#el_primer_libro_que_leí
“Soy un niño con piel de viejo; soy
un pequeño con sueños de gigante”.
Aquí empezó todo:
“Harry Potter era, en muchos
sentidos, un muchacho diferente”. Así inicia este hermoso tercer libro de la
saga de J. K. Rowling y me enganchó. ¿Cuántos alguna vez nos sentimos
diferentes o quisimos ser distintos al resto de las personas? ¿Cuántos alguna
vez soñamos con poder tener la capacidad de mover las manos y pum, hacer magia?
Yo siempre lo quise, sobre todo cuando en verdad necesitas con fuerza algo que
te hace falta.
El libro nos presenta a un Harry
Potter ya crecido y que va a cursar el tercer año en el colegio Hogwarts de
Magia y Hechicería, el mejor colegio según se cuenta. Un joven que al inicio se
encuentra inseguro del cariño de sus amistades y que, como en los anteriores
libros, también se encuentra solo, viviendo junto a sus tíos, insoportables.
Pienso que lo recomendable es leer
la saga por el primer libro para entenderlo mejor; sino no tendría sentido. Yo
no tuve la fortuna de leerlo así, aunque tiempo después lo pude hacer porque no
sé cuántas veces la releí.
Leí el libro en el verano del año
2005, cuando todavía era un adolescente que vestía pantalón corto y zapato
escolar; cuando en tercero de media pasó el peor momento de mi vida. Ahora que
lo pienso, ¡uff! sí, de eso, hace bastante tiempo.
Es mi libro favorito de la saga,
por excelencia, pero no sé bien por qué. Tal vez porque fue la primera vez que
lo leí por placer, riendo a carcajadas por algún chiste dentro de él. Tal vez
porque el libro tiene algunas cosas que son interesantes: es dinámico, hay
viajes en el tiempo y los personajes ya han crecido lo suficiente. Quizás, simplemente,
hay magia dentro.
Antes había leído libros porque me
obligaban a leerlos en el colegio, cuando leí el libro de J. K. Rowling quedé
maravillado. Creo firmemente que estamos condenados a obedecer una estructura
que hace que leamos lo que no queremos y por tal motivo empezamos a odiar la
literatura.
Prefiero escribir sobre cada tomo
por separado porque cada libro tiene su historia conmigo y creo que merece ser
contado así, uno tras otro, no en el orden en que aparecieron, sino en el orden
que llegaron a mi vida.
Este fue el primer libro que leí y
que no me obligaron a leer, yo lo compré (le dije a mi madre que me comprara y
me dio 12 soles para conseguirlo) y lo leí a voluntad. Recuerdo la noche que lo
tuve en mis manos. Fui a la tienda con el objetivo de comprar el primer libro,
pero no lo encontré, pedí el segundo, tampoco había. Tal vez fue el destino,
aunque no creo en él. Lo compré por desamor, pero lo leí porque fue la mejor
compañía que encontré por esos años a mis días de soledad (anteriormente el
blog se llamaba así: En Días de Soledad). Reí, soñé, amé, viví.
Tengo que decirlo, el libro cambió
mi vida, la volvió patas arriba y lo digo en serio, aunque como digo siempre:
quizás nunca sepa si ese cambio fue para bien o no. Lo primero por lo que vale,
es que empecé a leer, no fue la primera vez que leía un libro, antes había
leído varios cuentos de Valdelomar y César Vallejo, “Cien Años de Soledad”,
“Madame Bovary” y otros tantos que conservo en la memoria, los que están en la
estructura académica del nivel secundario, como ya lo mencioné.
En este libro disfruté las
palabras, imaginé, soñé, viví enamorado de los personajes, gozando con las
anécdotas, siendo feliz con ‘algo’ que nunca había conocido antes: literatura.
Lo otro, fue que empecé a usar
gafas gracias a Harry Potter porque antes me sentía mal al llevarlas en mi
rostro debido a ciertos prejuicios que creaba en mi mente y con los que crecí.
También adopté un estilo que eliminó mi identidad, mis raíces. Pero creo que lo
más importante de todo es que empecé a soñar. A soñar despierto. Cambiaron mis
sueños que tenía de adolescente y la lectura se volvió mi prioridad, hasta la
actualidad lo sigue siendo.
#el_primer_libro_que_leí
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