jueves, 14 de febrero de 2019

EXPRÉSATE, LIBRE COMO EL VIENTO:


Mi profesora de psicología solía decirnos que uno de los valores que más se podía rescatar de las redes sociales es que permite a las personas poder expresar sus emociones libremente. Tiene algo de cierto, a veces eso es lo que hago, pero tal vez no de la manera más adecuada.

Es bueno expresarse, según el estado de ánimo en el que estés en un momento dado. Lo que hago yo, es básico, a veces escucho música, copio frases que encuentro en los libros que leo, escribo situaciones que observo en las calles o el autobús; algunas veces hago mis propias composiciones en servilletas de los restaurantes, en un pequeño diario que llevo a todos lados, en mi celular, en mis manos cuando no hay un papel cerca, y otros miles de lugares favoritos que tengo. Siempre hay algo que decir, algo con que desahogarse.

Mis hermanas acostumbran decirme que soy una persona muy emocional y cambiante. Es verdad, a medias. Desde lo psicológico existe el llamado trastorno de doble personalidad o, lo más extremo, Borderline. Mi tendencia es esa, pero no tanto. Puedo estar riendo a carcajadas y al otro momento estar en un estado de melancolía pura. Esta bipolaridad es muy característica en mí. No es que sea un trastorno mal tratado desde la niñez, no lo es, lo que pasa es que se ha acrecentado con los años. Yo no era así, pero desde hace varios años sí que lo soy. Una persona anormal, imperfecta, pero eso sí, inteligente.

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