viernes, 3 de diciembre de 2021

EL MISMO LUGAR DE SIEMPRE:


Luego de casi un año regresé a la ciudad que no me vio nacer porque nací en Arequipa, pero por azares del destino crecí en Puno, en una ciudad a más de 3 mil metros sobre el nivel del mar.


Es verdad, regresé para solucionar muchas cosas porque me gusta que todo esté bien, y eso intento ahora porque si no lo hago es como una mancha en mi vida, y eso pienso que está mal. En fin.


He vuelto al mismo lugar de siempre otra vez...
y todo sigue igual.

Regresé, no para quedarme, sino para volver, porque si algo aprendí es que uno siempre regresa a aquellos lugares donde fue feliz, y tengo la certeza de que esta ciudad, este país, no me da todo lo que quiero. Nunca me ha dado felicidad.


Siento que en este lugar me estanco, siento que se me van los sueños hacia el abismo y se pierden y se confunden y desaparecen, y me olvido de vivir, de mi vida, como ese boulevard, porque, al final de cuentas, todos terminamos allí, en un boulevard de los sueños rotos. Y la verdad es que yo no quiero terminar ahí.


Este último año, entre bajadas y subidas (más bajadas tal vez), la vida se me ha ido, pero la he recuperado poco a poco, y de eso se trata, la vida continúa a pesar de todo lo malo que te pueda a pasar porque solo vale la pena de ser vivida, si le encuentras algo de sentido a todo lo que haces.


Y no lo encontré aquí, lo encontré allá y eso vale todo el oro del mundo. Al menos así lo considero yo.


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