05 de enero, domingo
Hoy el día pasó como en un parpadeo. Me pasé durmiendo durante el día, y cuando llegó la noche, también terminé por rendirme al sueño. Tal vez es mi forma de escapar, de intentar huir de lo que siento y de lo que me pesa. Dormir se ha vuelto un refugio, aunque cuando despierto, todo sigue ahí, intacto, esperando.
Ese problema que me atormenta volvió a ocupar mi mente. Es muy delicado, y aunque trato de no pensar en ello todo el tiempo, parece imposible. Casi todos los días lo repaso una y otra vez, como si buscara alguna solución que no logro encontrar. Me siento sobrepasado, como si la vida fuera demasiado grande y yo demasiado pequeño para manejarla.
A pesar de todo, sigo tratando. Es extraño, pero hay algo en mí que no me deja soltar del todo, que me obliga a seguir adelante, aunque sea a paso lento y torpe. No sé si lo hago por mí o porque siento que debo hacerlo, pero por ahora, eso es suficiente. Mañana será otro día, y aunque no espero que sea mejor, quiero intentar sobrellevarlo.
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