Hola, me hago llamar Lapislázuli. Leer me hizo un ser solitario, sensible, triste, intenso y egoísta. Todo sucedió por desamor. Cuando tenía 15 años dejaron mi corazón hecho pedazos y como consecuencia de ello encontré en la literatura mi vía de escape de un mundo que detesto. Escribo desde los 15 en hojas de mis cuadernos vacíos. Creo en el amor, en su fuerza, y así como el dolor, es un motor que nos mueve. Este espacio es la recuperación de todos mis escritos y un lugar para conocerme mejor.
martes, 17 de marzo de 2020
YO TAMBIÉN LO SÉ:
Yo también sé lo que es tenerlo
todo un día y perderlo todo al otro. A partir de allí, tal vez, empezó los
inicios de mi depresión y ansiedad que fueron acumulándose poco a poco hasta
llegar a un clímax máximo durante finales del año 2009 hasta abril de 2013, cuando
solo era una sombra que vivía por vivir, sin ninguna razón ni motivo más que
solo morir, pero mi historia con la depresión ya tendrá su lugar aquí.
*******
Cuando recién salí del colegio, nos
robaron la computadora que con tanto esfuerzo la habíamos comprado. Ese
entonces ese objeto costaba unas cuatro veces más de lo que ahora es su precio
real. Pero más allá del valor físico, estaba el valor emocional, si cabe el
término. Había tanto allí que con tanto cariño lo guardé. No quiero pensar lo
que tenían guardado mis hermanas.
En la computadora estaban mis poemas, unos 15, que los había escrito en uno de los mejores momentos de mi vida, cuando la literatura había llegado a mi vida, cuando el amor era lo más puro que conocí en ese entonces, cuando todo era color de rosas y de margaritas, cuando logré un cambio en mi vida. Como sucede con el amor a primera vista: inspiración sin límites. También perdí unos dos cuentos y algunos escritos que los guardaba como si fueran mi vida. Todo. Ese entonces supe que no volvería a ser feliz durante mucho tiempo. Tuve razón.
Hubo una persona que siempre me apoyó, estuvo en los peores momentos de mi vida, pero sin ninguna explicación se fue, dejando muchos recuerdos atrás. Esa persona sin pedírselo me daba amor propio y ganas de escribir sin ningún límite, me hacía soñar aun sabiendo que los sueños que tenía eran imposibles de cumplir. Pero ahora no está. Son solo recuerdos, y de los que pude levantarme con mucho esfuerzo y ahora solo es algo fugaz. Ya no existe y si existe ya no es nada.
Es cruel cuando la persona que quieres que se quede toda tu vida, se va, se aleja, sin decir nada, sin siquiera poder pedir explicaciones. Nada. Duele, pero felizmente ese dolor pude canalizarlo muy bien, y esa ausencia no es nada más que solo eso: nada. Esos fueron los peores años de mi vida. Solo quería ser feliz y nunca lo pude.
*******
El gran soporte ante esto solo era la literatura, como una vía de escape ante tanta decepción. Sigue siendo una vía de escape porque no me gusta leer, leo para no encontrarme solo, porque desde que llegó, la literatura lo es todo en mi vida; lo que sucede es que la literatura se convirtió en algo que hasta ahora no logro entenderlo y explicarlo. Los libros me ayudaron a encontrar en mi soledad el mejor refugio.
domingo, 15 de marzo de 2020
LOS RECUERDOS DE SOLITUDE:
Hola...
Bienvenido a mi pequeño mundo de Los Recuerdos de Solitude. Todo parte de una catarsis que hago y debo hacer. Anteriormente lo creé con un nombre que me gustaba demasiado, pero que no parecía cumplir con mis exigencias: Mis Días en Soledad.
¿Sabes? Este mundo lo hice a finales de marzo e inicios de abril del año 2015, pero nunca me sentí capaz de escribir, más por miedo que por otra cosa. Dos años después se convirtió en esto: hay mucho escrito aquí, ya que si lo lees todo, podrías conocerme mejor porque no solo soy alguien que escribe desde su computador, escribo desde mi corazón. Ahora no me importa mucho porque sé que lo que hago también es por salud.
Mi nombre es Gorki Maquera. Adoro leer y
escribir; siempre lo hago con el corazón. Por eso quiero compartir esta mi
pasión contigo... Los escritos que leerás son míos y estas son mis ideas, mis
días, mi vida, mis sueños, mi todo y en algún momento espero que sean mi primera novela. Sí, quiero ser escritor desde los 15 años, por eso esta obsesión de escribir y aprender a escribir, no porque me guste leer.
Me leerás a mi como si me conocieras (esa también es la idea) y todo
lo escrito es la realidad, tal cual como la observo y vivo. A veces no sé lo que quiero, pero sé amar, sé soñar, sé reír con mi sonrisa imperfecta: me falta un diente, pero de lo que falta hay mucho que me sobra.
Me gustan las frases, por eso una vez formé una frase: "Yo siempre
escribo solamente lo que a mí me gustaría leer"; pero, ojalá te guste a ti
también.
También escribí una frase que me gusta bastante, ya que define lo que quiero ser para la persona que amo: "Cuando leas esto, sonríe, en algún lugar del mundo hay alguien que siempre está pensando en tí... Gorki". Me encanta porque no fue inspirada en alguien especial y la historia la puedes encontrar en mi Instagram, tiene el mismo nombre que el Blog.
También escribí una frase que me gusta bastante, ya que define lo que quiero ser para la persona que amo: "Cuando leas esto, sonríe, en algún lugar del mundo hay alguien que siempre está pensando en tí... Gorki". Me encanta porque no fue inspirada en alguien especial y la historia la puedes encontrar en mi Instagram, tiene el mismo nombre que el Blog.
Se llama Los Recuerdos de Solitude porque me gusta la soledad, aunque no me
siento bien así, tengo razones y motivos para no querer estar solo porque es ahí cuando aparecen mis fantasmas los que me producen mucho dolor, adoro la calle, pero no es fácil salir. A veces todo ocurre en mi mente y hasta ahora no puedo controlarlo, por lo que los libros también se convirtieron en un lugar a donde puedo ir cuando me siento solo. No porque me guste leer.
Una vez llegué a la conclusión que no puedo ser feliz porque
el dolor crea arte, tal vez se convirtió en mi filosofía de vida. Pero el dolor visto como una forma de canalizar las emociones. Ese es un descubrimiento mío.
Soy como un
niño que trata de llamar la atención, que quiere algo, pero que no sabe cómo conseguirlo. Me gusta expresarme por medio de
palabras, no hablo mucho, pero cuando hablo puedo contarte bonitas historias. Quizás no escribo muy bien, pero trato de esforzarme muchísimo, lo intento, aunque sé que aún falta mejorar mi redacción.
Sonríe,
entristécete, llora, cae, levántate; pero nunca dejes de leer, cualquier libro,
cualquier historia, que eso es lo más importante. Aunque no te guste, lee; a
veces a mí tampoco me gusta leer. Sí, no me gusta leer, pero ya habrá otro momento para contártelo.
Siempre espero un comentario tuyo, porque mi idea es que puedas ayudarme a centrar mi escritura y a canalizar mis emociones. Querido desconocido o desconocida que lees esto, espero que algún día lo hagas. También puedes compartir mi Blog porque es tan tuyo como lo es mío.
Te escribe Gorki, desde algún lugar del mundo, tal vez más cerca de lo que te imaginas, eso es la magia de la literatura, de la buena literatura, porque si no tienes a alguien siempre puedes tenerme y contar conmigo...
Gorki Maquera.
¡¡Gracias!!
Sábado, 30 de diciembre de 2017.
miércoles, 11 de marzo de 2020
AMO (ODIO) MI ANSIEDAD:
Sufro de ansiedad. Antes tomaba pastillas, pero me daba cuenta que me aislaba y me generaba impotencia sexual y emocional. Era complicado. Para dejar las pastillas tuve que convencerme que podía superarlo sin ningún otro remedio mas que solo controlar mis pensamientos. No lo escribí yo, pero esto es lo que pasa dentro de mi mente:
Siempre me inclino a asumir que todos se van a ir. Tanto es así, que a veces arruino todo. La verdad es que lucho contra algo que no puedo controlar y hay una sensación de inseguridad dentro de mí mismo cuando se trata de relaciones interpersonales.
Sé que es difícil y no quiero cargarle la vida a alguien con mis pensamientos y preocupaciones irracionales. Así que, en vez de eso, me alejo antes de que tengan la oportunidad de dejarme. Duele sentir esto.
A veces puedo ser difícil. Puedo generar peleas estúpidas con escenarios que han creado mi propia cabeza. Y me alejo. Otros se quedan, otros se alejan. Lo malo es que yo siempre vuelvo diez veces más.
La frase “ESTÁ BIEN”, nunca se puede usar lo suficiente. Son dos palabras, dos palabras que detienen cada pensamiento que pasa por mi cabeza. Y honestamente, siempre habrá espacio para un “está bien”.
A veces sólo quiero que me escuchen. Suelo saltar de situaciones en mi mente. Salto del punto A al punto B y a veces ni siquiera vamos a saber cómo llegamos allí. Lo mejor que han hecho es dejarlo allí e ir por la tangente. Incluso si no hay una solución o un miedo que me preocupe en el futuro, el acto de escucharme me ayuda, y mucho.
Siempre me dicen que “estoy exagerando”. Para alguien normal, podría parecer irracional. Pero para mi, sea lo que sea lo que digo, es algo que en realidad me mantiene despierto por la noche. Pienso.
Probablemente no duermo toda la noche. Ya sea que me lleve un tiempo quedarme dormido o permanecer dormido, a veces puedo llamarte a las 3 de la madrugada mientras sigo despierto. Sólo quisiera que estén cerca y la comodidad de la presencia de otros puede ser suficiente para que me vuelva a dormir. Pido mucho, sin pedir nada.
No es que no confíe. Estoy asustado. Dicen que se trata de un ex y en mi mente, salta la idea de pensar que me engañan. Dicen que es un amigo y en mi mente, es alguien que trata de separarnos. No eres tú y la relación los que no son de confianza, el escenario se desarrolla automáticamente en mi cabeza y me odio a mí mismo por ello. Es raro, lo sé.
Responderme a los mensajes del móvil a tiempo ayuda más de lo que creen. Probablemente ya hayan notado que respondo vergonzosamente rápido y sé que no todo el mundo es como yo, pero ayuda cuando la gente me entiende. Ayuda cuando me dicen: “No puedo hablar ahora, por eso te enviaré un mensaje más tarde”. El silencio me mata por la ansiedad. Creo problemas en mi mente que ni siquiera existen. Termino en disculpas que ni siquiera son necesarias, y añado una capa de estrés a mi vida que desearía poder controlar, y no puedo.
A veces se enfadan porque envío muchos mensajes. Podrían encender sus teléfonos, y ver cuatro mensajes de míos. No es que estoy tratando de ser molesto. No sé porqué, pero me importa. Me preocupo demasiado y sé que está mal o me hace quedar mal.
Me disculpo y quisiera que lo acepten, aunque no lo entiendan. Ya sea que se trate de una noche que salió mal, muchos mensajes, decir o hacer algo incorrecto, soy muy observador. Me daré cuenta del más mínimo cambio en alguien y antes de que se den cuenta de que puedas estar molesto me disculparé por ello.
Ayúdame cuando puedas, pero tienes que saber que puedo no pedirla. Nunca admitiré que no puedo controlar algo. Siempre diré que sí. Nunca rechazaré a nadie. Y en esos momentos en los que parece que se van a desmoronar y romper, sólo quiero que me sujetes. Ayúdame si puedes, pero tienes que saber que estoy dispuesto a no pedir ayuda. Estoy acostumbrado a lidiar con las cosas por mi cuenta.
Una vez que te ganes mi confianza, te amaré increíblemente fuerte. Cuando no se completan las listas de tareas, los planes se lían, los mensajes de texto se contestan, pueden abrumarme, pero si hay algo en lo que soy bueno es en el amor. Si hay algo en lo que soy fuerte, es en mi capacidad de mostrarte cuánto te adoro y aprecio.
lunes, 9 de marzo de 2020
EXTRACTO NÚMERO NUEVE:
#mi_primera_novela
Levessy la agarró de la cintura y la atrajo a su cuerpo. Ella se dejó, aunque había resistencia; era algo así como, no te será nada fácil. Pensé que lo harías, tenía miedo, quería que lo hicieras, lo deseaba tanto como tú, ese momento estaba temblando.
A lo lejos, la bulla de los autos, personas riendo, conversaciones que van y vienen. Levessy y Jhosbenia sin ver lo que sucedía a su alrededor.
La luna, en el oriente, dando sus primeros rayos de la noche. La brisa del lago se sentía suave. Un ligero viento estremecía a cualquiera, incluso cuando no debería darse, incluso en personas tan seguras, el amor hacía temblar hasta las piernas más duras.
Entre ellos solo había 30 centímetros de distancia. Levessy respiraba tranquilo, con la mirada fija en el rostro de Jhos, aunque su nerviosismo era cubierto por su orgullo. Jhosbenia no podía mirarlo a los ojos. Me gustaba verte así, se te veía tan pequeña, tan niña, tan linda que cada vez que recuerdo ese momento, aún me tiemblan las piernas. Solo quería que fueras tú.
Eso no era amor, no pudo serlo porque no puedes sentir todo eso en tan poco tiempo. Eso estaba mal. En el amor debemos conocernos muy bien para luego sentirlo, para que todo sea mutuo, pero... Con voz temblorosa, Levessy habló, tanto que nadie podía decir lo contrario.
—Te amo.
—Lo sé. Solo que yo no siento algo así. Me agradas, eres muy inteligente, siempre te he admirado. —Su mano recorrió la mejilla de Levessy, 'era suavecita'. —No quisiera darte esperanzas, pero en serio me agradas, conversar contigo es muy bonito. Hablamos de todo, a veces hasta me olvido de mis problemas, pero no sé, no sé, no sé. Ya no me hables de eso. Solo disfruta el momento. Estamos aquí, solos, y podemos conversar el tiempo que podamos, nadie impide nada.
—Me confundes. No quiero vivir confundido. A veces pienso que un día sí y un día no. Solo quiero estar seguro para arriesgarme y darlo todo por ti, o dejarlo solo aquí, sin que nada pase.
—Tal vez algún día pase, pero ahora no. Me gusta estar sola. A ti, también, me lo dijiste una vez por el WhatsApp.
Todo lo que te decía o contaba, siempre lo usabas en mi contra. Te quiero Jhos; puedo esperarte todo el tiempo que me lo pidas. Solo eso.
—Déjame intentarlo. Si sale mal ya veré cómo hago para estar bien. Dicen que si no te arriesgas nunca sabrás cuánto vale una persona para ti.
Hubo silencio y donde debió haber ruido, solo se oía respiración agitada. Las bocinas de los autos, la noche, la bulla de algunos universitarios saliendo de clases. Las 10 de la noche.
*******
—¿Cómo pasó? ¿Desde cuándo fue?
—Desde hace año y medio, solo que no lo tenía claro. Te miraba sí, me gustaba como te veías, incluso busqué la manera para coincidir y hablar contigo. Nunca sucedió hasta ese día en que por fin tuve suerte.
—¿Qué es el amor para ti?
—No podría definirlo. Ni siquiera lo sé. Tal vez es esto y ya.
*******
La besó en la frente. Ella se dejó. Me gustaba que sientas todo eso por mí. Es bonito saber que un chico se vuelve loco por ti. Que te mire nervioso y sentía que te ponías nervioso, tu voz empezaba a temblar. Esa vez que me lo dijiste pasó lo mismo. Tú, Levessy, a quien consideraba alguien cruel, egoísta, estaba cerca de mí, amándome. No podía creer que por enamorarte te volverías así. Tan ganas de quererte en ese momento. Tu mirada solo concentrada en mí. Tenerte solo para mí. ¡Qué puedo decirte! Era egoísta de mi parte y lo quería todo para mí. Que no miraras a otras muchachas así como lo hacías conmigo. Eras mío. No quería que miraras a nadie más que yo. En parte eras mío y lo tenía...
#mi_primera_novela
lunes, 2 de marzo de 2020
CIEN AÑOS DE SOLEDAD:
En la secundaria, cuando todavía
estaba en tercer grado, mi profesora de lenguaje nos pidió que escogiéramos una
novela para leer durante todo el año, para luego realizar una exposición sobre
el texto. Mi primera elección fue “Madame Bovary” de Gustave Flaubert, pero
desistí. Luego escogí “Cien Años de Soledad”, no logré terminar el texto,
porque era muy complejo para un adolescente que todo lo quería rápido. Creo que
quería que todo pasara rápido.
Junto a Mario Vargas Llosa, Gabriel
García Márquez es uno de mis autores favoritos de la generación conocida como el
“boom” latinoamericano, escritores que lograron abrirse paso por el mundo y lo
consiguieron. Escritores que tomaron como ejemplo a los grandes novelistas
norteamericanos, los que en esas épocas realizaban una literatura experimental
y algunos de ellos son parte de lo que se conoce como la “generación perdida”. Pero
al que copiaron el estilo, sin lugar a dudas fue a William Faulkner, uno de los
mejores de esos años.
*******
“Muchos años después, frente al
pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella
tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo”.
Estoy seguro que nadie que haya
leído la novela ha olvidado estas líneas que es considerado como uno de los
mejores inicios de la literatura universal. Lo recuerdo tan bien porque las
veces que lo intenté leer nunca pasé del primer capítulo de la novela ya que al
ser un libro cuyos párrafos son inmensos de solo verlos ya me daba flojera continuar
leyendo.
Desde que inicié mi aventura con la
literatura, busqué los libros que tenía para seguir leyendo y llenar mi soledad
porque era lo único que tenía: leer; por esta razón, buscando entre mis cosas
encontré mi ejemplar de “Gabo” y lo leí.
Creo que era primavera y estaba en
Puno, poco antes de terminar el cuarto de secundaria. Cuando uno es adolescente
existe el tiempo suficiente para todo lo que uno quiere hacer, pero no nos
damos cuenta. También recuerdo el viaje de cuarto año, fue bonito mientras
duró, pero esa es otra historia.
Fue el primer libro grande que me
compraron en la secundaria, pero eso sí, si mucho antes de intentar leer ese
libro me habrían dicho que terminara de leer el primer episodio de la obra y
continuara la segunda, tal vez hubiera leído desde los 12 años, no hubo nadie.
La segunda vez que lo leí, fue dos
años después de mi fallido intento. Empecé con ganas de conquistar el mundo,
con placer y miedo, luego de terminar el primer capítulo seguí sin importarme
nada porque no había una secuencia entre lo narrado anteriormente y lo que
seguía en el segundo capítulo. Quedé atrapado: realmente ahí es donde para mí
comienza la novela, pero no por ello habría que dejar de leer el primer
capítulo porque luego todo se enlaza, como un ciclo, algo que luego me dejó
pensando durante mucho tiempo. Es que la vida siempre es como un círculo, como
un ciclo, como un ir y venir.
Esos giros en el tiempo que tiene
la estructura narrativa de los escritores del “boom” y la complejidad de su
elaboración, fueron uno de los mejores descubrimientos que me han pasado en la
vida porque luego del Harry Potter pensaba que los libros tenían esa estructura
lineal, simple, recta, fácil de digerir, pero no siempre es así, hay obras maestras
en la literatura, y no todo es como uno tiende a imaginar. Siempre mirando cerca de mi nariz, nunca más allá.
Lo que más recuerdo del libro son
las escenas eróticas descritas detalladamente (de ahí tal vez mi perversión),
así como la sublevación de los Aureliano Buendía o la huelga que se realiza
contra una compañía bananera. Siempre hay una pisca de humor en medio, siempre
hay algo que te hace perder la noción del tiempo.
La novela narra las muchas
generaciones de la familia Buendía desde la fundación de Macondo, personaje
central de la novela de Gabriel García Márquez, un pueblito inventado a la que lo
explota al máximo, haciéndolo suyo.
Macondo va creciendo junto a
nosotros, lo vemos surgir desde nada y de a pocos se va convirtiendo en
moderno. Solía decir que yo tenía una mente abierta para todo, pero me
sorprendió el libro ya que hay incesto, relaciones con niñas y son contadas sin
ningún inconveniente.
Se espera que por esas razones
habrá un castigo contra quienes lo hacen y ese castigo que generación tras
generación es esperado, se veía venir, tal vez lo esperábamos y llega, sin
darnos cuenta. La novela ronda en ciclos que se repiten continuamente desde los
nombres de los personajes que a veces nos confunden, de la misma forma, el
tiempo no es lineal, sino que se va enredando entre los párrafos y capítulos.
Los nombres se repiten por
generaciones por lo que hay que tener un árbol genealógico para no perderse
entre tantos nombre iguales y luego no entender bien el contenido del texto.
*******
Si algo me dejó esta novela y luego
se acrecentó con otras más, fue que en ese entonces quise hacer lo que hasta
ahora intento hacer: escribir. A partir de esta novela se hizo mucho más fuerte
ese sueño que hasta ahora lo tengo: algún día, en el futuro, llegar a ser un
escritor... Lo seré sin duda porque confío en mi.
jueves, 20 de febrero de 2020
EXTRACTO NÚMERO OCHO:
#mi_primera_novela
La primera vez que se conocieron fue en el parque de las aguas
de la ciudad universitaria. Levessy estaba con su mejor amigo y Jhosbenia
también con su amiguito. ‘¿Amiguito?, nada que ver’. El encuentro de ambos
grupos fue raro, raro en el sentido que no hubo una conversación fluida, mas
bien era como si no hubieran querido encontrarse. ‘Es que hay cosas que no se
pueden explicar’. Holas, miradas, sonrisas, las preguntas eran cortadas por
monólogos sin ton ni son. Nada fluía. Nada.
Levessy recuerda ese momento con nostalgia, ‘así es, porque no
podemos regresar atrás para cambiarlo todo’, todavía conserva la foto de ese
primer encuentro, el momento en cómo se dio y la sonrisa inolvidable de
Jhosbenia. ‘Sí, cómo olvidarlo’.
—¡Qué bonito! —Levessy señaló con el índice la muñeca derecha de
Jhosbenia. Un hermoso brazalete de color rosa aparecía por debajo de la manga
de la blusa de Jhos. ‘No fue amor a primera vista, nunca lo fue’. Todos
dirigieron la mirada hacia el objeto.
—Sí. Gracias. —Cortó Jhosbenia. La respuesta fría era sin
querer. Su naturaleza era así. ‘Tal vez simplemente, era seria, ja, ja, ja, no
lo sé; no creo que nunca lo sepa’. No lo supo en los años siguientes.
Tensión en el ambiente, ‘o algo así parecía’. No había ni una
pizca de que en ese lugar surgiera una conversación. Esos silencios incómodos,
esas miradas sin saber qué decir, todo era denso. ‘A nadie le gusta todo ello’.
Ella recuerda ese momento porque guarda cada instante importante
dentro de su memoria. Recuerda fechas, lugares, personas, no porque en verdad
le interese. Su buena memoria selectiva hacía que conservara esos momentos de
manera que al vivir una situación parecida tendía a comparar un instante vivido
anteriormente con uno que estaba viviendo ahora.
Sin embargo, esa primera vez, ella lo guarda como un recuerdo
hermoso por la foto. Esa imagen que siempre quedará grabada para los cuatro,
aunque ninguno sabe cómo se decidió tomarla.
‘¿Qué foto?’. Era una en el que aparecía la mano izquierda de
Jhosbenia con su brazalete, la mano apoyada en la pequeña cartera color rosa al
lado derecho de su cuerpo. Tenía una perspectiva amplia y un desenfoque hacia
el horizonte. Todo eso con la cámara de un celular. Los celulares estaban
mejorando mucho en los últimos años.
Jhosbenia vestía una hermosa falda color verde, con pliegues, y
unos panties negros con zapatos oscuros, muy al estilo de los cantantes de
rock. Levessy quedó impactado por tan atrevido look. Su imaginación no tenía
límites. Su perversión tampoco. ‘Pervertido’.
Ella llevaba el cabello corto, unos centímetros por debajo del
hombro, pintado de varios colores, pero el que más resaltaba era ese rojo
intenso y amarillo. A ratos, su flequillo cubría buena parte de su frente y sus
ojos. Las gafas delante de esos ojos pardos y brillantes, la hacían ver linda.
Lo otro que resaltaba más eran sus pecas, no tan visibles, pero se distinguían
de cerca. Sus lunares también hacían imaginar lo hermoso que era el mundo,
porque formaban una bonita constelación que se ubica al sur. Ese momento
Levessy no sabía cuál de todas era. Luego, al llegar a casa lo supo. 'Sí. Cruz
del Sur'.
'¿Por qué no en ese entonces si todo era posible? ¿Por qué ahora?
¿Por qué cuando todo es más complicado?. Todo hubiera sido distinto contigo,
estoy completamente segura. ¿Por qué decidiste cambiar? ¿Qué pasó contigo?’.
Nunca volvieron a hablar. Nunca el encuentro se repitió. No pasó
nada en esos tres largos años. Solo unos holas cuando se cruzaban en el camino.
Y siempre había tensión. ¿A quién le gusta eso? A nadie. 'Ni a ti, ni a mí. Esa
es la diferencia. Si lo hubieras hecho en ese instante, todo habría sido
diferente. No me voy a cansar de repetirlo. Ya nada es igual'. Nunca lo fue.
#mi_primera_novela
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