#mi_primera_novela
Pimpinela como telón de
fondo. La vida, una sucesión de hechos y acciones de mejora continua. El
tiempo, siempre cambiante. El dolor, inevitable, pero el sufrimiento es
opcional. La muerte, la mejor solución cuando no se puede hacer más de lo que
ya se hizo. Y está bien, todo está bien en la medida que un acto no afecte a
otros si se puede evitar.
Cuánto más te gusta
alguien, más débil te muestras. Cuánta verdad hay en esas líneas. No hay mejor
manera que vivir al límite de lo que está permitido. Hay gente tan simple que
cualquier motivo lo convierte en un hecho digno de ser contado como un chisme.
'Y luego estoy yo, que a veces no sé lo que quiero, ni sé lo que debo hacer con
mi vida, pero dando todo lo que puedo en la medida de mis posibilidades, porque
creo que no hay mejor forma de vivir que eso, aunque luego el dolor me taladre,
me estruje las piernas y no sepa a dónde ir'.
Ella a tu lado, echada
en un banquito cerca de las calles Costanera y Carabaya. Tú, sentado, mirando
el oriente, el lago, la vegetación, el destino cruel de los amores de
primavera. Justo allí la vida es hermosa o parece serlo. El tema de
conversación, algo. Después de todo, eso es lo que más te gusta: solo tener su
compañía, mirarla, sonreír sin explicación y dejar que el tiempo pase; lo
demás, es nada de lo que valga la pena ser contado.
Te acercas, 'te
quiero', su fragancia es tan dulce como las flores de verano. La besas, su
cuello es suave como la porcelana, sabe a droga y por un instante te olvidas de
vivir. Pero con un giro de su cabeza, rompe esa chispa que crecía incontenible.
Así siempre ha sido desde un inicio. Tu siempre tan predispuesto y ella sin
desear nada de lo que tú quieres. Bueno, eso te parece.
La deseas más de lo que
está permitido. Quieres tocarla. Se ha convertido en una droga. Quieres
abrazarla hasta perder los estribos, el horizonte, el motivo... Perderte en su
cintura, en su cuello, en sus labios... ¡Oh, París!...
Son las cuatro y once
minutos de la mañana. Sudas. Llueve. Hay una sonrisa inexplicable en tu pecho.
Calor en tu alma. Estás demasiado cansado como para salir a correr.
Piensas. Vuelves a dormir. 'No malogres esto que siento por ti'.
#mi_primera_novela

