No es una
buena toma, ni quiere serlo, la idea no es esa.
Lo que
importa es el lugar, la compañía, la circunstancia, porque siempre que enfermo
(emocionalmente, claro) o surge mi trastorno, busco lugares, paz, tranquilidad,
explicaciones, respuestas, aire.
El lugar no
es una maravilla, pero la compañía lo es, el momento lo es, el día lo vale. Soy
triste porque quiero, porque me nace serlo. Estoy triste porque no quiero,
porque no me nace, pero así y todo, busco mi bienestar, y estoy seguro que eso
está por encima de todo cuanto me rodea.
Estoy
seguro que hay personas que me quieren ver destruido, lo estoy, lo
consiguieron, tengo motivos para estarlo; al final todo tiende a ser una
ironía.

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