Tengo que decirlo, me dolió leer el
libro cuando tenía 15 años. Lo mejor habría sido crecer con Harry y sus amigos
desde más pequeño, pero tampoco es algo que me haga lamentar, ya está, así
sucedió y, en cierta forma, soy feliz por ello.
Siempre lo digo: me enteré del
libro por casualidad, por desamor, por pena y por soledad, aunque anteriormente
había visto la Cámara de los Secretos en el televisor a blanco y negro que
teníamos. Ese momento la magia no surgió.
No creo que haya alguien que no haya escuchado mencionar a Harry
Potter. No quiero sonar exagerado, pero una gran mayoría escuchó alguna vez
mencionar al niño huérfano que recibe una carta de aceptación por parte de un
Colegio y que en ese otro mundo es más famoso que cualquier otro niño.
Leí este libro en paralelo con
“Cien Años de Soledad”, la novela de Gabriel García Márquez, aunque mi lectura de esta tiene
un final muy distinto. Comparar ambos es algo injusto porque siempre elegiría a
Rowling, como autora favorita, aun sabiendo que en su saga no hay ni una chispa
de literatura, es un libro básico en el sentido de que su estructura es simple,
pero no me deja de sorprender.
“El señor y la señora Dursley, que
vivían en el número 4 de Privet Drive, estaban orgullosos de decir que eran muy
normales, afortunadamente. Eran las últimas personas que se esperaría encontrar
relacionadas con algo extraño o misterioso, porque no estaban para tales
tonterías”. (Harry Potter 1 - 1997. Pág. 07).
Así inicia esta novela y dentro de
ella tiene de todo, desde un simple hechizo de levitación: ¡Wingardium
leviosa!; hasta jugar al ajedrez mágico de tamaño real y ¡wow! el quidditch, siempre
lo quise jugar.
Lord Voldemort es uno de los
personajes que más temor causa en el mundo mágico del cual nunca se debe
mencionar su nombre por el temor que produce por lo que en ese mundo se le
dice: El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado.
Nunca pensé conocer algún otro
deporte en mi vida o creí conocer todos los ya existentes; sin embargo la
autora crea un nuevo deporte: El Quidditch; imposible de jugar aquí, pero fácil
de imaginar.
¿Cómo voy a poder olvidar ese
párrafo inicial con el que comienza esta gran aventura? ¿Cómo puedo hacerlo si
cuando me encontraba solo estos libros eran los únicos que me acompañaron? ¿Cómo
no llorar cada vez que a mi mente llega cada instante que he vivido? ¿Cómo
hacerlo si gracias a esta saga creí que algún día los sueños se podían
materializar?
Del libro aprendí a no soñar mucho
porque te puedes perder en los sueños. A no esperar nada de nadie porque los
demás lo único que hacen es decepcionarte, aunque siempre lo olvido. Aprendí que lo único que quiero es conocer
a alguien que me demuestre que el amor no es difícil ni complicado y que
la amistad es la cosa más preciada en el mundo. Tener una Hermione es un lujo y hasta ahora la busco... O tal vez ya la encontré y no me doy cuenta.
Leer es mi pasión, escribir, lo que
más quiero en esta vida y en la otra también. Mi romanticismo a flor en piel. Formado de cada trocito de los libros que he leído, de lo poco que he leído.
