sábado, 18 de enero de 2020

EXTRACTO NÚMERO SIETE:


#mi_primera_novela

Caminas por esa larga avenida que alguna vez fue uno de los mejores recuerdos de tu vida, y de repente sucede, esa es la primera de las muchas veces que ocurrieron. Todo se nubla y es como si retrocedieras en el tiempo y todo a tu alrededor desaparece...

—Sufro de ansiedad y lo sabes. De repente me da pánico, nerviosismo, sudoración, miedo, y luego se vuelve incontrolable y no puedo evitarlo —Levessy habló con la voz más calmada que tenía, pero las palabras se amontonaban por salir—. No son excusas. Empiezo a sentirme mal y ya no sé qué hacer. Si supieras cómo me siento en ese entonces, es raro... Gracias por ser así conmigo. Eres la mejor y en mi vida siempre estarás primero, aun sabiendo que nada dura para siempre.

–Lo sé, y no es por eso que me alejo. Te acepté tal y como eres. Nunca quise cambiarte. Eres el chico más maravilloso que conozco, pero... –hay pocas personas que al escuchar su voz suena muy sincera: Jhosbenia era una de ellas—. No podemos seguir porque somos la mejor pareja, nos llevamos bien, tenemos todo lo que nadie tiene. Eso me da miedo. Miedo a que alguna vez todo termine mal y por eso es mejor cortar ahora para tener un bonito recuerdo de los dos. Y no estoy haciendo drama.

Quien no podría entenderla, no la conocía: le encantaba conservar momentos, lugares y fechas en algo más que un simple papel: su memoria. Y esta vez, como muchas otras, su voz sonaba convincente pese a que parecía había algo de absurdo en lo que decía. Continuó.

–¿Recuerdas? –Cuando hablaba así era porque tenía algo serio en mente–. ¿Recuerdas que siempre te decía que nadie puede ser feliz sin pagar algo para serlo? Somos felices y mucho, pero tengo miedo a que esto se acabe tontamente y por eso prefiero que nos separemos y seremos felices así, eternamente. Estoy segura.

–Te quiero.

–Lo sé. Me lo has demostrado en todo este tiempo, pero...

–Hay mucho que podríamos compartir juntos, tenemos tanto por vivir, por hacer...

–Esta es mi decisión. –Una vez hace mucho Jhosbenia le dijo a Levessy que cada vez que le dijera que era su decisión, nunca la juzgara.

–No puedes dejarlo todo atrás así porque sí.

–Si puedo. ¿Recuerdas que cuando nos conocimos éramos libres y queríamos hacer muchas cosas juntos? Libres pero juntos. Y lo hicimos, hemos disfrutado el momento Levessy, el ahora, pero tú sabes bien que nada dura para siempre. El tiempo pasa, pero los momentos quedan para toda la vida. Todo está aquí —Jhosbenia señaló su propia sien con el dedo índice de su mano derecha—. No he olvidado nada de lo que ha pasado entre nosotros y no lo olvidaré.

–No sé qué decirte, siempre que hablas tienes razón en todo. Tampoco podría detenerte.

–¿Ves que sí? Y sabes, yo también te quiero, pero... Yo quiero salir adelante por mis propios medios y no depender de nadie. Y tú sabes muy bien que si acepto una vida feliz a tu lado no podré lograr lo que quiero. Un sacrificio implica otro, tú siempre solías decirlo. “Todos debemos pagar algo valioso para tener lo que queremos del mismo valor”. Esa es tu frase. Yo quiero pagar este amor por algo para mí. Es egoísta de mi parte, pero no tengo opciones y creo que es lo mejor.

Silencio... Solo el sonido de la lluvia en los techos de las casas hacía olvidar que estaban en la calle.

–No me gusta que llores. –Su voz tan suave rompía cualquier palabra que sonaba horrible en otros lugares—. Algún día, vas a encontrar a alguien mejor que yo y te hará la persona más feliz en esta vida. Lo sé.

–Ya soy feliz contigo.

Jhosbenia se acercó. Levessy tembló, como tantas veces en otro tiempo. Ella se acercó más y puso su mano en la mejilla fría de él y susurro.

–Nunca voy a olvidarte Levessy porque aunque no me creas siempre busqué a alguien como tú.

–No puedes irte así. Decir eso y ya, marcharte como si nada. No quiero perderte —habló Levessy y las palabras no salían como debían—. Quédate.

–Si el destino existe, siempre habrá la manera de encontrarnos, pero no en este momento. En otro tiempo y espacio. Aquí, ya te gustará alguien más, te abrazará y te amará así como eres, nunca dudes de lo que haces, controla esa tu ansiedad tan desesperante, tus locuras, tu ego tan alto que no te cabe en la cabeza. Ya habrá alguien que adore estar contigo y luego recordarás que todo lo oscuro al final tiene una luz. No me pierdes. Hay alguien mucho mejor esperándote...

–Se oye bonito cuando lo dices. No puedes conocer dos veces a la misma persona. Sé que suena tonto, pero es la verdad.

–Lo siento.

Y sin más, volvió la cabeza hacia el lado opuesto, como quien se va al oeste. Giró el cuerpo y se marchó. De espaldas era preciosa... realmente preciosa...

Lo siento, disculpa, gracias, son palabras llenas de mentira, de verdad y rechazo. Son fáciles de decir, son difíciles de asimilar, pero sobre todo nunca suenan convincentes cuando lo que uno quiere escuchar es solo sinceridad, no una verdad. Decir esas palabras para evitar comprometerse es más fácil que afrontar la verdad. Siempre ha sido así.

Dolor... Si alguna vez te punzaste con una aguja de punta bien fina o si por una casualidad del destino cruel se te introdujo una astilla en tu uña, no se compara con un dolor en el alma. Soportar esa sensación de vacío, en sí misma, es la cosa más dolorosa que existe, al menos en primera persona.

La luz del mediodía le hizo despertar de ese trance. Una lágrima salió de entre sus ojos y un pinchazón sintió en el corazón. Empezó a caminar por la misma dirección en la que ella se había ido tiempo atrás. 10 años habían pasado desde ese entonces y todavía parecía como ayer.

Dentro de una etapa de pérdida en general, así como por la separación afectiva de alguien, siempre hay cuatro momentos que aparecen sin un orden lógico, y pueden repetirse una y otra vez hasta el final, como en un círculo vicioso, hasta llegar a la depresión. Ese momento es cuando uno necesita ayuda, sobre todo de las personas que más cerca están. Para él, el primer momento que apareció fue la culpa, duró unos dos días en ese entonces. Pero no fueron los únicos. Sin aviso previo aparecían, azotaban con brusquedad, hacían lo que querían con su cuerpo y desaparecían, una y otra vez.

#mi_primera_novela


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