#DÍA_CUATRO:
No quiero perderte porque no se siente bonito. Es feo... digo se siente feo. Recuerdo que una vez te “dije”: no quiero perderte; bueno es verdad lo que digo. No quiero perderte porque solo pienso en ti. Me muero si llego a perderte. Mi mente quizás llega a imaginar cosas que no sé si están bien o mal. Solo sé que no puedo mirarte de otra manera que no sea como ya sabes. Te pienso hasta el infinito y si existe el más allá pues hasta el más allá.
Quizás pienses que soy muy dramático. Que hago mucho drama. Tal vez sí: soy muy dramático. Lo siento, soy así. Soy raro. Un extraño ser: impredecible, caprichoso y soñador. Soy... pues soy yo. Ese chico que te mira y al que tú no miras, tal vez te asusta mi cara. Sonríe niña hermosa.
Te extraño.
Extraño tus bonitos “jajajaja” con sus a veces distintas variantes.
Extraño las conversaciones durante los días y las noches.
Extraño perder mi dignidad cada vez que me dejas en visto.
Hasta extraño tus “gracias”, aunque no me gustan.
También extraño tus monosílabos.
Extraño tus respuestas bien pensadas e indiferentes.
Extraño tus preguntas bien planteadas.
Extraño “verte”.
Te extraño a ti.
'...'.
Ahora sí necesito un abrazo tuyo. Me arrepiento de haberlo rechazado aquella vez. ¿Me abrazas? Lo siento por el atrevimiento, quizás tu “chico” se enoja contigo. Quiero llorar. Solo quiero llorar, no me preguntes por qué, pero solamente quiero llorar. Llorar de alegría y también de tristeza. Pero...
Me gustaría hacerlo en tus hombros.
Me gustaría hacerlo en tus brazos.
Me gustaría tenerte para que me des una cachetada por las estupideces que a veces siento que te escribo.
Me gustaría mirarte y nunca dejar de mirar tus ojos. Me gustan tanto. También me gusta tu sonrisa, tan hermosa que es, así como tú.
Me gustaría tocar la piel suave de tu rostro. Te darías cuenta del porqué mis manos tiemblan.
Me gustaría tocar tus manos frías para darles un poquito de calor.
Me gustaría ser tuyo y de nadie más.
Me gustaría caminar de la mano contigo.
Me gustaría estar contigo.
'...'.
*******
Sonríe. Es lo que más me gusta de ti. Lo repito nuevamente: me encanta tu sonrisa, del verbo de la única que me gusta ver y a la única a la que quiero ver sonreír. Dame un abrazo, por favor. Lo necesito tanto.
Ese mismo día, con dudas y todo, te escribí un mensaje de texto. Realmente no sé si te llegó ese mensaje. Es como sigue:
No sé si hago bien o mal, espero que sea bien. Cuídate mucho. Espero que tengas una bonita tarde. Abrígate. Sonríe, quizás no importa, pero en algún lugar yo siempre pienso en ti. Te extraño así como te quiero mi '...'. Ojalá pudiera decir: mi amor.
No me estoy victimizando. No estoy siendo dramático. No me gustaría que pienses así. Esa misma tarde sentía como si alguien me faltara. Me haces mucha falta aunque sé muy bien que no te tengo. Pero sabes, te quiero libre y me quiero libre contigo.
Tal vez hago mal escribiéndote, no sé cuántas veces ya lo he repetido. Tal vez no deberías estar leyendo todo esto. Tal vez... tal vez todo. Pero si estás leyendo esto es porque yo te lo envíe. ¿Por qué? Porque te tengo mucho cariño. A veces no sé por qué te insisto tanto, aunque bueno, eres genial, siempre te lo he dicho. Y siempre he querido que seas mi pareja.
#MiPrimeraNovela
No hay comentarios.:
Publicar un comentario