#mi_primera_novela
La primera vez que se conocieron fue en el parque de las aguas
de la ciudad universitaria. Levessy estaba con su mejor amigo y Jhosbenia
también con su amiguito. ‘¿Amiguito?, nada que ver’. El encuentro de ambos
grupos fue raro, raro en el sentido que no hubo una conversación fluida, mas
bien era como si no hubieran querido encontrarse. ‘Es que hay cosas que no se
pueden explicar’. Holas, miradas, sonrisas, las preguntas eran cortadas por
monólogos sin ton ni son. Nada fluía. Nada.
Levessy recuerda ese momento con nostalgia, ‘así es, porque no
podemos regresar atrás para cambiarlo todo’, todavía conserva la foto de ese
primer encuentro, el momento en cómo se dio y la sonrisa inolvidable de
Jhosbenia. ‘Sí, cómo olvidarlo’.
—¡Qué bonito! —Levessy señaló con el índice la muñeca derecha de
Jhosbenia. Un hermoso brazalete de color rosa aparecía por debajo de la manga
de la blusa de Jhos. ‘No fue amor a primera vista, nunca lo fue’. Todos
dirigieron la mirada hacia el objeto.
—Sí. Gracias. —Cortó Jhosbenia. La respuesta fría era sin
querer. Su naturaleza era así. ‘Tal vez simplemente, era seria, ja, ja, ja, no
lo sé; no creo que nunca lo sepa’. No lo supo en los años siguientes.
Tensión en el ambiente, ‘o algo así parecía’. No había ni una
pizca de que en ese lugar surgiera una conversación. Esos silencios incómodos,
esas miradas sin saber qué decir, todo era denso. ‘A nadie le gusta todo ello’.
Ella recuerda ese momento porque guarda cada instante importante
dentro de su memoria. Recuerda fechas, lugares, personas, no porque en verdad
le interese. Su buena memoria selectiva hacía que conservara esos momentos de
manera que al vivir una situación parecida tendía a comparar un instante vivido
anteriormente con uno que estaba viviendo ahora.
Sin embargo, esa primera vez, ella lo guarda como un recuerdo
hermoso por la foto. Esa imagen que siempre quedará grabada para los cuatro,
aunque ninguno sabe cómo se decidió tomarla.
‘¿Qué foto?’. Era una en el que aparecía la mano izquierda de
Jhosbenia con su brazalete, la mano apoyada en la pequeña cartera color rosa al
lado derecho de su cuerpo. Tenía una perspectiva amplia y un desenfoque hacia
el horizonte. Todo eso con la cámara de un celular. Los celulares estaban
mejorando mucho en los últimos años.
Jhosbenia vestía una hermosa falda color verde, con pliegues, y
unos panties negros con zapatos oscuros, muy al estilo de los cantantes de
rock. Levessy quedó impactado por tan atrevido look. Su imaginación no tenía
límites. Su perversión tampoco. ‘Pervertido’.
Ella llevaba el cabello corto, unos centímetros por debajo del
hombro, pintado de varios colores, pero el que más resaltaba era ese rojo
intenso y amarillo. A ratos, su flequillo cubría buena parte de su frente y sus
ojos. Las gafas delante de esos ojos pardos y brillantes, la hacían ver linda.
Lo otro que resaltaba más eran sus pecas, no tan visibles, pero se distinguían
de cerca. Sus lunares también hacían imaginar lo hermoso que era el mundo,
porque formaban una bonita constelación que se ubica al sur. Ese momento
Levessy no sabía cuál de todas era. Luego, al llegar a casa lo supo. 'Sí. Cruz
del Sur'.
'¿Por qué no en ese entonces si todo era posible? ¿Por qué ahora?
¿Por qué cuando todo es más complicado?. Todo hubiera sido distinto contigo,
estoy completamente segura. ¿Por qué decidiste cambiar? ¿Qué pasó contigo?’.
Nunca volvieron a hablar. Nunca el encuentro se repitió. No pasó
nada en esos tres largos años. Solo unos holas cuando se cruzaban en el camino.
Y siempre había tensión. ¿A quién le gusta eso? A nadie. 'Ni a ti, ni a mí. Esa
es la diferencia. Si lo hubieras hecho en ese instante, todo habría sido
diferente. No me voy a cansar de repetirlo. Ya nada es igual'. Nunca lo fue.
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