**”Si quisieras, tu nombre estaría en la dedicatoria
de mi primera novela”**
Hola, me hago llamar Lapislázuli. Leer me hizo un ser solitario, sensible, triste, intenso y egoísta. Todo sucedió por desamor. Cuando tenía 15 años dejaron mi corazón hecho pedazos y como consecuencia de ello encontré en la literatura mi vía de escape de un mundo que detesto. Escribo desde los 15 en hojas de mis cuadernos vacíos. Creo en el amor, en su fuerza, y así como el dolor, es un motor que nos mueve. Este espacio es la recuperación de todos mis escritos y un lugar para conocerme mejor.
martes, 18 de febrero de 2020
domingo, 16 de febrero de 2020
HASTA DONDE PUEDA LLEGAR:
Para mí, con todo el amor del mundo...
Cuando tenía 16 años realicé una línea de
tiempo, marcando metas y objetivos a lo largo de un futuro incierto: mi vida.
Sí, mi vida que parecía ir por buen rumbo, pero por no poder canalizar mis
emociones pudo terminar mal. Tan pequeño y tan inocente.
A esa edad, mi sueño para el 2012 era llegar a
ser grande, que los niños conozcan mi nombre y sepan de mí. Soñando en grande,
como siempre. Viajar lejos, a ese lugar donde gracias a la imaginación crecí,
creyendo que los sueños podían materializarse. París. Escribir, pisar, sentir,
respirar el aire que alguna vez Jean Paul Sartre lo hizo. Vivir allí, junto a esos
escritores que me hicieron soñar.
¿Qué hice para lograrlo? Nada. Nada, porque la
depresión, el estrés y algunos trastornos psicológicos me golpearon de tal
manera que me era imposible moverme. Vivo, pero inmóvil, no le deseo a nadie
nada de lo que me pasó. La baja autoestima, el miedo al qué dirán, soportando
las humillaciones de algunas personas que consideraba familia y a los que decía
amigos. ¿Amigos?, solo cuando te necesitan. ¿Familia?, solo la tuya.
Nadie se dio cuenta. Mi madre, la persona que
mejor debía conocerme nunca lo supo y no se dio cuenta. Mis hermanas, lo
propio. Nadie. Eso es sentir la más soledad de todas las que existen. Pero
felizmente estaban los libros para hacerme soñar… y vivir.
Pensaban que yo no quería, que no me
interesaba. Nunca que por qué tanto cambio, que por qué mostrando una sonrisa
por fuera, siempre sonriente, y por dentro, cuando estaba a solas, los
fantasmas aparecían. Torturándome sobre mis fallos, errores. La angustia, la
ansiedad. Siendo una decepción para los que esperaban mucho de mí, incluso para
mí porque yo quería más de lo que tenía. Lo quería todo y todavía lo quiero.
Pero justo allí apareció el amor. Un poco antes
de ese año. Antes, el rechazo de algunas personas que se creían que por ser
lindas podían pisotearme, pero mi agradecimiento profundo a ellas porque me di
cuenta que haga lo que haga no debía importarme lo que los demás piensen, no
importa cómo me veía, sino cómo yo lo hacía y cómo lo vivía yo y cómo lo
entendía yo.
Creo en el amor, siempre lo haré, nunca me
decepcionaría por un motivo como ese. Sin embargo, luego de mucho llegó el amor
propio y justo antes del 2012 me ayudó a replantear mis metas, mis sueños, mi
vida.
Siempre he creído que no se trata de ir
cambiando sueños a cada rato, como si fuera la ropa que nos ponemos. Lo que se
trata era de aprender a sostenerlos a lo largo del tiempo porque tarde o
temprano se cumplen, al menos eso creo. Los míos, tal vez no ahora, pero estoy
en camino para hacerlo. Ahora la paciencia, y el no esperar mucho (nada) de las
personas, de los que te rodean, cambiaron mucho mi perspectiva de ver la vida.
Pero el sueño está en mí y eso es lo más hermoso, y todavía lo tengo, pese a
que nuevamente por cuatro años lo perdí y no me di cuenta. Pero...
Y aquí estoy, ocho años después de lo que debió
haber sido la meta cumplida. La meta. Y soy consciente que todavía no hay nada,
está más lejano de lo que pensé, pero está y eso vale mucho. Además el sueño no
ha cambiado, sigue intacto, siendo el mismo de esos años, solo que ahora es más
intenso.
Para mí, con todo el amor del mundo.
miércoles, 12 de febrero de 2020
LINDO:
Soñé que alguien me lo decía y ojalá fuera verdad:
**"Gorki, para lo único que sirves es para escribir"**
viernes, 7 de febrero de 2020
domingo, 2 de febrero de 2020
HARRY POTTER 1:
Tengo que decirlo, me dolió leer el
libro cuando tenía 15 años. Lo mejor habría sido crecer con Harry y sus amigos
desde más pequeño, pero tampoco es algo que me haga lamentar, ya está, así
sucedió y, en cierta forma, soy feliz por ello.
Siempre lo digo: me enteré del
libro por casualidad, por desamor, por pena y por soledad, aunque anteriormente
había visto la Cámara de los Secretos en el televisor a blanco y negro que
teníamos. Ese momento la magia no surgió.
No creo que haya alguien que no haya escuchado mencionar a Harry
Potter. No quiero sonar exagerado, pero una gran mayoría escuchó alguna vez
mencionar al niño huérfano que recibe una carta de aceptación por parte de un
Colegio y que en ese otro mundo es más famoso que cualquier otro niño.
Leí este libro en paralelo con
“Cien Años de Soledad”, la novela de Gabriel García Márquez, aunque mi lectura de esta tiene
un final muy distinto. Comparar ambos es algo injusto porque siempre elegiría a
Rowling, como autora favorita, aun sabiendo que en su saga no hay ni una chispa
de literatura, es un libro básico en el sentido de que su estructura es simple,
pero no me deja de sorprender.
“El señor y la señora Dursley, que
vivían en el número 4 de Privet Drive, estaban orgullosos de decir que eran muy
normales, afortunadamente. Eran las últimas personas que se esperaría encontrar
relacionadas con algo extraño o misterioso, porque no estaban para tales
tonterías”. (Harry Potter 1 - 1997. Pág. 07).
Así inicia esta novela y dentro de
ella tiene de todo, desde un simple hechizo de levitación: ¡Wingardium
leviosa!; hasta jugar al ajedrez mágico de tamaño real y ¡wow! el quidditch, siempre
lo quise jugar.
Lord Voldemort es uno de los
personajes que más temor causa en el mundo mágico del cual nunca se debe
mencionar su nombre por el temor que produce por lo que en ese mundo se le
dice: El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado.
Nunca pensé conocer algún otro
deporte en mi vida o creí conocer todos los ya existentes; sin embargo la
autora crea un nuevo deporte: El Quidditch; imposible de jugar aquí, pero fácil
de imaginar.
¿Cómo voy a poder olvidar ese
párrafo inicial con el que comienza esta gran aventura? ¿Cómo puedo hacerlo si
cuando me encontraba solo estos libros eran los únicos que me acompañaron? ¿Cómo
no llorar cada vez que a mi mente llega cada instante que he vivido? ¿Cómo
hacerlo si gracias a esta saga creí que algún día los sueños se podían
materializar?
Del libro aprendí a no soñar mucho
porque te puedes perder en los sueños. A no esperar nada de nadie porque los
demás lo único que hacen es decepcionarte, aunque siempre lo olvido. Aprendí que lo único que quiero es conocer
a alguien que me demuestre que el amor no es difícil ni complicado y que
la amistad es la cosa más preciada en el mundo. Tener una Hermione es un lujo y hasta ahora la busco... O tal vez ya la encontré y no me doy cuenta.
Leer es mi pasión, escribir, lo que
más quiero en esta vida y en la otra también. Mi romanticismo a flor en piel. Formado de cada trocito de los libros que he leído, de lo poco que he leído.
martes, 28 de enero de 2020
A FLOR EN PIEL
Querido blog:
(como si existieras realmente).
Solo busco respuestas e intento saber quién soy, de dónde vengo, a dónde voy, qué quiero con mi vida, qué busco. A veces no sé lo que quiero, pierdo el horizonte, pero siempre lo encuentro.
Me considero un romántico por excelencia, pero no en el sentido de ser detallista, llevar flores o hacer cosas cursis, a lo que siempre se le relaciona. Lo haría, sí. ¿Por qué no?
Mi sentido romántico o como siempre lo he entendido es hacer las cosas con pasión, con locura, entregando todo, aun sabiendo que al hacerlo me produzca un desgaste emocional intenso, y a veces me golpee duro, chocando contra una pared, pero sigo vivo; además no conozco otra forma de hacer las cosas. Si las conociera seguiría siendo así, tan sangre en las venas, tan alma de poema, tan sensible, tan débil, tan frágil, tan imbécil porque lo soy, me conozco bien, vivo conmigo más de 20 años.
Es bonito cuando todo sale bien, siempre lo es.
sábado, 18 de enero de 2020
EXTRACTO NÚMERO SIETE:
#mi_primera_novela
Caminas por esa larga avenida que
alguna vez fue uno de los mejores recuerdos de tu vida, y de repente sucede,
esa es la primera de las muchas veces que ocurrieron. Todo se nubla y es como
si retrocedieras en el tiempo y todo a tu alrededor desaparece...
—Sufro de ansiedad y lo sabes. De
repente me da pánico, nerviosismo, sudoración, miedo, y luego se vuelve incontrolable
y no puedo evitarlo —Levessy habló con la voz más calmada que tenía, pero las
palabras se amontonaban por salir—. No son excusas. Empiezo a sentirme mal y ya
no sé qué hacer. Si supieras cómo me siento en ese entonces, es raro... Gracias
por ser así conmigo. Eres la mejor y en mi vida siempre estarás primero, aun
sabiendo que nada dura para siempre.
–Lo sé, y no es por eso que me
alejo. Te acepté tal y como eres. Nunca quise cambiarte. Eres el chico más maravilloso
que conozco, pero... –hay pocas personas que al escuchar su voz suena muy
sincera: Jhosbenia era una de ellas—. No podemos seguir porque somos la mejor
pareja, nos llevamos bien, tenemos todo lo que nadie tiene. Eso me da miedo.
Miedo a que alguna vez todo termine mal y por eso es mejor cortar ahora para
tener un bonito recuerdo de los dos. Y no estoy haciendo drama.
Quien no podría entenderla, no la
conocía: le encantaba conservar momentos, lugares y fechas en algo más que un
simple papel: su memoria. Y esta vez, como muchas otras, su voz sonaba
convincente pese a que parecía había algo de absurdo en lo que decía. Continuó.
–¿Recuerdas? –Cuando hablaba así
era porque tenía algo serio en mente–. ¿Recuerdas que siempre te decía que
nadie puede ser feliz sin pagar algo para serlo? Somos felices y mucho, pero
tengo miedo a que esto se acabe tontamente y por eso prefiero que nos separemos
y seremos felices así, eternamente. Estoy segura.
–Te quiero.
–Lo sé. Me lo has demostrado en
todo este tiempo, pero...
–Hay mucho que podríamos compartir
juntos, tenemos tanto por vivir, por hacer...
–Esta es mi decisión. –Una vez hace
mucho Jhosbenia le dijo a Levessy que cada vez que le dijera que era su
decisión, nunca la juzgara.
–No puedes dejarlo todo atrás así
porque sí.
–Si puedo. ¿Recuerdas que cuando
nos conocimos éramos libres y queríamos hacer muchas cosas juntos? Libres pero
juntos. Y lo hicimos, hemos disfrutado el momento Levessy, el ahora, pero tú
sabes bien que nada dura para siempre. El tiempo pasa, pero los momentos quedan
para toda la vida. Todo está aquí —Jhosbenia señaló su propia sien con el dedo
índice de su mano derecha—. No he olvidado nada de lo que ha pasado entre
nosotros y no lo olvidaré.
–No sé qué decirte, siempre que
hablas tienes razón en todo. Tampoco podría detenerte.
–¿Ves que sí? Y sabes, yo también
te quiero, pero... Yo quiero salir adelante por mis propios medios y no
depender de nadie. Y tú sabes muy bien que si acepto una vida feliz a tu lado
no podré lograr lo que quiero. Un sacrificio implica otro, tú siempre solías
decirlo. “Todos debemos pagar algo valioso para tener lo que queremos del mismo valor”. Esa es tu
frase. Yo quiero pagar este amor por algo para mí. Es egoísta de mi parte, pero
no tengo opciones y creo que es lo mejor.
Silencio... Solo el sonido de la
lluvia en los techos de las casas hacía olvidar que estaban en la calle.
–No me gusta que llores. –Su voz
tan suave rompía cualquier palabra que sonaba horrible en otros lugares—. Algún
día, vas a encontrar a alguien mejor que yo y te hará la persona más feliz en
esta vida. Lo sé.
–Ya soy feliz contigo.
Jhosbenia se acercó. Levessy
tembló, como tantas veces en otro tiempo. Ella se acercó más y puso su mano en la
mejilla fría de él y susurro.
–Nunca voy a olvidarte Levessy porque
aunque no me creas siempre busqué a alguien como tú.
–No puedes irte así. Decir eso y
ya, marcharte como si nada. No quiero perderte —habló Levessy y las palabras no
salían como debían—. Quédate.
–Si el destino existe, siempre
habrá la manera de encontrarnos, pero no en este momento. En otro tiempo y
espacio. Aquí, ya te gustará alguien más, te abrazará y te amará así como eres,
nunca dudes de lo que haces, controla esa tu ansiedad tan desesperante, tus
locuras, tu ego tan alto que no te cabe en la cabeza. Ya habrá alguien que
adore estar contigo y luego recordarás que todo lo oscuro al final tiene una
luz. No me pierdes. Hay alguien mucho mejor esperándote...
–Se oye bonito cuando lo dices. No
puedes conocer dos veces a la misma persona. Sé que suena tonto, pero es la
verdad.
–Lo siento.
Y sin más, volvió la cabeza hacia
el lado opuesto, como quien se va al oeste. Giró el cuerpo y se marchó. De
espaldas era preciosa... realmente preciosa...
Lo siento, disculpa, gracias, son
palabras llenas de mentira, de verdad y rechazo. Son fáciles de decir, son
difíciles de asimilar, pero sobre todo nunca suenan convincentes cuando lo que
uno quiere escuchar es solo sinceridad, no una verdad. Decir esas palabras para
evitar comprometerse es más fácil que afrontar la verdad. Siempre ha sido así.
Dolor... Si alguna vez te punzaste
con una aguja de punta bien fina o si por una casualidad del destino cruel se
te introdujo una astilla en tu uña, no se compara con un dolor en el alma.
Soportar esa sensación de vacío, en sí misma, es la cosa más dolorosa que
existe, al menos en primera persona.
La luz del mediodía le hizo
despertar de ese trance. Una lágrima salió de entre sus ojos y un pinchazón
sintió en el corazón. Empezó a caminar por la misma dirección en la que ella se
había ido tiempo atrás. 10 años habían pasado desde ese entonces y todavía
parecía como ayer.
Dentro de una etapa de pérdida en
general, así como por la separación afectiva de alguien, siempre hay cuatro
momentos que aparecen sin un orden lógico, y pueden repetirse una y otra vez
hasta el final, como en un círculo vicioso, hasta llegar a la depresión. Ese
momento es cuando uno necesita ayuda, sobre todo de las personas que más
cerca están. Para él, el primer momento que apareció fue la culpa, duró unos
dos días en ese entonces. Pero no fueron los únicos. Sin aviso previo
aparecían, azotaban con brusquedad, hacían lo que querían con su cuerpo y
desaparecían, una y otra vez.
#mi_primera_novela
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
