Soledad en silencio he vivido yo, si no me equivoco son las letras de una canción. Las canciones solo tienen sentido cuando nos 'tocan'. Algunas con el tiempo dejan de tener significado.
Bueno, de canciones no trata este post, mejor se lo dejo a los expertos. No podría hablar de algo que no sé o solo porque lo leí y tengo buena base, las cosas como son. Por eso no hablo de literatura, solo me gusta expresar con palabras sencillas lo que siento. No voy a usar palabras rebuscadas para ser más culto, eso no es lo mío.
En realidad, este post me sale del corazón (es un decir, obvio) y con mucho dolor. Nunca había pensado de esta manera, siempre creí que podía hacer algo más, pero me pongo a pensar y digo, y, si estas son mis últimas letras ¿qué tendría que escribir?
Hace mucho que no escribo. Han pasado muchas cosas, pero no les contaré nada hoy. No puedo, simplemente no puedo. Tampoco quiero ser dramático ni pesimista ni negativo, solo quiero expresar lo que siento ahora, como siempre. Y ahora no estoy bien.
Siempre me acusan de ser pesimista, negativo, pero no lo soy. Soy realista y vivo bajo esa perspectiva. Lo de leer va más bien, alguna vez lo escribí, como una forma de desapegarme del mundo real, olvidarme de vivir, ¿acaso no sirven para eso los libros?
No me siento bien. Es fácil decir estoy bien, pero por dentro todo es un suplicio, no lo estoy. Duele todo, tanto dolor físico y psicológico. Me siento cansado, agotado, desmotivado, sin ganas. Me dicen que debo moverme, pero no puedo.
Cuando estás a punto de "irte" lo primero que piensas es en todo, en ese todo literal. Ni siquiera puedes despedirte de las personas que quieres, uno o dos, ni hacer una llamada, ni siquiera llorar. Todo es niebla. De repente ni siquiera ya importan tus sueños, sino aferrarte a la vida. De repente solo piensas en cómo sería la vida sin uno. Y ese uno eres tú, soy yo. De repente solo dices, no quiero morir, o tal vez sí quiero, pero no debo. ¿Cuántas veces he pensado en suicidarme? Los dedos de las manos no son suficientes. Esta vez el suicidio no tiene nada que ver.
Soy muy débil emocionalmente, el estrés me ataca rápido, la depresión me hunde, la angustia me mata, la soledad me ahoga. Lo que vivo por dentro muchas veces no se manifiesta por fuera. Pero estoy, estoy aquí, no creo que sea para sufrir.
No sé qué me pasa. Solo quiero llorar y estoy... no sé cómo. Salen lágrimas, gota a gota caen, se pierden en los cachetes, siguen las líneas del rostro y desaparecen. No estoy bien. No estoy nada bien. Y si me aferro a la vida es porque tengo sueños que no he cumplido todavía y que es la razón por la que todavía sigo luchando.
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