martes, 13 de abril de 2021

"1Q84":


(Escrito en mayo de 2020).


Lo leí el año 2013, con los audífonos y el libro en la mano, lo llevaba como si fuera algo sagrado, incluso hasta en el baño. Murakami es para mí uno de esos escritores con los que más me identifico, sobre todo porque en sus novelas habla de temas que más me gustan, como la amistad, la melancolía, el sexo, la soledad, el dolor, el amor, la juventud, la violencia, entre otros, y temas para los que uno debe tener una mente abierta, sin juzgar en lo más mínimo lo que se muestra. Además agrega a su contenido sus lecturas, sus pasatiempos, sus hobbies; y se ubica dentro del género surrealista y realismo mágico, aprendido de Gabriel García Márquez y todos esos grandes escritores.



En la semana que me tomó leer las más de mil páginas de este libro, amé mucho a Aomame, como si realmente existiera, deseando que ella apareciese en mi vida y la sigo esperando. Y es que ella, pese a tener dominio propio, es un ser frágil en un entorno machista, pero con una personalidad única. No eres el mismo luego de haber leído la novela, no lo eres, algo cambia en ti, lo sientes, te mata, ya nada parece lo mismo.


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"1Q84" del eterno "nominado" al premio Nobel, Haruki Murakami, fue publicada entre los años 2009 y 2010, la misma que está dividida en tres partes, las dos primeras en un solo tomo y la tercera, por separado. Y esa división no es por un tema de marketing o para ganar más dinero, sino que es necesaria para el desarrollo de la trama y también porque es más cómodo tener en las manos un libro pequeño a uno de más de mil páginas. La historia comienza en un atasco vehicular, aunque muy diferente, te hace recordar el inicio de la novela/ensayo de José Saramago. En un auto, y teniendo como fondo musical a la Sinfonietta de Janacêk y es casi imposible leerla sin escucharla, ya que pareciera que los personajes se mueven al son de ese ritmo. Siempre la leí, sobre todo los capítulos de Aomame, escuchando aquella hermosa ópera, que se convirtió en mi favorita, y es quizás la favorita de todos los que la leyeron.


El libro es básico y rudimentario, lineal, pero despliega una soberbia imaginación, tan real/surreal, que se muestra ante nuestros ojos, y la creemos, nos convence. Sin ser una historia de amor, cuenta la historia de amor desde los dos puntos de vista de los personajes principales: Aomame y Tengo; que parecieran unidos por ese "hilo rojo del destino" que aparece en la cultura japonesa. Esa unión no es para nada artificial, se muestra real a nuestros ojos.



La novela tiene su lejana inspiración en el "1984" de George Orwell, aunque solo en algunos rasgos, como la aparición del Gran Hermano, pero no tienen nada que ver, ni en asomo. Es que la historia sucede en el año 1984, pero sin darse cuenta los personajes cruzan hacia un mundo alterno, el 1q84 (q en japonés se pronuncia como el 9), título de la novela. Ese mundo tiene sus propias características que la hacen única, como las dos lunas que flotan en el firmamento.


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El libro se resume en la "búsqueda" entre Aomame, una mujer independiente, liberal, instructora en un gimnasio y... asesina; y Tengo, un profesor de matemáticas y aspirante a escritor. Ambos tienen un pasado en común, ambos se alejaron de sus casas cuando eran pequeños, ambos tienen treinta años, ambos llevan vidas solitarias y sienten que "algo" sucede en el mundo en el que viven; ellos se buscan, se anhelan, se necesitan, se desean, pero no saben cómo encontrarse. Están cerca el uno al otro, pero bien lejos a la vez. Y esto no es un cliché ni nada parecido.



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Masami Aomame es quizás el personaje mejor logrado de la novela. Y está a la altura de grandes mujeres de la literatura, como Emma, Anna, Tristana, Catherine, Eugénie, Thérèse, Temple, Verena, Dolores, Addie, Olive, Jane, Clarissa, Sherezade, Briony, Elizabeth, Elinor, Marianne y muchas de quienes olvido sus nombres. Tiene una belleza única, además se parece a la Lisbeth Salander de la saga Millennium de Stieg Larsson, aunque guardando distancias ya que Aomame es mucho mejor. Tiene tendencias lésbicas, inclinada hacia la bisexualidad, pero no lo es, es frágil pese a tener un carácter fuerte. Alta, piernas fuertes, pelo corto hasta los hombros sin ningún complemento, labios cerrados, naricita fina, y con una expresión dura, sobre todo cuando frunce el ceño.



Frente a esas características, Aomame es una asesina de hombres maltratadores de mujeres, haciendo una especie de justicia con sus propias manos que el sistema no aplica, y lo hace con una habilidad única sin dejar rastros, como si el muerto hubiera padecido de manera natural; esto lo hace por encargo de una vieja a la que trata sus problemas físicos de la edad, y por la que recibe un salario; además, en Aomame se nota un aire de venganza, porque a las amigas que tuvo, las mataron esos hombres abusadores, y ella no supo cómo ayudarlas y siente desazón.


Pese a ese repudio Aomame tiene sexo sin amor con hombres, de preferencia calvos, pero solo lo hace como una vía de escape, como una fuente de liberación a lo que realiza, pero luego se siente vacía porque no tiene a nadie más que solo ella. Está sola, es frágil, pero esa fragilidad, como bien dice el libro, no se manifiesta al exterior como tal.



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Por otro lado, está la historia de Tengo Kawana. Le mandan a corregir la novela "La crisálida de aire", para que gane un concurso literario, escrito que fue enviado a ese concurso por una adolescente disléxica, Eriko Fukada, Fukaeri. Ella también es única, singular, hermosa, tiene un pasado inquietante y misterioso que a lo largo de la novela conocemos. Ella funciona como un enlace entre Aomame y Tengo.



Sin querer, Tengo le da a esa novela un toque más literario por lo que gana dicho concurso y se hace muy conocida, convirtiéndose en un best seller. A partir de allí todo se vuelve patas arriba, y las escenas son cada vez más intensas, sutiles, inexplicables, sin sentido, por lo que no quieres dejar de leerla. Inevitablemente quedas atrapado.


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Tal vez la crítica al libro sería que esta no concluye como uno quisiera, como si fuese artificial, como si Murakami no sabría qué hacer con la historia, y ese final sucede rápido. Dejando un final abierto, sintiéndonos nosotros mismos vacíos, queriendo más. Pero pese a esto la novela tiene un lugar en mi corazón, aunque me haya dejado con ganas de más, con una sensación que no desaparece con los años, la tengo dentro como si me hubieran roto/llenado algo que no sé bien qué es.


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