lunes, 27 de mayo de 2019

ENTRE ERRORES Y CUESTA ARRIBA CUÁNTO HAS CRECIDO:



Nunca me he considerado un ser especial, pero algo debo tener, sé que lo tengo, no sé por qué. Soy un alma triste que está buscando respuestas. Hace 16 años encontré una manera de darle sentido a mi vida, (...), un bonito término para encontrarme conmigo mismo y sobre todo para conocerme de pies a cabeza, de alma a espíritu, una cura perfecta a mis trastornos, pero ahora lo uso de distinta manera. Por mi bien y por el bien de otros lo hago, desde hace mucho.
Es cierto, estoy hecho de tiempo y de experiencias, de vida... Así que hoy en mi cumpleaños, este es todo (no todo) el tiempo que llevo dentro, hasta ahora:

Querido:
Nacerás un lunes a las cinco de la tarde, del quinto mes de un año impar, del siglo pasado y de la última década, justo en el crepúsculo, al menos eso te dirán tus padres y no tendrás otra opción más que creerles porque ellos te procrearon. Todos te esperarán con mucha ansiedad, así como lo hicieron cuando nacieron tus hermanas; pero nunca sabrás lo felices que fueron cuando verás la luz de las estrellas por primera vez y verán que tenías algo colgadito (jajajaj) en tu cuerpito, se darán cuenta que serás varoncito, el primer varón de la familia y el último. En realidad, no recordarás nada, tampoco querrás recordar. Solo intento que recuerdes.

Pasarán algunas horas y aprenderás que el amor no tiene nada que ver con la sangre ni con eso que te contarán cuando seas adolescente. Todavía eres demasiado pequeño como para darte cuenta. También aprenderás, aprenderás a respirar en este mundo, te darás cuenta que en el vientre de mamá todo era más fácil, ahora ya no lo es, hasta te parecía que era más calientito. Te hubiera gustado quedarte allí un poco más de tiempo.

El primer año te la pasarás llorando porque no sabías hablar. Cumplirás 3 años y tus hermanas te adorarán, lástima que con el tiempo cambiarán un poco. Tu vecinita vendrá a tu cumpleaños por primera vez y aprenderás que las hermanas también pueden elegirse, vivirán una vida tomados de las manos, durante un tiempo. También aprenderás que nada dura para siempre, eso con los años irá creciendo, aunque ese entonces no te darás cuenta.

Cumplirás 5 años y aprenderás junto a tu perro que la incondicionalidad no necesita palabras, se demuestra con actos y él lo hace saltando y moviendo la cola. También aprenderás, junto a tus compañeritos de jardín, la importancia de la aceptación y la solidaridad, y pensar que no quisiste ir al jardín por temor a la profesora. Esta será la edad en la que por un descuido de tus padres casi perderás la visión del ojo izquierdo y desde entonces estarás condenado a llevar gafas de por vida. Si hubiera encontrado la forma de decírtelo, lo habrías evitado. No les tendrás rencor ni mucho menos rabia, a veces las cosas suceden sin que nadie pueda evitarlo. Es que aprenderás que ser niño también conlleva una gran responsabilidad.

Entre los 6 y 8 años de edad, ya irás descubriendo el mundo. Algunas personas cercanas a la familia comenzarán a irse a la eternidad. Descubrirás que el “vivieron felices para siempre” con el que nos hacen crecer los cuentos no es más que una vil mentira bonita. En la escuela conocerás a Dios y crees en él, en realidad eso viene de familia. Junto a los juegos sociales también gustarás de los campamentos. Serás un niñito bien que aún no le importaba nada y aceptarás órdenes sin quejarte, tampoco pensarás en revelarte, al menos no por el momento.

Diez años pasaron desde ese lunes y quien diría que empezarás a cantar en un coro de niños de la Iglesia Adventista y tampoco pensaste aguantar bastante tiempo en una escuela de carácter religioso, pero lo hiciste. Eso habla bien de ti. Comenzarás a amar la música y a muchos de sus intérpretes. Lo romántico se te pegará con anormalidad. Ya no podrás vivir sin ella.

Cumplirás 11 y comenzarás a escribir. Es como un bonito secreto. Lo haces porque eres demasiado tímido como para hablar y las letras no son más que un cuaderno en un cajón. El primer día de colegio fue como una pesadilla, pero tenías que obedecer, a ti que te gusta llevar siempre la contraria. Fallecerá tu perrito. Nunca comprarás ni pedirás uno por temor a perderlo. El apego causa infelicidad, pero eso lo aprenderás a los 21 años.

Durante los 13 y 14 años serán la época más feliz de tu adolescencia. Uff, si te contara lo que harás. Además harás lo que quisiste, sin darte cuenta en lo absoluto de las cosas. Amigos, mujeres, alcohol. Es que el mundo es un lugar lleno de primeras veces por explorar, primeros amores, primeras decepciones, primeros rechazos, primeros enemigos, profundas amistades, pero que pasado todo este tiempo algunas te acompañan hasta hoy. Leerás con cariño la primera carta de amor que recibirás de esa niña linda y todavía te sonrojas cada vez que lees la primera que enviarás. ¡Ay, el amor! desde esas épocas te va comiendo el cerebro. Conocerás a tu primer amor platónico. Un día, conocerás la poesía, a Neruda y a sus amigotes románticos. Te volverás un romántico con tintes realistas, tan tú desde ese entonces. Siempre que te enamores perderás la cabeza, la cordura y serás muy pasional y obsesivo, nunca cambies esa tu manera de ser, yo sé por qué te lo digo.
Sin embargo, lo que más quieres en verdad son unas ansias tremendas de libertad que nunca serán saciadas del todo. Pero lo intentarás y eso vale mucho. ¡Ah!, fue la época en la que naciste otra vez y conociste al amor de tu vida: la literatura; pero nunca se llevarán bien del todo, se odiarán, se amarán, no hablarán, se hablarán otra vez, pero siempre estarán empujándose uno al otro, como una relación de amor-odio en el que nadie entiende al otro, una relación tóxica desde que la conociste, ambos tan obsesivos. Llegará un punto en que las inseguridades serán pan de cada día, pero aprenderás que el tiempo pone las cosas en su lugar, pero eso cuando ya cumplas 15.

Antes que cumplas 15, en el verano de ese año, comenzarás a leer tu primer libro completo y lo harás a conciencia: "Harry Potter y el prisionero de Azkaban". Luego los demás libros de la saga te harán amar la lectura, es que Harry Potter es la mejor saga que existe. Sabes bien que no elegiste esto, por alguna razón pasó y quizás la respuesta la irás encontrando con el tiempo. Te darás cuenta del valor del tiempo y qué siempre hay una forma de volver atrás y eso te tendrá obsesionado durante toda tu vida porque fue un bonito descubrimiento y te sentirás orgulloso. Ese también será el momento más feliz de tu vida, es que encontraste la compañía perfecta para tus días de soledad: los libros. No hay nada como una historia para olvidarse del mundo por un ratito, solo cuando lees te olvidas del mundo.

A los 16 años apagarás tu vida. Será el primer apagón que durará siete meses. Emocionalmente en off. El silencio es bueno si no se apodera de ti. El silencio te habla cuando nadie está para ti. Silencio hasta cuando hablas.

A los 17 y 19 te divertirás porque no aparentas la edad que tienes, pareces más viejo de lo que eres y lo disfrutas a mil. Estudias solo para darle gusto a la familia. Cuando tengas 17 descubrirás mentiras sobre tu historia, todo cambiará y se romperá, pero por esos años conocerás a la única persona que te cambiaría por completo, de hecho ya no eres el mismo de siempre. Desde entonces no dejarás que nada ni nadie cambie tus maneras y es que solo una vez se encuentran personas que te marcan la vida. Cuando cumplas 18 sentirás que eres libre, en un sentido literal. Obtendrás tu DNI azul-verdoso (jaj) con una firma que ya no podrás cambiar (ni modo). Tú y tu firma tan cursi. A los 19 pensarás que en ese accidente morir habría sido un gran alivio. Recordarás con emoción la vez que leíste "Viaje Al Centro de la Tierra" de Julio Verne en solo ocho horas, quizás no sea una hazaña, pero ese día no almorzaste. Recién a los 19 aprenderás a guardarte muchas cosas para ti y no contárselo a nadie, es que eso te hace demasiado bien.

A los 20 años el niñito bien se revelará. Cometerás todos los errores de los que luego te arrepentirás. Irte a Chile por seis meses fue lo mejor. Por un tiempo se te pegará ese acento sureño que luego olvidarás. Llegarás a la Madre Patria por una beca y prometerás volver y la promesa todavía sigue en pie. Pero algo va a pasarte porque ya no creerás en Dios y no irás más a la iglesia. Razones te sobran, motivos son muchos. Conocerás personalmente a una persona que amas y admiras. Otros creerán que empiezas a conocer “famosos”. Seguirás leyendo a conciencia y a veces encerrado en casa, sobre todo los fines de semana. Adoras estar sólo, aunque las maneras y las formas las detestas. Te darás cuenta que siempre hay tiempo para todo, para leer lo habrá más.

A los 21 años, un año más. Descubrirás que no te gusta trabajar. Tomarás una decisión. Pilar Sordo, la psicóloga chilena, te enseñará que el apego causa infelicidad. Pero nunca lo entenderás y seguirás con lo mismo todas las veces que puedas. Empezarás a inventar frases bonitas para ti, de entre ellas solo una la utilizarás en el futuro cercano. Todas las guardarás bajo llave porque pensarás decírselo a la persona más especial que conocerás en el futuro. Pero te darás cuenta que con esa frase te equivocaste de persona. De los errores se aprenden, errores que no merecen ser recordados.

Cumplirás 22 años y volverás a estudiar. Lo ojos de tu padre cuando se entere lo que estudiarás. "Es normal que haya reaccionado así", pensarás. Por otro lado, tendrás demasiadas partes rotas, pedirás una señal y llegará como por arte de magia. La fe se vuelve pilar y confiarás en ti como no lo hacías desde hace un tiempo. "Si estoy demente al sentirlo tanto eso es una bendición", cada vez estarás más obsesionado con ello. Además llegará tu...

Esta época será el momento en que apagarás tu vida por unos años, en suma 4. El segundo apagón. Estudiarás. Te darás cuenta que trabajarás en algo que no te gustará, pero ese lugar te dará dinero para viajar y te hará conocer algunas personas que marcarán tu vida una y otra vez. Un amor breve pero profundo y una amiga que será una excepción en un entorno hostil... Dejarás de leer porque te dará el síntoma de abstinencia a la lectura, jajaja, un término que tú mismo inventarás, en realidad no sabes porque lo dejarás, durará 2 años y dos meses. Pero lo superarás.

Luego le darás luz a tu vida una vez más. Después de meses y meses seguirás mirando de frente, nunca bajarás la cabeza ante nadie, te llenarás de prejuicios y estarás triste, pero feliz; con menos amigos de los que hubieras esperado, incluso habiendo aprendido que las amistades también rompen el corazón, pero con lazos mucho más profundos con los que quedaron y con los que irás conociendo en ese nuevo camino que te abrirá la vida. No dejarás que nada ni nadie cuestione tu pasión por la literatura, el lenguaje, las matemáticas, el fútbol, el teatro y la torta de chocolate y seguirás escribiendo porque la vida te dará demasiado para decir como para ahogarte en silencios.

Justo hoy, a ese niñito de la foto le dirás: "¡Guau! ¡Cómo has crecido pequeño! No te exijas tanto, no estás donde siempre quisiste estar, pero estás aquí y aún de pie y eso no es poco, aunque no es suficiente, nunca es suficiente si vale la pena. Entre errores y todo cuesta arriba has sabido levantarte.
¡Guau! ¡Estás vivo! Aprendiste a vivir con intensidad, sueños, pasión, emoción, guardando lo más importante solo para ti, obsesionado en lo que quieres, convencido que no hay nada mejor que ello, como en una novela de Edgar Allan Poe, de Dumas y de Flaubert, de esos grandes escritores que leíste de adolescente y aún lees, y de los dos que te volvieron la vida patas arriba: Sartre y Camus. Mencionarlos a todos se haría una lista larga, aunque no mencionarlos es algo injusto.
Está bien si te frustras, si lloras en exceso, si te derrumbas, si luego no sabes cómo levantarte de cama ni a dónde ir; pero sonríe pequeño y lo de pequeño es porque lo sigues siendo. ¡FELIZ CUMPLEAÑOS MI QUERIDO GORKI! Y lo de querido te lo digo en serio. Aunque no te soporto y detesto tus trastornos y me haya costado mucho, aprendí a quererte así: tan imperfecto e inseguro.
Y ¿sabes? nunca lo olvides, nadie escribe mejor que tú, solo tus escritores favoritos..."

¿Ves? Aunque siempre lo dudes y no sé por qué lo haces, todo valdrá la pena. Te costará mucho entenderlo, pero sí valdrá la pena haber nacido.

Y ahora, justo ahora, llegó el momento de apagar tu vida. Ya son tres veces, tres intentos, no lo dudes, también valdrá la pena. No quieres hacerlo, pero tienes que y debes, las circunstancias te obligan y a veces todo vale y es necesario para estar mejor, mucho mejor. Pero ¿sabes? tú eres el mejor, la mejor persona que conozco eres tú.

I love you.

sábado, 25 de mayo de 2019

CONÓCEME UN POQUITO:



Querido diario:

Viajando, hoy por la tarde, cuando miro por la ventana del avión me pregunto: ¿Tengo amigos? La respuesta es sencilla: no tengo amigos. Quiero pensar que los tengo y los pocos que tengo están ocupados trabajando o estudiando, uno siempre tiende a pensar en lo que le conviene. Estoy acostumbrado así, en soledad, aunque no me hace bien, lo sé. Es rara esta sensación de querer estar solo, pero en el fondo preguntarte ¿Por qué te haces tanto daño, pequeño?

No se me da bien encajar en grupos por mis características psicológicas (falso, en realidad evito personas, o solo me acerco a los que se acercan a mí). Si me preguntas por qué, no sé, tengo miedo; miedo de apegarme a las personas y acabo haciendo eso mismo. Rarísimo. Soy raro de nacimiento, lo siento.

A menudo (muy a menudo diría yo) espero que todos hagan lo mismo que hago yo por algunas personas, pero es verdad que todos somos diferentes. A veces no espero nada de nadie, a veces espero todo, pero no puedes esperar que hagan por ti lo que haces tú por ellos (una bonita frase de por ahí).

Esto no quiere decir que no sea feliz, lo que pasa es que soy feliz a mi manera. Trato de no ser similar a otros aunque esa es mi tendencia, un ir y venir del carajo, toda la vida (como en una novela de Gabriel García Márquez).

Si me preguntas qué es lo que espero de mi vida, te respondería sin dudarlo: no quiero morir sin cumplir mis sueños y metas de adolescente, al menos no ahora. Un poquito más, toda la vida. Cierro la ventana.

Hasta mañana.

viernes, 24 de mayo de 2019

UN DOLOR EN EL ALMA:



Me apena saber que solo te di poder para destruirme;
que todo lo bonito que parecía ser,
nunca lo fue.

Me apena saber que no te importo,
nada;
que no haya nada bonito que poder contar.

Me apena saber que solo te burlabas de mí,
una y otra vez,
haciéndome daño,
pasando por encima de mí.

Me apena saber que en todo lo que escuché había algo de verdad,
no lo creí,
aunque es una verdad que no puedo confirmarla,
el cariño siempre fue más.

Me apena saber que nunca fui nada para ti,
solo uno más;
que lo intenté,
haciendo todo lo que estaba en mis manos.

Me apena saber que solo yo empujaba todo,
cuando tú ni siquiera estabas a bordo.

jueves, 23 de mayo de 2019

SUEÑA PEQUEÑO, SUEÑA EN GRANDE:


Ayer soñé que recibía el premio Nobel de Literatura por la utilización del lenguaje circular y la exageración en la elaboración de onomatopeyas (eso decían en el sueño y vaya uno a saber qué es), por hacer esa innovación en la saga “...” que aún no la escribo. Pensaba que recibirlo era traicionar a Jean Paul Sartre.

Soñar es así.

Soñar es viajar a París en autobús,
cruzando el Atlántico sobre cuatro ruedas.

Soñar es estar sobre los Himalayas,
solo,
desnudo,
comiendo helado.

Soñar es caminar descalzo sobre lava ardiente,
salir ileso.

Soñar es viajar a la Luna,
sin un traje especial,
regresar "vivito y coleando",
como si nada.

Soñar es creer que toda mi vida es un sueño
y el sueño es real.

Soñar es convertir lo imposible,
en posible.

Soñar no es una locura,
locura es irte a dormir creyendo que no puedes hacerlo.

Soñar,
también es leer y escribir.

martes, 21 de mayo de 2019

PUNO, TE CONOZCO ASÍ:


Puno,
no es la plaza de armas, 
la Catedral, 
el jirón Lima, 
el museo Dreyer o el de la Coca.

Puno,
es el invidente que con su pista de fondo le canta al amor,
en el jirón Lima.

Puno,
no es la Biblioteca Municipal,
el parque Manuel Pino,
el colegio Glorioso San Carlos.

Puno,
es la abuelita que pide limosna en el jirón Los Incas,
cada noche,
en el lado norte del estadio Enrique Torres Belón.

Puno,
no es el Club Kuntur,
el club Unión,
el Cine Puno,
el Teatro Municipal.

Puno,
es la otra abuelita que toma gaseosa cara,
que pide dinero, sentada,
justo en medio del jirón Lima.

Puno,
no es el jirón Titikaka,
el Museo Naval,
el muelle, lugar mágico;
no es el Lago Titicaca,
descuidado,
solo,
triste,
contaminado,
deshecho,
mugriento,
por culpa de unos seres como nosotros: los humanos.

Puno,
es el señor que toca su charango cerca al muelle,
hace música para el oído cada vez que una persona pasa por su delante,
y se enoja cuando no le dan propina.

Puno,
es la señorita vestida de típico,
que junto a su águila,
invita a los turistas a tomarse una foto al pie del faro,
a cambio de algunas monedas.

Puno,
es el lanchero que cada mañana se levanta,
toma su mate de coca,
navega sobre el Lago Titicaca a casi cuatro mil metros de altura,
llevando turistas locales y nacionales a la isla de los Uros (¿Urus?), Taquile y Amantaní.

Puno,
son sus sonrisas,
sus llantos,
sus gestos,
sus acentos.

Puno,
Puno es su gente.

domingo, 19 de mayo de 2019

OTRA CITA QUE TAMPOCO VAS A LEER:


Solo quisiera decirte mirándote a los ojos:
Te extraño,
de todas las maneras posibles que se puede extrañar a alguien.

Tal vez si es obsesión,
quizás también es amor;
solo hay una verdad,
la misma verdad que no ha cambiado
ni un solo instante.

Estás por todos los lugares de mi mente,
en el aire que respiro al abrir la ventana;
estás en la pantalla de mi computador,
en los libros que leo.

Estás en la alarma del despertador,
en las noches de insomnio;
estás en la luna cuando es de noche,
en mi corazón,
solo cuando late.

Ojalá supiera llamar tu atención.

sábado, 18 de mayo de 2019

UNA BONITA HISTORIA:


Cuando leas esto:
¡Sonríe!
En algún lugar del mundo,
hay alguien que siempre está pensando en ti.

Me considero autor de esta frase porque no la encontré en ningún libro, hasta ahora, pero quiero pensar que es mía. Tiene su bonita historia hacía bastante tiempo.

Recuerdo que era el verano del año 2010, exactamente el 7 de febrero; quién diría que ese año uno de mis escritores favoritos ganaría el premio Nobel de Literatura. Junto a unos compañeros de clase fuimos a Lima en avión, me llevaron a la fuerza, a regañadientes; en ese entonces no era el que soy ahora, tenía vida, pero emocionalmente era un fantasma.

Es que estaba pasando por una depresión que me tenía, literalmente, seco; la causa, algo personal, pero de dos. Era la primera vez que viajaba en avión, mi ticket indicaba al lado de la ventana. Recuerdo que apoyé mi cabeza sobre la ventana y miré afuera. Mi reflejo indicaba que estaba muy golpeado psicológicamente.

Tomé un libro, mi único refugio; leer era estar bien conmigo mismo, la única vía de salida, hasta ahora.

A media hora de vuelo, o quizás más, nunca he sido consciente del paso del tiempo ni antes ni ahora, quiero pensar que es relativo, una aeromoza me preguntó con una sonrisa en los labios (¿Gaseosa? Sí, gracias); me dio el envase y siempre con una sonrisa dijo antes de irse: Joven, sonría.

Desde entonces creo en el poder de las palabras. Así surgió la frase, que en el tiempo fue cambiando su estructura, pero sigue siendo la misma: “sonríe, hay alguien que piensa en ti”. Me la repito varias veces cuando siento que empiezo a tocar fondo; realmente no sé si alguien piensa en mí, pero reconforta creer que así sucede.

¡Ah! Hace un tiempo se la dediqué a una persona especial, modificándola un poco, un hecho que quizás carece de importancia, tal vez.