jueves, 23 de mayo de 2019

SUEÑA PEQUEÑO, SUEÑA EN GRANDE:


Ayer soñé que recibía el premio Nobel de Literatura por la utilización del lenguaje circular y la exageración en la elaboración de onomatopeyas (eso decían en el sueño y vaya uno a saber qué es), por hacer esa innovación en la saga “...” que aún no la escribo. Pensaba que recibirlo era traicionar a Jean Paul Sartre.

Soñar es así.

Soñar es viajar a París en autobús,
cruzando el Atlántico sobre cuatro ruedas.

Soñar es estar sobre los Himalayas,
solo,
desnudo,
comiendo helado.

Soñar es caminar descalzo sobre lava ardiente,
salir ileso.

Soñar es viajar a la Luna,
sin un traje especial,
regresar "vivito y coleando",
como si nada.

Soñar es creer que toda mi vida es un sueño
y el sueño es real.

Soñar es convertir lo imposible,
en posible.

Soñar no es una locura,
locura es irte a dormir creyendo que no puedes hacerlo.

Soñar,
también es leer y escribir.

martes, 21 de mayo de 2019

PUNO, TE CONOZCO ASÍ:


Puno,
no es la plaza de armas, 
la Catedral, 
el jirón Lima, 
el museo Dreyer o el de la Coca.

Puno,
es el invidente que con su pista de fondo le canta al amor,
en el jirón Lima.

Puno,
no es la Biblioteca Municipal,
el parque Manuel Pino,
el colegio Glorioso San Carlos.

Puno,
es la abuelita que pide limosna en el jirón Los Incas,
cada noche,
en el lado norte del estadio Enrique Torres Belón.

Puno,
no es el Club Kuntur,
el club Unión,
el Cine Puno,
el Teatro Municipal.

Puno,
es la otra abuelita que toma gaseosa cara,
que pide dinero, sentada,
justo en medio del jirón Lima.

Puno,
no es el jirón Titikaka,
el Museo Naval,
el muelle, lugar mágico;
no es el Lago Titicaca,
descuidado,
solo,
triste,
contaminado,
deshecho,
mugriento,
por culpa de unos seres como nosotros: los humanos.

Puno,
es el señor que toca su charango cerca al muelle,
hace música para el oído cada vez que una persona pasa por su delante,
y se enoja cuando no le dan propina.

Puno,
es la señorita vestida de típico,
que junto a su águila,
invita a los turistas a tomarse una foto al pie del faro,
a cambio de algunas monedas.

Puno,
es el lanchero que cada mañana se levanta,
toma su mate de coca,
navega sobre el Lago Titicaca a casi cuatro mil metros de altura,
llevando turistas locales y nacionales a la isla de los Uros (¿Urus?), Taquile y Amantaní.

Puno,
son sus sonrisas,
sus llantos,
sus gestos,
sus acentos.

Puno,
Puno es su gente.

domingo, 19 de mayo de 2019

OTRA CITA QUE TAMPOCO VAS A LEER:


Solo quisiera decirte mirándote a los ojos:
Te extraño,
de todas las maneras posibles que se puede extrañar a alguien.

Tal vez si es obsesión,
quizás también es amor;
solo hay una verdad,
la misma verdad que no ha cambiado
ni un solo instante.

Estás por todos los lugares de mi mente,
en el aire que respiro al abrir la ventana;
estás en la pantalla de mi computador,
en los libros que leo.

Estás en la alarma del despertador,
en las noches de insomnio;
estás en la luna cuando es de noche,
en mi corazón,
solo cuando late.

Ojalá supiera llamar tu atención.

sábado, 18 de mayo de 2019

UNA BONITA HISTORIA:


Cuando leas esto:
¡Sonríe!
En algún lugar del mundo,
hay alguien que siempre está pensando en ti.

Me considero autor de esta frase porque no la encontré en ningún libro, hasta ahora, pero quiero pensar que es mía. Tiene su bonita historia hacía bastante tiempo.

Recuerdo que era el verano del año 2010, exactamente el 7 de febrero; quién diría que ese año uno de mis escritores favoritos ganaría el premio Nobel de Literatura. Junto a unos compañeros de clase fuimos a Lima en avión, me llevaron a la fuerza, a regañadientes; en ese entonces no era el que soy ahora, tenía vida, pero emocionalmente era un fantasma.

Es que estaba pasando por una depresión que me tenía, literalmente, seco; la causa, algo personal, pero de dos. Era la primera vez que viajaba en avión, mi ticket indicaba al lado de la ventana. Recuerdo que apoyé mi cabeza sobre la ventana y miré afuera. Mi reflejo indicaba que estaba muy golpeado psicológicamente.

Tomé un libro, mi único refugio; leer era estar bien conmigo mismo, la única vía de salida, hasta ahora.

A media hora de vuelo, o quizás más, nunca he sido consciente del paso del tiempo ni antes ni ahora, quiero pensar que es relativo, una aeromoza me preguntó con una sonrisa en los labios (¿Gaseosa? Sí, gracias); me dio el envase y siempre con una sonrisa dijo antes de irse: Joven, sonría.

Desde entonces creo en el poder de las palabras. Así surgió la frase, que en el tiempo fue cambiando su estructura, pero sigue siendo la misma: “sonríe, hay alguien que piensa en ti”. Me la repito varias veces cuando siento que empiezo a tocar fondo; realmente no sé si alguien piensa en mí, pero reconforta creer que así sucede.

¡Ah! Hace un tiempo se la dediqué a una persona especial, modificándola un poco, un hecho que quizás carece de importancia, tal vez.

martes, 7 de mayo de 2019

ESTÁ BIEN, TODO ESTÁ BIEN:



Está bien mostrar debilidad,
derrumbarse,
llorar,
cuando se tiene un motivo.

Está bien reprimirlo,
guardarlo,
acumularlo,
dejar que inunde tu vida.

Está bien tocar fondo,
llegar a lo más bajo,
encontrarse en el abismo
sin saber a dónde ir.

Todo está bien,
si te hace bien,
si lo vale; 
depende de ti hacer que no dure más de la cuenta.

sábado, 27 de abril de 2019

INTÉNTALO, UNA Y MIL VECES:



No es una buena toma, ni quiere serlo, la idea no es esa.

Lo que importa es el lugar, la compañía, la circunstancia, porque siempre que enfermo (emocionalmente, claro) o surge mi trastorno, busco lugares, paz, tranquilidad, explicaciones, respuestas, aire.

El lugar no es una maravilla, pero la compañía lo es, el momento lo es, el día lo vale. Soy triste porque quiero, porque me nace serlo. Estoy triste porque no quiero, porque no me nace, pero así y todo, busco mi bienestar, y estoy seguro que eso está por encima de todo cuanto me rodea.

Estoy seguro que hay personas que me quieren ver destruido, lo estoy, lo consiguieron, tengo motivos para estarlo; al final todo tiende a ser una ironía.

martes, 9 de abril de 2019

PARA EL AMOR DE MI VIDA


Para el amor de mi vida.

¿Dónde puta estás?


He caminado más de tres kilómetros al escribir esto, preguntándome dónde y en qué parte estás. He mirado a la derecha y lo único que observo es la ciudad sumida en melancolía. He mirado a la izquierda y lo que me atrapa es la brisa del lago Titicaca, su enorme horizonte sin fin. He mirado a mi interior y no tengo respuestas o, más bien, las únicas que tengo continúan entendiéndose a más interrogantes...


—Aquí estoy...


—¿Dónde?


Aquí. Tal vez estoy en cualquier lugar, en cualquier lado, en todo momento. Aquí. ¿En dónde me estás buscando? No estoy en un lugar, tampoco soy una persona. Soy una idea, tu idea. La idea que tienes de lo que tú llamas amor de tu vida. Un símbolo, un concepto.


—No entiendo.


Lo que buscas, lo que quieres, lo que añoras, ese es tu ideal. Tengo todo lo que quieres, pero también tengo todo lo que no. No soy perfecta ni mucho menos lo que imaginas.


—Entonces, ¿no existes?


—No así. Sí existo, sí estoy.


—¿Y por qué no apareces?


Tal vez no es el momento. ¿Nunca te has puesto a pensar que las cosas no suceden por alguna razón? Todo tiene que fluir como una catarata, no me apures ni me presiones, solo déjame estar y seré.


Y si eres mi alma gemela, ¿por qué no ahora? ¿Por qué? y ¿qué tal si me ganan?


—No te pueden ganar. Nadie puede hacerlo. La mujer ideal o ese ideal que tienes es lo que tú eliges.


—Por eso...


—Por eso tienes que saber elegir bien...