**"Me estoy muriendo y nadie se está dando cuenta"**
Hola, me hago llamar Lapislázuli. Leer me hizo un ser solitario, sensible, triste, intenso y egoísta. Todo sucedió por desamor. Cuando tenía 15 años dejaron mi corazón hecho pedazos y como consecuencia de ello encontré en la literatura mi vía de escape de un mundo que detesto. Escribo desde los 15 en hojas de mis cuadernos vacíos. Creo en el amor, en su fuerza, y así como el dolor, es un motor que nos mueve. Este espacio es la recuperación de todos mis escritos y un lugar para conocerme mejor.
"Está bien soñar,
no está bien que te quiten los sueños".
Me encanta porque la escribió una niña de 17 años.
Me encanta porque está inspirada en una bonita novela que leí a los 17 años.
Me encanta porque desde que la escuché, el año 2017, la he tenido como un sueño, mis metas, mi vida:
"En un mundo paralelo, cuando me preguntan qué espero de la vida, respondo que una casa en las montañas, de tamaño promedio, fachada rústica, con chimenea y libros por doquier. Respondo que espero habitarla con alguien. Compartir las cervezas (y también el silencio mientras cada quien se dedica a lo suyo).
Bajar al mercadito, disfrutar del olor que expide el pan caliente y aprender a hacer el desayuno.
Escuchar las historias que cuentan los abuelos, remontar la colina, ver la puesta de sol y bailar al compás de la lluvia, no inhalar destrucción sino pureza, albergar en mi pecho los cantos de la tierra, hacerlos resonar desde cualquier rincón hasta poder ceñir la misma luna.
Vivir al compas de "So Long Marianne". Esa vieja canción de los años sesenta.
Trabajar, mas nunca consumirme. Escribir, pintar con acuarelas, hacer el amor a las seis de la tarde. En resumidas cuentas consagrarme a vivir, estar y siempre ser, y disfrutar de cada amanecer.
Sin embargo, en esta realidad, cuando me preguntan qué espero de la vida, lo único que pienso es... yo solamente espero que no me la arrebaten".
Jane Austen, la gran autora británica del siglo XIX, llegó a mi vida porque en una enciclopedia que teníamos en casa había una sección de literatura universal, y en la parte donde se habla de la etapa final de la novela clásica y el inicio de la romántica aparece su nombre, muchos indican que ella es la transición entre la primera y la segunda.
No es cómodo leer en un archivo digital, pero cuando no cuentas con el dinero suficiente no tienes muchas opciones y eso nunca fue impedimento para leer. Lo otro, era porque en la ciudad donde vivo ningún buen libro se ofertaba, ni siquiera hasta hoy. La leí cuando todavía estaba en el colegio, en quinto de media, el año 2007. En su versión impresa la habré comprado el 2010, año en el que sucedieron muchos cambios en mi vida, sobre todo en mi visión de lo que era leer y literatura.
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"Sentido y Sensibilidad" apareció en 1811, es la primera de las seis novelas de la autora, de las que solo leí 4 y las que disfruté a más no poder. No es una de sus mejores novelas y el final es muy decepcionante; además que la escribió con apenas 19 años, pero es un libro imprescindible y un clásico de la literatura inglesa, y no es una novela romántica.
En los libros de Austen el personaje principal siempre es una mujer, nos muestra su psicología y su condición, dándole una personalidad mejor definida que a la de los varones, quienes son seres débiles pese a que tienen el poder. Son ellas las que toman las decisiones más importantes y las que trascienden, y no es una novela feminista.
El lenguaje de Jane Austen es difícil y a ratos puede resultar empalagoso y pesado, pero aporta a la novela ese toque de secretismo, misterio e ironía que te hacen difícil abandonar la obra, aunque pareciera muy lento y que no avanzas.
Que no quede duda que el personaje mejor logrado de Jane Austen es Elizabeth Bennet, de uno de sus libros más aclamados en todo el mundo y del que hablaré en su momento: "Orgullo y Prejuicio". Sin embargo, todos sus personajes femeninos son elaborados con bastante sutileza.
"Mamá, mientras más conozco el mundo, más convencida estoy de que jamás encontraré a un hombre al que realmente pueda amar".
"Sense and Sensibility",
Jane Auste, 1811.
LAS HERMANAS DASHWOOD:
En síntesis, el libro narra la historia de dos hermanas Dashwood (que siempre fueron tres), que aunque muy unidas sus diferencias son muy notorias.
Por un lado, Elinor, racional, inteligente y actúa sopesando las consecuencias que podrían tener sus actos, su temperamento es clásico porque ama el orden y las formas, intenta conservar las reglas del decoro.
Marianne en cambio, es todo lo contrario, es impulsiva, demasiado sentimental, y prefiere sus instintos y sus pasiones al sentido común y a la razón.
Quien no se haya identificado con las hermanas o se cree muy sabelotodo o todavía no ha vivido lo suficiente. Muchas veces somos demasiado Marianne, románticos y nos ilusionamos con facilidad no sólo en el amor, sino en la vida en general; y también somos Elinor, sufrimos en silencio y no demostramos esos sentimientos que se desbordan dentro de nosotros.
LA MADRE:
Ambas psicologías están bien pintadas dentro de una familia que queda como un barco a la deriva, cuando muere el padre, Mr. Henry Dashwood.
En ese momento hace su aparición la señora Dashwood, que toma el timón de ese barco familiar, a la que con mucha intuición y prudencia va guiando entre marejadas y tempestades. Siempre con buena cara ante los obstáculos y la adversidad tendrá la alegría de ver a sus hijas superar las pruebas más difíciles que la vida les otorga.
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El libro me enseñó que a veces en la vida puede dominarnos la pasión, pero ante esta debe haber sensatez, razón, aunque dentro de nosotros no nos deje en paz nuestra sensibilidad.
Nota: algunos textos son recopilaciones de lecturas posteriores.
No soy escritor, ni siquiera algo cercano. Nunca me he considerado uno realmente y dudo llegue a serlo, pero lo estoy intentando.
Solo soy alguien a quien le gusta escribir en medio de la madrugada porque no puedo dormir. Estas palabras son producto de esa fascinación, y lo fácil que es conseguir papel y lápiz a las tres de la mañana un jueves.
De esta manera paso mis noches. Vacío palabras con tinta, tatúo hojas en blanco. Doy vuelta mi cabeza hasta que inevitablemente llega el sueño (y por eso suelo despertar con un cuaderno junto a mi almohada).
"La vida sería más larga y feliz si cada quien pudiera trabajar en lo que le gusta, y sólo en eso".
Gabriel García Márquez.
En 1994, César Gaviria, convocó, en Colombia, a una Misión denominada, los diez sabios, con el objetivo de tratar de corregir la educación colombiana. Por ese entonces, Gabo escribió “Por un país al alcance de los niños”, este texto tiene una vigencia inequívoca y vale la pena leerlo.
Confieso ser un gran admirador de Gabriel José de la Concordia García Márquez, Gabo, no porque sea un fan que solo leyó un libro suyo, como siempre ocurre, o solo fanático de un momento.
Gabo ha estado en mi vida desde los 13 años cuando leí su vida y biografía en un librito que me lo compré recién el 2018, "Vivir Para Contarla", y es que sí, uno vive para contar su historia, para hacerla prosa, para hacerla verso. Cada novela leída tiene su historia conmigo.
"Cien Años de Soledad" es su gran novela y el éxito de esta sea el motivo que a partir de 1960 se conoce como 'realismo mágico' a toda la literatura surgida desde ese momento, aunque no se sabe bien su origen. Otros indican que fue Cortázar. Eso no importa porque la grandeza de Gabo está en su magistral prosa llena de magia.
"Por un país al alcance de los niños”, trata sobre las razones por las que la educación en América Latina no tiene un resultado esperado. Con su prosa magistral, Gabo presenta un recuento histórico de nuestras fortalezas y defectos.
Desde una etapa colonial, llegando hasta la actualidad, Gabo analiza la educación y la va desmembrando, mostrándonos la realidad dura en la que vivimos.
Lo que más me gustó del texto es lo que se lee líneas abajo, muy al estilo de este gran escritor colombiano..
"...nuestra educación conformista y represiva parece concebida para que los niños se adapten por la fuerza a un país que no fue pensado para ellos, en lugar de poner el país al alcance de ellos para que lo transformen y engrandezcan. Semejante despropósito restringe la creatividad y la intuición congénitas. y contraría la imaginación, la clarividencia precoz y la sabiduría del corazón, hasta que los niños olviden lo que sin duda saben de nacimiento: que la realidad no termina donde dicen los textos, que su concepción del mundo es más acorde con la naturaleza que la de los adultos, y que la vida sería más larga y feliz si cada quien pudiera trabajar en lo que le gusta, y sólo en eso".