Sufro de ansiedad. Antes tomaba pastillas, pero me daba cuenta que me aislaba y me generaba impotencia sexual y emocional. Era complicado. Para dejar las pastillas tuve que convencerme que podía superarlo sin ningún otro remedio mas que solo controlar mis pensamientos. No lo escribí yo, pero esto es lo que pasa dentro de mi mente:
Siempre me inclino a asumir que todos se van a ir. Tanto es así, que a veces arruino todo. La verdad es que lucho contra algo que no puedo controlar y hay una sensación de inseguridad dentro de mí mismo cuando se trata de relaciones interpersonales.
Sé que es difícil y no quiero cargarle la vida a alguien con mis pensamientos y preocupaciones irracionales. Así que, en vez de eso, me alejo antes de que tengan la oportunidad de dejarme. Duele sentir esto.
A veces puedo ser difícil. Puedo generar peleas estúpidas con escenarios que han creado mi propia cabeza. Y me alejo. Otros se quedan, otros se alejan. Lo malo es que yo siempre vuelvo diez veces más.
La frase “ESTÁ BIEN”, nunca se puede usar lo suficiente. Son dos palabras, dos palabras que detienen cada pensamiento que pasa por mi cabeza. Y honestamente, siempre habrá espacio para un “está bien”.
A veces sólo quiero que me escuchen. Suelo saltar de situaciones en mi mente. Salto del punto A al punto B y a veces ni siquiera vamos a saber cómo llegamos allí. Lo mejor que han hecho es dejarlo allí e ir por la tangente. Incluso si no hay una solución o un miedo que me preocupe en el futuro, el acto de escucharme me ayuda, y mucho.
Siempre me dicen que “estoy exagerando”. Para alguien normal, podría parecer irracional. Pero para mi, sea lo que sea lo que digo, es algo que en realidad me mantiene despierto por la noche. Pienso.
Probablemente no duermo toda la noche. Ya sea que me lleve un tiempo quedarme dormido o permanecer dormido, a veces puedo llamarte a las 3 de la madrugada mientras sigo despierto. Sólo quisiera que estén cerca y la comodidad de la presencia de otros puede ser suficiente para que me vuelva a dormir. Pido mucho, sin pedir nada.
No es que no confíe. Estoy asustado. Dicen que se trata de un ex y en mi mente, salta la idea de pensar que me engañan. Dicen que es un amigo y en mi mente, es alguien que trata de separarnos. No eres tú y la relación los que no son de confianza, el escenario se desarrolla automáticamente en mi cabeza y me odio a mí mismo por ello. Es raro, lo sé.
Responderme a los mensajes del móvil a tiempo ayuda más de lo que creen. Probablemente ya hayan notado que respondo vergonzosamente rápido y sé que no todo el mundo es como yo, pero ayuda cuando la gente me entiende. Ayuda cuando me dicen: “No puedo hablar ahora, por eso te enviaré un mensaje más tarde”. El silencio me mata por la ansiedad. Creo problemas en mi mente que ni siquiera existen. Termino en disculpas que ni siquiera son necesarias, y añado una capa de estrés a mi vida que desearía poder controlar, y no puedo.
A veces se enfadan porque envío muchos mensajes. Podrían encender sus teléfonos, y ver cuatro mensajes de míos. No es que estoy tratando de ser molesto. No sé porqué, pero me importa. Me preocupo demasiado y sé que está mal o me hace quedar mal.
Me disculpo y quisiera que lo acepten, aunque no lo entiendan. Ya sea que se trate de una noche que salió mal, muchos mensajes, decir o hacer algo incorrecto, soy muy observador. Me daré cuenta del más mínimo cambio en alguien y antes de que se den cuenta de que puedas estar molesto me disculparé por ello.
Ayúdame cuando puedas, pero tienes que saber que puedo no pedirla. Nunca admitiré que no puedo controlar algo. Siempre diré que sí. Nunca rechazaré a nadie. Y en esos momentos en los que parece que se van a desmoronar y romper, sólo quiero que me sujetes. Ayúdame si puedes, pero tienes que saber que estoy dispuesto a no pedir ayuda. Estoy acostumbrado a lidiar con las cosas por mi cuenta.
Una vez que te ganes mi confianza, te amaré increíblemente fuerte. Cuando no se completan las listas de tareas, los planes se lían, los mensajes de texto se contestan, pueden abrumarme, pero si hay algo en lo que soy bueno es en el amor. Si hay algo en lo que soy fuerte, es en mi capacidad de mostrarte cuánto te adoro y aprecio.