sábado, 25 de mayo de 2019

CONÓCEME UN POQUITO:



Querido diario:

Viajando, hoy por la tarde, cuando miro por la ventana del avión me pregunto: ¿Tengo amigos? La respuesta es sencilla: no tengo amigos. Quiero pensar que los tengo y los pocos que tengo están ocupados trabajando o estudiando, uno siempre tiende a pensar en lo que le conviene. Estoy acostumbrado así, en soledad, aunque no me hace bien, lo sé. Es rara esta sensación de querer estar solo, pero en el fondo preguntarte ¿Por qué te haces tanto daño, pequeño?

No se me da bien encajar en grupos por mis características psicológicas (falso, en realidad evito personas, o solo me acerco a los que se acercan a mí). Si me preguntas por qué, no sé, tengo miedo; miedo de apegarme a las personas y acabo haciendo eso mismo. Rarísimo. Soy raro de nacimiento, lo siento.

A menudo (muy a menudo diría yo) espero que todos hagan lo mismo que hago yo por algunas personas, pero es verdad que todos somos diferentes. A veces no espero nada de nadie, a veces espero todo, pero no puedes esperar que hagan por ti lo que haces tú por ellos (una bonita frase de por ahí).

Esto no quiere decir que no sea feliz, lo que pasa es que soy feliz a mi manera. Trato de no ser similar a otros aunque esa es mi tendencia, un ir y venir del carajo, toda la vida (como en una novela de Gabriel García Márquez).

Si me preguntas qué es lo que espero de mi vida, te respondería sin dudarlo: no quiero morir sin cumplir mis sueños y metas de adolescente, al menos no ahora. Un poquito más, toda la vida. Cierro la ventana.

Hasta mañana.

viernes, 24 de mayo de 2019

UN DOLOR EN EL ALMA:



Me apena saber que solo te di poder para destruirme;
que todo lo bonito que parecía ser,
nunca lo fue.

Me apena saber que no te importo,
nada;
que no haya nada bonito que poder contar.

Me apena saber que solo te burlabas de mí,
una y otra vez,
haciéndome daño,
pasando por encima de mí.

Me apena saber que en todo lo que escuché había algo de verdad,
no lo creí,
aunque es una verdad que no puedo confirmarla,
el cariño siempre fue más.

Me apena saber que nunca fui nada para ti,
solo uno más;
que lo intenté,
haciendo todo lo que estaba en mis manos.

Me apena saber que solo yo empujaba todo,
cuando tú ni siquiera estabas a bordo.

jueves, 23 de mayo de 2019

SUEÑA PEQUEÑO, SUEÑA EN GRANDE:


Ayer soñé que recibía el premio Nobel de Literatura por la utilización del lenguaje circular y la exageración en la elaboración de onomatopeyas (eso decían en el sueño y vaya uno a saber qué es), por hacer esa innovación en la saga “...” que aún no la escribo. Pensaba que recibirlo era traicionar a Jean Paul Sartre.

Soñar es así.

Soñar es viajar a París en autobús,
cruzando el Atlántico sobre cuatro ruedas.

Soñar es estar sobre los Himalayas,
solo,
desnudo,
comiendo helado.

Soñar es caminar descalzo sobre lava ardiente,
salir ileso.

Soñar es viajar a la Luna,
sin un traje especial,
regresar "vivito y coleando",
como si nada.

Soñar es creer que toda mi vida es un sueño
y el sueño es real.

Soñar es convertir lo imposible,
en posible.

Soñar no es una locura,
locura es irte a dormir creyendo que no puedes hacerlo.

Soñar,
también es leer y escribir.

martes, 21 de mayo de 2019

PUNO, TE CONOZCO ASÍ:


Puno,
no es la plaza de armas, 
la Catedral, 
el jirón Lima, 
el museo Dreyer o el de la Coca.

Puno,
es el invidente que con su pista de fondo le canta al amor,
en el jirón Lima.

Puno,
no es la Biblioteca Municipal,
el parque Manuel Pino,
el colegio Glorioso San Carlos.

Puno,
es la abuelita que pide limosna en el jirón Los Incas,
cada noche,
en el lado norte del estadio Enrique Torres Belón.

Puno,
no es el Club Kuntur,
el club Unión,
el Cine Puno,
el Teatro Municipal.

Puno,
es la otra abuelita que toma gaseosa cara,
que pide dinero, sentada,
justo en medio del jirón Lima.

Puno,
no es el jirón Titikaka,
el Museo Naval,
el muelle, lugar mágico;
no es el Lago Titicaca,
descuidado,
solo,
triste,
contaminado,
deshecho,
mugriento,
por culpa de unos seres como nosotros: los humanos.

Puno,
es el señor que toca su charango cerca al muelle,
hace música para el oído cada vez que una persona pasa por su delante,
y se enoja cuando no le dan propina.

Puno,
es la señorita vestida de típico,
que junto a su águila,
invita a los turistas a tomarse una foto al pie del faro,
a cambio de algunas monedas.

Puno,
es el lanchero que cada mañana se levanta,
toma su mate de coca,
navega sobre el Lago Titicaca a casi cuatro mil metros de altura,
llevando turistas locales y nacionales a la isla de los Uros (¿Urus?), Taquile y Amantaní.

Puno,
son sus sonrisas,
sus llantos,
sus gestos,
sus acentos.

Puno,
Puno es su gente.

domingo, 19 de mayo de 2019

OTRA CITA QUE TAMPOCO VAS A LEER:


Solo quisiera decirte mirándote a los ojos:
Te extraño,
de todas las maneras posibles que se puede extrañar a alguien.

Tal vez si es obsesión,
quizás también es amor;
solo hay una verdad,
la misma verdad que no ha cambiado
ni un solo instante.

Estás por todos los lugares de mi mente,
en el aire que respiro al abrir la ventana;
estás en la pantalla de mi computador,
en los libros que leo.

Estás en la alarma del despertador,
en las noches de insomnio;
estás en la luna cuando es de noche,
en mi corazón,
solo cuando late.

Ojalá supiera llamar tu atención.

sábado, 18 de mayo de 2019

UNA BONITA HISTORIA:


Cuando leas esto:
¡Sonríe!
En algún lugar del mundo,
hay alguien que siempre está pensando en ti.

Me considero autor de esta frase porque no la encontré en ningún libro, hasta ahora, pero quiero pensar que es mía. Tiene su bonita historia hacía bastante tiempo.

Recuerdo que era el verano del año 2010, exactamente el 7 de febrero; quién diría que ese año uno de mis escritores favoritos ganaría el premio Nobel de Literatura. Junto a unos compañeros de clase fuimos a Lima en avión, me llevaron a la fuerza, a regañadientes; en ese entonces no era el que soy ahora, tenía vida, pero emocionalmente era un fantasma.

Es que estaba pasando por una depresión que me tenía, literalmente, seco; la causa, algo personal, pero de dos. Era la primera vez que viajaba en avión, mi ticket indicaba al lado de la ventana. Recuerdo que apoyé mi cabeza sobre la ventana y miré afuera. Mi reflejo indicaba que estaba muy golpeado psicológicamente.

Tomé un libro, mi único refugio; leer era estar bien conmigo mismo, la única vía de salida, hasta ahora.

A media hora de vuelo, o quizás más, nunca he sido consciente del paso del tiempo ni antes ni ahora, quiero pensar que es relativo, una aeromoza me preguntó con una sonrisa en los labios (¿Gaseosa? Sí, gracias); me dio el envase y siempre con una sonrisa dijo antes de irse: Joven, sonría.

Desde entonces creo en el poder de las palabras. Así surgió la frase, que en el tiempo fue cambiando su estructura, pero sigue siendo la misma: “sonríe, hay alguien que piensa en ti”. Me la repito varias veces cuando siento que empiezo a tocar fondo; realmente no sé si alguien piensa en mí, pero reconforta creer que así sucede.

¡Ah! Hace un tiempo se la dediqué a una persona especial, modificándola un poco, un hecho que quizás carece de importancia, tal vez.

martes, 7 de mayo de 2019

ESTÁ BIEN, TODO ESTÁ BIEN:



Está bien mostrar debilidad,
derrumbarse,
llorar,
cuando se tiene un motivo.

Está bien reprimirlo,
guardarlo,
acumularlo,
dejar que inunde tu vida.

Está bien tocar fondo,
llegar a lo más bajo,
encontrarse en el abismo
sin saber a dónde ir.

Todo está bien,
si te hace bien,
si lo vale; 
depende de ti hacer que no dure más de la cuenta.