viernes, 23 de octubre de 2020

CUÁNTA VERDAD:


Una hermosa frase de Mario Benedetti:


"¿Por qué debería estar triste? He perdido a gente que no me amaba, pero ellos perdieron a alguien que los amaba".


Cuánta verdad en esas líneas.


miércoles, 21 de octubre de 2020

YOU'RE MY WONDERWALL:


No tengo palabras, solo sé que me encanta...

...

There are many things

that I would like to say to you

but I don’t know how

I say maybe

...

you’re gonna be the one that saves me?

and after all

you’re my wonderwall

...



martes, 20 de octubre de 2020

SI SUPIERAS:




¿Sabes?

Si supieras cómo duele esta pequeña herida, ampolla, tras el roce con una prenda en el cuerpo, no quiero imaginar cómo duelen las quemaduras de segundo y tercer grado de esos pacientes que están en los hospitales producto de una quemadura.

Solo imagina...


lunes, 19 de octubre de 2020

SI PUDIERA:


Contrariamente a lo que dicen, esta canción me pone muy feliz porque significa mucho para mí, sino no la escucharía... La tendría en mis audífonos toda una vida.

No se puede ir para atrás, regresar a tu antojo a un momento en el tiempo que querrías volver a vivir... pero retroceder sería bonito ¿verdad? Si pudiera elegir un momento de mi vida sería al momento justo antes de nacer porque no me hubiera gustado nacer.

Dime que me amas Gorki Maquera, dímelo porque lo necesito saber...




domingo, 18 de octubre de 2020

PEQUEÑO:


 FOTO: DESFILE | 2002 | SONRISA


"Algún día volveré a ser feliz como el niño de la foto,
y nadie podrá detenerme".

sábado, 17 de octubre de 2020

EL ACNÉ:


No soy guapo, lo sé, me conozco muy bien como para creer que no es así. Sin embargo, el lunes, cuando subí a un auto, una mujer me dijo: sube guapo. Me sentí feliz y recordé muchas cosas de cuando era pequeño, también lloré durante todo el viaje. Pero... ¿por qué?


Las cicatrices en mi rostro son todo lo que el acné ha dejado en mí, cada agujero, cada punto, cada arruga. A partir de los 13 comenzaron a salir granos en mi cara, esos bultos rosados y enormes, y no había cómo pararlos. Lo peor era cuando reventaban y salían como pus. Ese entonces perdí mi autoestima, mi seguridad y mis ganas, creo que lo perdí todo ahí.


Antes de mis 13 años me veía bien. Mi rostro era suave, terso, no brillaba, y mi piel mantenía la juventud acorde a mi edad. Luego todo fue una pesadilla de la que poco a poco me voy recuperando.


Mis compa's se burlaban llamándome granuja, granos, chinchón. Yo no sabía qué decir, y lo que hacía era pasar más tiempo en casa. Las salidas siempre eran una tortura. ¿Por qué no sales? ¿Qué pasó? Y de mí solo salía silencio. ¿Cómo decirle a mamá que el acné estaba malogrando la mejor etapa de mi vida? Sí, yo creo que la adolescencia es la mejor si se lleva bonito, no sé por qué dicen lo contrario.


Una vez le dije a mi madre que necesitaba tratamiento y me dijo que no se podía, eso ocultaba algo más en el fondo: no teníamos dinero suficiente; en las familias el problema principal siempre es la economía, allí lo aprendí todo porque es más fácil cuando tienes monedas en el bolso. Así nació esa frase: mi religión es el dinero; en fin, ese es para otro post. La verdad es que aguanté todo en silencio, tal vez eso es lo que más me gusta de mí, porque por fuera siempre tengo una sonrisa sin importar si por dentro estoy muriendo.


Luego de la primera oleada del acné mi rostro quedó hecho pedazos, había envejecido más y tenía muchos agujeros, arrugas, pústulas. Me hubiera gustado tener dinero para seguir un tratamiento con un dermatólogo, pero no hubo nada, eso me duele porque si lo hubiera solucionado, todo sería diferente ahora, todo.


En la segunda oleada, a mis 15, llegó a mi vida la literatura, lo que me ayudó a sobrevivir y a conformarme con mi soledad y con mis sueños y fantasías. Soporté en silencio el miedo a hablar con personas de mi misma edad hasta el quinto de media, cuando conocí personas que no les importaba mi aspecto (unos compañeros que valían oro, pero me decepcionaron tiempo después), culminando mi etapa de colegial satisfactoriamente. 


De la tercera oleada no hablaré ahora porque fue la más dura de todas. Fue allí cuando estaba más solo que nunca, teniendo solo en los libros una única razón para querer seguir viviendo, diciéndome que algún día todo iba a ser diferente. Esa actitud me llevó años después a lo que mencioné en algunos posts: el problema de mi ansiedad, el TOC, mi falta de seguridad, el no querer hablar con personas y todos mis miedos.


Ahora, es muy curioso que lo que más amo de esta pandemia sea el uso del barbijo porque me cubre buena parte del rostro y eso me hace muy feliz, me da mucha seguridad, incluso, con la mascarilla encima, no tengo miedo a tomarme fotos, me agrada mucho. Usaría toda mi vida esa 'tela' y me sentiría más vivo. "Nunca dejes de perder tu luz por las cosas que te pasan, tarde o temprano sabrás por qué suceden", siempre me digo eso, pero siempre lo olvido.


miércoles, 14 de octubre de 2020

POR ESO VUELVO A ESCRIBIR:


Cuando dejé de escribir en este mi diario-blog no pensé que lo haría por bastante tiempo. Es verdad, solo ha pasado un mes, pero para mí es como si fuera una eternidad ya que lo hacía con dedicación, intensidad, y otros tantos bonitos adjetivos, y ahora siento que no hay nada de eso. Estaba entre el 'quiero escribir' y el 'ya no lo hagas más porque te hace mal', pero creo que escribir me hace bien, siempre me hace bien. 


Los Recuerdos de Solitude es un lugar que me escucha, no me critica, no me adula, no me hiere, no me juzga, solo está allí aguantando todo sin decir ni una palabra, es como los 'amigos', y yo que no creo en esas cosas... ¿Por qué ya no escribes? ¿qué pasó? ¿estás bien?, esas preguntas de quienes no esperaba nada y de los que sí, ni siquiera un suspiro. Cuando alguien te dice palabras bonitas te sientes feliz, eso es lindo, siempre lo es. Me lo habrán dicho unas cuantas veces a lo largo de mi vida y me sentí en las nubes, como si me provocaran un orgasmo.


Ahora, bueno, hace un mes, dije que volvería a escribir solo cuando yo sería feliz, pero la felicidad parece algo subjetiva, tal vez no existe. Quizás ahora estoy feliz y no me doy cuenta, y por eso estoy escribiendo desde mi celular. Quizás soy muy feliz, pero estoy lo suficientemente triste como para no darme cuenta. Por eso vuelvo a escribir, porque si voy a morir al menos que sea haciendo lo que más me gusta, aunque todavía no quiero morir, pero eso ya no depende de mí.


Ahora estoy aquí, otra vez, un mes después, todo ha pasado rápido. Sigo con mi soledad, y creo que más solo que nunca, cometo errores como todos, intento leer, escucho música, la otra vez tomé vino tinto y muy fuerte y hablaba sandeces; como frutas sin ganas, amanezco mojado (no es producto de la excitación, sino el calor de estar lejos de casa), me duele la cabeza, me duele el alma, tengo más problemas psicológicos, depresión, ansiedad, estrés, ¡ah!, y el TOC ha regresado otra vez, estoy al borde del suicidio (lo intenté dos veces en este tiempo) y se han dado cuenta (siempre están cuidándome), y quiero que el mundo deje de girar por un instante, necesito que se detenga un momento porque estoy muy cansado y no sé cómo empezar otra vez.


¡Ah!, sigo midiendo 1.85 cm. de estatura, ya peso 90 kilos, como de todo menos lo que quisiera comer, jajajaja, ah caray, me desconozco. No estoy triste, pero no sé cómo me siento.