#miprimeranovela
Así sucede, a veces. Todo es cambiante. Tal vez pasa porque el
tiempo no se detiene, avanza cual si fuera un avión a su destino, recto, contra
corriente, fuerte, pero nunca se detiene. Enemigo mortal que aplasta cualquier
sueño o lo vuelve realidad.
Cuando creces, por lo general suceden dos cosas, o vas perdiendo
los recuerdos de tu infancia con bastante facilidad o vas recordando cada
momento como si fuera ayer. Cada persona tiene sus maneras para recordar y
depende sobre todo de la forma como guardaron esos momentos, pero nada se hace
con intención, sucede y ya.
Ella recordaba cada momento vivido como si fuera ayer. A sus 17
años recién cumplidos el pasado mes de octubre, ya era una chica capaz de tomar
sus propias decisiones. Era responsable con lo que hacía. Y ahora, a dos meses
de terminar el colegio, lo único que pensaba era en seguir estudiando.
Postularía a la universidad el año próximo en el examen general; Sin embargo,
ahora, nuevamente sucumbía a sus recuerdos, para ella hacer catarsis siempre
era importante. Era su palabra favorita.
'Mi madre siempre me golpeaba con una regla que teníamos en
casa. Yo creo que los golpes son buenos en la medida que sirven para corregir y
no abusar'. Tenía 9 años, cuando se quedó viendo en el televisor unos animes
que desde que aparecieron no había dejado de verlos. Su madre le había ordenado
que hiciera las tareas que le habían dejado en la escuela para luego tener
tiempo libre y poder hacer todo lo demás, pero no lo hizo. 'A veces los niños
no obedecen a sus mayores y eso está mal. Pienso que tenía bien merecido ese
golpe, solo ahora me doy cuenta'. A medida que vamos creciendo le damos más
valor a las cosas que suceden tiempo atrás. Siempre ha sido así, eso nunca
cambia.
Y así, sin darnos cuenta, crecemos. Inteligente, vivaz, risueña.
Su primer ejercicio de álgebra lo había resuelto antes de cumplir los 10, era
un ejercicio sobre inecuaciones de tercer grado. Todas las fórmulas algebraicas
estaban en su cabeza. No sólo memorizadas, sino que las sabía utilizar sin
problemas. Su amor a las matemáticas era tan igual como su amor al estudio,
pero el tiempo siempre cambia las cosas, los lugares, los momentos. 'No sé qué
pasó, pero de un momento a otro me dejó de gustar los números y me incliné por
las letras'. En realidad, lo recuerda muy bien, pero esos recuerdos fueron
obligados a no recordarse.
Cuando ingresó a tercero de media tuvo uno de los peores
docentes de matemática desde la primaria, aburrido, parco, sin ánimo, enfermo,
viejo, pesado, soso. A partir de esa fecha, la niña que aspiraba a dedicarse a
la ingeniería, se perdió, desapareció. 'Yo tenía 13 años y llegó. "Madame
Bovary" fue la novela que me hicieron leer en el curso de lengua y
literatura, traen un resumen, nos dijo nuestra profesora. Sin previo aviso y
sin darme cuenta, me encantaba leer y parecía que desde siempre'.
Ese momento es vivo en su memoria como otros tantos recuerdos.
Cada momento bueno para ella debe ser recordado y lo recuerda y lo guarda en su
memoria como algo valioso. Así se va formando su memoria, poco a poco.
#miprimeranovela
