07 de enero, martes
Hoy he pensado mucho en M. Desde que perdió su celular antes de Navidad, no sé nada de ella. Me duele esa ausencia, ese silencio que se alarga más de lo que puedo soportar. Es una persona especial para mí, alguien que hace que mis días sean diferentes solo con su presencia, y ahora siento un vacío difícil de llenar.
La verdad es que la extraño, más de lo que esperaba. Extraño nuestras conversaciones, la forma en que hablábamos de cualquier cosa y todo parecía tener sentido. Era como si, al hablar con ella, el peso del día se hiciera más ligero, como si sus palabras tuvieran la capacidad de calmarme. Ahora, ese espacio está lleno de preguntas sin respuesta y una nostalgia que no me deja en paz.
Esta noche me acosté pensando en ella. Cerré los ojos y traté de imaginar su voz, sus palabras, esa conexión que tanto añoro. Es curioso cómo alguien puede estar tan presente en tus pensamientos, incluso cuando está ausente en tu vida. Ojalá pueda saber de ella pronto. Mientras tanto, me queda la esperanza de que, donde sea que esté, también piense en mí.