miércoles, 12 de junio de 2019

SIN TENERLO, CORAZÓN DE POEMA:



Escribo aquí, desde un lugar sin nombre,
eso que todavía no es noviembre.

Desde mi soledad en inmenso frío,
desde una calle con alumbrado sombrío.

Mi corazón, alma de poema, me incita con ímpetu, a coger un lápiz,
mejor sin punta fina, y escribir con mucha esperanza:

“No encontrarás respuestas en lugares
donde no hayan luces que te alumbren”.

Gorki Maquera

EN LA ETERNIDAD:



Hace 7 meses mi madre falleció víctima de cáncer,
una enfermedad que en su estado más avanzado sigue
cobrando la vida de miles de personas en todo el mundo,
como si fuera suya.

Supongo que las personas que se van hacia el más allá,
nunca se van del todo de aquí, siempre están,
siempre se quedan,
tal vez no de la manera que uno esperaría.

Están aquí sus sonrisas, sus llantos, sus miradas,
sus caminares cansinos, sus enseñanzas...
Están aquí todos sus recuerdos,
los que subsisten en la eternidad, en la memoria.
(G.M.)

domingo, 9 de junio de 2019

DÍA NÚMERO 14, SEMANA 2, JUNIO: la pena.




“No negar la emoción, expresarla y tomar contacto con la fragilidad para que desde ahí salga la fuerza para soportarlo” Pilar Sordo.


La otra vez, caí en la cuenta de que la extrañaba;
para qué decírselo si no le importo.

La otra vez, cuando viajaba,
vi un bonito reflejo en la ventana del auto, su rostro.

La otra vez, cuando caminaba,
escuché una canción en Spotify, me recordaba a ella.

La otra vez, me senté mirando el lago, el agua,
dejando pasar el tiempo para regresar a clases.

La otra vez, intenté no pensar en ella;
cada que lo intento empiezo a pensar(la).

La otra vez, la soñé, supongo que la extraño;
para qué decírselo, para qué,
está feliz cuando no la molesto.

La otra vez... sí, la otra vez.

sábado, 8 de junio de 2019

LA SEGUNDA VEZ:


¿Alguna vez mendigaste amor? Es la segunda vez que me pasa. Cuando te das cuenta no sabes si llorar o reír, una sensación extraña, pero duele, duele de verdad.

En un inicio parecía ir bien, bonitos mensajes, frases dedicadas, cosas sencillas. Ya es tarde cuando sabes que lo único que hacías era incrementar el ego de la otra persona.

Llega un punto en que sabes que estás hostigando, molestando, al punto de romper esa delgada línea entre el amor y el acoso, enviando mensajes todo el día. Quieres parar y no lo haces porque es tarde cuando te das cuenta que estás enamorado. Tratas de mostrar interés, te ilusionas sin motivo, pese a que de la otra parte no hay nada más que un no sé qué que tiende a ser un no, pero que para uno parece un sí, y termina siendo un no. Insistes.

Los halagos solo aumentan el ego de la otra persona, no es recíproco. Todo eso produce un desgaste emocional intenso, a tal punto que ya no vives, sino sobrevives. Te vuelves dependiente de esa persona.

Luego, todo empieza a volverse tóxico. Quieres hablar y no quiere, y sigues insistiendo, perdiendo el orgullo, la dignidad, el amor propio, la autoestima; en resumen, te pierdes en alguien porque parecía bonito.

Ya no escuchas consejos, te olvidas, quieres dejarlo atrás y ya no puedes, y luego ya te conviertes en un juguetito para la otra persona, y todo va y viene. Tiende a convertirse en obsesión porque no aceptas el rechazo.

¿Alguna vez te pasó?
Luego te preguntas si algo hiciste mal, te vas culpando sobre el hecho, como si tuvieras culpa, pero no ocurre nada de eso, tal vez hiciste bien. Quizás no con esa persona, sin embargo a alguien le vas a caer bien así, no tienes por qué cambiar tu manera de ser. Siempre hay alguien que te mueve, siempre aparece un arcoíris después de una torrencial lluvia.

viernes, 7 de junio de 2019

PROMESAS CON AMOR:


Quien no haya hecho una promesa de amor o no haya escrito algo cursi en algún lugar como una pared, un cuaderno, un árbol, un camino, una piedra o algún lugar poco importante, o no se ha enamorado nunca o se cree lo suficientemente “maduro” como para realizar ese tipo de “cositas”.

Alguna vez en nuestras vidas sin quererlo o queriéndolo, de seguro hemos hecho un juramento eterno, pero que con el paso del tiempo no lo fue o quizás sí.

La otra vez iba caminando y me topé con dos lugares interesantes y muy particulares, hace unos años atrás había otros nombres, otras frases, otros motivos. Ahora, escritos en piedra, hay nombres de personas que se hacen juramentos de amor y de eterna fidelidad; escritos con la misma intensidad con la que sienten el flechazo del amor y de la amistad.

Bonitas frases dedicadas a los amores de sus vidas, dibujos de corazones, frases de desamor culpando al amor por lo sucedido, recuerdos de ella para él o al revés, letras de canciones, nombres borrados por el paso del tiempo, dos nombres escritos unidos por un nexo que une a las personas: el “y”.

Tal vez esos juramentos se los haya llevado el tiempo o las circunstancias, tal vez esa eterna fidelidad no fue tan eterna como parecía ser; sin embargo, esos lugares tienen recuerdos de personas que alguna vez fueron algo y terminaron siendo nada o no fueron nada y terminaron siendo todo.

Tal vez ese amor dura hasta hoy, tal vez esos juramentos todavía siguen latiendo en el corazón de esas personas; tal vez, tal vez no, tal vez sí.

jueves, 6 de junio de 2019

NO HAY NADA QUE NO SEA CIERTO PORQUE NO TENGO IMAGINACIÓN:



Cuando camino por el malecón, ese tipo de banquitos me recuerdan la vez que leí una novela (es más que una simple novela) estupenda que influyó mucho en mi manera de pensar y ver las cosas: “La Náusea” de Sartre. No leí el libro en ese lugar, me recuerda al vacío que hay en él, y que siempre surgen dudas existenciales.

Tuve la suerte de leer el libro en el año 2009, cuando aún era muy jovencito -Wow, cómo ha pasado el tiempo, ya van diez años-. El libro no me ayudó en ese momento porque llegó cuando padecía de una depresión al borde del suicidio por las malas decisiones. A veces hay personas que llegan a la vida de uno para salvarlos cuando no se puede hacerlo solo, hay libros que también llegan y ambos llegaron cuando más necesitaba ayuda; no de la manera como me lo imaginaba.

No culpo al libro, pero el ser pesimista, mi sentido de libertad, la no creencia en Dios, el mirar con desdén a quienes me rodean, se hicieron mucho más intensos a partir de allí.

El jovencito creció viendo el mundo con asco, viendo el enorme universo que estaba en frente sintiéndose pequeño y el abismo en el que se encontraba parecía enorme; sin embargo, un lugar que ansiaba conquistar, que todavía piensa que existe esa posibilidad.