lunes, 17 de diciembre de 2018

RECUERDOS:


Hay momentos que los conservo con melancolía. Siempre he sido así. Melancólico, curioso y divertido hasta una fecha que cambió todo en mí.

Recuerdo el día que leí mi primer libro. Tenía 15 años y algunos meses de nacido, cursaba el tercero de media en la secundaria. Esa fue la primera vez que terminé de leer un libro completo, que lo disfruté como nunca lo había hecho, hasta ese momento.

Fue la primera vez que reí a solas, como un loco, con un libro en las manos. Fue la vez primera que me olvidé de todo, hasta de comer. Fue lo más lindo que me pasó, lo más maravilloso.

A partir de ese momento empecé a abrir los libros que tenía y que nunca había echado un vistazo porque siempre los consideré aburridos. Fue la época que me arrepentí de no haberlos conocido más antes; simplemente fue genial.

También, a partir de esa fecha empecé a viajar con mi imaginación. Conocí Londres de Jane Austen, el París de Víctor Hugo, la Rusia de Tolstoi, la Colombia de Gabriel García Márquez, el Perú de Mario Vargas Llosa y la Francia del Jean Paul Sartre; siempre quise aprender francés.

Hasta esa fecha me pareció que fui una niñito bien, de cabello alborotado y negro. Posterior a ello algo fue que cambió, porque nada fue igual. Fue la época de dejar todo lo que tenía planeado y supe que no podía hacer lo que tenía pensado, sino lo que debía hacer pese a que sabía (y aún sé) que no era (que no es) fácil.
Fue maravilloso porque conocí los libros; peor, porque me encontré con la soledad, pero más peor aún, porque me habría gustado conocer la lectura desde muy pequeño.

Fueron esos días que empecé a caminar con mi libro en la calle. Solía ir a leer al muelle que siempre consideré mi lugar mágico. En ese momento mi vida se convirtió en solitaria. Todo cuanto hice antes, de repente se volvió pasado y todo lo que hacía a partir de ese momento se convirtió en futuro.

Miré el futuro con desesperación, con angustia, con soledad, hice mal, lo sé. Y no estaba equivocado. No cambió nada. No es como siempre la imaginé.

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