer quiero decir.


Recuerdo. Tienes la espalda ancha, eres alto, me llevas unos 15 centímetros o menos, yo también soy alta, pa' que veas. Dejaré apoyar mi cabeza sobre tu hombro, fue la primera vez que sentí los pelos de tu barba sobre mi rostro, en verdad espinan mucho. Me dijiste que nunca te habías afeitado. Tenías olor a bebé. No podía perder el control, al menos no ahora. De mi parte, tus manos recorrieron mi espalda, me abrazaste fuerte, como si quisieras pegarte a mí. ¿Sabes qué piensan los hombres de las mujeres? Que nosotras no podemos desear. Ahí abajo sentí algo. Desgraciadamente, no directamente sobre mi cuerpo ya que mi cartera impedía un contacto cercano. No quería separarme de ti, no podía decírtelo. Mi mano descendió sin mi permiso.


Recuerdo tu voz muy cerca a mi oído, te amo, cada letra ingresó a mi cuerpo como si alguien me taladrara, bésame, recorrió todo mi interior, hazlo de una vez, y si hubiera podido gemir lo habría hecho, también me gustas, pero no estoy preparada para ti, lo siento.


Me gusta el francés desde que leí una frase de Sartre, me dirás. Me gusta su estructura, su forma y sobre todo su gramática, continuarás. Oh, sí, el idioma del amor. Siempre que puedes, también me hablabas de literatura: tu pasión. También me hablarás de tu música favorita en inglés y de que te gusta escribir. Me hablaste de París y de lo mucho que te gustaría ir allá. Pero aparte de la ciudad, también te referías a París en otro sentido que en ese entonces nunca entendí. París, para ti también era ese lugar al que te gustaría ir conmigo, no me lo dijiste explícitamente. Esa noche te seguí a París o hasta el más allá. No lo recuerdo bien, más bien, no quiero contártelo porque eso no se cuenta.


Que te gustaba mis labios de fresa, sí, ay, que te gustaba mi cabello, no, que te gustaría viajar a París, al país de Verne, ahhh. Que te gustaba decirme lo mucho que me querías, au, que yo era tu musa, ay, tu niña bonita, ay, a la que nunca diste un ramo de flores, ya-ya-ya, así-así-así, fuerte, no, para, pero diste mucho más que eso. Esa vez, lo recuerdo bien, yo también viajé a París, yaaa, sí, contigo.


#mi_primera_novela


martes, 16 de junio de 2020

DÍA 289:


**"Mientras se quiera, aunque no se pueda, todo es posible"**


Gorki Maquera.

sábado, 13 de junio de 2020

13 DE JUNIO:


Algún día voy a celebrar este día como si fuera el mío, como uno de esos momentos que realmente valen la pena. Sin embargo, he ido postergando esto cada vez, por lo que ya merece que le dé una fecha bien definida.


Por el momento marcaré en mi calendario: 13 de junio de 2021. Lo hago también para que facebook, instagram, whatsapp y este blog me lo recuerden, porque los recuerdos son siempre de Solitude (soledad en francés).


Un año a partir de ahora. Ya tengo nervios. Pasado ese tiempo quisiera decir: parecía imposible, pero lo conseguí. No tengo nada que perder. Quiero trascender, dejar huella. Quiero ser escritor.