sábado, 27 de abril de 2019

INTÉNTALO, UNA Y MIL VECES:



No es una buena toma, ni quiere serlo, la idea no es esa.

Lo que importa es el lugar, la compañía, la circunstancia, porque siempre que enfermo (emocionalmente, claro) o surge mi trastorno, busco lugares, paz, tranquilidad, explicaciones, respuestas, aire.

El lugar no es una maravilla, pero la compañía lo es, el momento lo es, el día lo vale. Soy triste porque quiero, porque me nace serlo. Estoy triste porque no quiero, porque no me nace, pero así y todo, busco mi bienestar, y estoy seguro que eso está por encima de todo cuanto me rodea.

Estoy seguro que hay personas que me quieren ver destruido, lo estoy, lo consiguieron, tengo motivos para estarlo; al final todo tiende a ser una ironía.

martes, 9 de abril de 2019

PARA EL AMOR DE MI VIDA


Para el amor de mi vida.

¿Dónde puta estás?


He caminado más de tres kilómetros al escribir esto, preguntándome dónde y en qué parte estás. He mirado a la derecha y lo único que observo es la ciudad sumida en melancolía. He mirado a la izquierda y lo que me atrapa es la brisa del lago Titicaca, su enorme horizonte sin fin. He mirado a mi interior y no tengo respuestas o, más bien, las únicas que tengo continúan entendiéndose a más interrogantes...


—Aquí estoy...


—¿Dónde?


Aquí. Tal vez estoy en cualquier lugar, en cualquier lado, en todo momento. Aquí. ¿En dónde me estás buscando? No estoy en un lugar, tampoco soy una persona. Soy una idea, tu idea. La idea que tienes de lo que tú llamas amor de tu vida. Un símbolo, un concepto.


—No entiendo.


Lo que buscas, lo que quieres, lo que añoras, ese es tu ideal. Tengo todo lo que quieres, pero también tengo todo lo que no. No soy perfecta ni mucho menos lo que imaginas.


—Entonces, ¿no existes?


—No así. Sí existo, sí estoy.


—¿Y por qué no apareces?


Tal vez no es el momento. ¿Nunca te has puesto a pensar que las cosas no suceden por alguna razón? Todo tiene que fluir como una catarata, no me apures ni me presiones, solo déjame estar y seré.


Y si eres mi alma gemela, ¿por qué no ahora? ¿Por qué? y ¿qué tal si me ganan?


—No te pueden ganar. Nadie puede hacerlo. La mujer ideal o ese ideal que tienes es lo que tú eliges.


—Por eso...


—Por eso tienes que saber elegir bien...



jueves, 14 de febrero de 2019

EXPRÉSATE, LIBRE COMO EL VIENTO:


Mi profesora de psicología solía decirnos que uno de los valores que más se podía rescatar de las redes sociales es que permite a las personas poder expresar sus emociones libremente. Tiene algo de cierto, a veces eso es lo que hago, pero tal vez no de la manera más adecuada.

Es bueno expresarse, según el estado de ánimo en el que estés en un momento dado. Lo que hago yo, es básico, a veces escucho música, copio frases que encuentro en los libros que leo, escribo situaciones que observo en las calles o el autobús; algunas veces hago mis propias composiciones en servilletas de los restaurantes, en un pequeño diario que llevo a todos lados, en mi celular, en mis manos cuando no hay un papel cerca, y otros miles de lugares favoritos que tengo. Siempre hay algo que decir, algo con que desahogarse.

Mis hermanas acostumbran decirme que soy una persona muy emocional y cambiante. Es verdad, a medias. Desde lo psicológico existe el llamado trastorno de doble personalidad o, lo más extremo, Borderline. Mi tendencia es esa, pero no tanto. Puedo estar riendo a carcajadas y al otro momento estar en un estado de melancolía pura. Esta bipolaridad es muy característica en mí. No es que sea un trastorno mal tratado desde la niñez, no lo es, lo que pasa es que se ha acrecentado con los años. Yo no era así, pero desde hace varios años sí que lo soy. Una persona anormal, imperfecta, pero eso sí, inteligente.

jueves, 3 de enero de 2019

UNA CITA QUE NUNCA LEERÁS:


Sé que no vas a leer este trocito,
no creo que nadie te lo haga saber,
si algún día lo lees quiero que sepas que vales mucho para mí.

A veces pienso que estoy obsesionado contigo,
haber roto esa pequeña línea entre el amor y la obsesión,
solo sé que eres tan especial que no me doy cuenta.

Solo me gustaba escribirte,
o que me digas que deje de hacerlo,
aun sabiendo que llegado a este punto,
estoy molestándote demasiado.

Todo lo que siento se reduce a esas dos palabras,
te quiero,
seguidas de tu nombre.

Así soy yo,
tengo esa hermosa costumbre de ser cruel conmigo mismo.

lunes, 17 de diciembre de 2018

RECUERDOS:


Hay momentos que los conservo con melancolía. Siempre he sido así. Melancólico, curioso y divertido hasta una fecha que cambió todo en mí.

Recuerdo el día que leí mi primer libro. Tenía 15 años y algunos meses de nacido, cursaba el tercero de media en la secundaria. Esa fue la primera vez que terminé de leer un libro completo, que lo disfruté como nunca lo había hecho, hasta ese momento.

Fue la primera vez que reí a solas, como un loco, con un libro en las manos. Fue la vez primera que me olvidé de todo, hasta de comer. Fue lo más lindo que me pasó, lo más maravilloso.

A partir de ese momento empecé a abrir los libros que tenía y que nunca había echado un vistazo porque siempre los consideré aburridos. Fue la época que me arrepentí de no haberlos conocido más antes; simplemente fue genial.

También, a partir de esa fecha empecé a viajar con mi imaginación. Conocí Londres de Jane Austen, el París de Víctor Hugo, la Rusia de Tolstoi, la Colombia de Gabriel García Márquez, el Perú de Mario Vargas Llosa y la Francia del Jean Paul Sartre; siempre quise aprender francés.

Hasta esa fecha me pareció que fui una niñito bien, de cabello alborotado y negro. Posterior a ello algo fue que cambió, porque nada fue igual. Fue la época de dejar todo lo que tenía planeado y supe que no podía hacer lo que tenía pensado, sino lo que debía hacer pese a que sabía (y aún sé) que no era (que no es) fácil.
Fue maravilloso porque conocí los libros; peor, porque me encontré con la soledad, pero más peor aún, porque me habría gustado conocer la lectura desde muy pequeño.

Fueron esos días que empecé a caminar con mi libro en la calle. Solía ir a leer al muelle que siempre consideré mi lugar mágico. En ese momento mi vida se convirtió en solitaria. Todo cuanto hice antes, de repente se volvió pasado y todo lo que hacía a partir de ese momento se convirtió en futuro.

Miré el futuro con desesperación, con angustia, con soledad, hice mal, lo sé. Y no estaba equivocado. No cambió nada. No es como siempre la imaginé.

martes, 13 de noviembre de 2018

SOLÍA PENSAR:


A veces me pregunto si existe vida después que uno muere. Mamá solía decir que no. Que al final la persona que muere se convierte en polvo, bueno, es una enseñanza que siempre nos han dejado.

También solía decir que cuando uno muere, el alma de una persona abandona el cuerpo y este está como vagabundo en el mundo, dependiendo de cómo haya muerto la persona. Le tengo miedo a la muerte porque sinceramente no sé cómo voy a morir. Me gustaría dormir y despertar muerto. Sería una muerte muy digna, hasta cierto punto.

Hace unos años la muerte estuvo cerca de mí. Por unos milímetros me salvé. Casi caigo del segundo piso de mi casa. A veces me pregunto cómo hubiera sido la vida después de mí si es que habría muerto en ese momento. Tal vez me habría ahorrado miles de sufrimientos, tal vez no. Es increíble cómo de relativo pueden llegar a ser las cosas.
Realmente uno nunca sabe qué podría pasar si morimos ahora, pero siempre tendremos esas dudas. Al menos yo, pensaré que hubiera sido mejor, al menos para mí.